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domingo, 11 de mayo de 2008

Celebrando el día de la madre

Hola, hoy no voy a disculparme por ayer. Ya saben que si no escribí es porque algo pasó, y si no pasó nada, pues ya conocen las instrucciones para disculparse. Hoy simplemente les cuento lo que me pasó, que es simple y que creo ya le ha pasado a muchos que escriben con alguna periodicidad: Cuando estuve inspirado, no tenía ni el tiempo ni el medio para descargar lo que tenía en la cabeza, y viceversa, cuando tenía el tiempo y el medio, la inspiración se iba.

Pues sí, ayer me encontraba comprando algunas cosas para celebrar el día de la madre con unos deliciosos burritos (ya que ya se cómo hacerlos), cuando me encontré a Javier, un gran amigo que nos visita de vez en cuando y que hasta nos ha escrito para nuestra sección de los viernes. En fin, le dije a Javier que en el corre corre del día no se me había ocurrido nada, y él me dijo, "pues ya tienes el tema. ¿Por qué no escribes sobre las compras de última hora del día de las madres?". Lo pensé, y me dije, "¿Por qué no?". Pero luego pensé que el artículo me quedaría muy parecido al de las compras de diciembre. Y es que se trata de lo mismo. Dejar las cosas para última hora. Así que me rehusé. Sin embargo, esta mañana cuando me bañaba y pensaba en cómo le iba a hacer entender a mi madre todo el agradecimiento, respeto y amor que le tengo, supe lo que debía escribir. Debía hacer extensivo ese sentimiento a todas las demás madres. Pero para eso, debía tener una definición de madre:

Todas las especies de nuestro planeta tienen una estrategia acorde para sobrevivir según las reglas de la naturaleza y su selección natural. Pues bien, algunas usan la estrategia de procrear por montones, como los insectos y otras usan la estrategia de tener poca descendencia pero criarla muy bien, con gran acompañamiento y hacerla muy fuerte, como los leones. Se supone, que el humano usa la segunda, pero la sobrepoblación mundial nos muestra que también usa la primera. Y además usa otra: Acaba con las demás especies para quedarse con todo. En fin, es algo estúpido, porque depende de las demás especies para sobrevivir, pero le ha costado mucho darse cuenta (aún toda la población mundial no se ha puesto de acuerdo con este punto tan simple).

El caso, es que los humanos con sus estrategias de supervivencia, según las leyes naturales, ahora se controlan a sí mismos, acabando con su misma especie, en un claro control de sobrepoblación. Algo parecido a lo que hacían los espartanos en la antigua Grecia, al quedarse con los hijos más fuertes y eliminar a los más débiles. Algo que ahora nos puede parecer muy salvaje, pero que lo hacemos inconscientemente cuando dejamos morir de hambre a la población más débil. Lo que pasa es que como no lo hacemos directamente, pues no nos damos, ni nos queremos dar cuenta de ello.

Bajo todo este panorama, donde los controles que los humanos hemos puesto sobre nuestra propia especie cada vez son más horrorosos, creo que una madre no es aquella que procrea. Eso es fácil (perdón por omitir el trabajo de parto, náuseas, y demás cosas difíciles del embarazo). Eso no sólo es fácil, sino que es hasta estúpido. Sí, es poco inteligente traer más gente a este mundo sin hacerlo de forma controlada. Y tener hijos no hace a una mujer una madre. Qué pena me da. Si fuera así, no habría tanto huérfano sin madre. Una madre, no es quien te trae al mundo (aunque en el sentido romántico de la vida, así debería ser). Una madre es quien tiene la valentía (como la tuvo la mía) de criarte, de sacrificar su vida para dártela y acompañarte hasta la muerte (la suya o la tuya) en todas tus etapas de la vida, de darte armas (valores y principios) para enfrentarte a este mundo tan enfermo, de retarte para que lo cambies en vez de agachar la cabeza y decir que ante este panorama tan negro todo está perdido. Esa es una madre. Yo tengo una, y así conozco muchas. Incluso conozco a madres que sin tener hijos asumen la responsabilidad sobre la crianza de otros. Esas y las anteriores son las madres que se merecen reconocimiento este día, y todos los días. Las demás que andan trayendo hijos al mundo porque sí y no asumen su responsabilidad sobre ellos, esas no. Esas que mejor usen elementos anticonceptivos, si es que no pueden reprimir sus impulsos, y que no llenen este planeta de humanos débiles e irresponsables como hacen los insectos. Porque a los insectos les funciona porque trabajan unidos como sociedad en vez de competir entre ellos, como lo hacen los humanos.

Obviamente, la celebración no puede ser sólo hoy. Yo procuro que en mi casa sea todos los días del año, pero dado que existe el día, por qué no tener la decencia de formalizar la celebración haciendo sentir bien a mi madre, mi abuela, mis tías y todas las demás madres (bajo la definición anterior) que me rodean?

¡FELIZ DÍA MAMÁ!

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