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miércoles, 6 de mayo de 2009

Los Viajes Del Viento (2008)

Esta obra contemporánea de arte es algo complicada de reseñar como película; quizás también esté en ello la dificultad de recomendarla para cualquier público, ya que para algunos puede resultar lenta, aburridora o por momentos incomprensible. Sus elementos narrativos y de composición son poco frecuentes en el cine colombiano y su historia se podría decir que, tal y como me indicó la persona con quien me la vi, es una visión personal del director de la vida de un artista. Esta particularidad, sumada al desborde visual y auditivo tan hiperrealista que llega a marear, hacen que sea difícil pasar por alto esta película de reciente estreno en nuestra cartelera nacional.

El argumento es bastante sencillo: Ignacio, un juglar de la costa atlántica colombiana decide un buen día dar por terminada su profesión, que tantas alegrías y penas le ha dado, emprendiendo entonces un largo viaje en burro en búsqueda de su maestro Guerra, para entregarle de regreso su acordeón, sobre el cual se dice que pesa una maldición hecha por El Diablo. Fermín, un impetuoso adolescente hijo de un juglar que nunca conoció, decide dejar a su madre para acompañarlo en su viaje, con el fin de convertirse también en un narrador oral, sin saber que al final aprenderá también a convertirse en un verdadero hombre.

De principio a fin, la dirección general y la de fotografía son increíbles, la riqueza cultural y lingüística está presente en cada tramo de este recorrido aparentemente interminable, y los diálogos son tan sucintos que se podría decir que vienen a ser el complemento de la música, el soplar del viento y los silencios, los cuales son los que verdaderamente transmiten la carga emocional del filme.

Qué buen director es Ciro Guerra. Qué agradable y sorprendente es saber que las dos únicas obras que componen su filmografía sean tan humanas y completas para que puedan ser mostradas en el exterior y den una noción de lo que somos en realidad. Sólo nos queda esperar por ahora que este 24 de mayo, durante el Sexagésimo Segundo Festival Internacional de Cine de Cannes, Los Viajes Del Viento logre consolidarse como una de las mejores producciones cinematográficas latinoamericanas de estos últimos años.


Esperamos sus comentarios, tanto en esta reseña como en la del lunes. No olviden que participan por una de las dos entradas a cine que obsequia Royal Films.

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martes, 14 de abril de 2009

Instrucciones para viajar a Salento

Esta semana que acaba de pasar fue la ocasión para que algunos de nosotros, días más, días menos, pudiésemos disfrutar de unas merecidas vacaciones; en mi caso, algo inmerecidas por haber entrado a trabajar hace apenas mes y medio, pero qué le vamos a hacer: son cuestiones de la colectividad.

Esta vez, después de un exhaustivo proceso de selección de dos tintos de duración, el destino ganador fue Salento, un pueblo del departamento de Quindío, ubicado a poco menos de una hora de su capital, Armenia, reconocido por su naturaleza turística para quienes disfrutan del clima templado, las artesanías, la arquitectura colorida del Viejo Caldas, las zonas para acampar y las caminatas ecológicas. A continuación, algunos detalles para tener en cuenta para quienes decidan aventurarse a pasarla bueno por allá:

¿Dónde?

Si va a viajar a Salento y no tiene conocidos que le den posada, tiene las dos opciones convencionales: reservar una zona para acampar, la cual está ubicada en el Valle Del Cocora, a media hora de Salento; o alquilar, ya sea una cabaña completa o una habitación para dos o más personas, ya sea en el Parque o en Salento propiamente. En mi caso, se optó por alquilar una habitación, ya que sólo viajamos mi falena nocturna y yo, previa reservación telefónica tres días antes, consignando la mitad del valor total de las noches de estadía. Válgase la cuña, agradeciendo las atenciones que tuvieron con nosotros, les recomiendo el amañador hostal donde nos quedamos: Calle Real, atendidos por doña Ana Cristina, cuya hospitalidad nos dejó con muchas ganas de regresar.

¿Cuánto tiempo?

Salento es un destino que se escoge según varios criterios; uno de ellos, el tiempo del que se disponga para vacacionar. En mi caso, tenía los 3 ó 4 últimos días de la Semana Mayor (jueves a domingo). Ya sea que vaya en un auto particular o en un colectivo, la duración total del viaje desde Cali es de aproximadamente 4 horas, de manera que es preferible madrugar y arrancar tipo 6 a.m. para poder hacer el check-in temprano y aprovechar el resto del día, sin necesidad de haber pagado por una noche anterior.

Para regresar, se recomienda viajar la tarde o noche anterior al día límite de retorno, para evitar las congestiones vehiculares o los contratiempos. Desde luego, este es un consejo que se da cuando se va a viajar a cualquier destino, pero nunca está de sobra recordarlo.

¿Y qué tanto hace uno en Salento?

• Pasear por el pueblo: caminar por las mismas calles fijándose en distintos detalles, respirar aire puro, visitar la plaza principal (y única) y su iglesia, subir al mirador, ir a una de las procesiones y quedar oliendo a incienso, tomar muchas fotos y darse muchos besos en cada esquina a ver cuántos mini-puntos se pueden llegar a acumular. Las horas pasan despacio y cada célula del cuerpo te agradece por cada minuto de descanso y tranquilidad que le das. Claro, hasta que llega el espíritu de la noche y reclama las almas festivas y enamoradas.

• Comer trucha como loco: esta variedad de pez (aunque más bien es el mismo pez en distintas variedades) parece ser que es la base de la alimentación de quienes habitan este pueblo y, en consecuencia, de quienes lo visitan. Por supuesto, hay más opciones alimenticias, aunque inevitablemente terminarás comiendo trucha al menos un par de veces. Hay varios restaurantes en la plaza y en la calle principal, donde puedes encontrar otros platos (carnes, pastas, tapas, patacones, postres), un par de puestos de frutas para los más degenerados y, para no olvidar, el poderosísimo desayuno con 'calentao' de fríjoles para medírsele a la intensa jornada de descanso.

• Beber en buena compañía: este pueblo bien podría llamarse Salentown, porque es notable la cantidad de angloparlantes que lo visitan; no sé si es por esto o por el hecho de no poner música tropical por respeto a los días religiosos, que hasta en la cantina más autóctona del pueblo puede uno jugar billar y tomar cerveza al compás de la música andina, Carlos Gardel, Louis Amstrong o The Rolling Stones. Un sitio de visita obligatoria es el restaurante-bar Pasaje Real, con precios relativamente altos, pero de un ambiente agradable de contraste urbano-rural, que hace que valga la pena la inversión.

Bajar al Valle Del Cocora: estando tan cerca, las caminatas ecológicas son una excelente elección para ir a chupar frío en su estado más primigenio: cruzar ríos y neblinas. Se puede hacer el recorrido a pie o a caballo, cuya trayectoria es de unos 9 km aproximadamente hasta la Estrella De Agua. Eso sí, a pesar de haber un sendero delimitado, la altura y la inclinación hacen que sea una caminata de varias horas, así que es recomendable hacerla con relativo buen clima y desde temprano, ya que si no están acampando en el Parque o tienen carro, los jeeps que regresan al pueblo, sólo lo hacen hasta las 6 p.m. Obviamente, hay que ir bien abrigados, alimentados, hidratados y con la voluntad bien lustradita.

Antojarse y comprar chucherías: como ya mencioné, las artesanías son uno de los pilares económicos de Salento, ya sea para el hogar o para uso personal. Si usted es de los que suele acordarse de la mamá o de la suegra mientras la está pasando bien, pues este es el momento de comprarles algo bueno, bonito y a buen precio, incluso negociable.

¿Y con cuánto billete me defiendo?

Bueno, mi presupuesto individual para los 2 ½ días, levemente inflado, fue más o menos el siguiente:

$70K (estadía) + $10K (taxis) + $50K (buses y jeeps) + $70K (alimentación necesaria) + $30K (alimentación deliciosa e innecesaria) + $ 50K (licor) + $30K (chucherías) + 5% para imprevistos = $325,5K pesos colombianos.

Finalmente, aunque debo decir que la pasé de lujo, es posible que haya mejores épocas menos lluviosas y sacrosantas para ir; la verdad quedé antojado de volver en un parche más bien guerrero y de acampar. Así que ahí les dejo los datos y ojalá agenden este destino para una de sus próximas vacaciones breves.

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martes, 27 de enero de 2009

¿Y cómo se va a San Cipriano?

Bueno, no puedo decir que esto me pasa desde que comencé a trabajar de nuevo, porque la verdad no he parado de trabajar desde, umm..., julio de 2007 que salí a vacaciones por última vez? Pero sí es cierto que por momentos se aumentan los picos de trabajo y ahí es cuando falta un poco mi presencia en este blog. El artículo de hoy, es precisamente para los que quieren descansar de sus trabajos.

San Cipriano es una comunidad a dos horas y media de Cali, en el municipio de Buenaventura (bueno tengo mis dudas de si pertenece a Buenaventura o a Dagua, pero por la proximidad me aventuro aseverar que se encuentra en la primera). En él hay un río precioso, cristalino, y delicioso y para llegar a él hay que montarse en una bruja. Ok, hasta ahí. Lo demás que viene es sólo mi muy humilde punto de vista de un lugar al cual no entiendo por qué no había ido antes. Es un poco el paraíso en la tierra. Y lo de humilde lo digo porque otras personas ya han registrado la preciosidad del lugar. Sólo miren:

Según Santiago (y la versión que más me gusta); según Vera Carvajal; según Orion137; según ewakulak; según cali.vive.in; según Galería Colombia; según Gustavo Guerrero; y según yo:

A San Cipriano se puede ir y volver, o ir quedarse y volver. O claro, ir y no volver, pero esto ya es otra cosa. En mi caso hablaré de la primera forma. Ir y volver. A veces incluso mi tiempo de ocio es programado. Lo cual suele ser una burla para algunos de mis amigos, pues por definición, el ocio no debería ser programado. Pero esa discusión será para un sábado.

Para ir y volver a San Cipriano usted puede conseguir un vehículo y llenarlo de gente para que pueda distribuir los costos de gasolina y peajes o puede pagar un pasaje de bus. La recomendación es la primera, por comodidad, intimidad y costo. Igual, en cualquier caso, hasta aquí usted no habrá excedido los 10 mil pesos de su presupuesto.

Procure salir temprano de su casa (tipo 7 am) para que pueda disfrutar la mayor cantidad de horas en el río, pero sobre todo para que al llegar al río no le toquen los peores neumáticos. O algún estafador como Yordy que le alquile un neumático que se desinfle en los primeros cien metros de río por el precio de uno que tiene el doble de tamaño.

Usted puede llegar a San Cipriano por Córdoba, después de pasar el quinto y último túnel que hay en la carretera Cali-Buenaventura en cuyo caso se encontrará con un grupo de jóvenes de la zona que lo esperarán con un efusivo saludo: "busca parqueo", "yo lo llevo", "yo le indico", "venga conmigo", en fin, la guerra del centavo. Cual gallinazos lo atacarán. Usted siga derecho, que igual en el pueblo hay más. Eso sí, tranquilidad, puesto que ellos correrán a su lado en incluso se colgarán del carro. Simplemente tranquilidad. Hágale caso al que mejor le caiga, o al que quede vivo, después de la rapiña y parquee donde le digan. Igual, también puede llegar por una entrada que se encuentra después de pasar el segundo túnel en donde no será perseguido por los jóvenes para parquear el carro, pues tendrá que dejarlo a la orilla de la carretera. En el primer caso usted tomará una brujita para devolverse a San Cipriano que pasará por unos puentes y en el segundo caso usted tomará una brujita que irá hasta San Cipriano que pasará por unos túneles.

¿Y qué es la famosa brujita? Pues bien, como se veía en los artículos referenciados, no se trata de una señora ni vieja (ni joven como la describen ahora las nuevas historias infantiles londinenses) con poderes mágicos, sino de un medio de transporte usado por los lugareños. Un tablón con unas ruedas metálicas acuñadas para deslizarse por la vías férreas en las que otrora iría la mercancía hacia el puerto de Buenaventura. El tablón era impulsado hace algunos años por la fuerza de los lugareños usando un palo y así mismo era frenado por la fricción de este, y en algunas ocasiones no era frenado. Conozco casos de personas que perdieron a seres queridos por la colisión de estas brujitas. Hoy en día las brujitas tienen además una moto que las impulsa y las frena, además de alumbrar el camino con su bombilla. Una maravilla. Claro, pierde un poco la magia, pero se ahorra tiempo, se gana seguridad y se pierde un poco la dominación implícita que se ejercía entre el turista y el pobre joven-esclavo que impulsaba la bruja. Debo decir que la experiencia fue muy agradable. Se paga adelantado el viaje ida y vuelta (creo, si mi memoria no me falla que son 8 mil pesos). Si quiere también puede comprar una botella de arrechón en el camino o al llegar al pueblo.

Al llegar a San Cipriano, el ambiente se vuelve mágico. Hay una cancha de fútbol de tierra en el pueblo que de día recibe a los turistas del río y de noche los recibe con fuertes descargas salseras. El lugar se encuentra en una reserva natural cuidada por la CVC, llena de tarros de basura, pulcritud y calor. La recomendación es voltear a la derecha después de la cancha de fútbol y buscar a doña Sinfo. Qué mujer tan amable. Con ella podrán dejar las cosas, cambiarse y dejar cuadrado el almuerzo. Que además cocina delicioso. Posteriormente podrán ir a negociar el neumático. Que claro no es obligatorio, pero si se quiere bajar por todos los charcos, es altamente recomendable. Lo que no es recomendable es alquilarle el neumático a Yordy (como consumidor, mi venganza es hablar mal de quien me presta un mal servicio). El almuerzo podrá costarles entre 7 mil y 10 mil pesos mientras que el flotador alcanzará su valor máximo en 10 mil pesos, pero lo normal es que uno decente les cueste 4 mil pesos (también aumenta su valor con la demanda).

Una vez tenga su neumático flotador (el cual recomiendo compartir con alguien, claro esto depende de su ego-ísmo) la recomendación es caminar hasta el último charco para que pueda disfrutar el recorrido completo. Esto le tomará aproximadamente media hora. Pero si la flojera le puede, tírese donde le venga en gana (todos los charcos son buenos). Como estará todo el tiempo en el río sólo lleve una maleta que pueda mojar en la que pueda llevar agua, para el cansancio y tal vez algo de comer como maní o galletas. El resto una pantaloneta una camiseta y zapatos para caminar en las piedras. Para las mujeres se pueden ir desnudas. Es broma, igual que los hombres, pues es para protegerse del sol y de las posibles alergias que puedan tener a los componentes de los neumáticos. Claro pueden llevar su vestido de baño abajo como es lo normal que se haga.

Después de esto sólo basta dejarse llevar por la corriente y disfrutar de los rápidos. En cada charco aproveche para hacer inmersiones que en ocasiones pueden llegar a los doce metros de profundidad. Lo cual también le permitirá clavar desde los bordes del río. Disfrutar, es la consigna. También puede cerrar los ojos y dejarse llevar en los tramos lentos en una paz única que los cantos de los pájaros y la viveza de la selva le otorgarán. Con los ojos abiertos también podrá observar el firmamento, las hojas bailarinas de los árboles, incluso el juguetear del agua. Todos sus sentidos serán testigos de esta mezcla de placeres que por aproximadamente cuatro horas (si quiere más) usted gozará. Sólo déjese llevar y permita que la lluvia que visita con frecuencia el río, sea con usted y él uno solo. Nade, ríase, cáigase, goce. Al llegar, con hambre, doña Sinfo lo esperará con un suculento pescado frito. Que lo dejará listo para volver en paz a la selva de concreto. Eso si, si quiere se queda a la rumba y en una casa o en una carpa prepárese para un día siguiente libre en el que pueda registrar (si quiere) fotográficamente todos esos momentos que la primera vez no pudo. Igual siempre se quedará corto para lo que realmente disfrutó. Y claro, al pagar el parqueadero, que son 3 mil peso, la bolsita de cinco chontaduro a mil pesos, que en Cali valdría 5 mil pesos, y cualquier otra pendejada usted sólo habrá gastado máximo 40 mil pesos por estar un día en el paraíso.

A propósito: ¡Hoy cumplo años! lo cual siempre me hace muy feliz. Debe ser porque los vivo plenamente. Feliz cumpleaños a mí :)

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lunes, 10 de noviembre de 2008

Pandas gigantes hambrientos enfrentan un invierno más duro

Más pandas gigantes enfermos y hambrientos que en inviernos pasados, podrían ir en busca de alimento a alturas más bajas de las áreas afectadas por el pasado terremoto en China, poniendo en alerta a las instalaciones del centro local de investigación sobre pandas, reportó el sábado la agencia de noticias Xinhua.

El devastador terremoto del pasado 12 de mayo en Sichuan, causó deslizamientos y destruyó parte del hábitat salvaje de los pandas, reduciendo su principal fuente de alimentación, el bambú, en un rango de 2.500 a 3.000 metros a la redonda, donde normalmente habitan.



"Ellos han descendido de las montañas mucho más temprano este año y es por eso que predecimos que habrá una situación peor para los pandas este invierno", dijo Zhang Guiquan, director asistente de la Administración de Reservas Naturales de Wolong.

En los períodos normales invernales de diciembre a marzo, cuatro de cada cinco pandas salvajes son encontrados en niveles más bajos, buscando alimento o mostrando signos de enfermedad, pero Zhang dijo que dos ya han sido encontrados por residentes locales, a finales de octubre.

"Algunos pueden traer consigo bacterias desconocidas o enfermedades infecciosas, lo cual pone en riesgo a aquellos pandas que están en cautiverio", dijo Tang Chunxiang, veterinario en jefe del Centro Chino de Investigación y Preservación del Panda Gigante, adonde uno de los pandas ha sido llevado.

Al centro ya han sido llevados 53 pandas que habían estado viviendo en la Reserva Natural de Wolong. Uno de los pandas de la reserva, el más viejo de todos en China, murió y otro se extravió luego del fuerte sismo.

Aún permanecen 7 pandas en Wolong, dijo Zhang, añadiendo: "Tenemos que estar preparados para recibir más pandas salvajes enfermos".


Extraído y traducido de www.chinadaily.com.cn. Foto: China Daily

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viernes, 7 de noviembre de 2008

Un zoológico celebra el nacimiento de un inusual hipopótamo pigmeo

Monifa, cuyo nombre significa "Soy Afortunada" en Nigeria, nació hace tres semanas después de un parto prematuro difícil.

Incapaz de alimentarse o permanecer de pie por si misma, la pequeña hipopótama ha tenido que ser cuidada día y noche por el personal del zoológico Taronga en la ciudad de Sidney, Australia.

Los cuidadores Renae Zammit y Tracy Roberts permanecieron cerca de 15 días durmiendo y amamantando a Monifa por medio de una jeringuilla hasta que estuviese completamente recuperada en su estado de salud.

Ahora la recién nacida ha sido trasladada a su propia jaula y está lista para seguir los pasos de su padre Timmy, el último hipopótamo pigmeo nacido en Taronga hace ya 23 años.

Monifa ya ha duplicado su peso y bebe de un tazón, succionando contenta el pulgar de sus guardianes. La señorita Zammit, notoriamente deleitada, dijo que Monifa ha venido mostrando signos de estar feliz y juguetona.

"Ella es como una cosita curiosa que le encanta bañarse, llegando incluso a retozar en el agua", dijo Zammit.

Las especies en peligro, cuyo hábitat natural es la zona baja de los bosque tropicales de África Occidental, crecen aproximadamente 4 pies de alto - casi la mitad del tamaño de otros hipopótamos.

Se cree que hay cerca de 3.000 hipopótamos pigmeos viviendo en la jungla; gran parte de ellos en Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil y Nigeria

Su número poblacional ha venido disminuyendo debido a las constantes amenazas causadas por sus depredadores naturales, cazadores furtivos y las guerras en los países africanos orientales.



Extraído y traducido de www.telegraph.com.uk. Foto: Somebear

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domingo, 11 de mayo de 2008

Celebrando el día de la madre

Hola, hoy no voy a disculparme por ayer. Ya saben que si no escribí es porque algo pasó, y si no pasó nada, pues ya conocen las instrucciones para disculparse. Hoy simplemente les cuento lo que me pasó, que es simple y que creo ya le ha pasado a muchos que escriben con alguna periodicidad: Cuando estuve inspirado, no tenía ni el tiempo ni el medio para descargar lo que tenía en la cabeza, y viceversa, cuando tenía el tiempo y el medio, la inspiración se iba.

Pues sí, ayer me encontraba comprando algunas cosas para celebrar el día de la madre con unos deliciosos burritos (ya que ya se cómo hacerlos), cuando me encontré a Javier, un gran amigo que nos visita de vez en cuando y que hasta nos ha escrito para nuestra sección de los viernes. En fin, le dije a Javier que en el corre corre del día no se me había ocurrido nada, y él me dijo, "pues ya tienes el tema. ¿Por qué no escribes sobre las compras de última hora del día de las madres?". Lo pensé, y me dije, "¿Por qué no?". Pero luego pensé que el artículo me quedaría muy parecido al de las compras de diciembre. Y es que se trata de lo mismo. Dejar las cosas para última hora. Así que me rehusé. Sin embargo, esta mañana cuando me bañaba y pensaba en cómo le iba a hacer entender a mi madre todo el agradecimiento, respeto y amor que le tengo, supe lo que debía escribir. Debía hacer extensivo ese sentimiento a todas las demás madres. Pero para eso, debía tener una definición de madre:

Todas las especies de nuestro planeta tienen una estrategia acorde para sobrevivir según las reglas de la naturaleza y su selección natural. Pues bien, algunas usan la estrategia de procrear por montones, como los insectos y otras usan la estrategia de tener poca descendencia pero criarla muy bien, con gran acompañamiento y hacerla muy fuerte, como los leones. Se supone, que el humano usa la segunda, pero la sobrepoblación mundial nos muestra que también usa la primera. Y además usa otra: Acaba con las demás especies para quedarse con todo. En fin, es algo estúpido, porque depende de las demás especies para sobrevivir, pero le ha costado mucho darse cuenta (aún toda la población mundial no se ha puesto de acuerdo con este punto tan simple).

El caso, es que los humanos con sus estrategias de supervivencia, según las leyes naturales, ahora se controlan a sí mismos, acabando con su misma especie, en un claro control de sobrepoblación. Algo parecido a lo que hacían los espartanos en la antigua Grecia, al quedarse con los hijos más fuertes y eliminar a los más débiles. Algo que ahora nos puede parecer muy salvaje, pero que lo hacemos inconscientemente cuando dejamos morir de hambre a la población más débil. Lo que pasa es que como no lo hacemos directamente, pues no nos damos, ni nos queremos dar cuenta de ello.

Bajo todo este panorama, donde los controles que los humanos hemos puesto sobre nuestra propia especie cada vez son más horrorosos, creo que una madre no es aquella que procrea. Eso es fácil (perdón por omitir el trabajo de parto, náuseas, y demás cosas difíciles del embarazo). Eso no sólo es fácil, sino que es hasta estúpido. Sí, es poco inteligente traer más gente a este mundo sin hacerlo de forma controlada. Y tener hijos no hace a una mujer una madre. Qué pena me da. Si fuera así, no habría tanto huérfano sin madre. Una madre, no es quien te trae al mundo (aunque en el sentido romántico de la vida, así debería ser). Una madre es quien tiene la valentía (como la tuvo la mía) de criarte, de sacrificar su vida para dártela y acompañarte hasta la muerte (la suya o la tuya) en todas tus etapas de la vida, de darte armas (valores y principios) para enfrentarte a este mundo tan enfermo, de retarte para que lo cambies en vez de agachar la cabeza y decir que ante este panorama tan negro todo está perdido. Esa es una madre. Yo tengo una, y así conozco muchas. Incluso conozco a madres que sin tener hijos asumen la responsabilidad sobre la crianza de otros. Esas y las anteriores son las madres que se merecen reconocimiento este día, y todos los días. Las demás que andan trayendo hijos al mundo porque sí y no asumen su responsabilidad sobre ellos, esas no. Esas que mejor usen elementos anticonceptivos, si es que no pueden reprimir sus impulsos, y que no llenen este planeta de humanos débiles e irresponsables como hacen los insectos. Porque a los insectos les funciona porque trabajan unidos como sociedad en vez de competir entre ellos, como lo hacen los humanos.

Obviamente, la celebración no puede ser sólo hoy. Yo procuro que en mi casa sea todos los días del año, pero dado que existe el día, por qué no tener la decencia de formalizar la celebración haciendo sentir bien a mi madre, mi abuela, mis tías y todas las demás madres (bajo la definición anterior) que me rodean?

¡FELIZ DÍA MAMÁ!

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sábado, 26 de abril de 2008

Cuadro vivo

Estoy cansado. Son las 5:21 pm y no quiero mover un dedo más. Estoy levantado desde las 6:00 am, y siento que ha sido en vano el día de trabajo. No es cierto. Sólo estoy cansado y quiero parar. Con algo de desespero, veo que todavía me falta mucho. Entonces giro la cabeza porque el susurro de las hojas voladoras me llama la atención. Y helo ahí: Un cuadro vivo.

El marco de la ventana delinea perfectamente un cuadro típico. Uno que yo quisiera tener en la pared de mi cuarto. Hay un Saman que impávido observa la gente. En su base circular los anturios blancos crecen asomándose a recibir a cada incauto que se quiera sentar con ellos. Toda la zona está perfectamente enmarcada por la simetría de una fría construcción naranja (por los ladrillos) que se abre en cuadros negros perfectamente alineados. Allí, en el espacio que deja el Samán mudo, que de vez en cuando llora unas hojas, hay unas sillas cubiertas con sombrillas azules y verdes. Y adornando el cuadro, pequeños, y aparentemente, inocentes humanos deambulan por el lugar. Algunos con papeles, algunos con comida.

El cuadro, lo completa un hermoso cielo gris, que grita de vez en cuando, dejando ver las gritas de dolor de un color incandescente. Y entre las hojas del Samán, caen con mayor velocidad gotas de agua que el cielo adolorido deja escurrir por entre sus ojos. Incluso, si me acerco más al cuadro de la venta siento como si el cuadro de verdad estuviera vivo, como si no fuera una pintura.

Todo parece más real cuando veo que son ya las 5:30 y las luces parpadean. Un relámpago aislado se deja venir y el amarillo intenso de las lámparas intermitentes compite con él por zurcar las gotas de agua y las hojas danzantes. Finalmente, el relámpago, es más fuerte y un corto apaga la vida de las luces artificiales. Unas cuantas réplicas del relámpago, expresan el gozo de la victoria. Giro otra vez y veo que la gente pasa a mi alrededor con cosas por hacer. Con algo de culpa y algo de vergüenza, regreso a mis labores y dejo de contemplar el cuadro. A cambio, imagino que éste es capaz de producir sonidos (como si los cuadros pudieran) y me arrullo con la música de las gotas, las hojas que vuelan, los relámpagos triunfantes, la nevera del fondo, que hace las veces de chicharra y me concentro en los números que antes lograron agotarme.

A veces hace falta ver más cuadros vivos por más de 30 minutos para llenarse de vitalidad y volver a la vida productiva.

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