Mostrando entradas con la etiqueta juul. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta juul. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de julio de 2008

Juul


No tengo claro quien nos hizo llegar este correo, pero decidí dejarlo tal y como nos llegó. Pues creo que incluso la introducción y la dedicatoria final le dan mucha riqueza:

Hola chicos me gustaría proponerles este texto para el viernes de lectores que escriben: les adjunto las ilustraciones.


Este cuento lo propusieron unas compañeras mías, como herramienta principal en una propuesta para trabajar el abuso infantil (conocido como el «bullying» ) cabe la pena anotar que no me lo leí, me lo leyeron y fue una compañera de bonitos ojos, una interesante entonación y una sonrisa maliciosa en sus labios. Ahora quiero compartirlo con ustedes por que como son lectores sensibles sabrán apreciarlo.

JUUL

Juul tenía rizos, rizos rojos como hilos de cobre, eso gritaban todos: ¡hilos de cobre! ¡tienes sangre en el pelo! ¡Caca roja! Un día Juul cogió unas tijeras y rizo a rizo se los cortó.

Juul tenía la cabeza pelada y todos le decían: ¡bola de billar! ¡cara de huevo! Por eso se puso un gorro. Al no tener pelo, el gorro le caía encima de las orejas y éstas se le salían un poco, '¡orejas de soplillo! ¡Dumbo! ¡echa a volar!', le llamaban ahora. Eso le hubiese gustado a Juul, volar muy lejos de allí. De dos rabiosos tirones Juul se arrancó las orejas. Como no tenía orejas el gorro le caía encima de los ojos impidiéndole ver, y empezó a chocarse contra las paredes, contra los otros chicos, contra las sillas, Juul veía las estrellas y empezó a bizquear. Entonces los niños empezaron a llamarle: ¡bizco! ¡Cegatón! ¡Juul es un cegatón! Juul cerró fuertemente los ojos hasta que se le salieron de las órbitas, cayeron al suelo como dos canicas calientes, pero no botaron. Tenía tanto, pero tantísimo dolor, que apenas podía pronunciar una palabra, gemía, babeaba y balbuceaba mientras los otros le decían: ¡tartaja! ¡Baboso! ja, ja, ja ¡miren, Juul no sabe hablar! Juul metió su lengua en un enchufe de la luz, se quemó media boca y su lengua, desapareció.

El dolor era tan insoportable que Juul apenas podía caminar, las piernas se le torcían y le fallaban y los chicos le decían: ¡Juul el patizampo! ¡Juul piernas torcidas! Juul se fue al tren, puso las piernas sobre las vías, cuando éste pasó dejó un gran reguero rojo.

Alguien encontró a Juul, alguien lo sentó en una silla de ruedas, y mientras Juul empujaba y empujaba para escapar los niños seguían gritándole: ¡Juul el ruedas! ¡Juul el ruedas! cuando le alcanzaron, le mancharon de porquería las ruedas y ahí donde él tenía que agarrarse para escapar. De la rabia que le dió metió sus manos en agua hirviendo, para tenerlas siempre limpias, pero estaba tan caliente, que se quemó; y le salieron ampollas y llagas que le supuraban. El médico las mandó amputar y los chicos le decían: ¡brazos de salchicha! ¡Desgraciado! Juul se hizo llevar al zoo, a la jaula de los leones, metió los brazos por los barrotes y un león se los comió.

Juul sólo era cabeza y torso y los niños decían: ¡qué pena de torso! ¡si no lo tuviese podríamos jugar al fútbol con su cabeza! Así que entre todos tiraron y tiraron hasta que le separaron la cabeza del tronco. Pero resultó que la cabeza, aunque se podía chutar, no botaba bien; y los niños, cansados, dejaron a Juul abandonado en la zona de penalti. Alguien pasó por allí, lo recogió, le dió de comer, lo mimó, le pusó un lápiz en la boca, le ofreció un papel y le preguntó: -¿pero qué te ha pasado? A lo que Juul contestó:

Yo tenía rizos rojos, como hilo de cobre

Eso me gritaban todos: ¡hilos de cobre!

¡Tienes sangre en el pelo! ¡Caca roja!

Por eso rizo a rizo, me los corté...

Gregie de Maeyer

Lindo ¿no?¡¡¡..., bueno la docente encargada del curso no pensaba así, de hecho su cara de angustia al escucharlo era algo tan deleitante como el cuento; pero bueno ese no es el caso, en fin, el caso es que el cuento es en sí es una forma de abuso y de la misma manera en que mis compañeras abusaron de mi, yo he querido abusar de ustedes (recuerden que el abusado se convierte en abusador tarde que temprano) este abuso es posible porque, cuando leemos casi siempre nos identificamos con la lectura (si aun leyendo una instrucción por simple que sea nos identificamos con ella, cuando nos visualizamos llevándola a cabo) y en este cuento tenemos dos opciones claras, identificarnos con el protagonista o con sus abusadores y en ambos sentidos podemos ser susceptibles de vernos reflejados de una manera que no nos gusta y que de hecho nos puede hacer sentir mal. Esto es claramente una posición, no es que quiera dármelas aquí de gran teórico de la lectura, pero el efecto del cuento sobre sus lectores es innegable.

¿Ustedes que opinan?

psd. En efecto la docente encargada del curso puso a mis compañeras a replantear su propuesta (esa fue su forma de abusar de ellas)

Dedicado a Z cuyos cuentos sórdidos aun me retumban en la cabeza

Continuar leyendo!