Antes comenzar, si tiene problemas con los textos que puedan ser algo escatológicos, por favor vuelva mañana o el próximo martes y ahórrese el texto de hoy.
Siempre me ha parecido que para cagar se necesita cierta privacidad. Es que no es lo mismo que mear. Uno (de hombre) siempre ha podido sacarse la pinga y mear detrás de cualquier arbolito. A algunos hasta les gusta de frente para que se las vean (ya saben, cada uno tiene sus "perversiones" y el exhibicionismo puede ser una de ellas). Uno puede mear en un orinal con otros al lado sin problema. Hasta de niño puede jugar con algún primo a ver quién mata más hormigas con su chorrito. Pero la cagada, es algo diferente. La posición mismo de estar sentado en un inodoro (o en cualquier parte), con los pantalones abajo, dispuesto a dilatar tu esfínter para dejar salir algo, que podría ser del tamaño (lo siento, estoy siendo muy Freudiano?) de otra cosa que quisiera entrar, es humillante. Es por eso, que la expresión: "lo cogieron con los calzones abajo!" no es gratuita. El estado en que uno se encuentra al momento de cagar, puede ser el momento de mayor indefensión para un hombre. Digamos que para las damas es algo diferente, puesto que ellas además sufren al momento de mear. Pero para un hombre, pasar del estado "viril" de la meada, al estado "pueril" de la cagada es algo fuerte. Algunos, hasta se aguantan en los paseos, para evitarse ese penoso momento del baño.
Yo, por ejemplo, nunca he podido entrar anunciando a una fiesta o reunión: "Ya usaron el baño? Si no lo han usado, úsenlo ya, porque me voy a pegar una que lo va a dejar vacunado por un buen rato. O consigan fósforos!". No, a mí, no me gusta que la gente sepa cuando estoy cagando. Ni que se imagine cómo lo hago, ni que huela, ni nada. A mí no me llena de orgullo, el tamaño del bollo que dejo en la taza, ni salgo corriendo a mostrárselo a mis amigos: "Ey, ey! miren semejante, cómo cabía ese animal en mi intestino!". No, yo no soy así. De hecho, me parece un poco molesta esta actitud. Jamás, salí corriendo detrás de aquel amigo, a ver su efímero trofeo flotante. Para aquellas personas que son como yo, tal vez les parezcan divertidas estas situaciones.
Encontrando el momento justo
Dado que la acción de cagar debe ser tan privada, y ante la imposibilidad de hallar un momento privado y a solas para sentarse en el trono (que además sea propio), por lo menos debe garantizarse soledad en los instantes justos. Esto es, hay que conocer los horarios adecuados para ingresar al baño público, en los que haya menor tráfico de personas y ojalá se encuentren solos para evitar toparse con alguien. Es si uno se va a poner en posición indefensa, por lo menos que nadie lo sepa. Claro, que como se entenderá que si uno debe acudir a un baño público, es porque no hay el tiempo para poder esperar llegar a casa, entonces también es probable, que no haya mucho tiempo para esperar la soledad de este lugar. Así que puede intentar practicar la técnica de pasar desapersibido entre las multitudes para entrar a un cubículo "no habitado" sin que mucha gente lo note y estar tranquilo (como primera medida no mire la cara de la gente con la que se tope en el baño). Igual no se preocupe, que mientras usted esté adentro todo entenderán que no debe ser molestado (esto no aplica para los estudiantes de colegio y de algunas facultades de universidad, los cuales pueden sufrir de algunas molestias si se dejan pillar en este momento íntimo por sus compañeros de clase). Eso sí, le aseguro que esa técnica no le permitirá inspeccionar todos los cubículos para garantizar sentarse en el más limpio (o el menos sucio, dependiendo de los usuarios. No es lo mismo el baño público de una terminal de buses, de un restaurante, de un bar, de un centro comercial o el de una oficina). También puede usar la táctica del vanidoso, que consiste en pasar mucho tiempo en el espejo acomodándose el peinado mientras la gente sale del baño y así usted puede inspeccionar los cubículos e ingresar al que más le convenga sin que nadie lo note. Finalmente, también está la táctica de nunca son los mismos, que consiste en asumir que alguien sabrá lo que usted va a hacer, y esos serán los que se encuentren en el baño cuando usted entre a revisar los cubículos, pero esos no serán los que sigan en el baño cuando usted salga, sino que se habrán ido muy lejos, por lo cual: "What the hell!".
Asumiendo...
Es imperdonable sentarse en un baño público y comenzar la "faena" sin papel. Voy a asumir que usted no entrará en esa penosa situación, la cual creo seriamente que sólo le pasa a los babosos personajes que interpretan en la películas cómicas gringas, y al más despistado del mundo. A mí no me ha pasado y no quiero entrar a solucionarle el problema al torpe que se deje envolver en esa situación tan, pero tan incómoda. Así que me la voy a saltar. Se supone, que así no haya mucho tiempo para revisar los cubículos, la acción mínima y OBLIGATORIA, que se debe hacer es que si USTED NO LLEVA PAPEL, DEBE REVISAR QUE HAYA, POR FAVOR!. Y si no hay entre a otro cubículo, y si no hay en ninguno devuélvase a donde pueda conseguirlo: servilletas, papel periódico, hojas secas, lo que sea, pero por favor no se vaya sin la herramienta, o pasará un muy mal momento, peor que al hecho en sí de sentarse en un baño público. Bueno, asumiendo que si hay papel, ahora lo que en realidad debe asumir, es que el baño elegido es. Y si usted no pudo elegir otro en mejores condiciones, pues lo siento mucho, o se sale y asume erradicar todos sus complejos de necesidad de privacidad y arranca como un macho salvaje a inspeccionar todos los cubículos, hasta encontrar el que mejor le parezca, arrancando gritos de insatisfacción a su paso, cuando se encuentre algo que no le parezca cómodo y anunciando que va a cagar, así que debería todo el mundo desalojar el lugar. O simplemente asuma que como esté, ese lugar secreto y privado será en donde usted rápidamente (ojalá) llevará a cabo su incómodo "negocio". Así que si la taza está sucia, ponga papel sobre ella o intente aquella penosa posición que las mujeres llevan practicando desde su infancia, y en la cual usted lamentablemente no podría imitar con facilidad. Si el baño está lleno, suelte primero (así además se dará cuenta si no está tapado antes de tenga problemas), pero SIN BAJARSE LOS PANTALONES. En fin, asuma lo que escogió.
El arte del silencio
Para que una cagada sea de verdad privada, no llame la atención (recuerde poner su celular en silencio y no contestar - pero qué clase de persona contesta mientras caga?). No importa si en su casa usted grita al asomo del mojón o necesita darle un impulso con una contracción parecida a la de las mujeres en parto, hágalo callado. Si no quiso que lo vieran entrar, para qué va a querer que lo vean salir. Y la verdad es que el morbo, es una cosa muy jodida. Acaso no ha visto los trancones que se forman en las vías a causa de los conductores que quieren ver la sangre derramada de un accidentado? Pues es lo mismo, aquellos que entran a lavarse las manos querrán ver la cara de aquel desgraciado que tanto sufre gritando por la salida de cada bollo atravesado. Por favor, muérdase la lengua, pero no llame la atención. Y lo mismo, si en el proceso, puede evitar las flatulencias sonoras, o disimular su sonido, hágalo también. Son igual de llamativas que el dolor. Es comprensible que no lo pueda hacer (algunas cagadas son realmente villanas y disfrutan dejando mal a quien las lleva acabo), pero haga un esfuerzo.
La paciencia y la huída
Como le comentaba, es preciso que si se empeñó tanto en no dejarse ver al momento de entrar, ahora sea todavía más precavido al momento de salir. Así que tome su tiempo. Usted ya está en el peor de sus estados, así que puede esperar hasta que la situación cambie a su favor y el lugar se desocupe para salir discretamente. Ante la horrible situación de la espera, en la cual el paso del tiempo puede hacerlo enloquecer, la recomendación es siempre tener algo que hacer. Por ejemplo, puede leer todo el periódico que llevó para ser usado, antes de usarlo. O puede intentar batir los records de todos los juegos de su celular (no usarlo para hablar) mientras pasa el tiempo. Cuente las líneas de la baldosa. Haga cálculos mentales. Desarrolle aquella idea que tenía de negocio (muchas veces las ideas más brillantes vienen de los momentos de mayor indefensión, es decir cuando se está en el baño). Intente trovar en la mente. En fin mate el tiempo, hasta que escuche el silencio que le permitirá escabullirse de su estrecha prisión. Eso sí, aproveche para limpiarse y estar listo para la huída. No sea que usted espere el silencio para limpiarse y soltar y que justo cuando acabe el lugar vuelva a estar lleno de gente. Trate de no soltar hasta que no esté listo para salir, puesto que recuerde: EL MORBO, EL MORBO. Si usted suelta y hay gente en el lavamanos, pueden demorarse todo lo posible con tal de verle la cara y de decirle sin hablarle: "Ah, eras vos el del olorcito, puaj!".
Lávese las manos y piérdase
Creo que no tengo que decir nada más sobre esto. Sólo quería resaltar la importancia de este paso que no debe ser olvidado. Es decir, por más privacidad que queramos no podemos andar por ahí después de una cagada (clandestina o no) con las manos sucias saludando a la gente. Así que por favor, después de hacerlo, lávate las manos.
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lunes, 29 de junio de 2009
Instrucciones para cagar en baño público
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kxi
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Etiquetas: 2. Martes de Instrucciones y Pasos, acción social, baño, cagar, escatológico, incomodidad, kxi
domingo, 8 de marzo de 2009
¿Por qué las mujeres se tardan tanto... cuando van al baño?
Este correo nos lo envió una gran amiga y lectora de este blog, y cuando llegó kxi inmediatamente anunció "este va para un domingo", y así fue. Gracias Nani por hacernos llegar esto.
El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que de chiquita tu mamá te llevaba al baño, te enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza. Finalmente te instruía: 'Nunca, nunca te sientes en un baño público'
Y luego te mostraba 'la posición' que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza. 'La Posición' es una de las primeras lecciones de vida de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, 'la posición' es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar.
Cuando TIENES que ir a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así que te resignas a esperar, sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición oficial de 'me estoy 'meando''.
Finalmente te toca a ti, si no llega la típica mamá con 'la nenita que no se puede aguantar más'. Entonces verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo. Entras y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa... Cuelgas el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspecciónas la zona, el suelo esta lleno de líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de cositas que fuiste metiendo dentro, la mayoría de las cuales no usás, pero que las tienes por si acaso...
Pero volviendo a la puerta... Como no tenía picaporte, la unica opción es sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas la pantaleta y te pones en 'la posición'... Alivio...... AAhhhhhh.... por fin... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar.... Por que estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, los calzones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 Kg. Colgando de tu cuello. Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza 'jamás te sientes en un inodoro público!!', así que te quedas en 'la posición' con el tembleque de piernas... Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finíííííísima del chorro te salpica y te moja hasta las medias!!! Con suerte no te mojas tus propios zapatos, y es que adoptar 'la posición' requiere una gran concentración.
Para alejar de tu mente esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico peeero, nooo hayyyyyy...! El rollo esta vacío...! (siempre) Entonces suplicas al cielo que entre los 5 kilos de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable kleenex,
pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta, dudas un momento, pero no hay más remedio... Y en cuanto la sueltas, alguien la empuja y tienes que frenar con un movimiento rápido y brusco, mientras gritas OCUPAAADOOOO!!! ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior escucharon tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo, nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho)
Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa del bolso, el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro en las piernas... El recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima si te viera así; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, 'tu no sabes qué enfermedades podrías agarrarte ahí'. ...estás exhausta, cuando te paras ya no sientes las piernas, te acomodas la ropa rapidísimo y tiras la cadena con un pie ¡sobretodo! muy importante.
Entonces vas al lavamanos. Todo esta lleno de agua así que no puedes soltar el bolso ni un segundo, te lo cuelgas al hombro, no sabes cómo funciona la canilla con los sensores automáticos, así que tocas hasta que sale un chorrito de agua fresca, y consigues jabón, te lavas en una posición de jorobado de Notredame para que no se resbale el bolso y quede abajo del chorro... El secador ni lo usas, es un trasto inútil así que terminas secándote las manos en tus pantalones, por que no piensas gastar tu kleenex para eso y sales...
En este momento ves a tu chico que entro y salio del baño de hombres y encima le quedo tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba.
- '¿Por qué tardaste tanto?'' te pregunta el idiota.
- 'Había mucha cola' te limitas a decir.
Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y así es mucho más sencillo y rápido ya que uno sólo tiene que concentrarse en mantener 'la posición' y la dignidad.
Continuar leyendo!
Y luego te mostraba 'la posición' que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza. 'La Posición' es una de las primeras lecciones de vida de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, 'la posición' es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar.
Cuando TIENES que ir a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así que te resignas a esperar, sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición oficial de 'me estoy 'meando''.
Finalmente te toca a ti, si no llega la típica mamá con 'la nenita que no se puede aguantar más'. Entonces verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo. Entras y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa... Cuelgas el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspecciónas la zona, el suelo esta lleno de líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de cositas que fuiste metiendo dentro, la mayoría de las cuales no usás, pero que las tienes por si acaso...
Pero volviendo a la puerta... Como no tenía picaporte, la unica opción es sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas la pantaleta y te pones en 'la posición'... Alivio...... AAhhhhhh.... por fin... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar.... Por que estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, los calzones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 Kg. Colgando de tu cuello. Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza 'jamás te sientes en un inodoro público!!', así que te quedas en 'la posición' con el tembleque de piernas... Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finíííííísima del chorro te salpica y te moja hasta las medias!!! Con suerte no te mojas tus propios zapatos, y es que adoptar 'la posición' requiere una gran concentración.
Para alejar de tu mente esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico peeero, nooo hayyyyyy...! El rollo esta vacío...! (siempre) Entonces suplicas al cielo que entre los 5 kilos de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable kleenex,
pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta, dudas un momento, pero no hay más remedio... Y en cuanto la sueltas, alguien la empuja y tienes que frenar con un movimiento rápido y brusco, mientras gritas OCUPAAADOOOO!!! ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior escucharon tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo, nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho)
Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa del bolso, el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro en las piernas... El recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima si te viera así; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, 'tu no sabes qué enfermedades podrías agarrarte ahí'. ...estás exhausta, cuando te paras ya no sientes las piernas, te acomodas la ropa rapidísimo y tiras la cadena con un pie ¡sobretodo! muy importante.
Entonces vas al lavamanos. Todo esta lleno de agua así que no puedes soltar el bolso ni un segundo, te lo cuelgas al hombro, no sabes cómo funciona la canilla con los sensores automáticos, así que tocas hasta que sale un chorrito de agua fresca, y consigues jabón, te lavas en una posición de jorobado de Notredame para que no se resbale el bolso y quede abajo del chorro... El secador ni lo usas, es un trasto inútil así que terminas secándote las manos en tus pantalones, por que no piensas gastar tu kleenex para eso y sales...
En este momento ves a tu chico que entro y salio del baño de hombres y encima le quedo tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba.
- '¿Por qué tardaste tanto?'' te pregunta el idiota.
- 'Había mucha cola' te limitas a decir.
Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y así es mucho más sencillo y rápido ya que uno sólo tiene que concentrarse en mantener 'la posición' y la dignidad.
Foto: Paz Vasquez
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