Bueno amigos lectores, no olviden comentar en los artículos sobre cine de esta semana para concursar por una de las dos boletas Royal Films que serán rifadas al final de la semana:
Mmm, Qué dolorcito de garras.Tal y como Mauro Z nos trató de poner a algunos sobre aviso en su momento, esta película termina mostrándonos cómo de nuevo una productora es capaz de meterle la mano a una intención bien llevada, hasta el punto de ofrecernos un producto final muy diferente al que la magia de los teasers nos puede llegar a prometer, logrando crear una expectativa falsa y prolongada. Dicha expectativa para quienes, sin tener que ser puristas, vimos la serie animada o leímos algún par de cómics, era podernos deleitar viendo en pantalla grande la historia original de Logan (Wolverine), en lo que se refiere a sus orígenes, a su transformación como Weapon X, a su amistad y posterior rivalidad con Sabretooth, y a su amor por Yuriko, convertido después en tragedia y venganza. Nada más sencillo, con pocos personajes para desarrollar, para poder construir todo un argumento y un entorno apenas propios para lograr otra épica película de superhéroes. El asunto es que el resultado, al final de iteradas sumas y restas, es decepcionante.
La película arranca medianamente bien, con una introducción apenas indicada para lo que supuestamente se va a poner en escena. Más tarde empiezan a aparecer un montón de personajes del cómic que el espectador siente estar haciendo parte de un quiz ñoño. En medio de este entrevero de mutantes, se alcanzan a destacar las actuaciones de Liev Schreiber (Sabretooth), Will.I.Am (Kestrel), Daniel Henney (Agent Zero), y Dominic Monaghan (Bolt). Por el contrario, la de Hugh Jackman, aunque ya está curtido con este papel que tan bien le calza, es descolorida y no demuestra construcción mientras transcurre la historia.
Hasta ahí, la situación es soportable, pero en el momento en que las garras de adamantium de Wolverine salen a través de sus nudillos por primera vez, por ahí mismo escapa toda ilusión de credibilidad: no sólo se ven más falsas que en un efecto especial de serie de televisión, sino que son tan limpias y pulidas que el hedor a censura y a función matinal para niños comienza a inundar la sala. En consecuencia, el resto de momentos esperados empiezan a defraudarnos uno tras otro. Por ejemplo, la aparición de Remy LeBeau (Gambit), el miembro que tal vez más extrañaron los adeptos durante la trilogía anterior, paradójicamente está cargada con más facha de la que puede tolerar, junto con muchos poderes que no le corresponden, pocos ases bajo la manga y absolutamente ninguna de sus ingeniosas y afrancesadas frases que le daban ese encanto sobre los demás. Ahora, para qué hablar de Kayla (Silver Fox), el supuesto gatillo sentimental de la venganza de Logan: ¡qué fiasco!Como ya dije, esta película es tan mala como entretenida, como para alquilarla y reírse disfrutando de lo poco bueno y burlarse de todo lo malo. Parece ser que con X-Men Origins: Wolverine se está cerrando un buen ciclo de historias de superhéroes llevadas al cine de manera adulta, realista y bien contada. Continuar leyendo!

