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jueves, 10 de diciembre de 2009

Utilice el cojín del asiento como Salvavidas

Esta frase que estaba en el asiento del avión en que fui el fin de semana anterior a Gorgona (si, tenía que sacar una excusa para poder chicanear que estuve allá de nuevo, completando lo que prometía el título de otro post), me causó mucha curiosidad.

Claro, en este caso es porque era un avión muy pequeño, y en vez de dar chalecos lo que recomiendan es que los pasajeros “abracen” el cojín mientras flotan hasta llegar a alguna remota y paradisiaca isla. Y ¿por qué lo traje para un Jueves del Aleph?, es sencillo, porque me llevó a pensar todas las cosas que podamos usar como salvavidas de acuerdo a las circunstancias en la que nos encontramos. Así que vamos a analizar un poco esos “salvavidas” que podríamos utilizar de acuerdo a diferentes circunstancias.

Pero para eso, definamos primero la palabra “salvavidas”: aquella cosa que te permite “flotar” fuera de aquello que podría “ahogarte” (literal o figurativamente).

¿Les gusta mi definición?, teniendo en mente eso, miremos cuales son posibles salvavidas, aunque será importante ver en que es que nos estaríamos ahogando:

Primero, si vas en un avión grande, el “salvavidas” que podrías tener, es uno autoinflable, con pito y luz, bonito para llevárselo a casa aunque no sirva de nada allá.

Segundo, si vas en un avión pequeño, como ya lo dijimos, podrías simplemente abrazarte a tu cojín el cual pasó las pruebas de flotabilidad.

Tercero, si vas en una lancha, el salvavidas que te pondrán es de icopor, cubierto de tela de colores y unas correítas para que te sientas seguro con ellos.

Si eres rescatista, posiblemente te hayan enseñado a hacer un salvavidas con tus propios Jeans (el cual, por supuesto, es muy posible que no tenga ni silbato ni lucecita).

Estos eran para posibilidades de caer a un gran rio, o al mar. Pero si estás de paseo, digamos en una piscina, es posible que encuentres muchos tipos de “salvavidas” en los niños, con forma de pato, de brasaletes, de espaguetis gigantes, de aviones, de camas… en fin, las posibilidades son infinitas y coloridas.

Ahora, que pasa cuando no es en una gran masa de agua en la que te estás ahogando.

Muchas personas se empiezan a ahogar en sus penas. Habría que ver el tipo de pena en que te estás ahogando.

Si la pena que te ahoga es de dinero, es muy común que lo que se haga sea “gastar dinero” en salvavidas líquidos (irónicamente), usualmente con altos contenidos de alcohol. Los cazadores de mitos han revelado que esto en realidad no te salva de estas penas, pero muchos obstinados lo siguen intentando.

El otro salvavidas en penas de dinero suelen ser los amigos. Este, a cambio del anterior, demuestra que si te salva la vida de ahogarte en dichas penas, aunque es altamente probable que luego te vuelvas a caer del bote en una pena mayor, que incluye la decepción de tu amigo y la pérdida de este, sin el desaparecimiento de la deuda, que es la misma (o mayor) pero con otro destinatario. No se preocupen, la experiencia también dice que aunque se pierde al amigo para toda la vida, es altamente probable que no te toque pagar la deuda.

Hay varios salvavidas más para ese tipo de pena. Uno puede ser entrar en actos “socialmente inaceptados” como apropiarte sin permiso del dinero de otros para pagar tu deuda. La verdad es que eso solo hace un trueque, de cambiar dinero por tranquilidad, en algunos casos, o por tiempo en prisión, en otros. Desafortunadamente las pruebas prácticas también han demostrado que en algunos casos este salvavidas ha resultado realmente efectivo para la persona a corto plazo, pero sumerge a la sociedad en un ahogo para el cual no hay salvavidas suficientemente grande, y cada vez las cosas se ponen más desagradables.

Pero bueno, probemos otro tipo de penas. Uno se puede ahogar en penas “físicas” como el haberte accidentado o contar con alguna enfermedad crónica. Muchos de los salvavidas utilizados en estos casos son químicos, y pueden venir en forma de pastillas, o de ampolletas o incluso de cremas. Pero también hay un gran componente de psicológico que acompaña esto, y que para los que han visto Dr. House podrán ver como un fuerte dolor en la pierna lo lleva a aferrarse a tres salvavidas, unas pastas, a resolver enigmas, y a hacer la vida de la gente lo más miserable posible.

Esta pena se que se le puede hacer un análisis mucho más profundo, pero esto ya está quedando largo y falta una pena bastante obvia, y para la cual se suelen buscar salvavidas desesperadamente. Son las penas del corazón. Cuando es una pena del corazón la que te aflige, una vez más los salvavidas pueden ser variados.

Un salvavidas puede ser, nuevamente, líquido y con alto contenido de alcohol. Este es sumamente común en estos casos, pero eso solo resulta siendo efectivo para terminar diciendo cosas del estilo “mátame tuza que el amor no pudo”, o para terminar llamando al causante de la pena a horas inapropiadas para decirle cosas que en realidad no te hacen ningún bien ni a ti ni a la otra persona.

Los amigos vuelven a aparecer como salvavidas (suelen ser salvavidas en casi todas las circunstancias, así que hazte suficientes amigos por si los vas quemando), y así fuera solo como apoyo, suelen ser un excelente salvavidas que te ayuda a mantenerte a flote, donde hay algo de aire para respirar, mientras se llega a una orilla tranquila. Claro, si tus amigos son como los míos (o como yo), posiblemente aprovecharan también para burlarse, o decirte lo idiota que sos y lo mas que actuaste, pero no te preocupes, es solo una estrategia para darte oxígeno.

Otro salvavidas muy utilizado es buscar a otra persona para satisfacer “carnalmente” lo que se perdió sentimentalmente. Esta es una solución a cortísimo plazo, pero no deja de ser una satisfactorio y efectivo salvavidas que permite que no te hundas en la desesperación hasta que recuerdas como flotar por tus medios.

En fin, siento que me estoy quedando cortísimo en el análisis, que tal si alguien me ayuda a ampliar algunos puntos más. ¿Qué salvavidas has usado últimamente, hayan sido efectivos o no? Una amiga me dijo que en estos días había usado todos los que había podido infructuosamente, y prefirió ir a la deriva. Algo le debe haber servido porque justo en ese momento estaba saliendo de uno de los famosos bloqueos de escritor.

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martes, 22 de septiembre de 2009

Pharmakon: bálsamo y veneno

I'm taking a ride with my best friend
I know he never lets me down again


Aunque apenas son las 6:30 p.m., varios concordamos en que pareciera ser más tarde.

Luego de ganarle a cabezazos una batalla al sueño, atrincherado entre muchas tazas de café y un acta de reunión gerencial, alisto mis cosas y me preparo para salir de la oficina hacia mi casa sin miramientos, sin más objeto que entregarme a esa práctica necesaria a la que solemos hacerle el quite, ya sea por mero hobby o por un sentido desvelado de la responsabilidad.

Mientras me despido de un par de presencias en mi Messenger, una llamada perdida silenciada por la ocasión me recuerda que estamos de Festival de Arte y que, por no dejar, vale la pena tomar la revista cultural y consultar la programación, para ver qué me voy a perder hoy. Grave error para el cuerpo; gran acierto para el espíritu, admitiría al día siguiente, aún somnoliento. Un año después de enterarme de su existencia y de severo antojo, Pharmakon, la pieza teatral de Sandro Romero, estaba en Cali, a mi alcance.

He knows where he's taking me
Taking me where I want to be
I'm taking a ride with my best friend


Minutos antes de llegar a la estación de La Ermita, medito seriamente sobre la decisión tomada: he concertado encontrarnos en la Casa Proartes, pues no sólo el plan es gratuito, sino que no todos los días tienes a Juan Manuel Roca recitando en la ciudad. Sin embargo, cocaína mata tinto, y luego de hacer la parada, me apresuro a la taquilla del Isaacs a hacerme al par de tiquetes que me dejan apenas con el saldo suficiente en mi móvil para cambiarle el plan a mi acompañante a quien, por suerte, mi persuasión la había alcanzado más pronto que mis palabras y ahora se dirigía hacia acá.

We're flying high
We're watching the world pass us by


Ahora que las luces se van apagando, desde el palco observo unos pies en pantuflas bajo la cortina del montaje y una silueta temblorosa que evidencian el comienzo de una apología a toda una vida agitada en una coctelera llena de drogas y alcohol, de amores, pasiones y genialidades, de familia, amigos y tradición. Es la instantánea de un hombre que destruye su templo para construir una escuela, para quienes lo rodean, lo admiran y admiten con resignación ese viaje sin retorno hacia una inmortalidad dolorosa mediante su obra.

Never want to come down
Never want to put my feet back down on the ground


Alejandra no se transforma en Mayolo. En un acto de nigromancia en sí misma, Alejandra le permite a Mayolo abrirse paso entre su carne, romper sus huesos y estirar su piel hasta mostrarse crudo, visceral, como una criatura que quedó pendiente por mostrar en alguna obra póstuma, frente a una terminal Videodrome, donde se puede contemplar al mutante hacer comunión con sus logros y sus temores, que vienen siendo casi la misma vaina. Con el devenir de los actos, va quedando en el ambiente ese miedo a admitir que toda reacción corporal de la artista es más que natural o aprendida; es el certificado de asistencia a un encuentro compartido con los excesos, del que ella y pocos saben regresar indemnes para darnos testimonio.

Never let me down
Never let me down


Una hora y un grutazo después, de regreso a casa, retumban todavía en mi cabeza mis propios aplausos y ovaciones, de aquel momento final en que Alejandra levanta sus brazos y sus ojos hacia el cielo, agradecida con el verdadero protagonista de permitirle atracar de nuevo en el puerto de la cordura. Una experiencia que te coge por sorpresa un lunes por la noche y te manda a la cama satisfecho, con unas horas menos de sueño para descansar, pero con una experiencia teatral más que vale la pena compartir con ustedes.

See the stars, they're shining bright
Everything's alright tonight...

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lunes, 22 de junio de 2009

Gomorra (2008)

Varias veces se ha discernido, incluso aquí en el Manual, sobre el criterio que han tenido los jurados de la Academia para otorgar los controvertidos premios Oscar en sus contadas categorías. Por ejemplo, está la observación sobre cómo hay películas o directores muy buenos que han sido nominados para varios galardones o en numerosas ocasiones, respectivamente, para que al final no ganen nada; o lo hagan por méritos que no les corresponden. En ese sentido, esto nos ha impulsado en su momento a romper la marquesina que recubre lo comercial y elevarnos un poco para buscar las producciones ofertadas por festivales de cine alternativos, como son Cannes, Sundance o la Berlinale.

Paradójicamente, al confiar en el criterio de un jurado que se fija más en lo argumental, lo anecdótico o lo documental, hay ocasiones en donde se topa uno con películas que, por su carga de realismo social y detalle, se pasan de crudas o sencillamente son monótonas. Cabe indicar que tal vez la costumbre de ver o escuchar las atrocidades que se cometen en nuestro entorno a través de la dichosa media, en parte nos insensibiliza y hace que no nos impresione tanto la historia de una pareja de drogadictos que intercambia a su bebé por droga (L’Enfant [2005]), o la historia de un soldado que, atrincherado, ve caer a sus compañeros por el absurdo de demostrar la posición bélica de su país ante los demás (Beaufort [2007]). En el caso de Gomorra [2008], entiendo algunas razones por las cuales fue premiada, mas no las comparto, y es por ello que se reseña con la etiqueta del día lunes.

Según Martin Scorsese, es la película sobre mafia más franca e iluminadora que alguna vez haya visto. A mi parecer, el éxito de este género en el cine no ha estado en el concepto propio de la mafia, sino en la actitud y carácter de los mafiosos alrededor del mundo y las décadas (The Godfather, Scarface, Sonatine, Romanzo Criminale). Precisamente, por ser tan franca y representar hasta cierto punto cómo funciona hoy la maquinaria criminal napolitana; a través de historias paralelas sobre extorsión, narcotráfico, contrabando, e incluso violación de leyes ambientales; es que no se enfoca en desarrollar conflictos personales y se convierte en un cuarto con cuatro ventanas hacia la misma calle, mostrándonos realidades sociales tal y como son, aportando muy poco valor agregado, tanto técnico como artístico.

En adición, Gomorra tiene otro problema: es muy larga para lo que nos pretende contar. Dura casi dos horas y media, lo cual hace que en ciertos momentos a uno se le caiga la atención en la película por el letargo. Con un mejor trabajo de edición, se le hubiese podido quitar casi una hora de duración y haberla hecho más dinámica, por el estilo de Alejandro González I. Por otra parte, hay escenas en donde pareciera que no hubiese coordinación entre la intención del director de enfocar lo que es relevante para sí, y la atención del camarógrafo en ponerle interés a lo sucedido delante suyo.

Lastimosamente, muy pesar de la Palma que el público le otorgó en Cannes, al final uno siente que fueron más los minutos y minutos de atención derrochados que los momentos disfrutados. Hasta la paciencia de un buen cinéfilo tiene un límite, y si usted es de las personas que, por más que se le advirtió y se atrevió a intentarlo, no sobrevivió siquiera con el mensaje visual de Los Viajes Del Viento, es mejor que reserve su tiempo de cine para películas menos extensas, que contengan elementos que capten y mantengan su atención.

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lunes, 20 de abril de 2009

El Arriero (2009)

Después de verme esta película no supe cómo sentirme: regular, mal o peor. Una cosa es que una película muestre una realidad reprochable de una manera irónica o jactanciosa, y otra notablemente distinta es que la muestre de forma cínica y bufonesca. Me he visto películas amorales, moralistas y con doble moral, pero esta tiene como veinte morales, todas corrompidas e inverosímiles. Con razón es que la mayor parte de las películas producidas por RCN me dan desconfianza, porque es una pena ver tanto billete desperdiciado en historietas que, si duran una hora en la pantalla, es más que suficiente.

El argumento, además de darle palo por cuadripléjica vez a los temas del narcotráfico y la inmigración de colombianos a Europa, es tan plano y unidireccional que con razón los actores mantienen en actividad horizontal tanto tiempo; como será que ya en la segunda desnudada de María Cecilia Sánchez, enganche erótico promocional del filme, ya estás deseando que se vista de nuevo (y que de paso, se quede callada, ¡joder!).

Ya que prácticamente toda mi expectativa estaba dada por el hecho de haberse anunciado la primera película comercial colombiana con un afro-colombiano como protagonista, Julián Díaz, las actuaciones estelares son el principal punto desfavorable de esta película; no sé si tal vez sea porque estén acostumbrados a actuar en teatro ocasionalmente o a salir en realities y en comerciales en la tele, pero aquí sí que se descacharon complicando la representación de unos personajes tan poco definidos. Para rematar, la iluminación es exagerada, los primeros planos casi siempre están mal enfocados y los soliloquios del prota son simplemente decepcionantes. Lo único rescatable es la banda sonora, que no deja de ser algo así como las canciones que no alcanzaron a meter en la de Perro Come Perro.

Para no ir más lejos: un despropósito de cabo a rabo. De modo que les recomiendo guardar sus centavos para ir a verse más bien el estreno de Los Viajes del Viento, de Ciro Guerra, director de la aclamada película La Sombra Del Caminante. Esa sí que se ve que será una verdadera obra de cine colombiano.

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sábado, 7 de febrero de 2009

Procastinación Cultural

El miércoles pasado estaba en Cosmocentro (Centro Comercial de Cali), a punto de entrar a verme El Caso de los curiosos Botones de Benjamín, ya que estaba tan bien recomendada en este blog, y porque los cortos en realidad me compraron. Antes de entrar pasé por uno de los baños y dado que tenía una necesidad fisiológica por eliminar fluidos de mi cuerpo decidí entrar y justo cuando ingresé vi que dentro estaba una laboriosa mujer que en ese momento se esmeraba por mantener el baño limpio con un trapeador. Admiré varias cosas en ese momento, que ya eran mas de las 7 de la noche y la pobre mujer aun estaba trabajando, admiré el deseo de buena atención de ese lugar (no como otros)... pero la verdad nada de eso era importante en mi cabeza, ya que había una que primaba: ¿Es que los hombres no tenemos derecho al pudor?, ¿Es que ese trabajo es netamente femenino?. No se si es porque me incomoda un poco, pero me resulta bastante frecuente entrar a lo que le llaman un "Baño de Hombres" y me encuentro con una laboriosa mujer aseando el lugar. Y me siento incómodo. Soy completamente incapaz de usar un orinal en esas condiciones. Pero también me siento un poco culpable entrar a un inodoro sabiendo el consumo innecesario de agua que causaré por hacerlo (ya saben, este blog tiene vena ecológica).

Muchas veces he pensado que ese trabajo debería hacerlo uno de los "hombres" que estén contratados para el aseo. En muchas partes los hay, en mi empresa los hombres son jardineros, o mecánicos, hay limpiadores de piscina, e incluso he visto algunos limpiando los vidrios, pero el lavado de los baños es de exclusividad femenina, y así en casi todas partes... ¿en serio es tan difícil respetar un "santuario" donde un hombre se quiere relajar y expulsar todas esas "energías negativas" que lo presionan y muchas veces le hacen sentir estallar?

Claro, hay muchas formas de relajarse si eso es lo que se necesita. Podrías tomarte una pasta, o cometer la brutalidad que hizo un amigo de un amigo de tomarse 5 relajantes musculares de una sola. Por supuesto, si lo vas a hacer, debes estar bien informado, ante esa bestialidad le consulté a mi médica de cabecera (gracias Juli) y me explico que eso te podría traer una congestión hepática y renal, congestión para la cual los únicos pañuelos que hay los encuentras en la UCI. Eso sin contar la falla ventilatoria que podrías tener porque se te relajen los músculos de los pulmones... buena receta para caer en estado comatoso. Y por supuesto hay que tener en cuenta que el corazón también es un músculo y estoy seguro que no queremos que se nos relaje demasiado.

Bueno, creo que podríamos dejar las pastillas a un lado y mas bien relajarnos con una llamada "droga recreativa", preferiblemente una "droga blanda" como el canabis. Por ahí dicen que el humo es mas sano que el del tabaco, pero otros estudios dicen que los componentes que generan el cáncer pulmonar es 4 veces mas fuerte (osea 4 veces más probable que el cigarrillo). Incluso un estudio más interesante aun se atrevía a decir que era muy poco probable que la bareta diera cáncer, a pesar de si tener estos componentes mas fuertes, porque la bareta destruye las células pulmonares antes de que puedan adquirir cáncer... osea, no dejes que tus pulmones los destruya una enfermedad, destrúyelos tu directamente. Lo malo es que son miles de investigaciones, y todas se contradicen entre si, ninguna da un porcentaje de certeza, así que ni idea... yo solo se que ese humito huele hasta rico. Pero bueno, si la bareta como tal no es mala, sino el humo, entonces afortunadamente hay alternativas, ya que tu sistema digestivo puede con todo. ¿Que tal una torta, un brownie o unas galletas? y ojo, no es que se lo eches directamente a la mezcla, hay toda una técnica, resulta que "la yerba" (en realidad no la yerba, sino el THC) se adhiere fácilmente a la mantequilla y con esta "mantequilla de marihuana" es que puedes preparar lo que quieras.

Estas recetas, entre otras cosas (como la leche cannábica) las puedes encontrar en la Wikidrogas. ¿Sabían que existe todo un Wiki dedicado a las drogas? a mi me pareció algo rarísimo, aunque muy interesante, porque el fin es tener un lugar donde se encuentre información objetiva sobre todo lo relacionado, una real y confiable fuente de información de pros, contras.. en fin. Es que ahora se encuentra Wikis para todo, aunque de las que más me ha gustado es la Inciclopedia. Según la Wikipedia, "la Inciclopedia es una parodia en clave de humor de Wikipedia, aunque se afirme en ella lo contrario.", claro, hay que tener en cuenta que según la Inciclopedia, "La Wikipedia es una parodia en clave de humor de la Inciclopedia, aunque en ella se afirma que sucede al revés". Pero bueno, yo he pasado horas navegando de vínculo en vínculo en la Inciclopedia, encontrándome cosas como que a pesar que en este blog ya quedó claro lo que pensamos de Chuck Norris, la Inciclopedia lo tiene como uno de sus iconos principales, solo superado tal vez por Cervantes (del cual House dice "Era tan chulo que lo hacía todo con una sola mano", según la propia inciclopedia).

Por cierto, ¿se han visto la última temporada de Dr. House? porque yo no, ¿alguien me la presta?

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viernes, 28 de noviembre de 2008

La salud de Patrick Swayze empeora

Agencia E.B. - E.E.U.U., Nov. 28

El actor Patrick Swayze se despide de los suyos. El protagonista de Ghost padece un cáncer de páncreas. Su situación ha empeorado desde hace unas semanas y así se lo ha hecho saber a los suyos. Poco a poco se despide de familias y amigos.

El cáncer de páncreas que padece Patrick Swayze se ha extendido a todos sus órganos. El actor ha empezado ya a despedirse de los suyos, según informa la revista 'National Enquirer'. A sus 56 años, el pasado mes de octubre Swayze reconocía que estaba viviendo uno de sus peores momentos porque la quimioterapia era "un infierno".

Ahora los médicos le han confirmado que el cáncer ha llegado al hígado. Él "ya se había dado cuenta porque se notaba mucho más débil". Swayze está enfermo desde enero de 2008 y los doctores le han dado unas cinco semanas de vida.

Hasta hace unos meses, Swayze seguía trabajando a pesar de la enfermedad porque decía que era la mejor manera de luchar y continuar con su vida.

El protagonista de Ghost y Dirty Dancing ya se ha despedido de su mujer, de 33 años, y de su hermano Donny. Se espera que en las próximas horas su representante confirme esta situación. El actor ha estado tratándose con un sistema de quimioterapia pionero que parece no haber dado los resultados esperados.



Extraído de Informativos Telecinco. Foto: Informativos Telecinco.

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martes, 12 de agosto de 2008

¿Cómo comprar drogas en Bogotá?

Sales un poco ansioso. No hay nadie en el ascensor. El viejo ascensor. Con los botones como teclas. En los pasillos, semiiluminados tampoco. Al abrir la puerta de vidrio templado, pesada y algo oscura el frío viento viento capitalino golpea tu cara, baja por tu cuello y llega a las extremidades. Estás inmerso en el aire. De reojo miras los cerros y te sabes un ave a punto de despegar de las alturas. El terreno se enconge y emprendes el camino. Cada paso que das es un golpe al viejo cemento deteriorado por la naturaleza. La arquitectura es bellísima. Pronto las luces que se cuelan por cada espacio que dejan las construcciones generan un ambiente propicio para la tertulia. Pero no vas a hablar. Con nadie. Ni siquiera con quien te topes de frente. El ceño fruncido y las orejas gachas. La mirada fija en el infinito y las manos dentro de los bolsillos apretando la plata una, y la otra el celular. Estás solo en la selva de concreto.


Muy pronto llegas a la carrera séptima y la concurrida calle te aborda como un río lleno de torbellinos. Las diferencias entre los transeúntes te embrujan. Pierdes la concentración y el ceño deja de estar fruncido. No puedes evitar ver el contraste de colores de las bufandas, de los peinados, de los estilos, de los que te parecen inocentes y los que te parecen peligrosos. Peligrosos. Hay algunos que te parecen peligrosos. Así que vuelves a fruncir el ceño y continúas tu camino. De vez en cuando mirando al suelo, fingiendo distracción. Sin embargo, no pierdes de vista cada detalle. Procurando que el río que avanza en tu contra no se de cuenta de ello, de que no pertences a él.

Justo antes de llegar al Museo Nacional, cruzas la calle. Entre oficinas abandonas el embrujo de la noche que la otra acera te daba. Las calles ya no están custodiadas por casas de colores y su composición ya no es más de grandes piedras coloniales. La luz ya no es amarilla y escasa y la ropa del río que ahora parece más un remanso se ha mudado a otras formalidades. El primer expendio de drogas está cerrado. Con una seña que más parecería indicar que alguien ha muerto, la encargada te anuncia que tu suerte no te acompañó ese día para garantizar la transacción con ella. Miras para un lado y para el otro y entre bancos vacíos encuentras mágicos cafés llenos de oficinistas y yuppies modernos que debaten sobre el futuro del país y cruzan la pierna como señoritas o como artistas (los cuales suelen ser delgados y pueden hacerlo). Miras a lo lejos el otro expendio y lo encuentras abierto. En la línea de visión está el Museo Nacional. Como si fuera un castillo que impacta con su belleza iluminada de amarillo. Hay unos cuantos jugando frisby en sus jardines. La policía se para imponente en la entrada y un deseo inminente te apura a entrar en él. Recuperas sin entender cómo, el sentido y miras de nuevo el expendio. "Necesito dinero" piensas. Entras a una pastelería hermosamente adornada y decides que cuando hayas comprado la mercancía también comprarás un postre para que no sea tan amarga la experiencia. Preguntas si conoce la ubicación de un cajero de tu preferencia cercano al lugar. Recibes la indicación y partes en busca de tu objetivo obviando todo lo demás. Está abierto y apenas entras una mujer aproximadamente de cuarenta años te saluda y te pregunta si puede atenderte. Le pides una amoxicilina de 500 miligramos. Ella te dice que sólo te puede vender el medicamente con fórmula médica. Sabes que no la tienes así que describes la enfermedad preguntando al mismo tiempo por otro medicamente de venta libre que pueda ayudarte. Ella te lo ofrece, pero no te gusta la marca. Preguntas por tu marca y descubres que no está y que la ponderación que ella tiene hacia ella no es la misma. Finalmente compras su sugerencia y te vas. En el camino recorres tus mismos pasos, pero ahora mirando todo diferente. Como si le hubieras dado la vuelta a una moneda. El edificio, el gran edificio de Colpatria palpita. Sus colores cambian a cada palpitación y le agregan magia a la noche. El frío te invade de nuevo y apuras el paso. Decides no cruzar por la pastelería sino dar la vuelta para llegar al cajero. Un militar lo custodia, pero aún así lo cierras con llave. El dinero que sacas no es prudente. Así que ahora te vuelves mucho más cauto alerta y rápido en tu paso. Un hombre de nombre italiano grita con una corbata colgada en su nuca a un cliente que le tendrá listo el traje para el miércoles. La pastelería está sola y un hombre solitario bebe café. Te recuerda al sicótico de Amelie que grababa las acciones de la mesera. Compras maracuyá y lulo. Son diferentes estos pasteles. Elegantes. Por el camino masticas un poco de la prueba que te dieron del pastel de amapola. Las pepitas negras, que no tienes claro a qué parte de la integridad de la planta corresponden estallan crujientes entre tus dientes.

Decides cambiar la ruta en el último momento y con agilidad subes una escaleras altas y rocosas. Entre árboles azules con mariposas de metal cruzas y llegas a un pequeño bosque más oscuro que la oscuridad misma. Lo atraviesas mirando como tres mendigos ahogan el frío entre marihuana. No quieres tener un destino igual. Así que los dejas en su traba y continúas tu rumbo. Te paras un instante para observar la belleza de la plaza de toros de La Macarena iluminada en la noche y el Planetario que le dice al oído que la gente de ahora ya no es como la de antes. Le han puesto un café que lo hace snob y que permanece vacío. Regresas al bosque y con cada paso la respiración se hace más difícil. Recuerdas que aunque tus manos constamente frías indican lo contrario tu sangre es caliente. Del pacífico. No está hecha para caminar la noche Bogotana, mucho menos en subida. Aún así, llegas y respiras profundamente con total irreverencia. Disfrutándolo. Tus pulmones fríos están listos. Regresas al refugio, entregas la mercancía y por la ventana observas de nuevo con nostalgia el palpitar de la torre.

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lunes, 2 de junio de 2008

Un Puente Hacia Terabithia

No se qué pensar de esta película, lo primero que se me viene a la mente es que es una campaña de los narcotraficantes para inducir a los niños a consumir drogas alucinógenas.

Este par de infantes no sólo tienen problemas con su imaginación, sino también con su realidad: mezclan lo uno y lo otro como si acabaran de mezclar pepas, hongos y alcohol. Sólo hizo falta el elefante morado.

Si, ya lo se, es una manera de escaparse de la cruda realidad y no hace daño. Pero ya ves, eso mismo decía Simón de Tomas, y vayan a ver como terminó.

La verdad, esta obra es una de esas que habría preferido leerme antes que vérmela; seguramente el libro sea hasta bueno, pero lo cargado del mundo y sus efectos tan llevados del pelo hizo que no fuera más que una sensación de película animada con actores reales.

Ahora, otra cosa es la actuación de los tres niños que es muy buena, eso no lo voy a negar y sólo por eso podría recomendarla, Bailee Madison como la hermana menor es una ternura completa, y Anna Sophia Roob está loca. En serio, está loca.

La historia es cursi, el giro de la historia en la mitad no me lo esperaba, al menos no es predecible y le hace a uno pensar que hasta estos mundos imaginarios tienen un final (¡ups, me estoy tirando la historia!), pero destila melaza por todos lados.


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