Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de febrero de 2010

Norah Jones: The Fall (2009)

La última vez que supe de Norah Jones, andaba volteando con Wong Kar-Wai por las autopistas de Norteamérica, comiendo pie con helado. No actuando, porque no sabe actuar, aunque se le aplaude por el empeño, mientras eso la motive a seguir componiendo y cantando como lo hace. De hecho, me había saltado de su discografía, no sólo su Not Too Late, sino también un tema que grabó con el artista teutón Alexander Flaws, producido nada menos que por un monstruo del canto y la producción, Dieter Bohlen.

Hace pocos días en un noticiero nacional, mientras cenaba, escuché una nota muy breve que decía "Norah ahora se dedica a cazar piratas"... casi me atraganto del susto de pensar en lo terrible que podía ser que una muñeca de estas, llegara a mi casa con una Zapper de Nintendo a cazarme como pato por no tener sus discos originales. Menos mal que guardo muy bien mi carné de corsario, y mi pillaje no ha sido más que el de compartir con algunos cofrades la música de esta talentosa artista. Redimiré mis pecados, seguramente a un precio considerable, el día en que Norita se digne a pisar este suelo colombiano, para poderla ir a ver, con mi parche en el ojo, bien puesto.

The Fall está compuesto por 13 temas de su autoría, algunos co-escritos con otros artistas, como Ryan Adams, recordado por hacer un muy buen cover de Wonderwall. En términos generales, Norah mantiene su estilo intacto entre el folk-blues y la balada. En adición, por las colaboraciones infaltables de otros artistas, hay temas donde ciertos solos instrumentales dejan impresa su huella digital, como en Stuck (rock-ballad, con una marcada guitarra eléctrica), It's gonna be (blues con riffs que evocan a Love me two times) y la promocional escogida, Chasing Pirates, que endulza hasta el oído del bucanero más obstinado.

Por lo demás y como siempre, Norita hace tan buen dueto con su piano que pasan los minutos, los dedos por las páginas, los labios por la piel, las horas entre las hojas, los años, y uno no se da cuenta qué es lo nuevo, qué es lo viejo. La vigencia de sus álbumes anteriores permanece ahí, esperando a que uno regrese, pero Norah sigue adelante con su corazón más grande que ella, dejando rastro para quien está extraviado en otro género, atorado entre el tráfico de lo que suena comúnmente en la radio.


Continuar leyendo!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Utilice el cojín del asiento como Salvavidas

Esta frase que estaba en el asiento del avión en que fui el fin de semana anterior a Gorgona (si, tenía que sacar una excusa para poder chicanear que estuve allá de nuevo, completando lo que prometía el título de otro post), me causó mucha curiosidad.

Claro, en este caso es porque era un avión muy pequeño, y en vez de dar chalecos lo que recomiendan es que los pasajeros “abracen” el cojín mientras flotan hasta llegar a alguna remota y paradisiaca isla. Y ¿por qué lo traje para un Jueves del Aleph?, es sencillo, porque me llevó a pensar todas las cosas que podamos usar como salvavidas de acuerdo a las circunstancias en la que nos encontramos. Así que vamos a analizar un poco esos “salvavidas” que podríamos utilizar de acuerdo a diferentes circunstancias.

Pero para eso, definamos primero la palabra “salvavidas”: aquella cosa que te permite “flotar” fuera de aquello que podría “ahogarte” (literal o figurativamente).

¿Les gusta mi definición?, teniendo en mente eso, miremos cuales son posibles salvavidas, aunque será importante ver en que es que nos estaríamos ahogando:

Primero, si vas en un avión grande, el “salvavidas” que podrías tener, es uno autoinflable, con pito y luz, bonito para llevárselo a casa aunque no sirva de nada allá.

Segundo, si vas en un avión pequeño, como ya lo dijimos, podrías simplemente abrazarte a tu cojín el cual pasó las pruebas de flotabilidad.

Tercero, si vas en una lancha, el salvavidas que te pondrán es de icopor, cubierto de tela de colores y unas correítas para que te sientas seguro con ellos.

Si eres rescatista, posiblemente te hayan enseñado a hacer un salvavidas con tus propios Jeans (el cual, por supuesto, es muy posible que no tenga ni silbato ni lucecita).

Estos eran para posibilidades de caer a un gran rio, o al mar. Pero si estás de paseo, digamos en una piscina, es posible que encuentres muchos tipos de “salvavidas” en los niños, con forma de pato, de brasaletes, de espaguetis gigantes, de aviones, de camas… en fin, las posibilidades son infinitas y coloridas.

Ahora, que pasa cuando no es en una gran masa de agua en la que te estás ahogando.

Muchas personas se empiezan a ahogar en sus penas. Habría que ver el tipo de pena en que te estás ahogando.

Si la pena que te ahoga es de dinero, es muy común que lo que se haga sea “gastar dinero” en salvavidas líquidos (irónicamente), usualmente con altos contenidos de alcohol. Los cazadores de mitos han revelado que esto en realidad no te salva de estas penas, pero muchos obstinados lo siguen intentando.

El otro salvavidas en penas de dinero suelen ser los amigos. Este, a cambio del anterior, demuestra que si te salva la vida de ahogarte en dichas penas, aunque es altamente probable que luego te vuelvas a caer del bote en una pena mayor, que incluye la decepción de tu amigo y la pérdida de este, sin el desaparecimiento de la deuda, que es la misma (o mayor) pero con otro destinatario. No se preocupen, la experiencia también dice que aunque se pierde al amigo para toda la vida, es altamente probable que no te toque pagar la deuda.

Hay varios salvavidas más para ese tipo de pena. Uno puede ser entrar en actos “socialmente inaceptados” como apropiarte sin permiso del dinero de otros para pagar tu deuda. La verdad es que eso solo hace un trueque, de cambiar dinero por tranquilidad, en algunos casos, o por tiempo en prisión, en otros. Desafortunadamente las pruebas prácticas también han demostrado que en algunos casos este salvavidas ha resultado realmente efectivo para la persona a corto plazo, pero sumerge a la sociedad en un ahogo para el cual no hay salvavidas suficientemente grande, y cada vez las cosas se ponen más desagradables.

Pero bueno, probemos otro tipo de penas. Uno se puede ahogar en penas “físicas” como el haberte accidentado o contar con alguna enfermedad crónica. Muchos de los salvavidas utilizados en estos casos son químicos, y pueden venir en forma de pastillas, o de ampolletas o incluso de cremas. Pero también hay un gran componente de psicológico que acompaña esto, y que para los que han visto Dr. House podrán ver como un fuerte dolor en la pierna lo lleva a aferrarse a tres salvavidas, unas pastas, a resolver enigmas, y a hacer la vida de la gente lo más miserable posible.

Esta pena se que se le puede hacer un análisis mucho más profundo, pero esto ya está quedando largo y falta una pena bastante obvia, y para la cual se suelen buscar salvavidas desesperadamente. Son las penas del corazón. Cuando es una pena del corazón la que te aflige, una vez más los salvavidas pueden ser variados.

Un salvavidas puede ser, nuevamente, líquido y con alto contenido de alcohol. Este es sumamente común en estos casos, pero eso solo resulta siendo efectivo para terminar diciendo cosas del estilo “mátame tuza que el amor no pudo”, o para terminar llamando al causante de la pena a horas inapropiadas para decirle cosas que en realidad no te hacen ningún bien ni a ti ni a la otra persona.

Los amigos vuelven a aparecer como salvavidas (suelen ser salvavidas en casi todas las circunstancias, así que hazte suficientes amigos por si los vas quemando), y así fuera solo como apoyo, suelen ser un excelente salvavidas que te ayuda a mantenerte a flote, donde hay algo de aire para respirar, mientras se llega a una orilla tranquila. Claro, si tus amigos son como los míos (o como yo), posiblemente aprovecharan también para burlarse, o decirte lo idiota que sos y lo mas que actuaste, pero no te preocupes, es solo una estrategia para darte oxígeno.

Otro salvavidas muy utilizado es buscar a otra persona para satisfacer “carnalmente” lo que se perdió sentimentalmente. Esta es una solución a cortísimo plazo, pero no deja de ser una satisfactorio y efectivo salvavidas que permite que no te hundas en la desesperación hasta que recuerdas como flotar por tus medios.

En fin, siento que me estoy quedando cortísimo en el análisis, que tal si alguien me ayuda a ampliar algunos puntos más. ¿Qué salvavidas has usado últimamente, hayan sido efectivos o no? Una amiga me dijo que en estos días había usado todos los que había podido infructuosamente, y prefirió ir a la deriva. Algo le debe haber servido porque justo en ese momento estaba saliendo de uno de los famosos bloqueos de escritor.

Continuar leyendo!

jueves, 29 de octubre de 2009

Los Lunes Al Sol (2002)

Por fin. Se conjuraron a los astros no sólo para que Cali tuviera su propio festival internacional de cine, sino para que pudiera volver a recorrer mis pasos por mi ruta cultural de antaño, al menos en la estación de los jueves en la Fundación Hispanoamericana. Valga anotar que este espacio sigue siendo el mejor en su propósito, tanto por su selección de ciclos de autor como por la incomparable calidad de sus reseñas y sinopsis.

Algo que he aprendido de los festivales de cine a los que he asistido ha sido a valorar la selección hecha por encima de las fechas o los países en donde ha sido concebida cada obra que la conforma. Desde luego, cada quien tiene su formación y, de acuerdo con lo que haya visto y leído sabe, menos que más, a qué atenerse en ciertos casos; además, está presente esa expectativa con respecto a lo nuevo y se percibe en el ambiente el aroma dulzón de las palabras 'preestreno' o 'selección oficial' puestas en la marquesina. Al final, la imposibilidad de verlo todo, junto con nuestra capacidad de sorprendernos o decepcionarnos, nos dan la satisfacción paladeable de estar asistiendo a un verdadero festival de cine. El día de hoy les comparto este templado sabor mediterráneo que me ha dejado la película de esta noche: Los Lunes Al Sol (2002).

En una ciudad costera española, transcurren las vidas de un grupo de amigos y ex-compañeros quienes, en vista de haber sido despedidos del astillero donde trabajaban, pasan sus días entre la búsqueda de empleo, los partidos de fútbol y las copas que departen en el bar de uno de ellos. Del argumento, no hay más que decir, ya que resulta poco relevante con respecto a las historias particulares de cada protagonista, las cuales casi que pueden traslaparse entre sí para dibujar una sola silueta, como si la situación que viven les diese, tarde o temprano, una forma similar, una hoja en blanco en donde cada quien dibuja como quiere, con los lápices que el destino les va entregando o quitando.

Al observar los minutos introductorios, usted se puede desanimar esperando toda una apología a los derechos del obrero, represados por el Estado a través de sus organismos, pero, para fortuna suya y de los personajes, es sólo un vistazo social que pretende contextualizar. Una vez iniciada la marcha, la película transcurre a través de una cornisa, con un balanceo natural entre la comedia y la desazón, donde el optimismo y el pesimismo son confrontados con cada realidad, pero sin perder ese equilibrio que se busca mantener, incluso musicalmente. La película zarpa, le da un paseo de dos horas y le deja exactamente en el mismo sitio de donde partió. Revise entonces sus bolsillos porque, tal vez le dejó algo a cambio de lo que le quitó; o sencillamente, se lo cambió de bolsillo.

Quizás usted nunca se tope con esta buena obra, o tal vez no le dé su oportunidad en el momento de encontrarla. No hay problema. Tal vez sea mejor así. Es de aquellas películas que se disfrutan mejor sin conocimiento de causa. Por esta razón, vaya al festival y descubra la suya, si aún no lo ha hecho. Todavía tiene tiempo y espacios para hacerlo y, por qué no, para que nos cuente después.

Continuar leyendo!

sábado, 13 de junio de 2009

Con mirada de artista

A principios de este año, mientras buscábamos dar valor adicional a la callada quietud de los días ociosos, un amigo y yo estuvimos conversando sobre las interpretaciones surgidas durante nuestra visita al pasado Salón Nacional de Artistas. Fue entonces cuando, proponiéndole la idea de practicar un sencillo ejercicio de creatividad literaria que había aprendido en la universidad, surgieron unas cuantas producciones interesantes. Para su degustación y crítica, hoy les comparto una de ellas:

Con mirada de artista

Como asomar la cabeza hacia el cielo a través de una nube de alfileres fue su despertar dicha mañana, semejante a otras numerosas mañanas de domingo que habían martirizado gustosas su cerebro, reprochándole por haber empinado de nuevo el codo más de la cuenta. El calor de un incidente rayo de sol sobre su brazo así como el roce de la ondulante cortina sobre sus dedos extendidos pusieron en marcha su reloj consciente del nuevo día. Mientras Henry se desperezaba, la humedad adherente de su espalda contra su sábana confirmaba la llegada del verano; echando su cabeza hacia atrás, percibió la ausencia entre las partículas de polvo flotantes en el cuarto de ese olor femenino penetrante legado por una noche de sexo fortuito y convencional, lo cual sacudía en parte la penumbra sobre los hechos recientes. Al parecer será uno de esos desayunos con menos huevos en la sartén y más café en mi taza, pensó. Sonriendo con vaguedad ante esta idea, se incorporó de su cama con dificultad.

Henry arrastró descalzo sus pies entre el caos que yacía sobre el suelo maldiciendo la necesidad de tener que llamar a la señora Delgado antes del mediodía para que no se comprometiera con la limpieza de un apartamento diferente al suyo. Aquel mar entretejido de bocetos, botellas vacías, video casetes, periódicos y yeso sería insoportable durante la semana siguiente; considerando la creciente actitud neurótica de su agente, era indispensable la presencia del aseo y el orden en su estudio para lograr engendrar algo relativamente bello, al menos para cerrarle la boca a esa frígida ojirasgada por un rato, mientras durase la bienal.

Solía prometerse a si mismo conseguirse otra persona menos fastidiosa para hacerle la limpieza, recordando al instante que, siendo ésta hermana de su casera, era una ventaja menor, dado el acuerdo implícito que le permitía atrasarse con el pago de la renta por unos cuantos días. Lo que no lograba ser cubierto por dicho costo era la forma como ella se detenía a posar su mirada con extrañeza durante minutos incontables sobre sus esculturas para luego preguntarle con indiscreción, como quien parece desentenderse del asunto, sobre su creencia en dios, si era conservador o apartidista, si había querido estudiar algo más provechoso, si había pensado en volver a casarse pronto, entre otras tantas particularidades absurdas que adoctrinaban el mundo reducido en el que pastaban ella y su rebaño de familiares y amigas, que le rodeaban y ejemplificaban cada una de sus bienintencionadas apreciaciones. Empero, Henry debía admitir que a ratos lo entretenía escuchar su rumiante voz; incluso eso le permitía encontrar una manera de trabajar mejor, obligándolo a ensordecerse y poder concentrarse con plenitud en el punto de partida para sus concepciones.

Sin embargo, Henry hoy luce malhumorado. El malestar que le produce la resaca es continuo y el golpeteo constante en el lado izquierdo de su cabeza le recuerda el impacto que su mazo aplica sobre la amorfa masa de yeso y arcilla que está por cobrar vida entre sus dedos. Henry termina su desayuno y se traga de un solo viaje tres analgésicos con media taza de su acostumbrado café cargado; sospecha que pondrá a navegar su estómago en mar de leva, pero ahora le importa un bledo. Lo necesitaba. Por el momento, hay que recoger el periódico y la correspondencia del buzón privado, sacar las bolsas y demás de la cajuela del auto y, si le queda tiempo, llevar el auto a lavar más tarde, aunque es posible que no se anime a hacerlo.

Según Henry, los domingos siempre le han parecido los mejores días de la semana para consolidar una obra. Es ese tipo de días en que la inspiración te agarra por los hombros y te arroja al suelo a componer tu obra, a desarrollarla trazo por trazo; doblega tu voluntad de querer hacer algo distinto e invita a tu orgullo a apuntarle con un arma, de manera que no te queda más remedio que ceder a sus demandas y a vivir en carne propia los caprichos de la vena artística. Habiendo asimilado esto una vez más, Henry se dirige hacia la puerta, toma sus llaves y los lentes de sol Police del recibidor de la entrada y sale hacia el pasillo alfombrado cuya tibieza esculca entre los dedos de sus pies, haciéndolos reclamar una ducha helada y el final pronto de este verano rojo que intensifica la naturaleza orgánica de los olores y adormece otro poco las ya apesadumbradas conciencias.

Mientras va hacia la planta baja, Henry piensa sobre la conveniencia de mudarse a una ciudad de permanente frío. Advierte que la capital estaría bien, y hasta podría servirle para encontrar nuevos elementos de composición para darle forma a sus engendros, como los suele llamar su agente. La sonrisa se asoma por un rato a su semblante, mientras mete la factura del gas dentro del bolsillo de su pantalón de pijama y antepone con tiempo a su rostro el grueso fajo de hojas de su periódico, como quien teme el destello dominical que el nuevo día se dispone a posar sobre su torso desnudo y lampiño.

Aspersores a tope, niños jugando a riesgo entre la banqueta y la calle y el zumbido característico de los insectos que se resisten a abandonar la primavera, fastidian a Henry y a su latente mal humor, cuyo dolor ahora ha adquirido el sonido y el color que debe tener el infierno. Es por ello que arrastra de inmediato sus pies sobre el asfalto reverberante para sumergirlos entre el césped recién mojado del antejardín del edificio; un pequeño placer que apaga por el momento el suplicio veraniego del cual suele escapar año tras año, yendo de viaje a la finca que otrora perteneció a sus padres y que se había convertido en su cuartel de refugio, donde analizaba sus aciertos e infortunios, mientras refrigeraba mente y cuerpo para actuar con destreza durante otra temporada. La calma y la precisión habían sido los garantes de su éxito mediano como escultor, así como de su continuidad. A pesar de ello, este año no necesitó viajar; ya tenía la madera suficiente para encender la llama.

Henry, algo encartado entre su maletín de herramientas y un par de bolsas negras, cerró con dificultad la cajuela de su Taurus, para observar entonces por un instante jugar a los niños de enfrente con los patines que posiblemente les habían regalado la navidad pasada, disfrutando sus vacaciones, madrugando a percibir los tesoros banales que el verano y su fecunda policromía ofrecían por tan corto tiempo, antes de que el otoño llegase a hundirlos de un soplo bajo las olas de los meses de estudio. Se mofó de este absurdo, mientras giraba sobre sí mismo y al tiempo veía elevarse sus pies por encima de la altura del capó de su auto, al momento en que su cabeza retumbaba contra la tierra húmeda y las bolsas caían a su alrededor. El sol entonces, con odio inconsciente, se dejó posar sobre su rostro ahora semiprotegido, haciéndole proferir una sonora maldición que encontró pronta respuesta en las risas infantiles de quienes habían alcanzado a presenciar tan ridículo percance. Colérico, aunque prontamente resignado, Henry se colocó de nuevo sus gafas, recogió sus bolsas y su maletín con una mano, mientras que con la otra recogía la factura del gas, el llavero y ese ojo que yacía junto a la cerca de madera, en medio de aquel trío de enormes girasoles que una abeja merodeaba, despistada por el impacto.

Una vez dentro de su apartamento, el agua fría de la ducha, tan reconfortante e inclemente a la vez, recompuso el buen humor de Henry y lo reconcilió con sus cinco sentidos, orientándolo hacia su trabajo; hacia lo que mejor sabía hacer y disfrutaba tanto. Sus críticos habían sido implacables los primeros años, para luego ser sorprendidos por la capacidad inventiva de Henry Vieira, precursor del movimiento de la escultura local contemporánea, de realizadores romances y un par de estrepitosos matrimonios; toda una escandalosa estrella del firmamento de piezas intercambiables del que no se arrepentía de hacer parte.

Condenado verano, se repitió Henry, pensando que quizás ése fuese el precipitador oculto de su ocaso como artista durante los meses recientes. "Hacer siempre lo mismo. Hacerlo siempre distinto", había leído hace un par de semanas en el folleto de una exposición a la que inasistió. Pero eso era algo que sus críticos no llegarían a entender. Al menos hasta ahora. Incluso él no lo llegó a entender por completo hasta ayer, cuando llegó ebrio de licor y soledad a su taller a brindar con la noche y a hacer su pacto personal a sangre y vino con ella.

Empezar para terminar, suspiró con serenidad, dirigiéndose hacia el baño a orinar, seguido de soslayo por unos cuantos frascos asomados tras el espejo de la alacena que estaba encima del lavamanos y que conservaban por pares entre formol y cristal aquellas visiones que habían sido injustas y poco comprometidas con las expresiones directas de su alma.

Empeño más convicción, entendió Henry, mientras lavaba sus manos, que serían las dos herramientas que harían memorable su próxima entrega; tal vez la mejor de todas. Con su destreza en permanente estado de alerta, entendió también que sin reto, no existiría el mérito.

Confío en ti, chico guapo, interpeló Henry a su reflejo en el espejo, al tiempo que chasqueaba su lengua contra su paladar y guiñaba su ojo derecho, el que aún le quedaba, mientras se internaba definitivamente en la penumbra donde guardaba su colección de obsesiones.

Sama
Feb./09


Foto: Tindaro Aplastado (Mitoraj, 1998)

Continuar leyendo!

lunes, 26 de enero de 2009

"El Man" no es tan mala (o eso dicen)

Justo esta semana pre-tributo, me dediqué más a pensar que escribiría para las otras columnas y no vi suficiente cine para encontrar algo malo, o tal vez es que no hay suficiente cine malo (nah!!)

Una pareja de amigos ya se vieron la que quería comentar (ellos dicen que no son pareja, pero yo creo que sí), y aunque toda la crítica nacional, que normalmente apoya el cine Colombiano, dice que "El Man" apesta, me dicen que esta es buena. Yo lo dudo, pero allá ellos.

Por otra parte, de una que aún no me he visto y que espero hacer pronto, me han dicho que es una muy buena historia, pero muy mal contada, "7 almas" (seven pounds), que es insoportable tener que aguantarse hasta el final por algo tan trivial, pero yo lo dudo, yo creo que es demasiado buena; al menos tengo las esperanzas puestas en eso.

Y si llegaron hasta acá, ya se habrán dado cuenta que no hice la tarea, no encontré películas que me mataran del tedio la semana pasada, pero si vi un par que podrían pasar bajito, como "Hotel para perros" o "Si señor" pero que de alguna manera me alegraron o distrajeron lo suficiente, mas de lo que esperaría de "El Man" (que el mero nombre me da asco), y que por supuesto no dieron lo suficiente para aparecer el siguiente miércoles.

Alguna recomendación?

Continuar leyendo!

martes, 20 de enero de 2009

Como matar a 4 amigos

Estas instrucciones de hoy son específicamente de un juego de rol, por lo tanto deben tomarse como lo que son, un juego y nada más.


  • Reúnase con sus amigos en el lugar previamente acordado por medio de sus contactos.
  • Reciba el objetivo a lograr, en este caso la extracción de una información importante de en medio de una megacorp que les mataría inmediatamente saber que merodean cerca.
  • Discuta como el precio, 3 veces el normal, es demasiado poco para una incursión tan peligrosa, donde la posiblidad de retorno es menor al 1%.
  • Aproveche la semana que tiene de ventaja para idear un plan que pase todos los obstáculos, rodeándolos, saltándolos o pasando a través sin dejar rastro.
  • Deje afuera los detalles para la salida, igual, llevan armas grandes que les abrirán camino por donde sea que vayan.
  • Aproveche el tiempo que le queda libre para divertirse con cualquier cosa, no entrene, no verifique datos, no hace falta.
  • Ejecute su plan de entrada a la perfección, entre sin ser visto ni oído, ni sospechado.
  • Ya que está adentro, y que puede tranquilizarse por las rondas externas, empiece a disparar y a levantar alarmas.
  • Entre a un edificio de más de 7 pisos, que tenga gran peso que soportar y empiece a disparar rockets, granadas, balas altamente explosivas y cualquier cosa que pueda derrumbar al edificio con uds 5 adentro.
  • Si para entonces aún no han muerto, espere a que la graciosa física haga su labor gravitatoria.
  • No se queje.

Siempre me da un dolorcito moral matar a los personajes de mis amigos, pero otras veces no.

Continuar leyendo!

martes, 6 de enero de 2009

Cómo dar en el hueco

Debería haber escrito un artículo de cómo escribir este artículo, por lo demorado que ha sido llevarlo a cabo; y no precisamente por su pulimiento. Un momento. Eso ya lo he hecho antes. En fin, así como hay unas instrucciones para dar en el clavo las hay para dar en el hueco.

Lo primero que debe hacer es conseguir un automóvil lo suficientemente antiguo con un alto valor sentimental (en mi caso opté por un auto del año 66), dejar que el tiempo y las inclementes calles lo desgasten y después invertir un dinero en su reparación. El objeto de este paso es establecer un estrecho vínculo entre usted y el vehículo. Claro, que también funciona si usted compra un auto nuevo. Y funciona muy bien si es su primer auto y usted no ha matado la fiebre (mucho ojo con la amenaza gris. Ok, este comentario entre líneas no es para todos los lectores). Yo recomiendo un carro antiguo porque tal vez su lámina sea más resistente que el del un carro nuevo, contra el de mala calidad asfalto de las calles de su ciudad, pero consiga lo que le sea más fácil.

Lo segundo que debe hacer en concretar una cita con unos amigos a los que hace rato no vea. Es preferible que alguno de ellos no viva en la ciudad para que el evento tome mayor relevancia y dar un paseo con ellos por la ciudad. Procure que vayan aperados con cámaras fotográficas. El objeto de este paso es resaltar la emoción de un momento a su máxima expresión para luego poder destruirlo.

Como tercer paso, y el más difícil de todos, seleccione un lugar para charlar, tomar cerveza, café, reír, lo que quiera, con sus amigos; que tenga un hueco y que usted no lo sepa. Ok, le dije que era el paso más difícil de todos. Yo le voy a decir uno, pero deberá excluirlo de los sitios potenciales, porque ya sabe que tiene un hueco. En la ciudad de Cali, Colombia, en la Cr 66 con calle 5 hay un pequeño bar, algo casero, llamado Ekatombe (o algo así). Allí.

Una vez seleccionado el sitio, parquéese en el lugar "más apropiado", pero con el suficiente descuido para darse cuenta que el sitio de parqueo en realidad no es adecuado, ya sea porque tapa un garaje, una entrada, la salida de otro carro o porque no se puede vigilar desde el sitio, ahí si usted elija la que mejor le convenga, la única condición es que quede adelante del hueco para que no pueda verlo. Ok, esta también es complica, pues usted no sabe que hay un hueco. Pero si pudo hacer el paso tres, le va a quedar grande este?

Finalmente, dése cuenta que la embarró parqueando mal y de reversar desprevenidamente. Pase justo por encima del hueco y voilà. Una vez allí usted tiene varias opciones que le permitirán terminar la noche aburrida, tranquila, feliz, exaltada, deliciosa, juguetona o amargamente. Pero esas ya son otras instrucciones (cómo salir de un hueco). Así que les dejo a ustedes especular cómo serían.

Continuar leyendo!

domingo, 28 de diciembre de 2008

15 años despues

15 años después y muy cambiados la mayoría, nos reunimos 47 de los antiguos compañeros de Comfandi "El Prado", por supuesto, 15 años después ya eramos "maduros", "responsables" y muy "centrados", pero al reunirnos y recordar como eramos hasta ese entonces, perdimos poco a poco todas estas características y nos divertimos como tanto tiempo atrás. Dos profesores pudieron acompañarnos, y creo que también recordaron que tan tremendos fuimos, lo bueno es que ya no podían llamarnos a rectoría, ponernos memos o llamar a los padres.


La verdad, debo aceptar que a los amigos más cercanos los reconocí, a pesar de la grasa de más y el pelo de menos, de algunos no me acordaba su existencia hasta que los volví a ver, pero a otros, lamento decirlo, no los recordé hasta entrada la noche, cuando empezamos a ver las fotos de aquel entonces y poco a poco fui cuadrándolo todo. Lo lamento, pero es cierto.

En general, pasamos un muy buen tiempo, recordamos cosas que nos hacían falta, otras que no debímos haber recordado, y otras que casi nos hacen llorar. Reencontramos amigos,
antiguos amores y enemigos (aunque no los motivos, así que ya no importó).

La promesa es volver a reunirnos, bastante antes que 15 años, y ojalá estemos más esta vez. Al fin y al cabo eramos 3 grupos en grado 11.

Y ustedes, no extrañan a sus antiguos amigos y compañeros?

Continuar leyendo!

martes, 14 de octubre de 2008

Pasos para gozarse un domingo de puente

Un domingo de puente festivo puede ser supremamente interesante si se ha salido de viaje, o supremamente aburridor si se ha quedado en casa. A continuación les regalaremos unos pasos para que realmente se gocen un domingo de puente en caso de que no hayas salido de viaje

1. Encuentra un evento magno que esté sucediendo en tu ciudad. Podría ser la caída de la última lágrima de tu amada, o la 14ta Feria del Libro del Pacífico, por poner un par de ejemplos.

2. Arme un parche con un par de amigos que tengan gustos semejantes a los suyos, o a los que quieras abrirle una ventana a tu alma y enlazarlos a ese mundo de maravillas irreales en el que sueles vivir.

3. Hazlos madrugar en domingo, una cita a las 9:30 de la madrugada sería apropiado, si realmente quieren disfrutar de tu compañía, deben demostrarlo pagando el precio.

4. Llévalos por el camino del bien, una danza de palabras salida de tu boca, que dancen junto a las palabras que ellos emanen, será apropiado hasta que lleguen a un destino palpable. Este destino podría ser la torre más alta de alguno de los castillos de tu ciudad, o como en este caso, disfrutar lo mejor de MUDA 2007 en la Cinemateca de UV.

5. Tras una buena dosis de paisaje o de cortometrajes, se puede seguir el camino amarillo hasta Oz, o seguir el olor que llevan los libros nuevos, hasta la exposición literaria realizada en el Coliseo de la Universidad del Valle. Y una vez adentro pase largos minutos contemplando nuevas obras, clásicos de la literatura, curiosidades que siempre se desearon tener, o que nunca se imaginó que alguien las publicaría.

6. Aproveche, ya que está en ese lugar, y recuérdele a sus amigos que una fecha muy importante se avecina. No importa en realidad la relevancia de la fecha, puede ser que se cumplen 638 días desde la última vez que leyó un libro de superación, o el quinto ciclo lunar desde que ayudaste a parir a tu gata, o que falta una semana para que te gradues de la especialización que estés realizando. Sea lo que sea que les recuerdes, asegúrate de buscar lo más costoso del lugar, algo que sepan que deseas con el alma, y muéstraselos como quien no quiere la cosa, esperando que entre ellos dos, y un centenar más, decidan reunir fuerzas y dar un regalo que de verdad valga la pena.

7. Por supuesto si no tiene dinero para irse de paseo, tampoco lo tendrá para comprar libros nuevos, así que más bien guárdelo para probar los manjares que pueda encontrar a su alrededor. Podrían ser desde los manjares más exóticos, como grillos asados, si es que acaso se vive en algún lugar del oriente del planeta. Siempre atínele a bocadillos con materiales de la región, si se está cerca del pacífico colombiano, pues podrán ser unos deliciosos buñuelos de mariscos, o unas 'marranitas marinas', también rellenas de mariscos. Todo esto debe estar apropiadamente acompañado de chontaduro, grosella, jugos de borojó o guayaba coronilla, en fin, las cosas más cotidianas.

8. Cuando el abrebocas haya sido suficiente, piense en el plato fuerte. Un arroz con camarones podría ser una excelente elección, pero un sancocho de pescado, con bagre frito, o un sudado ya sea de tollo o de camarones, también son una elección mas que acertada. Asegúrese que cada uno de los animales consumidos hayan expiado sus penas, sino absorberá parte de su karma, y lo más importante, le sabrá simple en el paladar.

9. Una vez quede completamente satisfecho, podrá dirigirse nuevamente al lugar de inicio, donde siempre encontrará algo que valga la pena, puede que hayan iniciado un concurso de tiro si su elección fue la torre más alta de un edificio, o como en nuestro caso, la cinemateca estaba proyectando unos interesantísimos documentales de Luís Ospina, donde nos mostraba que 35 años después, Cali sigue siendo Cali, con la misma afición por la música, los mismos borrachos en la cabalgata, la misma queja por la inconformidad, el mismo amor a todos, sin mirar quien es local o extranjero.

10. En el camino salude a algún amigo medio loco que se encuentre en el camino, las relaciones sociales siempre serán importantes, especialmente si se trata de un amigo que esté adornando el lugar donde se encuentren.

11. Ya con el tiempo transcurrido, busque la versión no oficial del magno evento al que está asistiendo, puede ser una pelea en la que se esté apostando en la parte trasera de algún coliseo, o la venta de libros usados fuera de las instalaciones de los stands de los libros nuevos.

12. Contemple sus adquisiciones, sus trofeos de batalla, acompañados de algún manjar que le revitalice el alma y le refresque el cuerpo.

13. Use sal y pimienta al gusto, sírvase y disfrute.

Continuar leyendo!

jueves, 1 de mayo de 2008

Al que madruga "alguien" le ayuda

Buen día apreciados lectores, hoy el Jueves del Aleph les trae una historia que vulgarmente se podría denominar de “jocosa”, y que es la típica historia que trae una moraleja, a pesar de que (curiosamente) no la traía escrita en el lugar donde me la encontré. Por supuesto, y para honrar la característica del Aleph, vamos a tratar de encontrar los diferentes puntos de vista (y por ende las diferentes moralejas) que esta historia podría traer. Sin más preámbulos, la historia en cuestión:

Hoy me levanté temprano, me puse los pantalones, me vestí lentamente, hice café, agarre mis palos de golf, me fui silenciosamente al garaje, puse los palos en el coche, y procedí a sacar el coche del garaje bajo una lluvia torrencial. Estaba toda la calle inundada y el viento gélido soplaba a 100 kph. Volví a entrar el coche en el garaje, puse la radio y me enteré de que el mal tiempo iba a durar todo el día. ¡Qué decepción!

Entré de nuevo en mi casa, me desvestí silenciosamente y me deslicé dentro de la cama. Despacito me arrunché contra la espalda de mi mujer, le puse la mano en la nalga y le susurré al oído:

- “El tiempo afuera está horrible”.

Ella me contestó medio dormida:

- “Ya lo sé. ¿Puedes creer que el güevón de mi marido se fue a jugar golf?”

Nota: Esta anécdota también se puede contar con alguien que sale a correr temprano, a jugar microfutbol al CCC, a caminar, al gimnasio... etc.


Bueno, ante tan genial anécdota, está la primerísimo moraleja obvia:

Moraleja 1.
Al que madruga “alguien” le ayuda.

Y claro, si sales de tu casa temprano, dejando a tu mujer sola y desamparada, pues posiblemente Dios mande a “alguien” que lo ayude supliendo las necesidades que deja pendiente. Claro, se puede ver desde un segundo punto de vista:
Moraleja 2.
Si conoces alguien que madrugue, estás en la obligación moral de ayudarlo con sus tareas pendientes.

Y claro, si es casi una orden natural, entonces estaremos exentos de toda culpa con respecto a lo que esa ayuda signifique. Aun se puede ver desde un tercer punto de vista:

Moraleja 3.
Si tu pareja madruga, recibe y agradece toda la ayuda que el cielo le envía.

Como quien dice, nadie se debe sentir culpable en estas situaciones, solo es algo que está destinado a ser. Claro, si se quiere ser más fatalista, la moraleja podría ser:

Moraleja 4.
Si madrugas, Dios moverá cielo y tierra (en el ejemplo fue cielo) para ayudarte (a darte cuenta de cual es la triste realidad de tu vida).

Sencillamente porque es algo inevitable, sucederá aunque todos se nieguen a creerlo, y solo necesitamos una prueba contundente para darte cuenta de cómo son las cosas. Claro que hay unas cuantas moralejas mas:

Moraleja 5.
El deporte en la madrugada es como una enfermedad, cuyo síntoma son los cuernos.

Ese era para los que tienen afinidad con animales. Tal vez podría ser algo más asociativo:

Moraleja 6.
Todos madrugan a sus actividades, si las tuyas son salir de casa solo, las de tu pareja será quedarse acompañada.

Eso suponiendo que toda acción genera una reacción contraria. Pero hoy nos quedaremos con la moraleja número 7:

Moraleja 7.
Si vas a madrugar a hacer deporte, haz que tu pareja se levante contigo, te prepare el desayuno y vaya a verte jugar, ya que si no lo haces entonces otra persona se encargará que ella participe en algún “deporte” alternativo.

Así que ya saben camaradas, a dudar y aferrarse a su pareja como una garrapata, que en cualquier mínima oportunidad podrían tener una anécdota que será divertida para todos menos para ustedes. Claro, siempre está el iluso que cree que la vida es diferente, si se aparece por aquí pues lo convido a que deje algún comentario.

PD: Una vieja sabiduría dice que siempre debes esperar lo peor de los demás, y así nunca te podrán decepcionar, pero la verdad prefiero vivir mi vida confiando siempre en las personas, y decepcionarme una y otra vez, pero siempre creyendo en un mundo hermoso y mejor. ¿Tu que prefieres?

Mauro Z

Continuar leyendo!

lunes, 3 de marzo de 2008

Grindhouse!!!! Planet Terror!

Si es cierto que Tarantino y Rodriguez hicieron una apuesta, pues el definitivo ganador es Rodriguez. Que película más mala!!!, en serio.

Ya se, algunos dirán que la película no es mala, porque fue hecha mala a propósito, que no es mala sino quitch (como quiera que se escriba), que no es mala sino iconoclasta.
Bah, tonterías, es mala y punto, fue hecha mala, es quitch (como quiera que se escriba) y es iconoclasta. ES MALA!!


Algunos de mis fieles "seguidores" (entendiéndose por esto, que me persiguen, con no muy buenas intenciones) sabrán que hace 8 días publiqué la primera versión de esta "función doble", que es una sátira del cine clase B, que es iconoclasta y que me gustó muchísimo. Si no lo sabías hasta ahora, pues leete el artículo correspondiente. Si llegaste hasta aquí, sabrás que existe un rumor urbano de que estas dos películas fueron una apuesta entre los dos afamados directores.

Pues, para mí, el ganador es Robert Rodriguez, muy a mi pesar porque soy fan de Tarantino, pero Rodriguez lleva el clásico cine de zombies al
extremo al hacer Planet Terror (como dato curioso, en la doble función, Planet Terror va primero, pero fue un error mío, al gustarme más Tarantino, pues le preferí primero).

Una de las escenas que nunca saldrá de mi memoria, desgraciadamente, es la del grano en la lengua, brrrr.... aún siento escalofríos.

Pero, no quiero contarles más, es definitivamente una película que hay que verse sin dormirse, sin parpadear, sin pararse al baño, sin novia (esto es muy importante), y sobretodo, sin ganas de versela, si tienes alguna expectativa, tendrás una gran desilución, porque la PELÍCULA ES MALA!!!, pero como en Death Proof, ES HECHA ASÍ A PROPÓSITO, y ahí esta lo genial, que te da todo lo malo del cine de clase B, compilado en esta función doble, sin necesidad de nada más.

P.D. Algún pillín, se habrá dado cuenta que use las mismas imágenes, pero en diferente lado. Si.

Actualizacion: Se escribe Kitsch

Continuar leyendo!

lunes, 25 de febrero de 2008

Grindhouse - Death Proof

Resulta que Tarantino y Rodriguez se unieron para conmemorar el viejo cine clase B de los 80's, haciendo dos películas en doble función, GrindHouse. Pues ya que un amigo me dijo que entre los dos habían hecho una especie de apuesta, a ver cual de los dos hacia la película mas mala, pues me he bajado Death Proof, la de Tarantino y la he visto.

La idea es muy buena, la película me la bajé (No soy pirata, solo compartía, al punto que se la devolví al dueño al terminar de vérmela) y la empecé a ver con algo de rabia, puesto que esta estaba desenfocada, la cinta estaba corrida y se veían personas pasando al frente de la pantalla, como si hubiera sido filmada dentro de un cine. Me dio mucha rabia y bajé otra (errr, ya saben, le pedí a otro "amigo", al cual también se la devolví al final). La siguiente estaba igual, resignado empecé a vérmela, y todo lo malo de la película, como el que faltaran secciones completas de carretes, o que apareciera toda rayada en otros pedazos, pedazos de película quemada y demás me hizo convencerme que fue hecha así a propósito (si no es así, no me lo digan por favor)

En últimas la película es mala, por supuesto, la historia es tonta, la actuación es mediocre, PERO QUE ESPERABAS!!! ES UNA PELÍCULA CLASE B!!!, es esto lo que la hace magistral, no tienes que pensar en nada, todo lo malo esta ahí condensado sin necesidad de nada más.

Puedes irte o dormirte, volver a la media hora para ver solo el final y no te habrás perdido nada!!!. Puedes incluso perderte el final y estarás contento por la manera tan buena en que todo fue dispuesto.

A decir verdad, las escenas con los dobles en los carros son demasiado buenas para ser de una clase B, son tan buenas que tengo que decirlo. Una doble en particular, la que se pasa la parte final encima de la tapa delantera del carro, se merece ovación de pie. Pero a eso no vinimos.

Ahora mismo empiezo a verme Planet Terror, la otra película de la doble función, ya les diré quien ganó para mí. Cual de las dos resulta ser mas mala que la otra.

Continuar leyendo!

martes, 13 de noviembre de 2007

Manual para apasionados

Hace como dos meses mi papá me recomendó un artículo que escribió Héctor Abad Faciolince en la revista Semana, titulado Menos pasión. En él, este señor aburrido con la violencia de este país pedía menos pasión. ¿Por qué? Bueno él veía claramente en el origen de la palabra (padecimiento) que nosotros deberíamos padecer menos. Y bueno, puede que tenga razón en su argumento, pero yo creo que la pasión es necesaria. Y me gusta más la definición: “Apetito o afición vehemente a algo”.

Y me tiene sin cuidado la buena campaña que se han inventado de Colombia es Pasión. Tal vez para las personas poco apasionadas o para que los demasiado apasionados se apasionen con otra cosa. Yo en realidad me refiero a la necesidad de hacer las cosas con apetito con vehemencia, de alguna forma con sentido. Con una motivación inherente a la acción. Yo creo que mis papás me inculcaron eso desde la gestación y se los agradezco, porque no me imagino haciendo las cosas de otra forma. Tal vez sería un uno más. Este corto manual es un homenaje a los compañeros que entre chanzas y juegos se apasionaron durante todo el torneo para obtener ese título tan deseado: ¡Gracias muchachos!

1. Para ser un apasionado, usted debe buscar esa motivación absoluta que lo impulsa a correr un metro más cuando las piernas le fallan.

2. También debe tomar un partido. Elegir una camiseta, un color, una insignia y defenderla con el alma. Nadie se puede meter con ese bando que eligió. No se negocia. Miren nada más a los Ingleses, a los Argentinos, a los Norteamericanos, a los Brasileros, y así, a muchos países. No se matan actualmente entre ellos, pero eso no los hace ser menos apasionados a la hora de defender sus ideales.

3. Con la camiseta puesta y la motivación andando analice con cabeza fría cada situación y plantee la estrategia antes de empezar. ¿Quién dijo que para ser apasionado hay que ser un caballo sin riendas corriendo por un potrero rumbo a un barranco? Reconozca sus fortalezas y debilidades y las mismas en su rival, para que pueda aprovechar mejor la situación.

4. Convoque. Siempre habrá unos menos apasionados que usted. Pero cuando son llamados a la acción responden. Llámelos, y cuando estén a su lado, presénteles una zona de confort. Se dará cuenta cómo vuelven solos después y hasta lo llamarán.

5. Ya en el campo de juego, caliente, grite, corra, estimule. Sus compañeros se contagiarán y su rival se asustará al ver a 11 guerreros respaldados por otros que se ven igual de aguerridos parados justo a en la línea.

6. Después del pitazo de inicio, cuando sienta el viento pasar por su cara, el césped intentar atravesar sus medias, la magia, el balón rodar (sí claro, es posible sentirlo), sus músculos dispuestos al choque, la ansiedad de romper la red. Pare un segundo. Respire. Cierre los ojos dos segundos, concéntrese y listo: A disfrutar! No hay mejor forma de sentirse apasionado que cuando se está disfrutando de lo que se hace.

7. No pierda ni un segundo esa actitud que si importar las capacidades de su rival lo hace mejor que él. Se dará cuenta que al final del partido esa pasión será recompensada y usted podrá gritar más fuerte que nunca: “Hispano campeón!”. Podrá disfrutar las mieles del triunfo, aquellas mieles que tanto nos gustan a los apasionados, y la razón por la cual no nos importa soportar la “Acción de padecer” ya que al final el jugo sabe mejor cuando se han exprimido las naranjas.

Continuar leyendo!

jueves, 8 de noviembre de 2007

Orgasmos, sangre, engaños y otras delicias músico-literarias

Todos los textos desde todos los puntos de vista posible, eso promete este humilde blog, por lo que tratará de diversificarse lo mayor posible y no permitir que ningún género se le escape. Para tal fin tenemos un poco de poesía, de esa que se canta (no de la que se declama) por ahí. Precisamente es la letra de una canción de un grupito en ascenso que me encontré por casualidad (lástima no recuerdo bien el nombre, bebida gaseosa o algo así, creo). Al parecer estos adolescentes que cantan tienen algún gusto por las metáforas, pero no dejan de ser los aberrados que son, así que sólo tomaré una estrofa y algunas frases más, y se las traduciré para que entiendan lo que cantan con esas inocentes boquitas.

Lo que Sangra (La Cúpula)


Yo conozco ese lugar donde revientan las estrellas,
yo conozco la escalera en espiral hacia la cúpula.

Los rayos X no penetran

los oscuros vidrios de una limousine.



Alguna vez algún amigo me dijo “qué bonita forma de describir un orgasmo”, y claro, me limité a asentir distraídamente como suelo hacer cuando me hablan mis amigos. Ahora lo digo claramente, este personaje no está describiendo un hecho, solo está “chicaneando” que puede hacer algo. En realidad lo que dice es: “Chica inocente (casi me suena que le habla a una adolescente, el cretino este), yo puedo darte un placer que te haría em
itir desgarradores y orgásmicos gritos, si quieres comprobarlo tengo el R4 parqueado atrás (la palanca siempre ayuda).” Lo que pasa es que si alguien nombra el terreno del placer sexual como “ese lugar” lo hace ver tan distante y añorado, que en realidad dudo que siquiera una vez haya llevado a chica alguna a recorrerlo.

Bueno, siguiendo con la cancioncilla, versa:


Es amor lo que sangra desde el cielo en la cúpula.
Es amor lo que sangra sobre el techo en la cúpula.


Efectivamente lo que está buscando este personaje es alguna adolescente que se deje descrestar por su estilo rockero. Desde el principio asume que sangrará, pobre y virginal criatura. Claro que es posible que sangre si es su primera vez, especialmente si es en la comodidad del R4, pero el hecho que confund
a eso con amor es un poco problemático. Tendrá suerte si por lo menos le hace sentir un orgasmo, que difícil sería, pero a pesar que el placer se parece mucho al amor, sólo se parece, no lo es, que no se mezclen las cosas. Y lo peor, si hay sangre en el techo (del R4) es que le dio en la cabeza, que no se invente cosas y más bien la lleve al hospital.

Y la cancioncita sigue:


yo conozco la salida de emergencia que nos salvará.


A claro, “la salida de emergencia” me imagino que eso es para las que no sangran a primerazo, entonces hay que usar la “salida de emergencia”, que curiosamente suele estar ubicada en la parte posterior… y de una u otra forma quiere demostrar que si es “amor” entonces algo de sangre deberá de haber, por algún lado.


Cruje tu nombre en las paredes


Que fácil que es comprar el “amor” con graffitis, ¿alguien sabe cuanto cuesta la lata de aerosol?


si sé que esperas no podré dormir.


Obvio, eso quedo claro cuando dice que le “salvaría” usar la “salida de emergencia”, al fin y
al cabo lo dice un rockero que no quisiera adquirir responsabilidades prematuras. Pero bueno, esperemos por el bien del sueño del susodicho, y por la salud física de las posibles victimas, que por lo menos tenga cultura de protección… aunque el hecho que quiera salvarse por la salida de emergencias me hace dudarlo bastante.

En fin, quedaron algunos trozos de la canción sin “explorar”. Asumo que para todos es transparente los significados, y que tal cual como los puse es como lo entienden. A ver si algunos de los lectores de este Blog se animan a terminar las interpretaciones, o ampliar las mías… no digo que remplazarlas porque no se me ocurre que alguno pueda ver las cosas de forma diferente… pero si hubiera el excéntrico, también se le recibe el comentario.


Mauro Z

Continuar leyendo!

jueves, 1 de noviembre de 2007

Los Amigos y el León


Hace poco, en el material de clase en mi especialización, me encontré una tierna fábula que deseo compartir con ustedes:

Una vez, un par de amigos se fueron de safari al África. Cuando ya su camioneta se había adentrado lo suficiente en la zona salvaje decidieron seguir un poco mas a pie, para poder contemplar las maravillas que el paisaje les regalaba. Estaban en esa dinámica cuando se encuentran con un León que los vigilaba desde unos 20 metros de distancia, con esa mirada de felino al acecho que precede al brinco de caza, y se percatan que se han alejado casi un kilómetro de la camioneta. Ante esto, uno de ellos toma su maleta, saca unos tenis y tranquilamente se los empieza a poner. El otro lo mira con cara de estupefacción y le dice:

- ¿Estas loco?, ¿acaso piensas que puedes correr más rápido que el León?.

- No amigo mío, no tengo que correr más rápido que el León, solo tengo que correr más rápido que tú.

Esta fábula se presenta comúnmente a los directivos de las empresas, con una moraleja transparente:

Moraleja: Debes pensar y actuar más rápido que tu competidor si quieres sobrevivir en el mercado.

Claro, para un Ingeniero Industrial enfocado a las artes administrativas, como lo soy, esta es una hermosa y diciente fábula que debo aplicar en el día a día. Pero mas allá de esto, la moraleja encontrada es triste y aburrida para una interesante historia donde hay cariño, aventura, acción, traición, celos, sangre (solo faltan las viejas en pelota).

Y si es una moraleja aburrida, entonces mi compromiso con mis lectores se convierte en hacer algo al respecto, y encontrar las otras perspectivas que tiene esta emotiva historia.

Moraleja 1: Debes pensar y actuar más rápido que tu competidor si quieres sobrevivir en el mercado.

Moraleja 2: Si buscas un amigo, no lo busques perfecto, búscalo inferior a ti (más feo, más lento, obeso, tonto) para que nunca te gane en nada.

Moraleja 3: Valora tu amistad, sólo hasta que tu vida dependa de ello.

Moraleja 4: Si realmente eres inteligente, terminarás condenando a tus amigos, así que no te encariñes mucho de ellos (además son altamente reemplazables).

Moraleja 5: Cuida la Fauna, aliméntala con lo mejor que tengas (por ejemplo, tu mejor amigo).

Moraleja 6: Por muy fuerte que sea una amistad, solo bastará una buena cabellera y una mirada de deseo para separarla.

Moraleja 7: Si sales de caza, observa las señales, te será mucho más fácil cazar una presa desprevenida.

Moraleja 8: Para unir a dos hombres, dales un gran objetivo. Para separarlos, una pequeña dificultad.

Moraleja 9: Si tu amigo se tiró a tu novia, invítalo de safari al África y lleva un par de tenis.

Moraleja 10: Si tu amigo se quedó con tu trabajo, invítalo de safari al África y lleva un par de tenis.

Moraleja 11: Si tu amigo te pidió prestado y se hizo el loco, invítalo de safari al África y lleva un par de tenis.

Moraleja 12: En un caso de vida o muerte, sacrifícate por tus amigos y trata de ser el primero en huir, no querrás que él se tenga que encargar de las explicaciones, los trámites, el trauma, el velorio, el entierro, el... (etc.).

¿Alguna otra moraleja?

Mauro Z

Continuar leyendo!

martes, 30 de octubre de 2007

10 pasos para asarle una carne a una gerente

“Asar una carne es todo un arte”. Eso dicen algunos después de comerse un delicioso plato justo en el punto que ellos esperan. “Qué va, esa vaina no tiene ciencia. No es sino salar la carne, ponerla en la parrilla y listo”. Eso dicen otros a los que no les queda claro como los avances tecnológicos han logrado tal inutilidad en el ser humano para desempeñar las tareas más simples. El caso es que el espectro de los asados es muy amplio. Todo el mundo quiere comerse una buena carne (ahora que no salten los vegetarianos a reclamar. Las generalizaciones literarias están exentas de este tipo de reclamos), un grupo más pequeño le gusta prepararla, otro más reducido lo sabe hacer y uno aún más pequeño lo hace.

El viernes pasado cumplió años Juliana, una amiga mía que ahora es gerente y que no será ese precisamente el tema de estos pasos. Y yo hice parte de ese último y reducido grupo que prepara la carne. ¿Cómo me fue? Mejor siga los pasos…

Primer paso: Debe conseguirse una amiga amante de los asados; que cumpla años; que sea o vaya a ser gerente; que haya invitado a un montón de gente de la que pertenece al primer grupo (los que les gusta comer carne) a su fiesta y que no haya planeado quién de todos esos asistentes se va a encargar de asar la carne. Ojalá que además no tenga claros todos los pasos necesarios para asarle carne a un gerente. Es decir, que no se haya leído este blog.

Segundo paso: Vaya a la fiesta. No sea iluso, la carne no se puede asar a distancia.

Tercer paso: Observe. Este paso es importante. La gente a veces no tiene cara de saber, pero la cara del deseo siempre puede ser detectada. Me explico, las apariencias engañan a la hora de saber quién sabe o no algo, pero generalmente no lo hacen a la hora de saber quién quiere o no algo. Y sobre todo a la hora de saber quién no quiere algo. A menos que haya sido traído para esa labor, es claro que nadie va a querer asar la carne.

Cuarto paso: Sea metido. Entérese de lo que pasa. En estas situaciones la gente sentirá que usted es una persona atenta. Generalmente, las amigas que son gerentes tienen otras amigas gerentes que son novias de cantantes que saben prender un carbón sin usar chispa, pero que se cansan con el calor para asar después la carne. Esto es totalmente comprensible. Pero si usted es metido, cuando esa persona se canse usted ya estará ayudándola a controlar el fuego.

Quinto paso: Identifique al que sabe y hágale cara de susto, de auxilio, de temor, de “oh Dios santo! Qué hago ahora?”. Si esa persona es medianamente sensata se dará cuenta que si no ayuda tal vez la carne de todos, pero en especial la de él se verá en peligro.

Sexto paso: Déjese dirigir. También se puede dejar fotografiar. Para la gente siempre va a ser curioso ver un chef de camisa de manga larga (debí decir en un paso anterior que hay que quitarse la corbata y remangarse las mangas para hacer esta labor), sin delantal voltear la carne en la parrilla con un aparentemente experto uso de las pinzas y una indiferencia al calor inexplicable.

Séptimo paso: Sea amable. Todos lo adorarán. Tanto a usted, como al otro chef que dirigió su trabajo, como al valiente amo del fuego que prendió el asador. Bueno si la carne está buena. Sino medianamente premiarán su esfuerzo y sobre todo el haberse prestado a trabajar mientras los demás gozaban de un prendido parrandón vallenato.
Octavo paso: Páguese. Cuando la gente se acuerde de que usted no ha tenido tiempo de comer, tal vez su estómago ya no lo resista. Es completamente normal que al ver pasar toda esa carne, los chorizos, las mazorcas y las arepas su cuerpo prepare todo por dentro para recibir un festín. Si usted no se lo proporciona, tal vez su estómago termine comiéndose las paredes de él mismo. Páguese comiendo los mejores trozos de carne mientras va asando. Nadie se lo va a recriminar. Es posible que si la fiesta está muy prendida, nadie se de cuenta y después lo aprecien más por haber aguantado tanta hambre. El ser apreciado por la gente es bueno: hace que lleguen a sus manos latas de cerveza en los momentos indicados.

Noveno paso: No comparta el secreto del asado todavía. Eso le dará un toque de misterio. Así usted no sepa que para asar una carne el secreto comienza en elegirla bien. Después en garantizar que los cortes sean adecuados. Luego en lograr prender unas buenas brasas que ni quemen la carne ni hagan aguantar a la multitud por mucho rato. Después en garantizar que la parrilla no vaya a dejar la mitad de la carne en el hierro. Luego en poner los acompañantes a los costados para que no se quemen y la carne en el centro. Después en no adobar la carne ni intentar ablandarla con cerveza, piña o qué se yo qué otra clase de cosas que no deben estar en la carne sino en la boca. Luego en salar la carne sólo con sal marina (algunos prefieren como yo hacerlo antes de ponerla y otros después de puesta). Después en estar atento para evitar que se queme y voltearla en el momento indicado. Y finalmente en preguntar a la gente cómo la quiere (1/2, 3/4, o muy asada) para que reciba lo que le corresponde. Así usted no sabe que el secreto termina donde comienza. Que tan sólo consiste en conocer esos simples pasos. Hágase el interesante. Esto traerá más cerveza a su mano.

Décimo paso: Charle amistosamente con sus acompañantes de aventura. Ellos también disfrutarán no sólo saber hacer cosas, sino estar en la disposición de hacerlas la mayor parte de las veces. Saben que los mejores momentos de la vida no llegan quedándose sentado sino actuando. Saben que los pequeños placeres de la vida están allí donde usted se atrevió a actuar. Y el simple hecho de asar una carne (“Qué va, esa vaina no tiene ciencia. No es sino salar la carne, ponerla en la parrilla y listo”), cuando no se lo estaban pidiendo, para una gerente que quería que su cumpleaños fuera perfecto, lo llenará de satisfacción por haberle dado un muy buen regalo.

Gracias a Pablo y a Patrick por haberme ayudado a llenar las bocas de la gente de mazorca quemada.

kxi

Continuar leyendo!

martes, 23 de octubre de 2007

16 pasos para alimentar los sentidos



Para alimentar los sentidos hay infinidades de formas. Unas más placenteras que otras, y siempre preferiremos aquella que alimente nuestro sentido consentido. Los pasos que hoy les presento fueron unos que no sólo alimentaron los míos, sino los de alrededor de 33 (creo que no contamos bien) personas que se dejaron contagiar. El contexto fue una audición que Mauro Z, Sama, la hormiga (una amiga que no publica aquí) y yo organizamos para escuchar a tres de nuestros cantantes favoritos del rock argentino:


  1. Encuentre un lugar con muchas tonalidades de luz. Donde pueda tener claridad y oscuridad. Las velas son geniales para generar estos espacios.

  2. Aproveche la oscuridad para tocar. Siéntese en el suelo, toque las paredes, los cojines, la madera, la parafina de las velas, la comida, el vidrio de las copas, a la gente. Toque y déjese tocar.

  3. Procure que el sitio que escogió también alimente su gusto y su olfato. Un plato que incluya sabores de la comida criolla es ideal. Usted podrá sentir el crujir de una tostada de plátano en su boca mientras los jugos de una carne llenan sus mejillas de saladas sensaciones.

  4. Un vino tinto será siempre un buen acompañante. Sienta como el alcohol fermentado sube acariciando y durmiendo a la vez sus fosas nasales con un cosquilleo. Cosquilleo que danzará después tranquilamente en su boca en una batalla muda con los sabores que degustó antes. Después, el alcohol relajará su cuerpo para la función.

  5. Aliste su oído, porque de ahora en adelante por él entrarán una gran cantidad de sensaciones que lo elevarán y lo sumergirán en profundos océanos en cortos intervalos. No quiere decir que sus demás sentidos no se estimularán con la función, pero inevitablemente si cierra los ojos usted encuentre, gracias a sus oídos, comfort y música para volar.

  6. Si al comienzo se siente raro, no se preocupe. La gente que siente, va a desaparecer. El mundo, la considerará un circo. Pero mientras sea circo, gócelo. Ande liviano, no se llene de equipaje, vuele un poco y de vez en cuando imagine un dinosaurio manejando un jeep camino a la ciudad.

  7. Ahora que está viendo rayos, culebras, dinosaurios, no se preocupe. No abra los ojos, usted está listo ahora para robarse un trozo de labio de quien lo acompaña, para degustar ese suave aroma de la piel del otro, y para brindar algo de su sangre y de su carne. Nadie lo va a juzgar por eso. Al fin y al cabo usted hace parte en este momento de una familia muy normal. La familia que se atreve a sentir. La familia que se prepara para la muerte, ya sea escribiendo canciones o disfrutando la vida.

  8. Debería romper la ilusión. Esa frase pasó de repente por mi cabeza y me retornó al mundo real de nuevo, al mundo normal. Un mundo menos etéreo, más animal, más carnal, un mundo que se vive, no se piensa. Un mundo que corre más rápido que nosotros. Que tiene estaciones que nos permiten soñar, pero que sólo se detiene cuando cerramos los ojos y sentimos. En ese momento podemos ver imágenes que quizás no podamos pintar con un crayón. Quizás porque todos somos artistas. Muchos no lo sabemos, pero cuando comenzamos a sentir, comenzamos a transmitir los sentimientos de forma agradable a los sentidos de otros. Logramos cosas extraña e insospechadamente hermosas. Incluso, en la ausencia de las almas. Para mí, que es el amor, después del amor.

  9. Sus manos, hace rato que no sienten alrededor, pues usted ya comenzó a elevar su voz al ritmo del conjunto de la gente que lo acompaña. La emoción de tener cerca de los artistas que generan estas letras que a su vez le generan estas sensaciones se apoderan de usted, y pronto está elevando la voz por encima de la del resto para gritar aquí también, no creías que estabas lejos.

  10. De repente alguien le toca con dos golpes y lo despierta. El público ha despertado, mientras Charly estaba con Mariel y Marly bajaba el volumen usted despertaba y volví a servir vino en su copa. La mira, la huele y con nostalgia sabe que hay recuerdos que no quiere borrar, personas que no va a olvidar, aromas, como ese del vino, que se quiere llevar y silencios que prefiere callar. Así que canta, y esta vez más alto eso que siente. Mientras canta, recuerda allí donde quiso estar, allí tan cerca de desesperar, allí donde aprendió que la vida es gas, donde se le aplazó la formalidad por sus problemas de gusto hacia la sociedad.

  11. La nostalgia se apaga de repente con el estruendo coro de una canción que comienza nostálgica pero que pronto su energía pone a volar con alas de colores a la gente. Ahora todos yiran y yiran, todos bajo la luz de las velas, todos comienzan a mostrarse como son, pues ya su corazón los delató. Dedican ahora sus necesidades básicas a quien lo acompañe en su normal y edípica relación. A esa persona que conozca las palabras que jamás le va a decir. Y lo dedica porque sabe que necesita a alguien que lo puede estimular a uno cuando esté mal, cuando esté solo. Aprovecha este momento de efusividad para hacerlo saber.

  12. Claro, ya es el momento. A casi a la mitad de la velada, es el momento justo. Las notas en portugués se mueven rítmicamente por el ambiente y aunque sólo dos personas canten, se siente la rumba en el cuerpo de los presentes. Es la forma perfecta para esconder la dedicación anterior que puso al descubierto los sentimientos de varios. Es hora de ponerse detrás del corazón y moverlo lentamente, pausadamente, coquetamente. Es el momento de estallar de euforia y de confiar en su amor, confiar en su sentimiento. Y confíe en él, así sienta un mareo de baja presión. No tema, así vengan fantasmas del pasado y recuerdos de su conciencia incendiada con sus demonios. No importa, siga adelante, ahora usted es un ser sensorial. Si no lo hace. Si no se arriesga. Sentirá de nuevo que el vacío es un lugar normal, que la sal no sala, que el azúcar no endulza. Sentirá cómo se le va su parte del aire. No la deje ir, arriésguese. Usted la lleva para que lo lleven. Así que adelante, el miedo a la pérdida ya pasó y usted se siente ahora mucho mejor.

  13. Detrás de ella, ahora busque su piedra filosofal, en los 7 locos, en el mar, en el cadáver exquisito, en no tener piedad, en la quinta esencia de la música, dentro mío en el amor y en el odio. Vaya en esa búsqueda, vaya por el río, vaya a la deriva. Búsquela, porque ella no vendrá hacia usted. Así se lo pregunte, así usted crea que no pueda amarla, así ella no cambie como el sol y parezca tan distante. Pero si insiste, usted sabe muy bien que la conseguirá.

  14. De todos modos recuerde que todo lo que le hace bien también le hace mal. Que para conseguirla, tendrá que sufrir, que dará vueltas y más vueltas que le pedirá la vida para tratar de reaccionar. Que en esas vueltas encontrará varios crímenes sin resolver, vicios, hasta usted será un vicio. Mejor sálgase un momento al lado del camino. Encontrará que todos los que aún quedan en la sala se encuentran ahí, esperando, rechazando, protestando, caminando un poco más lento, asumiendo posiciones y cantando, sintiendo. Son prófugos del camino. Todos son cómplices de la búsqueda. Se sienten como yendo de la cama al living, algo locos, algo fuera de lugar, pero se dan cuenta que con la noche se va la gente, se cierra el circo, el viento se lleva todo y quedan cosas que nunca se va a llevar y usted las acompaña. Ahora usted no se cree que todo haya ido tan mal y ve una pequeña luz de esperanza. Con esa luz, abre los ojos, siente las dos jarras de vino recorrer sus venas, y con pausado ritmo le agradece a los pocos que quedan y a los que se fueron la asistencia, les agradece que hayan querido sentir: gracias por venir.

  15. No te olvides nunca que esta canción durará por siempre, por eso mismo yo la hice así. Siempre va a estar allí, así no exista conexión con los demás, esas canciones que le generaron todos esos altibajos sensoriales son su cable a tierra. Esas canciones le hablan directamente a su corazón, lo envuelven, lo llaman le permiten volar, pero no lo dejan ser arrastrado por toda esa gente hablando, hablando a su alrededor.

  16. El punto más alto de la noche está por culminar y su satisfacción es enorme, con los ojos abiertos, sintió entrar la música por sus dedos, subir por sus brazos, lentamente atravesar sus hombros para posarse en su garganta, hacerlo cantar, y degustar del olor de esa música. La sobrecarga de emociones le hace desear un loop protagónico. Entonces llega el viernes 3 am un poco antes de tiempo y usted siente en su voz sólo un pálido adios. Recuerda todo lo que pasó en la noche, y cómo le hizo bien, tanto como le hizo mal, cómo le hizo odiar, tanto como querer más. Como usted saldrá gritando del lugar con toda la adrenalina en los más altos niveles para volver a la su ciudad de pobres corazones.
Nota: Después de saber los pasos para alimentar los sentidos, les comparto las letras que escuchamos para que ustedes juzguen si ellas nos lo permitían o no. Y pueden observar la fotos Aquí, o dandole click en el título.

1 G Dinosaurios 2 F Circo beat 3 C Soda Stereo - Entre caníbales (Comfort & Música Para Volar) 4 G Mr. Jones 5 G Canción para mi muerte 6 F Normal I 7 C Gustavo Cerati - Canción animal (Once Episodios Sinfónicos) 8 G Estación 9 G Quizas Porqué 10 F El amor después del amor 11 C Soda Stereo - Un misil en mi placard (Comfort & Música Para Volar) 12 G Mariel y el Capitan 13 F Brillante sobre el mic 14 C Gustavo Cerati - Pulsar (Amor Amarillo) 15 G Aprendizaje 16 F Mariposa Tecknicolor 17 C Soda Stereo - Corazón delator (Doble Vida) 18 G Necesito 19 G De Mi 20 F Rumba del piano (versión portugués) 21 C Gustavo Cerati - Paseo inmoral (Bocanada) 22 G No me dejan salir 23 F Ambar violeta 24 C Soda Stereo - Ella usó mi cabeza como un revólver (El Último Concierto) 25 G La Sal no Sala 26 F Parte del aire 27 C Gustavo Cerati - Te llevo para que me lleves (Amor Amarillo) 28 G Me siento mucho mejor 29 F Cadaver exquisito (Euforia) 30 C Soda Stereo - Hombre al agua (El Último Concierto) 31 G Cerca de la Revolución 32 F Tumbas de la gloria (el que tiene al final las tumbas) 33 C Gustavo Cerati - Crimen (Ahí Vamos) 34 G Vicio 35 F Al lado del camino 36 C Soda Stereo - Prófugos (Signos) 37 G Yendo de la cama al living 38 F Lo que el viento nunca se llevó 39 C Gustavo Cerati - Puente (Bocanada) 40 F Cable a tierra 41 G Chipi – Chipi 42 G Hablando a tu Corazón (con Mercedes Sosa) 43 C Soda Stereo - Zoom (El Último Concierto) 44 FG Viernes 3am (Fito y Charlie) 45 FGC Ciudad de pobres corazones (Fito, Charly y Cerati)

kxi

Continuar leyendo!

martes, 16 de octubre de 2007

Instrucciones para comerse un burrito


El sábado pasado estuve en la casa de un amigo reunido con un grupo de amigos de la U a los que es más difícil de reunir que a la guerrilla con el gobierno de mi país. Hago una comparación de corte político precisamente porque en la conversación que tuvimos el sábado, uno de ellos ha cambiado bastante su discurso desde que vive en Bogotá. Y me agrada hacer alusión a los personajes que me acompañaron.

El grupo es bastante peculiar. La mayoría de ellos, o de nosotros, somos personas muy ocupadas. Amantes del trabajo, el estudio y el conocimiento. Somos personas sensatas, claras, amables y en general buenas. Pero no nos perdonamos ningún error, y es un pasatiempo ver cuando uno de nosotros se equivoca para caerle en manada como rapaces cuervos. Debo confesar que tal vez adquirieron ese comportamiento de mí. Y debo confesar también, que tal vez sólo en un par de círculos sociales me siento en libertad de comportarme de esa forma. En esta ocasión, yo caí con todo el peso que podría caer, al no saber como comerme un burrito. Cosa que para muchos debería ser algo de sentido común. Así que en honor al aprendizaje adquirido y a la cantidad de inclementes burlas que recibí, desplacé las instrucciones que tenía previstas para esta semana por las siguientes:

  1. Encuentre un espacio en su agenda donde además tenga un espacio físico disponible para ofrecer. Puede ser su casa sin padres (a menos que piense invitarlos), su apartamento o casa de soltero, o la de otro amigo que se ofrezca. En fin en un lugar donde haya comodidad y se pueda ensuciar con tranquilidad.

  1. Invite a un grupo de amigos a asistir y proponga un tema para la tarde, o la noche (depende del horario en que crea que haya menos probabilidad de deserción).

  1. Si usted es una persona amplia y pudiente, y el conjunto de amigos que invitó no es muy grande, compre los ingredientes de su bolsillo. Sino, cobre una cuota moderada. Ojo, esto puede reducir notablemente la convocatoria si sus amigos son como usted, que se atrevió a cobrar. El conjunto de ingredientes puede variar, pero usted no es un experto, apéguese a lo básico. Claro, también puede improvisar con ingredientes insospechados, que le darán un toque de popularidad, pero que como toda improvisación pueden tener efectos negativos. Trate de leer la aceptación al cambio que tengan sus amigos.

Los ingredientes son, tortillas de pan. Las Bimbo son muy buenas y traen unas instrucciones muy completas en el empaque, que sería bueno que dejara a la vista para que no les pase a sus amigos cosas tan divertidas, como la que me pasó a mí. Aunque creo que es más divertido burlarse de ellos cuando les pase. Fríjoles con chile. Puede prepararlos, pero para qué complicarse si ya el mercado ofrece una gama amplia de enlatados que traen la carne molida incluida, picante y no picante. Tomate picado, o si usted es más avanzado y no es extraño para sus amigos que corte un tomate, pico de gallo (ese picadillo mejicano tan delicioso). Maizitos tiernos. Le puedo explicar cómo escogerlos, cocinarlos, desgranarlos, etc. en otras instrucciones, pero mejor cómprelos enlatados como los fríjoles (así ya son muy ricos). Queso rayado, ojalá mozarella. Para esto puede conseguir un amigo que trabaje en una empresa como Alpina y decirle que los traiga directamente desde Bogotá para esa noche. Lechuga batavia cortada en finamente. Cerveza o gaseosa para pasar.



  1. Genere el ambiente de charla propicio y ofrezca muchos pasabocas previos para que la gente no se coma los burritos con mucha desesperación.


  1. Sirva los ingredientes en la mesa en pequeños moldes e invite a pasar.








  1. Siempre la gente, siguiendo absurdas normas de conducta, aunque se muera por servirse, dará muchos rodeos. Se parará lentamente, irá al baño, mirará por la ventana, esperará que el primer incauto se sirva. El anfitrión, es usted debe esperar hasta el final, si es que quiere seguir las normas de sus invitados. Finalmente alguien como yo, irá de primero. No porque tenga más hambre, sino porque no le gustan los rodeos, por lo menos no cuando no está escribiendo.

  1. Ahora observe como el primer incauto se sirve. No lo corrija, déjelo equivocarse. Eso le dará pie para hacer un fino chiste y para que los demás no sean tan torpes como lo fui yo. Cuando esa persona (que encarné el sábado) acabe de rebosar su tortilla con fríjol, maíz, tomate, lechuga y mucho queso (arruinando cada uno de los ingredientes para otra preparación con gusto diferente a la de él mismo), pregúntele: “Ve, cómo diablos vas a cerrar tu burrito?”. Al parecer esa noche me transporté a la escena de una preparación de tacos previa y no tomé en la cuenta que la blanda tortilla del burrito no se sostendría mientras la levantaba para llevarla a mi boca.




  1. Mientras la dignidad del invitado le impida aceptar un tenedor para sacar el contenido de su tortilla y armar el burrito (no le permita desperdiciar tan “bella” preparación y por favor, no le permita desperdiciar tan deliciosa comida), tómele fotos. Mientras el pobre objeto de burla del público intenta llevar semejante armatoste endeble a su boca, tómele más fotos. Sevirán para luego escribir unas correctas instrucciones.





  1. Cuando el orgullo de su invitado esté lo suficientemente golpeado enséñele cómo se prepara un burrito dándole la oportunidad de hacerlo de nuevo:

Tome la tortilla. Sirva una línea relativamente gruesa de fríjoles partiendo desde la cuarta parte de la tortilla hasta el borde, pero dejando suficiente espacio a los costados para cerrarlo. Sobre la misma línea sirva el tomate. Estos dos ingredientes primero porque son más húmedos. Esto dará la oportunidad a la tortilla de absorber la humedad y de disminuir la probabilidad de chorrearse al comer con el contenido del burrito. Luego sirva los demás ingredientes sobre la misma línea a su gusto, teniendo en cuenta siempre que el burrito debe poder cerrarse. Ahora doble la parte inferior de la tortilla primero (para que quede más seguro) sobre el contenido y después los costados sobre el primer doblez. Su burrito quedará como un paquete seguro que podrá sostener con su dedo mientras lo muerde. Si usted le preparó el burrito a otra persona puede sostenerlo con un palillo adornado con dos cubos de queso mientras se lo entrega.

  1. Relájese y disfrute de un gran plato. Y, si no comió tantos pasabocas, ni abarrotó su tortilla con gran cantidad de relleno, como su invitado, puede darse el gusto de repetir discretamente.

kxi


Continuar leyendo!