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sábado, 21 de marzo de 2009

No a la innovación

A mí me encantan las cosas nuevas, voy a favor de la innovación, casi siempre; me encanta estrenar; cuando me corto el pelo trato de peinarme diferente; siempre prefiero ir a un restaurante nuevo que a uno al que ya haya ido así me haya gustado mucho y cuando voy a un restaurante por segunda vez siempre trato de recordar qué pedí la vez pasada para pedir una cosa diferente; me gusta ponerme las camisas con corbatas que nunca he combinado de esa forma; aunque para organizarme, y con por mi sicorrigidez ingenieril, constantemente agendo todos mis movimientos y genero rutinas, me gusta tenerlas para poder romperlas o modificarlas en el camino, ponerlas a prueba ante contingencias, o simplemente darme el placer de acostarme a perder el tiempo para demostrarme que como dice Steve Jobs, "todo lo demás es secundario". Me gusta que haya un sistema de transporte diferente y moderno en la ciudad; me gusta que incluyan una nueva tarjeta naranja en el fútbol; me gusta que los celulares tengan más gadgets; me gusta que me llamen y me ofrezcan cambiar de puesto; me gusta viajar. En fin, me gusta el cambio y me gusta la innovación.

Es cierto que como toda persona que se encuentra cómoda en una zona de confort me protejo contra el cambio intuitivamente, pero cuando hago conciencia se que me gusta más la innovación que la estabilidad. Como decía un tal Parménides, me gusta el río. Pero hay momentos o mejor, espacios en los que simplemente, no estoy de acuerdo con la innovación, o con el cambio sin control. Y no por capricho, sino porque las cosas tiene una razón de ser.

A quién carajo se le ocurre que un direccional no deba ser naranja sino mejor de luz blanco día? Qué cosa tan absurda puede ser eso? Acaso a los diseñadores industriales que participaron en esos procesos de moda, en innovación que le darán un toque de distinción al automóvil para que comercialmente pueda vender más no se les ocurrió que el direccional tiene una razón de ser? Si señores: Su FUNCIÓN. Esa es la razón de ser de esa bombilla estéticamente incorrecta para algunos diseñadores de farolas. El direccional fue creado para avisar a los demás conductores las intenciones de un conductor de girar hacia uno y otro lado, o cuando se enciendan las dos, avisar que uno desea parquear. Dada esa sencilla función, una luz blanca día no se podría ver con facilidad en el día (momento en el cual también transitan los vehículos y también usan sus direccionales). Supongo que los diseñadores que participaron en ese proceso pensaban que todas esas lucecitas eran adornos, así como una amiga un día me dijo que pensaba que las líneas paralelas que tienen los vehículos en sus vidrios traseros estaban dispuestas de esa manera por esteticidad o para filtrar el paso del sol.

No recuerdo en qué vehículos vi los direccionales, pero si que no es una sola casa automotriz inteligente la que los ha implementado. En fin, que viva la innovación. Tal vez cuando todas las demás casas los copien se den cuenta que los direccionales no servían? No lo se. Amanecerá y veremos como dijo Alex Pi.

De todos modos, este no es el único caso de innovación ante el cual me opongo en el sector automotriz. Anoche vi un vehículo (bueno intenté verlo porque el resplandor no me dejaba) que en sus luces traseras, las cuales normalmente son rojas y se encienden con más intensidad cuando se frena, conocidas como stops, en vez de tener una cubierta roja, tenían una cubierta transparente. Conclusión, el carro además de iluminar el camino hacia adelante lo hacía hacia atrás. Genial! pensaría alguien, si no fuera porque el carro no está solo en el mundo y el que vaya atrás de él tal vez lo choque por no ver qué tan cerca está de las luces que lo ciegan. Increíble la innovación lo que puede hacer.

Por eso a veces, me opongo a ella.

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sábado, 24 de enero de 2009

Haciendo la U

La mayoría de los días para llegar a mi casa debo hacer un retorno en la Autopista con Guadalupe (Calle 10 con Cr 56 en el sur de Cali). El retorno es por debajo de un puente que atraviesa la Guadalupe. Puente, que por cierto no tiene orejas y eso lo hace obsoleto y absurdo. Claro que ese no es el punto de discusión.

Intentaré describir esto para generar una imagen en sus cabezas. Cuando uno va de sur a norte, sobre la Autopista y llega a la Guadalupe puede tomar el puente y atravesarla sin parar (claro a menos que haya trancón) o puede irse por el lado derecho, paralelo al puente donde se encuentra cuatro caminos. El primero de ellos es a la derecha cambiando de sentido y tomando la Guadalupe. Para poder llegar a él debes esperar a que la fila del semáforo se reduzca, pero generalmente se puede llegar sin problemas debido a que la vía se hace más grande para tomar este camino. El segundo camino es seguir derecho, para lo cual te espera una larga fila de vehículos. El tercer camino es seguir derecho pero por el carril izquierdo para voltear a mano izquierda y tomar la Guadalupe también, pero en sentido Occidente - Oriente. Para girar se debe hacer un semáforo que cambia al mismo tiempo que el semáforo del segundo camino. Finalmente el cuarto camino se refiere al retorno. Es el carril más a la izquierda en el cual no hay semáforo sino que se sigue derecho y al llegar al puente se retorna para tomar la Autopista en dirección Sur-Norte. Sólo que éste tiene un pequeño inconveniente que denuncio.

Los conductores "vivos-bobos", irrespetuosos e hijos de ponga-aquí-la-peor-profesión-que-desee-que-sea-como-la-profesión-más-antigua-del-mundo, se van por el carril del cuarto camino, pero no van por el cuarto camino! Van por el tecer camino. Llegan justo hasta el borde de la U y esperan a que algún conductor despistado no arranque a tiempo para meter su vehículo a la fuerza. Así se "colean" en la fila de los que van en el tercer camino y mientras lo logran detienen el flujo vehicular de los que van por el cuarto camino. Esta escena se repite en los cuatro puentes que hay sobre la Autopista y en otras partes. Triste e indignante. Al final parece de tantos de estos individuos que el que estuviera haciendo mal la U, fuera uno.

Allí tengo una "anécdota" que otro día les contaré.

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