Hola, el ausente ha vuelto. Cargado de buena energía y feliz de iniciar un año nuevo. Aunque técnicamente será año nuevo para mí después del 27 día de este mes. Después de varias semanas de intermitencia, he tenido el honor de ser quien inicie el nuevo año con la primera entrada.
El 25 de diciembre, para varias con mi tradición de huirle a la feria de Cali decidí quedarme y disfrutar de algunos momentos de la feria. Quise primero, ir al Salsódromo, pero los excesos del día anterior y la falta de interés para informarme adecuadamente me mantuvieron en una peligrosa ignorancia. Justo antes de salir, llamo a unos amigos que sabía estaría en el lugar y me entero que el sitio está lleno hasta no caber más (qué novedad), pero que además la entrada estaba siendo controlada por boletas gratuitas, claro, pero con boletas que no tenía y que ya habían sido repartidas. El concierto gratuito de apertura de la feria también iba a ser controlado de la misma forma. Después de generarle mucha expectativa a mi familia por el evento no tenía nada. Finalmente, iluminado por las luces del alumbrado decidí invitarlos a recorrerlo.
Obviamente nos fuimos en taxi, pues nos parece un completo atropello para los peatones, demás conductores y las personas que viven en los alrededores del oeste llevar el carro a generar una tranca sin sentido mientras se mira sin detenimiento y total desinterés las bellas obras que este año decidieron recrear nuestra vallecaucanidad. Durante cuatro horas, aproximadamente, recorrimos la rivera del Río Cali y deleitamos nuestros ojos con un bello espectáculo, comimos, jugamos, vimos a la gente, a los espectáculos públicos, caminamos y respiramos. Fue un buen momento, y a pesar de la gran cantidad de gente (cosa que me desespera un poco) al mismo tiempo, en un mismo lugar, había espacio para todos (claro para los torpes que llevan los carros no, porque éstos ocupan un mayor volumen. Esto si es física elemental).
El espacio de diversión sólo tuvo un punto negro. Durante horas busqué una caneca de basura para depositar los desperdicios de los alimentos consumidos y pude entender por qué (no justificar ni compartir, sólo entender) había tanta basura en el suelo. Resulta que un espacio para compartir con la comunidad no sólo durante el alumbrado sino durante todo el año, pues es usado por los habitantes de la zona para pasear sus mascotas, trotar y caminar; resulta que un espacio que representa el sentir del pueblo vallecaucano; resulta que un espacio corazón de la alcaldía; resulta que un espacio de todos, está lleno de basura porque no hay lugar donde depositarla. El río no cuenta con botes de basura que le permitan a la gente depositar sus desperdicios adecuadamente. Ese es mi llamado de atención y crítica de hoy sábado que ya es domingo. Sólo eso.
Bueno, al final, luego de mucho buscar, encontré el tarro de la basura, el cual también era un espectáculo para ser fotografiado por los transeúntes.
Feliz año nuevo.
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domingo, 4 de enero de 2009
Encontré la basura
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kxi
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Etiquetas: 6. Sábados para Criticar y Divagar, alumbrado, basura, Cali, cultura ciudadana, diciembre, kxi, tradiciones
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