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sábado, 5 de febrero de 2011

Sólo por un tango (2000)

Hace años ya que me ví este corto en Cinemax, en una época más agraciada para este canal y para quienes éramos seguidores asiduos de su programación. Los días martes, si mal no recuerdo, eran los días de "películas cortas no comerciales", en los que pasaban, entre las 8 y las 10 de la noche, cortos premiados de diferentes partes del mundo. Fue ahí donde pude ver obras breves muy buenas, hechas con una enorme inversión de creatividad y poco presupuesto. Una de ellas fue Sólo Por Un Tango (2000), corto escrito y dirigido por los españoles Toni Bestard y Adán Martín, y ganador de varios premios alrededor de la península ibérica.

Desde que lo ví por primera vez, estuve tras de él por internet, sin tener éxito. Con motivo del mes de tributo, tenía en mente otro corto que ya tenía ubicado y listo para publicar, pero por no dejar me dí a la tarea de buscarlo otra vez, con fortuna de encontrarlo montado en Dailymotion, una buena alternativa con respecto a Youtube, donde se encuentran a veces restricciones de imagen o sonido por el tema de derechos de autor, así como por censura.

Brevemente, y para no arruinarles el sabor del corto (porque es sabroso), los dejo con las desventuras de Chema, un español, asociado con Víctor, un argentino, tratando de llevar a cabo un plan que al final no les resulta en lo absoluto como esperaban, todo condimentado con las deliciosas notas de un tango. Por último, vale anotar que quien interpreta a Chema es Eduardo Gómez, un recordado de algunas de las comedias de Alex de la Iglesia como La Comunidad (2000), Crimen Ferpecto (2005), entre otras.


Sólo por un tango
Cargado por acib. - Programas de ayer por la noche y clásicos de TV, online.

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sábado, 21 de marzo de 2009

No a la innovación

A mí me encantan las cosas nuevas, voy a favor de la innovación, casi siempre; me encanta estrenar; cuando me corto el pelo trato de peinarme diferente; siempre prefiero ir a un restaurante nuevo que a uno al que ya haya ido así me haya gustado mucho y cuando voy a un restaurante por segunda vez siempre trato de recordar qué pedí la vez pasada para pedir una cosa diferente; me gusta ponerme las camisas con corbatas que nunca he combinado de esa forma; aunque para organizarme, y con por mi sicorrigidez ingenieril, constantemente agendo todos mis movimientos y genero rutinas, me gusta tenerlas para poder romperlas o modificarlas en el camino, ponerlas a prueba ante contingencias, o simplemente darme el placer de acostarme a perder el tiempo para demostrarme que como dice Steve Jobs, "todo lo demás es secundario". Me gusta que haya un sistema de transporte diferente y moderno en la ciudad; me gusta que incluyan una nueva tarjeta naranja en el fútbol; me gusta que los celulares tengan más gadgets; me gusta que me llamen y me ofrezcan cambiar de puesto; me gusta viajar. En fin, me gusta el cambio y me gusta la innovación.

Es cierto que como toda persona que se encuentra cómoda en una zona de confort me protejo contra el cambio intuitivamente, pero cuando hago conciencia se que me gusta más la innovación que la estabilidad. Como decía un tal Parménides, me gusta el río. Pero hay momentos o mejor, espacios en los que simplemente, no estoy de acuerdo con la innovación, o con el cambio sin control. Y no por capricho, sino porque las cosas tiene una razón de ser.

A quién carajo se le ocurre que un direccional no deba ser naranja sino mejor de luz blanco día? Qué cosa tan absurda puede ser eso? Acaso a los diseñadores industriales que participaron en esos procesos de moda, en innovación que le darán un toque de distinción al automóvil para que comercialmente pueda vender más no se les ocurrió que el direccional tiene una razón de ser? Si señores: Su FUNCIÓN. Esa es la razón de ser de esa bombilla estéticamente incorrecta para algunos diseñadores de farolas. El direccional fue creado para avisar a los demás conductores las intenciones de un conductor de girar hacia uno y otro lado, o cuando se enciendan las dos, avisar que uno desea parquear. Dada esa sencilla función, una luz blanca día no se podría ver con facilidad en el día (momento en el cual también transitan los vehículos y también usan sus direccionales). Supongo que los diseñadores que participaron en ese proceso pensaban que todas esas lucecitas eran adornos, así como una amiga un día me dijo que pensaba que las líneas paralelas que tienen los vehículos en sus vidrios traseros estaban dispuestas de esa manera por esteticidad o para filtrar el paso del sol.

No recuerdo en qué vehículos vi los direccionales, pero si que no es una sola casa automotriz inteligente la que los ha implementado. En fin, que viva la innovación. Tal vez cuando todas las demás casas los copien se den cuenta que los direccionales no servían? No lo se. Amanecerá y veremos como dijo Alex Pi.

De todos modos, este no es el único caso de innovación ante el cual me opongo en el sector automotriz. Anoche vi un vehículo (bueno intenté verlo porque el resplandor no me dejaba) que en sus luces traseras, las cuales normalmente son rojas y se encienden con más intensidad cuando se frena, conocidas como stops, en vez de tener una cubierta roja, tenían una cubierta transparente. Conclusión, el carro además de iluminar el camino hacia adelante lo hacía hacia atrás. Genial! pensaría alguien, si no fuera porque el carro no está solo en el mundo y el que vaya atrás de él tal vez lo choque por no ver qué tan cerca está de las luces que lo ciegan. Increíble la innovación lo que puede hacer.

Por eso a veces, me opongo a ella.

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