Es complicado hablar mal de una película que tiene una palma de oro en Canes como mejor película en 2008, y otra cantidad de premios en otros festivales. Pero así es: A mí la La Clase, o en su nombre original “Entre les murs” me pareció mala.
Llegó a mis manos porque leí una reseña de ella y la conseguí, pero cuando me la fui a ver, ya no me acordaba que la quería ver. Ha de ser por el problema de las traducciones: Yo pedí “Entre les murs” y me llegó con varias otras películas “La clase”, y la imagen que había impresa en el DVD tenía dos niñas negras levantando la mano con un fondo verde azul, como pastel, que me hacía pensar: “¿será que es otra versión de estas películas norteamericanas donde hay un profesor blanco, novato y soñador en un colegio de negros pobres y violentos; de las cuales una de ellas tiene como banda sonora la famosa Gangsta's Paradise, de Coolio?”. Y por este pensamiento, cada vez que la iba a ver, su espacio en la bandeja del reproductor de DVD era reemplazado por otra película cuyo nombre o carátula fuera más llamativo.
En fin, finalmente me la vi y encontré una serie de cosas interesantes que tal vez le hicieron merecedora del premio. Pero tal vez, como no comparto la cultura francesa, no pude entender a fondo esa serie de conflictos raciales tan fuertes plasmados en la película. Aunque en Colombia existan, no son vividos de la forma como se viven en Francia, y cuesta compartirlos de la misma forma. Estos niños contestatarios, nacidos en el país que le dio sentido a la palabra libertad, comienzan a ser desesperantes. Pero no es por esto que me pareció mala. De hecho este es un aspecto rescatable de la película: Te hace sentir.
La clase es mala, porque su ritmo es lento, soso, porque como su nombre, al traducirlo literalmente, sólo muestra cuatro paredes. Y generar la sensación de encierro está bien, para lo que pueda querer el director, pero puede ser excesiva. Es mala, sobre todo, porque su final no es concluyente. Porque desarrolla una compleja trama durante toda la película; un retrato de la vida de unos jóvenes con problemas, muy interesantes; de unos profesores que intentan dar lo mejor de si, con sus propios problemas de identidad; y finalmente ocurre un incidente por la forma en que se discute, que traspasa el fondo de los sentimientos de opresión raciales que tienen los estudiantes y ya. No se desarrolla el conflicto, no pasa nada. La película termina. La película dura 2 horas y 8 minutos, y la proporción sería: Introducción: 10 minutos, nudo: 113 minutos y desenlace: 5 minutos, en los cuales no hay desenlace.
Digamos que algo parecido le pasó a El vuelco del cangrejo, pero ésta tenía otros elementos que la hacían buena, entre ellos la cercanía de esa tierra a nuestra sangre y que finalmente, aunque el final queda abierto, hay opciones para imaginárselo, lo mismo que sucede con La hora 25 (una película excelente). Pero en la clase no hay mucho interesante que imaginar, pues el retrato de una vida sosa y aburrida de un salón de clase, donde la argumentación de el que "no quiero hacer nada porque no hay oportunidades" contra el "haz algo que si las hay", no deja mucho para la imaginación. Si tienes unos amigos medio mamertos, un poco ñoños, del tono no geek, sino más bien con ideas liberales, o tienes intereses sociológicos, sicológicos, tal vez esta película esté entre tu baraja, y encuentres unos discursos fenomenales para discutir, de lo contrario, puede ser una buena forma, con la función de sleep puesta para dormir si tienes problemas de insomnio.
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lunes, 14 de febrero de 2011
La Clase
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kxi
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