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sábado, 6 de octubre de 2012

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

-        Buenos días 
-        Buenos días Armando, como ha estado 

Era evidente que “Armando” no esperaba un trato tan informal, por lo que se quedó mirándolo por un momento. 

-        Muy bien gracias. Y usted como esta,  que está haciendo. 
-        Justo antes de montarme en el ascensor, estaba leyendo 
-        Que bueno, ¿y que estaba leyendo? 
-        ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 
-        ¿Philip Dick? 
-        Philip Dick 
-        Y que tal 
-        Un buen libro. Aunque es uno de esos pocos casos donde he escuchado que la película es mejor que el libro. 
-        ¿Cómo se llama la película? 
-        Blade Runer 
-        ¿Y qué tal es? 
-        No me acuerdo. Estaba muy pequeño y mi memoria no me ayuda a recordar ni las cosas mucho más recientes. Pero creo que me pareció que era buena. Claro, en ese momento solo entendí la mitad.
-        ¿Por qué lo dice, ahora que lee el libro entiende más? 
-        No, no por el libro. Solo que en esa época solo entendía la mitad, en todo. 
-        Se a que se refiere. Ahora el punto importante. ¿Le parece apropiado que un viernes, a las 10 de la mañana, en la oficina, esté leyendo “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, y además, que me lo esté contando? 
-        No entiendo, ¿a qué se refiere? 
-        Pues que soy el jefe del jefe del jefe de la jefe de su jefe. 
-        Es una forma de decirlo. 
-        Me refiero a que no creo que eso sea lo que se esté esperando de usted en este momento por parte de la organización. 
-        No estoy tan interesado es saber, o especialmente, hacer lo que se espera de mi, y menos de un ente tan abstracto e inmaterial como una organización. Creo que si lo hiciera, dejaría de ser yo, y si dejara de ser yo, no podría dar todos esos valores agregados que tantas veces me han reconocido. 
-        Como usted dice, es una forma de decirlo. Aun así, es virtualmente un robo, un robo intangible de la cuarta dimensión, cuando usted se ha comprometido y dado su palabra a dedicarle ese tiempo a las actividades requeridas. 
-        Claro, tiene razón, pero eso es cosa de tener criterio al momento de actuar. Posiblemente me sentiría como un impostor si no me quedara en las noches, especialmente en casos especiales como la semana pasada que me quedé hasta media noche. Pero siendo así, no me siento mal, por ejemplo, llegando un poco tarde algunos días, y específicamente, no me siento mal leyendo en este momento “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” 
-        Es una forma de decirlo. 
-        Tiene razón, pero por ahora es la única forma que alcanzo a decir, porque he llegado a mi piso. 

Y bajó del ascensor, mientras dejaba detrás de él aquel espacio vacío donde solo quedaba una imaginaria conversación que “Armando” se perdió por no haber estado en el ascensor en el momento oportuno. 

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sábado, 21 de noviembre de 2009

"Haciendo" ando lo "que me toca" cuando "quiero" hacer otra cosa

Hace mucho, mucho rato no divagaba.

En este momento (viernes 01:17 am) no debería ser sano escribir y menos divagar, puesto que como en el cumpleaños de Mauroz, llevo muchas horas sin dormir y aunque debiera hacerlo, porque como dice Piero, de vez en cuando viene bien dormir; quería sacar un poco de mi sistema un par de pensamientos antes de seguir. Creo que mejor que un zolpidem, a muchos les puede servir este ejercicio. Bueeeno, no se si a muchos. A veces uno piensa demasiado. Lo cual no quiere decir que lo haga bien ni mal, sólo demasiado.

Lo primero que hice fue ver qué era lo último que había puesto en el tubo de escape virtual que he encontrado en esta web 2.0, todavía rara para mí que me gusta estar bastante conectado al mundo. El resultado fue horrendo:

kxi

That's you!
  1. con las reservas
  2. estirando como el caucho (la paciencia)
  3. lo que más duele de pasar la noche trabajando es no ir al picadito
  4. Todavía me llaman (mucho polo a tierra tan berraco)
  5. haciendo ando
  6. Leyendo http://www.instruccionesypa... en Manual de Instrucciones
  7. Me voy. Lo aviso con tiempo porque cuesta
  8. Descansando (escena de Matrix)
  9. En la u (sólo unas horas después). Como diría fercho: Escena de matrix cuando se ve el sol
  10. y sigo, GTF
  11. Viernes 13: 8.48pm y yo sigo aquí. Me quierooooo ir!
  12. Leyendo http://bit.ly/2zRDAP en Manual de Instrucciones
  13. Latest: cómo así? apenas es jueves? me quiero ir de aquí! 1 day agocómo así? apenas es martes? me quiero ir de aquí!
  14. cómo así? apenas es martes? me quiero ir de aquí!
  15. me dan motivos
  16. booooooooooooooooooooooooooooooooooooooooring
  17. Leyendo http://www.instruccionesypa... en Manual de Instrucciones
  18. Hoy estoy en Flamencos (nuevo claustro, ya configurado para mi gusto)
  19. #songs Churin Churin Chun flai
  20. se que tengo que hacer lo que no quiero hacer y quiero hacer lo que no debo hacer

Salvo las veces que señalé que estaba leyendo un artículo del Manual y un par de cosas locas como la canción del Chavo todo es un desahogo negativo, una queja eterna y sorda, un descontento "incomprensible". Así que me puse a pensar sobre las cosas que uno hace porque le toca y las que uno hace porque quiere. Llegué sin darle muchas vueltas al asunto ni validar los resultados de mi pensamiento, que entre el balance de lo que uno quiere y lo que le toca, siempre uno termina haciendo lo que quiere, incluso cuando hace lo que le toca. Me explico: A uno no le toca, sino que uno hace lo que "le toca" porque quiere. Porque quiere que "le toque" para poder quejarse, o porque quiere que "le toque" para no tener que decidir, o porque quiere otra cosa para lo cual se necesita hacer lo que "le toca" y esa otra cosa es mucho más importante que el sacrificio que representa hacer lo que "le toca". Sí, claro que sí. Descubrí el agua tibia, después de tantas horas de sueño. Pero como muchas personas que no "les toca" bañarse con agua fría lo siguen haciendo sin saber que prefieren el agua tibia, pues les cuento que ustedes como a mí tampoco "les toca" hacer nada.

En ese orden de ideas, mermaré un poco las emisiones contaminantes que dejaré en mi tubo de escape virtual y me concentraré en hacer lo que se me venga en gana lo más pronto que pueda (porque hacer lo que a uno no "le toca" sino lo que "uno quiere" tampoco es sencillo) y terminar de hacer lo que "me toca" en el menor tiempo posible.

Como primera medida, les hago una pregunta que espero no "les toque", sino que "quieran" responder: Cuánto creen puede costar (digamos en dólares para tener una moneda comparable) darse un año sabático sin tener que trabajar viajando por varios países del mundo (indicando los países, claro).

PS: Hacer lo que "quería" (escribir) en vez de lo que "me tocaba" (dormir), a pesar de que de vez en cuando venga bien hacerlo, me hizo tanto bien (para mi alma).

PS2: Es curioso. No encontré ninguna de estas palabras exosto, exsosto, exhosto, o ecsosto en el diccionario de la Real Academia Española que deriva de la palabra Exhaust. Cada vez que se la vuelva a escuchar a alguien, voy a tratar de recordar que le debo preguntar cómo la escribiría. A ver si "quiere" responderme.

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sábado, 19 de septiembre de 2009

El Nombre del Viento

En estos días estaba volado de la oficina (mentiras jefe, estaba haciendo una vuelta) y andaba por Palmeto, entonces me dio por entrar un momento a la Librería Nacional. Había decidido que un pequeñísimo porcentaje de un dinero que me había ganado se lo dedicaría a algunas expresiones artísticas (como recargar mi tarjeta del cine), y entre esas era comprarme algunos libros. A mi me encantan los libros usados, por un lado porque sus hojas amarillentas y su delicioso aroma a papel viejo me parece que tiene algo de místico (aunque muchas veces he pensado que en realidad ese es el olor de los ácaros); pero por otro, por que su valor usualmente es una pequeña fracción de su valor como nuevo, por lo que por el mismo monto se obtienen muchos más títulos (¡y algunas veces esos títulos vienen hasta con contenido!).

Pero estando en la librería nacional, donde solo venden libros nuevos, me encontré un par de cosas que me parecieron realmente interesantes. Lo primero fue el libro "Baudolino", 4ta novela de las 5 que ha publicado Umberto Eco (el cual ya declaró que no publicaría más), en una versión hermosa, no solo en pasta dura, sino con un protector también en cartón duro, muy interesante. Pero además estaba un libro llamado "El Nombre del Viento" con una buena caratula, y una descripción que podrán ver más adelante, pero que me llamó mucho la atención. Yo por mi parte trato de no dejarme comprar por la publicidad, entonces me fui sin comprar nada para buscar referencias en la web (y para darme la oportunidad de arrepentirme).

En la web me di cuenta que abundan las buenas reseñas de ese libro. Muchos lo alababan sin pudor, poniéndolo al lado de Tolkien (así sea al lado en la biblioteca). Muchos hablaban especialmente de la velocidad con que se lo leyeron a pesar de ser casi novecientas páginas y demás. Algunos más conservadores dicen que aun hay mejores libros como "Canción de Hielo y Fuego", "Geralt de Rivia", "Guardianes de Lukyanenko" o "La Espada de Fuego"; todos libros que no me he leído y que me dieron unas ganas enormes (si alguno sabe de estos, pos comente); pero que aun así, esta es una de las obras importantes actuales en su género. También se enfatizaba bastante de como el estilo logra que le guste, incluso a las personas que no les suele emocionar mucho la Fantasía.

Yo me previne aun mas, tanta publisidad buena nunca me da buena espina, pero igual pensé que no podría ser demasiado malo, y a los dos días fui y me compré los dos libros nuevos (con lo que se acabó el presupuesto de lo que hubieran podido ser unos 10 o 15 libros).

Para criticar el libro, puedo decir algunas cosas. Se nota que es la primera obra del autor, porque se esmera en enfatizar cosas que debieran dejarse para que se muestren solas. Redunda un poco en las metáforas, abusa un poco de ellas, usa algunas expresiones que me lograron sacar de lo sumergido que estaba (aunque esto último no se si es del autor o de la traducción). Además el libro no es especialmente complejo, no es que tenga una intrincada trama con un nivel literario elevado, ni nada por el estilo, definitivamente no tiene la complejidad ni el elegante estilo de los libros de Tolkien. 

Aparte de eso solo puedo decir, ¡que bacanería de libro!. No recuerdo cuando fue la última vez que me leí un libro tan grande en menos de una semana, y eso que era una semana especialmente ocupada, sino hubiera sido, tal vez, un par de días. Me lo gocé mucho, y quedé con ganas de más (si, es el primero de tres, así que uno queda iniciado).

Puedo decir algunas cosas sin dañar (demasiado) el libro. Se trata de la historia de un héroe en un entorno épico con un poco de magia (esas fuerzas oscuras que es mejor dejar en paz). Típicamente los héroes se dan porque tienen alguna supercualidad (superman, todos los mutantes de marvel, bla), o porque "las circunstancias siempre los ponen el lugar y momento adecuados" (de esto el cine se ha encargado de explotar bastante). En este caso eso se repite, el man es medio genio, y además, las cosas por casualidad le salen muchas veces a pedir de boca, ha estado cuando se debe y donde se debe para que se pueda hablar de él. Pero tiene un plus adicional, una diferencia, algo que me pareció formidable, y es que antes de ser inteligente, antes de ser listo, antes de que le sucedan las cosas o saber algo de Simpatía (la magia aquella), él lo que es, es un artísta del espectáculo. Eso me convenció, porque gracias a eso es que sabe exactamente que hacer para que todas esas cosas que le pasan redunden en una admiración de su público (la sociedad en general), sabe como actuar para que las cosas parezcan aun más expectaculares de lo que son (a pesar de que si hace cosas espectaculares por cuenta propia), y eso es justamente lo que logró que se convirtiera en una leyenda que, con el paso de los años, contara con muchas historias, muchas veces distorcionadas y exageradas por el paso del tiempo. Básicamente es un actor innato y sabe como aprovecharse de eso.


En fin, se los recomiendo. Ayer me di cuenta que acaba de salir la segunda parte en ingles, vamos a ver cuando sale acá.

Les dejo el "Trailer" del Nombre del Viento. Si, el Trailer de un libro, que es exactamente lo que dice en la parte de atrás de este, por eso les decía que más adelante lo sabrían (yo tampoco había visto el Trailer de un libro antes). Espero los comentarios de todos, y en especial de los que se lo hayan leido.



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sábado, 25 de julio de 2009

En el cumpleaños de Z, mientras duerme

Bueno, buenos días. Son las 5.15 am de la mañana de Colombia (o sea que en Argentina deben ser las 7.15 am, creo). Es horrible, pasar las 8 de la tarde. Es decir, que no sean las 8 de la noche. Creo que comenzamos a divagar desde temprano. Me encuentro medio borracho (del sueño, porque en realidad no he bebido tanto vino, ummm delicioso vino) y junto a una buena amiga, estamos regalándole este post a Mauro que ya duerme lo que quedaba de su cumpleaños.


Fito Páez ameniza el momento. Y creo que a estos cuasi treinta merecen algún tipo de divagación, pues porque la crítica no sería propicia, y menos en este día tan especial. Quiero aclarar que este artículo "público" está escrito para Z y por tanto cualquier intención de entederlo puede causar malentendidos. Precisamente, esa es la razón por la cual no se lo envío en un correo. Me gustan los malentendidos virtuales (ya les conté de twitter):

El amor, fue un tema de la noche. Ya habíamos hablado de él, y te explicaba que genera movimientos extraños en la gente. Que como dice el cuento famoso de la rosa y los demás sentimientos, es egoísta. Que la gente no podrá ver con facilidad la civilización que has alcanzado en la evolución del pensamiento. Que fastidia y agobia. Es por eso que no se piensa. Se siente, y se enfrenta contra la razón. La cual, en las personas felices casi siempre pierde. Pero fresco, en las infelices también pierde. Sólo en la inteligentes (felices o infelices) gana. Pero vos querés ser feliz o inteligente? La felicidad está sobrevalorada. Prefiero el humor. Entre otras, estás de humor? Supongo que sí, porque estás dormido. Como el tipo que está en frente mío. No tengo idea de como se llama, pero no ronca, por eso me cae bien, me ha permito escuchar a Fito. Ey, se ha callado, la música, por momentos y me deja escuchar mis pensamientos -"No me había amanecido hace años"- me dijeron, y me sacaron de mis pensamientos. Miro el cielo y creo que es momento de ir a bañarme y conocer la naturaleza. Changos, por qué en los momentos de mayor concentración alguien le puede preguntar a uno que si practica alguna religión? Esa pregunta debería estar prohibida. Pero como no lo está, se las transmito: Practican ustedes alguna religión? Yo por ahora les dejo mi respuesta usando el juego que Mauro estuvo enviando por Facebook la semana pasada:"Nunca podrás sacarme mi amor"

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sábado, 4 de julio de 2009

Twittering

Bueno, ya antes he hablado de Twitter por aquí. Una vez referencié unas instrucciones sobre un osito twittero y otra vez hice referencia a un micropost (que es lo que se hace en twitter: se micropostea, si se puede usar esa palabra) en el cual me desahogaba de un día muy cargado.

En cuando al primer caso, pues podría mencionar una cantidad que me ha gustado en la misma página (salve o Zeus a los surfistas de la red para que puedan llegar a NPC), por ejemplo Twitter en el váter (para los españoles), o uno genial, las plantas twitteras, la silla que twittea tus pedos, lo cual es ciertamente asqueroso, en fin, además de la poderosa herramienta de comunicación algunos, con más tiempo que yo, o con el mismo, pero invertido de forma diferente, se han hecho a inventos, graciosos y novedosos, que a futuro servirán para ampliar el desarrollo de las interfaces hombre - máquina. ¡Fascinante!

Por ahora yo sólo subutilizo Twitter. Es más, ni siquiera, a pesar de que todos los integrantes del blog somos ingenieros, no hemos incluido nada en nuestro blog para que nuestros artículos puedan ser compartidos por twitter, o por facebook (ya hablaré de él). No, hemos dispuesto nuestro tiempo técnico para el "laburo" como lo llaman Z y Sama, asumiendo por momentos un rol argentinoide, y hemos dejado para el blog nuestro tiempo de creación. La mayor parte de las veces sólo desde lo escrito. A mí Twitter me sirve para tres cosas: divagar, desahogar y muy, muy pocas veces, comunicar.

Abrí mi cuenta de Twitter al poco tiempo de haber abierto mi cuenta de Facebook. Tal vez unos tres o cuatro meses de diferencia (ok, no fue tan corto el tiempo), y no le encontré mucho sentido inicialmente. Sólo que encontré una aplicación en Facebook que permitía actualizar el Twitter y que esto quedara en el status (estado) de Facebook. Genial, sobre todo porque el acceso a Facebook fue bloqueado en la oficina.

Lo que pongo en Twitter me gusta, porque son chispazos que pasan por mi cabeza y que necesito gritar, pero no puedo, así que los expongo a los 648 contactos que tengo en Facebook (un día pensé que tenía muchos, cuando iba como por 500 y paré de agregar gente que no conocía realmente o no consideraba amigo y también comencé a borrar y en estos días me di cuenta que mi hermano tiene más de 1000 - que cosa tan salvaje. Sigo pensando que lo subutilizo, pero bah, me gusta que mi vida real ocupe más tiempo que mi vida virtual) y a los 20 followers que tengo en Twitter. A propósito de la palabra, este video, que probablemente ya vieron cuando visitaron a NPC, es realmente gracioso: Follower! jeje. Bueno, qué forma de divagar la de hoy. Decía que me gusta Twitter, porque puedo exponer esos chispazos a toda esa gente y sé que la mayoría de ellos no entienden un carajo de las inconsistencias que se presentan entre esos chispazos. Si es cierto que muchas veces he sido muy explícito en lo que digo, otras veces sólo yo entiendo lo que puse, y otras veces hay mensajes ocultos que sólo quienes me conocen bien entenderán e incluso otras veces aquellos que me conocen bien tan sólo preguntarán. Me parece gracioso que me encuentre a la gente y me pregunte por mensajes que he puesto y que hasta asuman cosas que no tienen nada que ver con aquello que me motivó a ponerlo. Me gusta también poner cosas que pongan a la gente a pensar y que luego digan: "que man tan loco este, no le entiendo nada". Es como mi micro-diario-personal-público una especie de ego-exposición. En fin, el Twitter finalmente me agrada. Pero entiendo que así como hay gran cantidad de sensatos que usan su Twitter para cosas relativamente "útiles", pues hay una gran cantidad de "payasos bromistas" como yo (me acuerdo de unos amigos que me llamaban El Jugador, por este tipo de comportamiento) que no hacen sino divagar en pequeñas cuotas de 140 caracteres. Es por eso que casi nunca leo lo que publican las 19 personas que sigo, y mucho menos el estatus de los 648 que tengo como contactos en el Facebook. Pero a veces lo hago, y me divierto inventándome historias que completen esos 140 caracteres y hasta les respondo con comentarios totalmente salidos de contexto. Es decir, juego un rato.

Ahora, yo no los estoy invitando a usar Twitter, ni a convertir su vida diaria en un acto de exhibicionismo, de hecho aquellas cosas que escribo, intento hacerlas de forma incomprensible por esa misma razón, y otras veces pues no me importa ser algo exhibicionista y punto. Por ejemplo, estos fueron mis últimos twitts:

Icon_lockSerá que el lunes si define algo? Yo pensé que yo aplazaba las cosas, pero mi él! uf
Icon_lockTiempo, tiempo, tiempo de juego: 50 minutos!
Icon_lockTiempo, tiempo, tiempo de juego: 50 minutos!Icon_lockEn supletorio 1Icon_lockUy paella y jugo de borojó y yo con el estómago dañado. Me tocó carnecita asada.Icon_lockCon hambre. Y el almuerzo?Icon_lockDiscusión filosófica en plenoIcon_locka dos pantallas
Icon_lockva lenta la cosa

Y la otra, mi favorita para los que quieran tener vida real, además de tener vida virtual (un abrazo twittero, como el osito). Ah, casi se me olvida, pueden saltarse los primeros 30 segundos que es música, o algo sí, ni lo vi:

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sábado, 27 de junio de 2009

Y terminé mi relación con El País

Periódico¿Se acuerdan que muy dignamente cerré mi cuenta en el BBVA? Bueno, en esa ocasión les contaba que me había inspirado en las batallas que libra Patton, el cual parece tener más tiempo y gracia que yo para dar estas batallas, pero no más amargura que Carolina, La peleadora, la cual escribió sobre nosotros esta semana (no es cierto, pero le voy a recomendar nuestro manual). En fin, también por ahí me "agarré con Café del Sol" y la cosa quedó en que después de como cinco correos que nos cruzamos y un par de llamadas que me hicieron yo iba a ir a una cita para que se disculparan conmigo y me ofrecieran una cena para dos (otro día) como excusa y yo los pudiera retroalimentar de lo que había pasado (como si ya todo no hubiera quedado dicho en el post, y como si ya la excusa no hubiera sido presentada por correo, en un comentario del mismo post, y por teléfono). De todos modos acepté a ir, pero en ese momento mi vida laboral estaba en su clímax. Nunca tuve tiempo de salir del trabajo para ir, y cuando lo tuve tenía que llegar a la clase a preparar clases o calificar. Así que dejé pasar el tiempo y ahí quedó todo. Pero Buuuurrro, por qué no cobraste la cena? Como si Café del Sol no fuera rico? (rico y caro, si, pero muy rico). Pues porque como les dije, no tuve el tiempo de hacerlo, y porque detrás de esa cena estaba todo el combo que se la ganó (es decir como 10 personas), más todo el combo del Manual (otros 5). Y como que una cosa es negociar y otra mendigar. El dueño me había ofrecido una cena para dos a mí no más. Pues no, qué pereza, prefería dejar mi queja en Manual y seguir mi vida de consumidor feliz.

Pero de eso no les quería hablar, sino que una cosa llevó a la otra, y criticando uno se queda divagando. Resulta que el viernes 5 de diciembre fui a escuchar a Juanes al concierto que hizo El País en el Pascual Guerrero. En esa ocasión, recuerdo que compré las boletas en preventa, asegurando un precio bajo y al ver que el concierto lo organizaba el periódico regional del cual yo era suscriptor, pregunté si había algún descuento por tener la Tarjeta Selecta (gancho de venta del periódico), la cual hasta el momento no he había servido de mucho (y hasta el momento sólo me ha servido para que el descuento de un evento cultural me permitiera hacer como si no pagara la alta cuota que cobra tuboleta.com por operar). En ese momento me dijeron que La Selecta no tenía descuento, pero que si pagaba con Master Card o Débito Maestro podría acceder al 10% de descuento en las boletas. Excelente, me dije, preventa y además con descuento. Muy bueno, y salí contento. Faltando 15 días para el concierto (ahora creo que fueron sólo 8, ya no me acuerdo) salieron dos descuentos, uno no me acuerdo con quien, y otro con La Selecta, pero los dos mejores que haber comprado la boleta en preventa y con el descuento. Y cómo así, yo pongo mi capital de trabajo con mes y medio de anticipación al concierto y obtengo menos beneficios? Eso es como si comprara una casa en planos y me saliera más cara. Pude hasta dejar mi dinero en la cuenta y ganarme menos el 1% anual, que rinde el capital en una cuenta de ¿ahorro? y aún, así, a pesar de lo absurdo, hubiera sido más provechoso.

Con alta indignación, pero sin perder la paciencia, decidí darle la oportunidad el periódico, el cual sólo había comprado para regalárselo a mi papá y tener La Selecta (dizque porque era muy buena), dado que el periódico no es que sea muy imparcial (ya saben mi problema con la media), ni que tenga notas tan interesantes, ni que tenga encuestas inteligentes, más bien como estúpidas, ni que nada. Servía para limpiar cosas. Pero bueno, volviendo al tema que nos atañe, volví al lugar donde había comprado las boletas y les conté que el descuento actual era mejor que al cual yo había accedido y que eso era injusto con los compradores que habíamos madrugado, apostándole a la realización del evento. Y que además, fuera de esa discusión, yo también tenía la Tarjeta Selecta, así que quería acceder al nuevo descuento, olvidando que fueran tan petardos (eso no se los dije, de hecho fui bastante elegante en la petición). Pero nada, me dijeron que no había nada que hacer. Así que muy dignamente les dije que bueno, que no había problema, pero que cuando se venciera mi suscripción, quería que me llamaran para decirles que no les iba a renovar nada por burros. Y además ni que fuera un buen periódico. El Occidente me parece mejor y además es gratis. Recuerdo que la vendedora sonrío (y hasta me imagino que pensó: "como si me importara") y dijo que lo sentía mucho, pero que no podía hacer nada.

Pues bien, ya me llamaron, hace dos semanas me llamaron. Ahh que felicidad, pero que emoción. Lo que tanto había esperado. Pobre vendedora de call center. Ella sin saber nada, sin ningún poder de decisión, sin nada. Sólo esperando una renovación. Llegó con una retahíla que contaba todos los beneficios de la promoción. La dejé hablar con paciencia, y cuando estaba tomando impulso para seguir contando el resto la corté con un "no estoy interesado" escueto y sin sentimiento alguno. En seco frenó como si hubiera puesto un tocacintas a girar en sentido opuesto, y desencajada alcanzó a decir (pobre) "puedo preguntar por qué?". Je je, ja ja. Era como alimento para mi alma vengativa y rencorosa. "Usted recuerda el concierto de Juanes el año pasado?" - comencé a decirle. Bueno, ahí me regué a contarle la historia que ahora les narro a ustedes, y terminé con un "y es por eso que no quiero saber nada más de ustedes. Ojalá me borraran de su base de datos, porque si me llaman de nuevo no voy a ser nada gentil, además que sus correos llegarán directamente a mi carpeta de SPAM". Y cuando estaba a punto de colgar, como un arrebato se apoderó de mí y le dije - "No, también hay otra razón". Creo que la vendedora no me colgó por amable. Pobrecita, quién sabe cuánto loco como yo le dice sus verdades, pero además tratándola mal. Y ella trabajando. "Bueno," - le dije - "Recuerda que el periódico sacó unos fascículos de un libro (ni recuerdo de qué) los domingos. Que para comodidad del suscriptor, iban a entregar el libro completo y empastado al final. Pues dado, que yo sabía que no iba a terminar mi suscripción, pedí que me entregaran los fasículos los domingos para después terminar el libro comprando los que me faltaran con el periódico de los domingos. Y adivinen: No se podía. No se le pueden brindar comodidades al suscriptor porque se mal acostumbra" - ven? - "Por esa razón," - terminé mi sermón - "también es mejor El Occidente, y además es gratis."

Aaaahhh, cómo se siente de bien. Ahora tengo menos papel inservible en mi casa, y no tengo que aguantar las encuestas idiotas. Puedo ver el valor del dólar en el trabajo, la programación de cine en Internet y saber que Murió Michael Jackson también en la red. No me hacen falta.


Foto de: Sergis Blog

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sábado, 30 de mayo de 2009

Muere María Amelia

Seguramente para muchos blogueros la noticia llega tarde. María Amelia fue una bloguera de más de 90 años. Hace diez días su luz se apagó. Este año cumplía 98 años de vida y 3 de estar escribiendo en su blog. Su nieto, en una idea grandiosa decidió regalarle una ventana hacia el mundo y ella ni corta ni perezosa en poco tiempo logró conectarse con el mundo. Hizo muchos amigos, conocidos y le regaló al mundo muchas de sus valiosas experiencias, que sólo la edad logra acumular.

Mauro, me hizo saber esto el 22 de mayo, sólo dos días después de su muerte. Pero como siempre me he caracterizado por masticar bien antes de tragar, hasta ahora vengo a contarles esta noticia. Y no lo hice antes, porque a pesar de que desde que creamos el Manual el 25 de septiembre de 2007 comenzamos a leer otros blogs y a entender lo que era exactamente un blog; a pesar de que por esa época nos enteramos que existía María Amelia yo sólo encontré en su blog algo curioso, pero no me atrapó. Realmente, sin importar lo que diga este test, soy poco blogero. Prefiero escribir y leer mi propio blog (el cual ya tiene un componente bastante amplio que no produzco) que leer otros blogs (lo siento por nuestros lectores, si esperaban que los correspondiera con sus blogs). Es así, como he perdido la costumbre cada vez más de leer otros blogs, y la página de reader de google cada vez tiene números en negrilla más grandes. Y es que el tiempo, es una cosa jodida. Me fastidia casi todo el tiempo y no me permite leer todo lo que quisiera.

Así que María Amelia tuvo que morir para que yo le diera otra oportunidad. Ingresé a ver qué me encontraba en ese místico espacio que logró 1131 seguidores. Muchos más que los 8 fieles que tenemos nosotros (ya sabemos que tenemos más, pero esos son los que ven los demás). Un blog con 376 entradas y una comunidad bastante activa y extensa que se supo cautivar con esta señora que sabía hacerlo muy bien. Por mi parte y para que se den cuenta que no sólo les quiero contar, sino que en verdad me cautivó, les comparto esta entrada hermosa (su sonoro nombre me atrajo): Croquetas

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sábado, 16 de mayo de 2009

Las cosas importantes de la vida

Durante un buen tiempo me la he pasado criticando y hace rato no divago. Debe ser que me estoy volviendo demasiado trascendental; que he revivido mi existencialismo; que me duele el planeta; que me afectan los acontecimientos políticos; que mi criterio me hace raro para vivir con tanta gente malsana; que llevo un buen tiempo en mis días; o que necesito desahogo. Pero las divagaciones también son buenas para el alma y desahogan un poco la mente del ruido cotidiano de la vida y la angustia de pensar.

Y como las cosas llegan cuando se necesitan, justo a mi vida ha llegado una nueva fuente de conocimiento, aparentemente inútil, desde el punto de vista pragmático, pero para mí altamente enriquecedor. Entre las cosas que llegaron se encuentran varias respuestas a preguntas sobre España (tengo un profundo cariño por ese país), que tal vez algún día me anime a pasar por este blog, esta maravillosa dirección de una biblioteca virtual, y esta información entre otras cosas muy interesantes.

1. ¿Cómo así que Benedetti estuvo enfermo? ¿Qué sería de nosotros si no supiéramos que la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo?

2. ¿Cómo así que Saramago tiene un cuaderno? ¿Cómo así que no anda por ahí ciego detrás de un elefante?

3. ¿Cómo así que hicieron una cadena de poesía por la recuperación de Mario? Esto es mucho más interesante y bello que una cadena de oración.

Definitivamente el estar por ahí criticando la vida, le roba a uno las delicias de andar de enlace en enlace por la web deleitándose con aquellas cosas de la vida que si importan, aquellos pequeños placeres como los que nos brindan estos escritores. Creo que buscaré mis casetes donde tengo algunos poemas declamados por Benedetti, para dejar que la mente divague entre su poesía, que siempre me ha gustado por ser (en mi ignorancia de la métrica y la rima) una prosa elegante.

Y usted... ¿también deja escapar las cosas importantes de la vida por estar inmerso en la rutina?

¿Cuáles cosas son para usted importantes en la vida? Sea creativo por favor, permítase divagar.

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sábado, 9 de mayo de 2009

¿A usted lo educaron así?

Después de llegar de vacaciones me he dado cuenta, por la emoción tan grande que han mostrado muchos amigos y conocidos, que no sólo cumplí un sueño propio que tenía atrasado (el de conocer la capital gaucha), sino que también cumplí un sueño ajeno. También descubrí que mucha gente simplemente siente una cosquillita (no mencionemos la palabra envidia, de la mala o de la buena, que igual suena feo) por no haber sido ellos que viajaron. Pero entre todos los descubrimientos, noté que hay personas que directamente preguntan por el costo del viaje, mientras que otras, aunque tal vez también quieran saberlo, se abstienen con cierta vergüenza.

Me puse a hacer conciencia sobre ello, y a partir de ese momento comencé a recopilar información. Alguna de ella en campo, pendiente de las conversaciones propias y ajenas y otra en la vasta biblioteca de recuerdos que se almacena en mi cabeza. Con esta información comencé a hacer análisis. Es algo parecido a lo que hago en mi trabajo. Levantar información, encontrar relaciones y analizar los datos.

La conclusión es simple. Dentro de las muchas categorías que se pueden crear para clasificar a las personas, está esta: Los que demuestran ambición por el dinero y los que no. Abiertamente, yo me ubico en la segunda. Hijo de dos trabajadores de clase media, tirando a pobre que sudaron toda su vida para que yo tuviera educación, salud y alimento (claro, amor también, pero creo que los economistas no clasifican al amor como una necesidad básica), nunca ponderaron en mí el dinero. En cambio si el conocimiento, si estar sano y si estar bien alimentado. Tal vez por eso yo disfruto tanto la comida. La gula es mi pecado capital, incluso por encima de la pereza. Tal vez por eso también, me cuido (mi novia que me ve trasnochar despiadadamente, podría opinar lo contrario), hago deporte, me aseo, me alimento sano, en fin me cuido, como dije antes. Tal vez por eso también mi objetivo no es tener plata sino conocimiento, no es tener objetos sino experiencia, prefiero un viaje a un carro, y cosas por estilo. Tal vez por eso, aunque podría agresivamente dejar en el camino a varios competidores laborales y escalar en la pirámide social y laboral, no me interesa dejar de lado mis principios y me brinda más satisfacciones el aportar al trabajo de equipo. No con esto quiero decir que no me interese liderar empresas, pero sí que mis objetivos son diferentes.

Por otro lado están aquellos que demuestran la ambición por el dinero. Estas personas son especialistas en preguntar los precios de todo. Comparan los precios a los que le salió a alguien un viaje con a los que les saldría a ellos. Ellos regatean en todo lugar. Cuando compran algo están pensando en el faltante de dinero que dejaron y no en el vacío que la compra llenó. Ellos son hábiles para manejar dinero y nunca son lo suficientemente ricos. Es probable que por norma de urbanidad hayan aprendido con el tiempo a no preguntar por el costo de las cosas, y que tal vez algunos de ellos tengan tanto dinero (porque han ido logrando su objetivo) que ya no les sea necesario preguntar, o simplemente han preguntado tanto que ya se saben el costo de las cosas, pero eso no quiere decir que no les interese saber. Todo el tiempo sondean el mercado. Les gusta hacerlo, les gusta estar actualizados. Así nunca ejecuten el gasto, ellos tienen que tener la información. Es muy probable que en este grupo entren aquellas personas que cuando eran niños llevaban plata al colegio para comprar en la tienda (yo llevaba lonchera). Aquellos que vendían cosas. Aquellos que no los recogía la buseta, sino que tomaban transporte público. Aquellos que desde chicos se dieron cuenta que manejar dinero les daba poder para hacer cosas que no tenían sus amigos. Les daba independencia. Les daba libertad. Yo de chico, no tenía eso, ni quería eso. Me gustaba depender de mis padres y no preocuparme por no tener dinero, y si balón, y si comida, y si transporte, y si todo.

En fin, de estas dos clasificaciones, que son abiertamente excluyentes y básicas, se pueden desprender cualquier cantidad de híbridos. Usted me dirá, "noo, pero yo si me preocupo por el dinero, pero no tanto, también por las otras cosas" o al revés. También me podrá decir "Bah! Yo si me preocupo por el dinero. Quiero riqueza, poder, comodidades, en fin. Pero eso no me hace un maleducado que está preguntando todo el tiempo, cuánto te costó ese lapicero!". Y si, podrán tener razón, porque en medio de los dos grupos están todos los que han tenido influencias de un lado y del otro. Yo mismo no me podría clasificar puramente en ninguna de las dos categorías. Pero existen engendros puros de cada una de ellas. Yo los he conocido. Y debo admitir que aquellos que están en la segunda, los que te preguntan cuánto te costó ese jean, el cual no tienes ni idea porque es de tu hermano, logran desesperarme. Me sacan de quicio. Me enferman. Me aburren. Una cosa es que estén haciendo un levantamiento de información para su trabajo. Yo tengo que comprar muchos productos de mi competencia para saber los precios públicos del mercado y poder definir el precio óptimo de venta. Una cosa es que estén pensando en comprarse un jean y hayan encontrado en el mío la opción que querían y quieran saber los detalles. Una cosa es que tengan planeado viajar y estén levantando toda la información para poder pagar el viaje. Pero otra cosa es preguntar por preguntar. Incluso preguntar para juzgar. Yo los pondría a todos en una bolsa y los tiraría a un río. Pero como soy educado, paciente y tranquilo no lo hago. Prefiero jugar con ellos. Cada vez que no encuentro en la pregunta un tono sincero de interés, les miento. Como se me ocurra en el momento. Me quedo con la cara de sorpresa que hacen. Una camiseta de cuarenta mil pesos me pudo costar cuatrocientos mil. O unos tenis de cien mil me pudieron costar quince mil. Un viaje en bus (yo se que quien me pregunta nunca se va a montar en un bus) no cuesta mil quinientos sino para algunos vale quinientos y para otros vale tres mil, dependiendo de mi humor. Es que una cosa es preguntar porque hay que saber el precio antes de llegar a un sitio para no ser estafado, y la otra es preguntar por armar conversación. A los segundos me gusta engañarlos, confundirlos, dañarles su mapa mental de precios. Hacer que por la noche mientras intentan dormir estén pensando, "pero dónde carajos pudo comprar un computador con esas especificaciones en sólo un millón de pesos? debe ser de contrabando o chiviado!".

Y a usted, cómo lo educaron?

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sábado, 11 de abril de 2009

Lecciones aprendidas

Hola. Hoy es mi último día de vacaciones y la verdad es que me duele bastante que lo sea. Me ha gustado muchísimo esta ciudad y todas las cosas que tiene para ofrecerme. Claro, la verdad es que ha sido muy cómoda porque está "vacía" a causa de la semana santa y eso la ha hecho más placentera para mí. Sin embargo, creo que tiene muchas de las cosas que me enamoran de una ciudad: Muchas de verdad, más de las que ya sabía cuando decidí venir para acá, a pesar de lo mucho que se incrementó el presupuesto del viaje en el último año.

Aparte (como dicen acá), cuando yo viajo, no sólo me gusta visitar los sitios típicamente turísticos y comportarme con un típico turista. Me gusta, vivir un poco (dentro de lo que puedo, puesto que jamás será igual) como un habitante de la ciudad. Esto es, comer corrientazos, viajar en el transporte público, entrar a las bibliotecas, bancos, oficinas, habitar los parques, si es posible jugarme un partidito de fútbol con los locales, en fin, ustedes me entienden. Pues bien, teniendo esto como punto de partida, les cuento que hoy estuve visitando a unas amigas que viven en la ciudad y una de ellas, me contó sobre la tesis de su maestría. Algo bellísimo, fenómeno. Es acerca de unas personas que se han encargado de recuperar el patrimonio cultural de su ciudad sin ninguna clase de pago, tan sólo por la satisfacción de saber que lograron defender aquello que es suyo. Esa, es la simple lección aprendida:

Para dar un sólo ejemplo de los que me contó mi amiga, está el caso de un arquitecto que decidió emprender él solo la lucha porque en su barrio no se construyeran edificios, puesto que éstos atentaban contra el diseño de todas las edificaciones del barrio, que tenían, no sé cuántos años de estar ahí construidos, generando un patrimonio histórico invaluable. Con sus conocimientos, creó un mapa de la ciudad mostrando las zonas que deberían estar protegidas por la ley encargada y desarrolló toda una propuesta que fue llevada como proyecto de ley para redistribuir las zonas protegidas por la ley. Él solo. Insisto en esto, pues muchas veces somos derrotistas para defender nuestras causas cuando no encontramos un respaldo. Creemos que solos no podemos hacer nada. Y por el otro lado, no tomamos posiciones antes nuestra ciudad para defender aquello que consideramos nuestro. Es más, muchas veces no lo consideramos nuestro. Sino de otro. Del político? Del rico? No sé, de otro? Por qué no nuestro? No lo sé, pero acá si lo consideran de ellos. Y cómo lo hacen saber a todo aquel que se les cruza!!

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sábado, 4 de abril de 2009

¿Dónde carajo están las monedas?

Muy bien, hoy llegué a Buenos Aires (acá ya es domingo, pero dado que falta media hora para que lo sea en Colombia, todavía es válida esta columna un sábado), de Iguazú a eso de las 7.30 pm, hora local. Eso es unas dos horas más que en Colombia, en esta época del año. Dado que no llevábamos más que un morral y estábamos cansados de pagar transfers, es un pueblo como Iguazú, donde las opciones de transporte no son tan variadas como en Buenos Aires, decidimos estrenarnos en el micro.

Un par de averiguaciones bastaron, para llegar a la casa, pero decidimos dar unas vueltas antes por la costanera (costa del Río de la Plata, en frente del aeropuerto) antes de tomar el micro (bus). El clima delicioso, nos llevó hasta un parque donde niños y padres jugaban y los pescadores pasaban el tiempo (no nos queda claro si en ese tiempo lograban algo de pesca).

Antes de subir al micro, yo desconfiado, por todas las cosas que nos pasan cuando viajamos, por la hora, por cargar un portátil en mi espalda, pregunto una vez más a un trabajador del aeropuerto que también esperaba el micro. Él me confirma que el micro pasa por Av Corrientes con Maipú, y que de ahí hay sólo tres cuadras a la Av 9 de Julio, la cual le di como referencia. Una satisfacción enorme atraviesa mi mente, puesto que yo no iba para la 9 de Julio, sino para precisamente Maipú. Excelente, el micro pasa por la puerta de mi hostel. Qué maravilla pensé, y me alejé, asintiendo a su recomendación de que debía tener monedas para pagar.

Cinco minutos después pasó el micro, y subimos. Un peso con veinticinco centavos. Vaya, sólo tengo dos pesos con veinticinco en monedas. La desesperación se apodera de mí. Dónde voy a conseguir monedas ahora? Y el micro no acepta billetes. El mismo trabajador de la recomendación, sin juzgarme por no haberle hecho caso, nos salva cambiándome un billete de dos pesos por monedas. Al fin puedo pagar y sentarme tranquilo. Bueno, no tan rápido; primero hay que decirle al chofer para dónde vamos, para que él active la máquina y las monedas dejen de seguir derecho. Todo bien, el recorrido tardó como veinte minutos, y estábamos en "casa". Claro, ahora no teníamos monedas y al otro día era domingo. Les digo cómo se consiguen? Pues bien, se compran chucherías que obliguen a la gente a devolverte monedas, o pases del subte, o se va a un banco y se cambian máximo cinco pesos. En decir, el pobre bonaerense está jodido. Cómo hace para movilizarse en sus micros sin monedas? Es bastante frustrante. Hasta he oído que existe un mercado negro de monedas que venden a mayor costo. Terrible. Espero que lo que dijo el chico del hostel sea cierto, y en un mes tengan tarjetas con las que puedan pagar sus buses. Para eso, yo ya estaré en Cali montando en el mío y pagando con tarjetas, o pagando los mil quinientos pesos colombianos que vale el pasaje de bus. Y que si el chofer no tiene cambio (lo cual casi nunca pasa) siempre te lo puede dar después o regalarte la montada.

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Yendo a New York

Tomas el tren que te acerca la hora que falta para que llegues a la Penn Station, ahí adentro empiezas a reevaluar los cánones de belleza gracias a que ves gente de todas las razas y contexturas.

En un lugar donde puedes ver de todo, empiezas a ignorar lo común y te inclinas por lo exótico. Como las delgadas altas rubias se ven por todos lados, y una vez has visitado el barrio chino, el típico gustito a asiatica se ha ido a la caneca de tanto verlas y compartir con ellas, ves tantas pelirojas que ya no es algo único, las del medio oriente empiezan a mandar la parada.

Durante el recorrido te dás cuenta que no puedes ver a nadie durante mucho tiempo porque lo toman como acoso sexual, la ves una sola vez, y yá, que tu memoria o tu imaginación hagan el resto.

Bajas en la estación, donde en sus múltiples pisos hay estaciones de metro, bus, tren y hasta taxis, los mares de gente se mueven en todas direcciones al mismo tiempo, recuerdas tu gustito voyeurista, pero solo de un segundo cada vez. Evitando por supuesto dejar grabadas en la memoria a las que están pasadas de peso, otra moda adquirida en Estados Unidos.

Tomas un mapa, de los que regalan en información y empiezas a caminar hacia el museo. Tan solo son 15 grados centigrados, por lo cual, valientemente, te vas con el cierre de la chaqueta abajo, al fín y al cabo te gusta el frio. Alguien te explica, justo antes de salir, que una cosa es la temperatura y otra la sensación fría, no le crees, hasta que sales y te encuentras con el viento que hace que baje 10 grados la temperatura. Subes el cierre mientras se burlan de tí.

Una familia llama a gritos a un miembro perdido, sabes que es el nombre, pero no lo quieres creer.

20 cuadras después, quisieras que la caminada, además de acabar con tus pies, te hubiera ayudado a calentarte, nada más falso. Llegas al Museo de Arte Moderno, pagas una entrada cara pensando que valdrá la pena. Lo primero que encuentras es un pedestal con papel picado encima, la "obra" se llama "papel picado sobre un pedestal", te arrepientes de haber pagado la entrada.

Siguente piso, primera sala, Miró, Picasso, Monet y otros que no recuerdas. Ok, valió la pena. Visitas las muchocientos mil salas siguientes sin pretensiones ni prejuicios.

Te das cuenta que el Arte Moderno abarca mucho más de lo que creías (a menos que estudies arte), y gratamente te sorprendes, a pesar de aguantarte mucha basura, hay cosas realmente interesantes.

El arte definitivamente no es para todos. La belleza depende del ojo que la vea.

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sábado, 28 de marzo de 2009

¿Qué habla la gente en New York?

Yo considero que hablo bien inglés, al fin y al cabo me veo las series de tv y las películas sin subtitulos, pero cuando me encontré en la mitad del metro de NewYork, tratando de entender el inglés que hablaba el del al lado, me sentí completamente perdido.

Y es que me pudo más la curiosidad, el chisme, el maldito chisme que mató al gato. Intenté ponerles mucho cuidado, al punto de ser evidente que les estaba viendo, pero ni aún así pude entender nada de lo que decían. Aburrido, cambié de pareja, mire a otra, de la cual estoy seguro que no compartían ni raza, ni credo, ni estrato, pero me llevé la terrible sorpresa que tampoco entendía ni una sola palabra de lo que decían. Repetí el mismo ciclo, cambiando rápidamente y a un extremo otra vez, y otra vez. La cuarta pareja de parlantes, eran hispanoparlantes.

Solo hasta ese momento fue que me dí cuenta, que de las 3 parejas anteriores, elegidas completamente al azar, ninguna estaba hablando inglés, una era rumana (o algo así), la otra era china, los terceros eran de alguna parte del medio oriente, ninguno tenía ni sentía la necesidad de hablar en inglés, en la ciudad más importante de estados unidos.

Mayor fue mi sorpresa, cuando descubrí con gusto, que hay ciudades completas en las que no se habla inglés, bien porque no se sabe, o simplemente porque no se necesita, estuve en Elizabeth, NewJersey, donde todos son hispanos, y el que solo habla inglés está perdido. Eso sí, no compren empanadas ahí, puesto que además de caras, son horribles, existen mejores lugares para comerse una empanada valluna.

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¿Seguir o proponer?

Uno podría clasificar a los humanos de muchísimas formas: altos y bajitos, hombres o mujeres, los que comen cerdo y los que no, los que creen que hay vida después de la muerte y los que no, lectores y no lectores, por su tipo sanguíneo, los que son capaces de enroscar la lengua y los que no, por la letra inicial de su nombre. En fin, hay infinitas posibilidades. La clasificación es un ejercicio de organización, que puede facilitar la gestión, el manejo, almacenamiento o comunicación. O simplemente, se hace porque hay personas desocupadas que les gusta clasificar, como los taxónomos (aunque no discuto que es importante saber que se está regalando una orquídea Calanthe y no una orquídea Liparis).

En mi caso, estuve divagando un rato y creo que me gustaría clasificar a las personas entre las que siguen y las que proponen. Esto ya ha sido ampliamente desarrollado por aquellos que trabajan el tema de liderazgo, y las competencias, así que yo voy a ser más rudimentario.

Uno puede ser aquel que organiza un partido de fútbol, o el que espera a que lo llamen; uno puede ser aquel que elige el restaurante o esperar a que se lo propongan; uno puede ser quien arme el parche para ir a rumbear, o esperar a que lo llamen; uno puede en la oficina liderar una propuesta, o esperar a que le digan qué tiene que presentar; uno puede en el salón de clase organizar el grupo y dirigirlo o esperar a que otro lo haga y seguirlo.

Por mi parte, siempre me he caracterizado por ser el primero de los dos. Es decir, a mí me gustar mandar el juego (como me decía una novia hace algunos años). A mí me gusta dar órdenes, dirigir, liderar, elegir. A mí me gusta tener el control. Lo que sucede, es que después de varios años de hacerlo, me doy cuenta que es desgastante, que cansa, que dejar que los demás dependan de uno no sólo hace que uno se llene de preocupaciones propias, sino también ajenas. Digamos que es uno de los inconvenientes de liderar cada momento de la vida siguiendo los estándares éticos y morales. Puesto que si no me importaran los demás (que son todos sustituibles) pues no tendría por qué agotarme más que con mis preocupaciones. En fin, como el alivio del cansancio es el descanso, en los dos últimos años he ido replanteando mi posición ante algunos frentes de la vida, y he dejado de liderarlo y controlarlo todo, hasta encontrar algún grado de comodidad siendo parte del rebaño. Eso sí, siempre eligiendo quién será mi pastor (tal vez por eso no voy a la iglesia: no me convence el pastor, aún). Así pues, donde no es trascendental mi liderazgo puedo tomar energías y usarlas donde realmente importa.

Por eso, no me vuelvan a pedir que organice ni rumbas ni partidos de fútbol, mejor invítenme a cuantas y cuantos puedan organizar. Y de vez en cuando sorpréndanme proponiéndome algo que no tenga que organizar yo. Así podré descansar para ser líder donde cuenta. Los fines de semana, como éste, son fines de semana para seguir, pues me la paso proponiendo en la semana.

¿Y tú? ¿Propones o me sigues la idea?

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sábado, 21 de marzo de 2009

No a la innovación

A mí me encantan las cosas nuevas, voy a favor de la innovación, casi siempre; me encanta estrenar; cuando me corto el pelo trato de peinarme diferente; siempre prefiero ir a un restaurante nuevo que a uno al que ya haya ido así me haya gustado mucho y cuando voy a un restaurante por segunda vez siempre trato de recordar qué pedí la vez pasada para pedir una cosa diferente; me gusta ponerme las camisas con corbatas que nunca he combinado de esa forma; aunque para organizarme, y con por mi sicorrigidez ingenieril, constantemente agendo todos mis movimientos y genero rutinas, me gusta tenerlas para poder romperlas o modificarlas en el camino, ponerlas a prueba ante contingencias, o simplemente darme el placer de acostarme a perder el tiempo para demostrarme que como dice Steve Jobs, "todo lo demás es secundario". Me gusta que haya un sistema de transporte diferente y moderno en la ciudad; me gusta que incluyan una nueva tarjeta naranja en el fútbol; me gusta que los celulares tengan más gadgets; me gusta que me llamen y me ofrezcan cambiar de puesto; me gusta viajar. En fin, me gusta el cambio y me gusta la innovación.

Es cierto que como toda persona que se encuentra cómoda en una zona de confort me protejo contra el cambio intuitivamente, pero cuando hago conciencia se que me gusta más la innovación que la estabilidad. Como decía un tal Parménides, me gusta el río. Pero hay momentos o mejor, espacios en los que simplemente, no estoy de acuerdo con la innovación, o con el cambio sin control. Y no por capricho, sino porque las cosas tiene una razón de ser.

A quién carajo se le ocurre que un direccional no deba ser naranja sino mejor de luz blanco día? Qué cosa tan absurda puede ser eso? Acaso a los diseñadores industriales que participaron en esos procesos de moda, en innovación que le darán un toque de distinción al automóvil para que comercialmente pueda vender más no se les ocurrió que el direccional tiene una razón de ser? Si señores: Su FUNCIÓN. Esa es la razón de ser de esa bombilla estéticamente incorrecta para algunos diseñadores de farolas. El direccional fue creado para avisar a los demás conductores las intenciones de un conductor de girar hacia uno y otro lado, o cuando se enciendan las dos, avisar que uno desea parquear. Dada esa sencilla función, una luz blanca día no se podría ver con facilidad en el día (momento en el cual también transitan los vehículos y también usan sus direccionales). Supongo que los diseñadores que participaron en ese proceso pensaban que todas esas lucecitas eran adornos, así como una amiga un día me dijo que pensaba que las líneas paralelas que tienen los vehículos en sus vidrios traseros estaban dispuestas de esa manera por esteticidad o para filtrar el paso del sol.

No recuerdo en qué vehículos vi los direccionales, pero si que no es una sola casa automotriz inteligente la que los ha implementado. En fin, que viva la innovación. Tal vez cuando todas las demás casas los copien se den cuenta que los direccionales no servían? No lo se. Amanecerá y veremos como dijo Alex Pi.

De todos modos, este no es el único caso de innovación ante el cual me opongo en el sector automotriz. Anoche vi un vehículo (bueno intenté verlo porque el resplandor no me dejaba) que en sus luces traseras, las cuales normalmente son rojas y se encienden con más intensidad cuando se frena, conocidas como stops, en vez de tener una cubierta roja, tenían una cubierta transparente. Conclusión, el carro además de iluminar el camino hacia adelante lo hacía hacia atrás. Genial! pensaría alguien, si no fuera porque el carro no está solo en el mundo y el que vaya atrás de él tal vez lo choque por no ver qué tan cerca está de las luces que lo ciegan. Increíble la innovación lo que puede hacer.

Por eso a veces, me opongo a ella.

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sábado, 14 de marzo de 2009

El mejor trabajo del mundo

Hace aproximadamente un mes recibí un correo de un amigo mío titulado: "El mejor trabajo del mundo". Me pareció curioso que justo acababa de hacer mi revisión semanal de la consulta de empleos donde busco qué ofrece el mercado para mí. Umm, quién sabe, pensé. Debe ser ese tipo de cosas que la ciencia no sabe explicar y que los demás mortales (yo también soy mortal, menos mal) saben explicar como presencia divina, coincidencia del destino, o suerte. Sin embargo, sin más expectativas que la propia curiosidad, la cual se sabe es altamente expectante, me dispuse a no ignorar el mensaje que acompañaba a un asunto tan llamativo.

Acompañado de la foto que ven a continuación, el mensaje parafraseado, decía que una compañía publicitaria ofrecía un trabajo por seis meses en el cual uno debía someterse a una experiencia durísima: Recibir 100.000 dólares (U.S.) para irse de turista a la Isla Hamilton, la Gran Barrera de Coral y las playas tropicales de Queensland en Australia. Uno debería conocer amigos, compartir experiencias, publicar semanalmente en un blog fotos, videos y la bitácora de las vacaciones y al final grabar un video promocional para que el departamento de turismo de Queensland pueda publicitar sus paradisiacas playas mundialmente.


A mí me pareció que era algo sumamente difícil para muchas personas y me puso a dudar sobre si con el avance de los medios de comunicación, y la diversidad de formas de conectarse que tiene ahora el mundo, habré elegido una rama inadecuada para explotar mis potenciales competencias. Sin embargo, al pensarlo mejor, concluí que a pesar de no "gozar" con un escultural cuerpo, propicio para una campaña comercial como la que se ofrecía en el artículo, podría tener todas las competencias necesarias para participar en el concurso y terminar de oscurecer más mi chocolatoso cuerpo en una afrodisiaca playa australiana mientras mis amigos freaks morían de envidia escribiendo semanalmente en el manual.

Así que después de leer los términos y condiciones de la aplicación y estar a punto de grabar el video en mi no muy fluido inglés (aquí las condiciones para aplicar), me di cuenta que el correo decía que los videos de aplicación vencían el 22 de febrero de este año y mi amigo, precisamente me había enviado el correo el 18 de febrero, contando con que yo aplicaría. Si, fue una mala decisión el continuar con mi "importante" trabajo y enviar el "spam" para la carpeta de "leer después". En fin, ahora sólo me resta esperar otra campaña para mostrarle al mundo la gran habilidad que tengo para publicitar una playa paradisiaca en el pacífico o tal vez en el Caribe.

Nota fotos tomadas de: http://www.islandreefjob.com/

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