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martes, 27 de enero de 2009

¿Y cómo se va a San Cipriano?

Bueno, no puedo decir que esto me pasa desde que comencé a trabajar de nuevo, porque la verdad no he parado de trabajar desde, umm..., julio de 2007 que salí a vacaciones por última vez? Pero sí es cierto que por momentos se aumentan los picos de trabajo y ahí es cuando falta un poco mi presencia en este blog. El artículo de hoy, es precisamente para los que quieren descansar de sus trabajos.

San Cipriano es una comunidad a dos horas y media de Cali, en el municipio de Buenaventura (bueno tengo mis dudas de si pertenece a Buenaventura o a Dagua, pero por la proximidad me aventuro aseverar que se encuentra en la primera). En él hay un río precioso, cristalino, y delicioso y para llegar a él hay que montarse en una bruja. Ok, hasta ahí. Lo demás que viene es sólo mi muy humilde punto de vista de un lugar al cual no entiendo por qué no había ido antes. Es un poco el paraíso en la tierra. Y lo de humilde lo digo porque otras personas ya han registrado la preciosidad del lugar. Sólo miren:

Según Santiago (y la versión que más me gusta); según Vera Carvajal; según Orion137; según ewakulak; según cali.vive.in; según Galería Colombia; según Gustavo Guerrero; y según yo:

A San Cipriano se puede ir y volver, o ir quedarse y volver. O claro, ir y no volver, pero esto ya es otra cosa. En mi caso hablaré de la primera forma. Ir y volver. A veces incluso mi tiempo de ocio es programado. Lo cual suele ser una burla para algunos de mis amigos, pues por definición, el ocio no debería ser programado. Pero esa discusión será para un sábado.

Para ir y volver a San Cipriano usted puede conseguir un vehículo y llenarlo de gente para que pueda distribuir los costos de gasolina y peajes o puede pagar un pasaje de bus. La recomendación es la primera, por comodidad, intimidad y costo. Igual, en cualquier caso, hasta aquí usted no habrá excedido los 10 mil pesos de su presupuesto.

Procure salir temprano de su casa (tipo 7 am) para que pueda disfrutar la mayor cantidad de horas en el río, pero sobre todo para que al llegar al río no le toquen los peores neumáticos. O algún estafador como Yordy que le alquile un neumático que se desinfle en los primeros cien metros de río por el precio de uno que tiene el doble de tamaño.

Usted puede llegar a San Cipriano por Córdoba, después de pasar el quinto y último túnel que hay en la carretera Cali-Buenaventura en cuyo caso se encontrará con un grupo de jóvenes de la zona que lo esperarán con un efusivo saludo: "busca parqueo", "yo lo llevo", "yo le indico", "venga conmigo", en fin, la guerra del centavo. Cual gallinazos lo atacarán. Usted siga derecho, que igual en el pueblo hay más. Eso sí, tranquilidad, puesto que ellos correrán a su lado en incluso se colgarán del carro. Simplemente tranquilidad. Hágale caso al que mejor le caiga, o al que quede vivo, después de la rapiña y parquee donde le digan. Igual, también puede llegar por una entrada que se encuentra después de pasar el segundo túnel en donde no será perseguido por los jóvenes para parquear el carro, pues tendrá que dejarlo a la orilla de la carretera. En el primer caso usted tomará una brujita para devolverse a San Cipriano que pasará por unos puentes y en el segundo caso usted tomará una brujita que irá hasta San Cipriano que pasará por unos túneles.

¿Y qué es la famosa brujita? Pues bien, como se veía en los artículos referenciados, no se trata de una señora ni vieja (ni joven como la describen ahora las nuevas historias infantiles londinenses) con poderes mágicos, sino de un medio de transporte usado por los lugareños. Un tablón con unas ruedas metálicas acuñadas para deslizarse por la vías férreas en las que otrora iría la mercancía hacia el puerto de Buenaventura. El tablón era impulsado hace algunos años por la fuerza de los lugareños usando un palo y así mismo era frenado por la fricción de este, y en algunas ocasiones no era frenado. Conozco casos de personas que perdieron a seres queridos por la colisión de estas brujitas. Hoy en día las brujitas tienen además una moto que las impulsa y las frena, además de alumbrar el camino con su bombilla. Una maravilla. Claro, pierde un poco la magia, pero se ahorra tiempo, se gana seguridad y se pierde un poco la dominación implícita que se ejercía entre el turista y el pobre joven-esclavo que impulsaba la bruja. Debo decir que la experiencia fue muy agradable. Se paga adelantado el viaje ida y vuelta (creo, si mi memoria no me falla que son 8 mil pesos). Si quiere también puede comprar una botella de arrechón en el camino o al llegar al pueblo.

Al llegar a San Cipriano, el ambiente se vuelve mágico. Hay una cancha de fútbol de tierra en el pueblo que de día recibe a los turistas del río y de noche los recibe con fuertes descargas salseras. El lugar se encuentra en una reserva natural cuidada por la CVC, llena de tarros de basura, pulcritud y calor. La recomendación es voltear a la derecha después de la cancha de fútbol y buscar a doña Sinfo. Qué mujer tan amable. Con ella podrán dejar las cosas, cambiarse y dejar cuadrado el almuerzo. Que además cocina delicioso. Posteriormente podrán ir a negociar el neumático. Que claro no es obligatorio, pero si se quiere bajar por todos los charcos, es altamente recomendable. Lo que no es recomendable es alquilarle el neumático a Yordy (como consumidor, mi venganza es hablar mal de quien me presta un mal servicio). El almuerzo podrá costarles entre 7 mil y 10 mil pesos mientras que el flotador alcanzará su valor máximo en 10 mil pesos, pero lo normal es que uno decente les cueste 4 mil pesos (también aumenta su valor con la demanda).

Una vez tenga su neumático flotador (el cual recomiendo compartir con alguien, claro esto depende de su ego-ísmo) la recomendación es caminar hasta el último charco para que pueda disfrutar el recorrido completo. Esto le tomará aproximadamente media hora. Pero si la flojera le puede, tírese donde le venga en gana (todos los charcos son buenos). Como estará todo el tiempo en el río sólo lleve una maleta que pueda mojar en la que pueda llevar agua, para el cansancio y tal vez algo de comer como maní o galletas. El resto una pantaloneta una camiseta y zapatos para caminar en las piedras. Para las mujeres se pueden ir desnudas. Es broma, igual que los hombres, pues es para protegerse del sol y de las posibles alergias que puedan tener a los componentes de los neumáticos. Claro pueden llevar su vestido de baño abajo como es lo normal que se haga.

Después de esto sólo basta dejarse llevar por la corriente y disfrutar de los rápidos. En cada charco aproveche para hacer inmersiones que en ocasiones pueden llegar a los doce metros de profundidad. Lo cual también le permitirá clavar desde los bordes del río. Disfrutar, es la consigna. También puede cerrar los ojos y dejarse llevar en los tramos lentos en una paz única que los cantos de los pájaros y la viveza de la selva le otorgarán. Con los ojos abiertos también podrá observar el firmamento, las hojas bailarinas de los árboles, incluso el juguetear del agua. Todos sus sentidos serán testigos de esta mezcla de placeres que por aproximadamente cuatro horas (si quiere más) usted gozará. Sólo déjese llevar y permita que la lluvia que visita con frecuencia el río, sea con usted y él uno solo. Nade, ríase, cáigase, goce. Al llegar, con hambre, doña Sinfo lo esperará con un suculento pescado frito. Que lo dejará listo para volver en paz a la selva de concreto. Eso si, si quiere se queda a la rumba y en una casa o en una carpa prepárese para un día siguiente libre en el que pueda registrar (si quiere) fotográficamente todos esos momentos que la primera vez no pudo. Igual siempre se quedará corto para lo que realmente disfrutó. Y claro, al pagar el parqueadero, que son 3 mil peso, la bolsita de cinco chontaduro a mil pesos, que en Cali valdría 5 mil pesos, y cualquier otra pendejada usted sólo habrá gastado máximo 40 mil pesos por estar un día en el paraíso.

A propósito: ¡Hoy cumplo años! lo cual siempre me hace muy feliz. Debe ser porque los vivo plenamente. Feliz cumpleaños a mí :)

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martes, 6 de enero de 2009

Cómo dar en el hueco

Debería haber escrito un artículo de cómo escribir este artículo, por lo demorado que ha sido llevarlo a cabo; y no precisamente por su pulimiento. Un momento. Eso ya lo he hecho antes. En fin, así como hay unas instrucciones para dar en el clavo las hay para dar en el hueco.

Lo primero que debe hacer es conseguir un automóvil lo suficientemente antiguo con un alto valor sentimental (en mi caso opté por un auto del año 66), dejar que el tiempo y las inclementes calles lo desgasten y después invertir un dinero en su reparación. El objeto de este paso es establecer un estrecho vínculo entre usted y el vehículo. Claro, que también funciona si usted compra un auto nuevo. Y funciona muy bien si es su primer auto y usted no ha matado la fiebre (mucho ojo con la amenaza gris. Ok, este comentario entre líneas no es para todos los lectores). Yo recomiendo un carro antiguo porque tal vez su lámina sea más resistente que el del un carro nuevo, contra el de mala calidad asfalto de las calles de su ciudad, pero consiga lo que le sea más fácil.

Lo segundo que debe hacer en concretar una cita con unos amigos a los que hace rato no vea. Es preferible que alguno de ellos no viva en la ciudad para que el evento tome mayor relevancia y dar un paseo con ellos por la ciudad. Procure que vayan aperados con cámaras fotográficas. El objeto de este paso es resaltar la emoción de un momento a su máxima expresión para luego poder destruirlo.

Como tercer paso, y el más difícil de todos, seleccione un lugar para charlar, tomar cerveza, café, reír, lo que quiera, con sus amigos; que tenga un hueco y que usted no lo sepa. Ok, le dije que era el paso más difícil de todos. Yo le voy a decir uno, pero deberá excluirlo de los sitios potenciales, porque ya sabe que tiene un hueco. En la ciudad de Cali, Colombia, en la Cr 66 con calle 5 hay un pequeño bar, algo casero, llamado Ekatombe (o algo así). Allí.

Una vez seleccionado el sitio, parquéese en el lugar "más apropiado", pero con el suficiente descuido para darse cuenta que el sitio de parqueo en realidad no es adecuado, ya sea porque tapa un garaje, una entrada, la salida de otro carro o porque no se puede vigilar desde el sitio, ahí si usted elija la que mejor le convenga, la única condición es que quede adelante del hueco para que no pueda verlo. Ok, esta también es complica, pues usted no sabe que hay un hueco. Pero si pudo hacer el paso tres, le va a quedar grande este?

Finalmente, dése cuenta que la embarró parqueando mal y de reversar desprevenidamente. Pase justo por encima del hueco y voilà. Una vez allí usted tiene varias opciones que le permitirán terminar la noche aburrida, tranquila, feliz, exaltada, deliciosa, juguetona o amargamente. Pero esas ya son otras instrucciones (cómo salir de un hueco). Así que les dejo a ustedes especular cómo serían.

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