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domingo, 3 de agosto de 2008

Nerds rockeando

Hace poco me encontré este vídeo de Nerds jugando fútbol, y como en este blog somos tan geeks (que por cierto esta actualizado, para ver los resultados de Omaroti), pues este vídeo nos va de perlas:

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lunes, 10 de diciembre de 2007

Los condenados

Esta semana pensaba que la mala película que me iba a ver era "Encantada" de Walt Disney, pero fuera de toda predicción y contra todo lo que lo pude evitar, me gustó. En realidad me gustó mucho como hicieron una típica película de Disney burlándose de las típicas películas de Disney, con canciones incluidas.

Me tocó recurrir entonces a una película de este año, pero que ya me había visto, volverla a ver (esta vez en DVD). En este caso, y especialmente a los seguidores de "Steve Austin", su obra maestra: "Los Condenados"

Esta no deja de ser la típica película donde aparece, de la nada, un marine norteamericano a salvar toda la historia. En eso podría resumirlo todo y todos contentos, pero no, voy a darle más vueltas.

Todo se basa en que un director de televisión obsesionado con la fama y el dinero ha pensado que sería muy loco poner a unos desahuciados por la sociedad a matarse entre ellos, escogidos entre la peor calaña de México, Turquía, Japón y otros. En realidad, del único que estoy seguro es de los mexicanos (algún buen lector me corregirá esto, en los peores términos, pero lo corregirá, lo cual agradezco). En últimas, Steve es obligado a pelear contra un gigantón Nicaragüense, al cual mata sin querer, y gracias a que el gigantón era la carta Nicaragüense, pues nada, por "casualidad" se lo llevan a él (Sí, como no).

Si te has creído la historia hasta ahí, vas mal. Pero supongamos que como yo, fuiste solo a divertirte con tanta estupidez, así que lo dejas pasar.

Ahí es cuando aparece uno de los actores que me gustan, Vinnie Jones, como el malo malote. Este es un inglés recluido en no se que cárcel, alguna del antiguo bloque ruso, que para variar, también había estado en alguna fuerza especial secreta del estado (había que darle algo de nivel a la pelea, no?).

Finalmente, Steve es un hombre con el corazón reblandecido que solo quiere la paz mundial, que perdona a todo el mundo por haber estado en una cárcel, por haber tenido que soportarlo todo, y lo único que quiere es que Vinnie no se escape, porque este sí es malo. Por si fuera poco, el amor de la vida de Steve lo está viendo en vivo y en directo por televisión (recuerdan que les dije que de eso trataba?), lo cual hace que ella sufra mucho, y que todos en su antigua ciudad se unan a verlo en el bar como si fuera un partido de fútbol. Obvio, al ser una crítica a lo que es la tv-realidad actualmente, tendrían que mostrar que es lo que más audiencia tiene!

El final es tan predecible que ni siquiera lo voy a mencionar, basta con decir que es una película norteamericana.

Lo único que voy a añadir, es que Steve no actua tan mal, es decir, ya hemos visto a varios pasar del tinglado de lucha al celuloide, y este es el que mejor lo hace entre ellos, pero eso no significa que deban seguirlo haciendo.

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martes, 13 de noviembre de 2007

Manual para apasionados

Hace como dos meses mi papá me recomendó un artículo que escribió Héctor Abad Faciolince en la revista Semana, titulado Menos pasión. En él, este señor aburrido con la violencia de este país pedía menos pasión. ¿Por qué? Bueno él veía claramente en el origen de la palabra (padecimiento) que nosotros deberíamos padecer menos. Y bueno, puede que tenga razón en su argumento, pero yo creo que la pasión es necesaria. Y me gusta más la definición: “Apetito o afición vehemente a algo”.

Y me tiene sin cuidado la buena campaña que se han inventado de Colombia es Pasión. Tal vez para las personas poco apasionadas o para que los demasiado apasionados se apasionen con otra cosa. Yo en realidad me refiero a la necesidad de hacer las cosas con apetito con vehemencia, de alguna forma con sentido. Con una motivación inherente a la acción. Yo creo que mis papás me inculcaron eso desde la gestación y se los agradezco, porque no me imagino haciendo las cosas de otra forma. Tal vez sería un uno más. Este corto manual es un homenaje a los compañeros que entre chanzas y juegos se apasionaron durante todo el torneo para obtener ese título tan deseado: ¡Gracias muchachos!

1. Para ser un apasionado, usted debe buscar esa motivación absoluta que lo impulsa a correr un metro más cuando las piernas le fallan.

2. También debe tomar un partido. Elegir una camiseta, un color, una insignia y defenderla con el alma. Nadie se puede meter con ese bando que eligió. No se negocia. Miren nada más a los Ingleses, a los Argentinos, a los Norteamericanos, a los Brasileros, y así, a muchos países. No se matan actualmente entre ellos, pero eso no los hace ser menos apasionados a la hora de defender sus ideales.

3. Con la camiseta puesta y la motivación andando analice con cabeza fría cada situación y plantee la estrategia antes de empezar. ¿Quién dijo que para ser apasionado hay que ser un caballo sin riendas corriendo por un potrero rumbo a un barranco? Reconozca sus fortalezas y debilidades y las mismas en su rival, para que pueda aprovechar mejor la situación.

4. Convoque. Siempre habrá unos menos apasionados que usted. Pero cuando son llamados a la acción responden. Llámelos, y cuando estén a su lado, presénteles una zona de confort. Se dará cuenta cómo vuelven solos después y hasta lo llamarán.

5. Ya en el campo de juego, caliente, grite, corra, estimule. Sus compañeros se contagiarán y su rival se asustará al ver a 11 guerreros respaldados por otros que se ven igual de aguerridos parados justo a en la línea.

6. Después del pitazo de inicio, cuando sienta el viento pasar por su cara, el césped intentar atravesar sus medias, la magia, el balón rodar (sí claro, es posible sentirlo), sus músculos dispuestos al choque, la ansiedad de romper la red. Pare un segundo. Respire. Cierre los ojos dos segundos, concéntrese y listo: A disfrutar! No hay mejor forma de sentirse apasionado que cuando se está disfrutando de lo que se hace.

7. No pierda ni un segundo esa actitud que si importar las capacidades de su rival lo hace mejor que él. Se dará cuenta que al final del partido esa pasión será recompensada y usted podrá gritar más fuerte que nunca: “Hispano campeón!”. Podrá disfrutar las mieles del triunfo, aquellas mieles que tanto nos gustan a los apasionados, y la razón por la cual no nos importa soportar la “Acción de padecer” ya que al final el jugo sabe mejor cuando se han exprimido las naranjas.

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