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sábado, 17 de enero de 2009

Cuidado con la publicidad engañosa de Café del Sol y otros establecimientos

El martes pasado fuimos a Palmas Mall. Es una plazoleta de comidas que se encuentra en un barrio llamado Ciudad Jardín en la ciudad de Cali. La intención era despedir a una amiga que dejaba la empresa. Pedí que fuéramos a ese sitio en la discusión sobre el lugar porque nos daba variedad, quedaba en el sur de la ciudad (la mayoría vivimos en el sur) y recibían tarjeta de crédito (a esa altura del mes ya iba raspado).


Cuando llegué mis amigos ya habían escogido una mesa de Café del Sol. Un restaurante que cumple con el estilo yuppie creciente de algunas esferas de la ciudad: Te vende algo rico, bonito y caro. Lo agradable del sitio, sin embargo, es que a pesar de estar en una mesa de Café del Sol, podrías pedir de cualquiera de los otros restaurantes sin conflicto alguno (a eso me refería con variedad). No obstante, mis amigos, que sabían que yo debía pagar con tarjeta me mostraban que el restaurante elegido tenía un descuento del 30% al pagar con la tarjeta Visa. Upa, pensé, "espero haber traído esa" (dado que nunca cargo ni esa ni la Master, sólo cuando se que las voy a usar y compro siempre a una cuota, para evitar los venenosos intereses de los malvados bancos). Y sí, la tenía. ¡Qué felicidad! Un 30% de descuento es un descuento importante, sobre todo en platos caros. Recuerdo que incluso pensamos en pagar toda la cuenta con mi tarjeta y que la gente me diera el efectivo, pero no lo hicimos.


En fin, trajeron el mantel de papel, el cual también anunciaba la publicidad pero lo pusieron boca abajo (asumimos que porque el mesero era dormido) y luego trajeron la comida. Estaba todo muy rico, nos reímos, la pasamos rico, despedimos sobriamente a nuestra amiga y llegó el momento de pagar. Trajeron la cuenta, y uno de nuestros amigos, más hábil en el tema financiero, llamó al mesero para que hiciera el descuento antes del IVA (cosa que a veces no hacen y le dan a uno en la cabeza). El mesero repuso que la publicidad había vencido desde noviembre del año pasado. ¡Hace dos meses! Indignados reclamamos por el hecho y yo me pude percatar que en el letrero decía muy hábilmente en letra pequeña "Pregunte por la validez de la promoción". Indignados pagamos y molestos nos fuimos, no sin antes reclamarle a la aparentemente impotente administradora que con ojos de ternera degollada parecía ofrecer excusas. Excusas para qué. El daño ya estaba hecho. El engaño consumado. En fin, esto simplemente es para desahogarme y decirles que se fijen muy bien en la publicidad que muchos establecimientos hacen para capturar clientes. No les de pena preguntar. Por mi parte yo me fui con un regaño de una de mis amigas porque arranqué la publicidad engañosa del lugar. Uno no debe dañar la propiedad ajena, es cierto, y nada justificaba que yo hiciera daño a otro, pero igual era basura ya y me dio un fresquito hacerlo, que claro no compensa el engaño producido, pero tal vez la mala publicidad que durante meses le haré al sitio si. Esa es mi venganza como consumidor.

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