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lunes, 4 de mayo de 2009

X-Men Origins: Wolverine (2009)

Bueno amigos lectores, no olviden comentar en los artículos sobre cine de esta semana para concursar por una de las dos boletas Royal Films que serán rifadas al final de la semana:


Mmm, Qué dolorcito de garras.

Tal y como Mauro Z nos trató de poner a algunos sobre aviso en su momento, esta película termina mostrándonos cómo de nuevo una productora es capaz de meterle la mano a una intención bien llevada, hasta el punto de ofrecernos un producto final muy diferente al que la magia de los teasers nos puede llegar a prometer, logrando crear una expectativa falsa y prolongada. Dicha expectativa para quienes, sin tener que ser puristas, vimos la serie animada o leímos algún par de cómics, era podernos deleitar viendo en pantalla grande la historia original de Logan (Wolverine), en lo que se refiere a sus orígenes, a su transformación como Weapon X, a su amistad y posterior rivalidad con Sabretooth, y a su amor por Yuriko, convertido después en tragedia y venganza. Nada más sencillo, con pocos personajes para desarrollar, para poder construir todo un argumento y un entorno apenas propios para lograr otra épica película de superhéroes. El asunto es que el resultado, al final de iteradas sumas y restas, es decepcionante.

La película arranca medianamente bien, con una introducción apenas indicada para lo que supuestamente se va a poner en escena. Más tarde empiezan a aparecer un montón de personajes del cómic que el espectador siente estar haciendo parte de un quiz ñoño. En medio de este entrevero de mutantes, se alcanzan a destacar las actuaciones de Liev Schreiber (Sabretooth), Will.I.Am (Kestrel), Daniel Henney (Agent Zero), y Dominic Monaghan (Bolt). Por el contrario, la de Hugh Jackman, aunque ya está curtido con este papel que tan bien le calza, es descolorida y no demuestra construcción mientras transcurre la historia.

Hasta ahí, la situación es soportable, pero en el momento en que las garras de adamantium de Wolverine salen a través de sus nudillos por primera vez, por ahí mismo escapa toda ilusión de credibilidad: no sólo se ven más falsas que en un efecto especial de serie de televisión, sino que son tan limpias y pulidas que el hedor a censura y a función matinal para niños comienza a inundar la sala. En consecuencia, el resto de momentos esperados empiezan a defraudarnos uno tras otro. Por ejemplo, la aparición de Remy LeBeau (Gambit), el miembro que tal vez más extrañaron los adeptos durante la trilogía anterior, paradójicamente está cargada con más facha de la que puede tolerar, junto con muchos poderes que no le corresponden, pocos ases bajo la manga y absolutamente ninguna de sus ingeniosas y afrancesadas frases que le daban ese encanto sobre los demás. Ahora, para qué hablar de Kayla (Silver Fox), el supuesto gatillo sentimental de la venganza de Logan: ¡qué fiasco!

Pero no se preocupen, no todo los hará rabiar; ustedes podrán reírse mientras se burlan de un jefe final sacado de un mal videojuego de lucha, una secuencia de golpes tipo Pájaro Loco y las parodias de la granja de los papás de Clark Kent y del Lobo del Aire. No queda duda de que Gavin Hood, posible pariente del legendario Robin, sólo que invertido: robando dinero a los pobres (espectadores) para dárselo a los ricos; deberá volver a dedicarse a actuar o a dirigir dramas sociales.

Como ya dije, esta película es tan mala como entretenida, como para alquilarla y reírse disfrutando de lo poco bueno y burlarse de todo lo malo. Parece ser que con X-Men Origins: Wolverine se está cerrando un buen ciclo de historias de superhéroes llevadas al cine de manera adulta, realista y bien contada.

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miércoles, 25 de marzo de 2009

Doubt (2008)

Esta es una buena película. Es más, me parece interesante que aunque primero fuese estrenada en contadas salas de cine de la ciudad, ahora se encuentre disponible en otras más, cuando lo que suele suceder es lo contrario; esto parece indicar que ha recibido buenos comentarios y, por consiguiente, una creciente acogida.

Contextualizado un año después de la muerte del presidente Kennedy, el tema de Doubt está contenido de cabo a rabo dentro del mismo título: hay duda por donde usted quiera. Un párroco (P.S. Hoffman) es acusado por parte de la directora de un colegio católico (Meryl Streep) de estar abusando de un estudiante afroamericano, a partir de unos hechos nada contundentes puestos en evidencia por una joven religiosa (Amy Adams), quien es profesora del muchacho y permanece en constante inquietud y desazón por no conocer la verdad, impidiéndole tomar partido.

En el momento en el que se da paso al desenlace de la historia, el contrapunteo verbal entre la acusación enceguecida de la directora y la apología transparente del párroco, es bucólicamente ambientado por varios elementos narrativos clásicos como son los truenos de una tormenta cada vez más próxima, el viento helado que se cuela por ventanas que ya se creían cerradas, o el corte del servicio de electricidad que acentúa la penumbra. Al final, cuando la nieve ya lo cubre todo, así como la suerte ya está echada para cada quien, la duda entra a romper con crudeza el último dique de contingencia todavía en pie, mandando al espectador a su casa con una incómoda satisfacción.

Para terminar, hay varias frases de la película para destacar, algunas en forma de sermón, pero la que mejor recuerdo es una que decía algo así: cuando necesites emprender el camino en búsqueda de la verdad, ten presente que éste posiblemente te alejará del camino hacia Dios. En esta película, todo tiene su precio, y el único que no duda es John Patrick Shanley, escritor y director, en cuanto a pasarle factura de cobro a cada uno de los personajes que padecen esta historia.

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sábado, 17 de enero de 2009

Cuidado con la publicidad engañosa de Café del Sol y otros establecimientos

El martes pasado fuimos a Palmas Mall. Es una plazoleta de comidas que se encuentra en un barrio llamado Ciudad Jardín en la ciudad de Cali. La intención era despedir a una amiga que dejaba la empresa. Pedí que fuéramos a ese sitio en la discusión sobre el lugar porque nos daba variedad, quedaba en el sur de la ciudad (la mayoría vivimos en el sur) y recibían tarjeta de crédito (a esa altura del mes ya iba raspado).


Cuando llegué mis amigos ya habían escogido una mesa de Café del Sol. Un restaurante que cumple con el estilo yuppie creciente de algunas esferas de la ciudad: Te vende algo rico, bonito y caro. Lo agradable del sitio, sin embargo, es que a pesar de estar en una mesa de Café del Sol, podrías pedir de cualquiera de los otros restaurantes sin conflicto alguno (a eso me refería con variedad). No obstante, mis amigos, que sabían que yo debía pagar con tarjeta me mostraban que el restaurante elegido tenía un descuento del 30% al pagar con la tarjeta Visa. Upa, pensé, "espero haber traído esa" (dado que nunca cargo ni esa ni la Master, sólo cuando se que las voy a usar y compro siempre a una cuota, para evitar los venenosos intereses de los malvados bancos). Y sí, la tenía. ¡Qué felicidad! Un 30% de descuento es un descuento importante, sobre todo en platos caros. Recuerdo que incluso pensamos en pagar toda la cuenta con mi tarjeta y que la gente me diera el efectivo, pero no lo hicimos.


En fin, trajeron el mantel de papel, el cual también anunciaba la publicidad pero lo pusieron boca abajo (asumimos que porque el mesero era dormido) y luego trajeron la comida. Estaba todo muy rico, nos reímos, la pasamos rico, despedimos sobriamente a nuestra amiga y llegó el momento de pagar. Trajeron la cuenta, y uno de nuestros amigos, más hábil en el tema financiero, llamó al mesero para que hiciera el descuento antes del IVA (cosa que a veces no hacen y le dan a uno en la cabeza). El mesero repuso que la publicidad había vencido desde noviembre del año pasado. ¡Hace dos meses! Indignados reclamamos por el hecho y yo me pude percatar que en el letrero decía muy hábilmente en letra pequeña "Pregunte por la validez de la promoción". Indignados pagamos y molestos nos fuimos, no sin antes reclamarle a la aparentemente impotente administradora que con ojos de ternera degollada parecía ofrecer excusas. Excusas para qué. El daño ya estaba hecho. El engaño consumado. En fin, esto simplemente es para desahogarme y decirles que se fijen muy bien en la publicidad que muchos establecimientos hacen para capturar clientes. No les de pena preguntar. Por mi parte yo me fui con un regaño de una de mis amigas porque arranqué la publicidad engañosa del lugar. Uno no debe dañar la propiedad ajena, es cierto, y nada justificaba que yo hiciera daño a otro, pero igual era basura ya y me dio un fresquito hacerlo, que claro no compensa el engaño producido, pero tal vez la mala publicidad que durante meses le haré al sitio si. Esa es mi venganza como consumidor.

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