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jueves, 14 de febrero de 2008

Las verdaderas instrucciones en el Aleph


Julio Cortázar, es tal vez, en este momento mi autor favorito. No he leído toda su obra, pero estoy rumiando el volumen 1 de sus cuentos completos desde hace algún tiempo (gracias a unas amigas que aprecio profundamente). Después de leer Rayuela, me he dedicado a leer sus cuentos, que me han gustado más, y cuando me encontré Historias de cronopios y famas supe que me había gustado mucho la forma de escritura de este autor.

Cortázar ha inspirado los Martes de Instrucciones y Pasos. Y me parecía justo hacerle tributo desde el Aleph teniendo en la cuenta que comparte nacionalidad con el creador del concepto. En esta ocasión el primer párrafo de Manual de Instrucciones nos servirá:

“La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentífrica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero «Hotel de Belguique».”

A mí lo que más me gusta de él es cómo describe la cotidianidad. Con una abrumante pesadez. Como si de verdad no hubiera escapatoria. Sólo el juego puede salvarte, la descripción incesante de lo imperceptible, que precisamente es lo que te perturba. Las instrucciones no son otra cosa que escapar a la realidad en la realidad misma. La introducción al manual es un abrebocas para lo que se viene: El entretenimiento haciendo uso de aquello que más nos aburre. Por eso llorar, subir las escaleras y dar cuerda a un reloj no se escapan de él. Y claaaro: Matar hormigas en Roma? (gesto de montoncito con los dedos, como dice Marina Torchiari).

O bueno, tal vez esta explicación no los satisface y lo que sucede simplemente en este párrafo es que Cortázar, bromista por naturaleza trataba de explicarles en términos prácticos a sus lectores cómo es la tarea de morir lentamente.

O simplemente Cortázar tiene una dificultad para explicar de forma práctica acciones realmente útiles y entonces tomó cada uno de sus intentos y los juntó en un Manual (esta explicación es un tanto insolente, pero es una opción) que se volvió un éxito.

Finalmente, creo podría encontrar la explicación a este manual en una extrema sicorrigidez del escritor que lo obligaba a pensar algorítmicamente cada paso, cada elemento que compone el todo y a armarlo a su amaño para ser un poco más ordenado que el creador del todo que él se encontró.

¿Qué piensan ustedes del manual?

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martes, 12 de febrero de 2008

Instructivo para leer este instructivo


Bueno, continuando con el tributo al trabajo de nuestros compañeros escribiendo alternadamente cada uno de nosotros la columna del otro, en esta ocasión Mauro Z nos trae un peculiar instructivo.

Probaré con él cómo está la capacidad que tiene cada uno de ustedes para seguir instrucciones.

¿Se arriesgan?


Instructivo Para Leer Este Instructivo


P
ara comenzar a leer este instructivo es necesario que ubique su mirada en el principio de este párrafo, donde hay una gran P mayúscula (puesto que todo párrafo debe empezar con una mayúscula, en este caso se agrandó y resaltó para su comodidad); hágalo en este momento y no continúe hasta que haya seguido las instrucciones que ahí encuentre.

Ahora (y piense un poco las siguientes palabras) si está leyendo esto es porque usted fue incapaz de seguir las instrucciones del párrafo anterior; para equilibrar dicha deficiencia, las instrucciones que encuentre a continuación presentarán un menor nivel de exigencia, el cual se espera que usted si se encuentre en la capacidad de entender y realizar.

En este momento se está acercando vertiginosamente al centro de las presentes instrucciones, le dejamos como experimento que lo encuentre exactamente de acuerdo al número de palabras, el número de caracteres, el número de espacios, e incluso geométricamente hablando. Si encuentra una duda al respecto puede comunicarse con cualquiera de nuestros números de servicio al cliente (el uno, el dos, el tres, el pi, o el que más desee). Se recomienda que dicha experimentación sólo sea llevada acabo una vez haya seguido estas instrucciones un número de veces considerable, y con las herramientas adecuadas para evitar posibles accidentes.

Dado que ya se está acercando al final, se recomienda que realice una revisión para verificar que las actividades propuestas hasta ahora se hayan realizado de la mejor manera posible y con exactitud milimétrica, para lo cual le recomendamos volver a la gran P mayúscula (se obviarán comentarios), sin colocar la mano sobre el texto para evitar dificultades en la lectura, a menos que con ésta esté ayudando a sus ojos a seguir las palabras (lo que, dadas las circunstancias, podría no ser tan mala idea). Si se acaba de percatar que todo este texto lo ha visto borroso, doble, o con algún otro defecto, trate de recordar dónde dejó por última vez los anteojos, búsquelos y póngaselos. Esta operación es considerablemente mejor si los anteojos que encuentre son los propios y son los que le diagnosticaron para leer.

El presente párrafo es el último de estas instrucciones, por lo cual debe sentir que ya entiende como entender lo que debe entender cuando va a entender lo que se debe entender… Esperamos que haya entendido. Para que esté completamente seguro que ya ha terminado, al finalizar este texto encontrará un gran punto final.

Mauro Z

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jueves, 31 de enero de 2008

Las Moralejas de la Rana Hervida

En esta oportunidad el Jueves del Aleph les trae una historia ampliamente divulgada, la conocida como "El Síndrome de la Rana Hervida". Pero por supuesto este espacio lo que hará será encontrar algunas de las moralejas escondidas que trae esta conocida fábula. Como es natural, les dejo primero la historia:

La Rana Hervida

Si tomamos una rana y la introducimos en una olla de agua hirviente, inmediatamente esta saltará huyendo del peligro. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila.
Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida, y finalmente no está en condiciones de salir de la olla, hasta que finalmente podría morir hervida sin que llegue a intentar salir.

Esta moraleja fue discutida en una de mis clases, con muchas otras (como la de Los Amigos y El León), y por supuesto, habían varias moralejas al respecto, pero fueron dos moralejas, desde dos puntos de vista, las que predominaban:

Moraleja 1: Desde el que Hierve a la rana.
Para llegar a tu objetivo tienes que ser estratega, primero debes analizar que herramientas tienes y cuales serán las consecuencias de las acciones a seguir, y luego construir el plan de acción que no se vea "frustrado" por las reacciones de los involucrados. (Planeación y visión al futuro).

Bueno, con esa moraleja se nota a leguas que soy ingeniero, y en especial, Ingeniero Industrial, pero en el salón habían de todas las profesiones y la conclusión era mas o menos esa, de acuerdo al tema que se iba a dictar. Pero en realidad, la gran mayoría la enfocó desde el punto de vista de la rana, y dedujo otra moraleja, también administrativa:

Moraleja 2: Desde el punto de vista de la Rana.
Es muy fácil actuar ante un cambio brusco, pero si estamos en nuestra zona de confort, es común que se dejen pasar de a poco las molestias para "evitar la fatiga", y cuando se es consciente de todo el cambio que se ha hecho suele ser demasiado tarde.

Hasta aquí, las dos moralejas administrativas que se suelen encontrar ante este cuento, pero hay muchísimas más que se pueden encontrar, solo hay que mirar la fábula con los ojos adecuados:

Moraleja 3: Si quieres "hervir" a alguien, primero asegúrate de conocer sus gustos.

Eso es algo así como el "ten a tus amigos cerca, y a tus enemigos aun más cerca", simplemente una realidad. Adicionalmente podríamos tener una moraleja menos metafórica:

Moraleja 4: Si tienes afán para matar una rana, apuñálala, sería mas rápido.

Claro, esa le quita el romanticismo al asunto. Pero si dejamos el entorno socio-administrativo y lo vinculamos más al entorno sentimental, hay otra infinidad de opciones por explorar:

Moraleja 5: Si quieres que la Sapa(o) de tu pareja de un brinco lejos de ti, rodéala(o) impestivamente de esas situaciones calientes que vives con otras personas.

No soy moralista, ya muchos se han de haber dado cuenta, pero esto suele ser efectivo en la mayoría de personas normales. Claro, también puedes tener una visión más fatalista del asunto:

Moraleja 6: Si le das demasiada comodidad a tu pareja, puede que se quede "hasta que la muerte los separe"

Eso es algo así como "algunos matrimonios acaban bien, y otros duran toda la vida", que me lo confirmen mis amigos cazados (y también casados, si se quiere). Dependiendo de tu personalidad, se puede ser un poco maquiavélico y entender otra interpretación:

Moraleja 7: Si no quieres que tu pareja salte a buscar que estás haciendo (posiblemente con otras ranas), entonces llénala de comodidades (una gran cama, un buen TV de pared, una empleada, un carro, una casa, viajes, etc.)

Desafortunadamente muchas personas se dejan "comprar" con comodidades, pero bueno, son cosas que pasan. Además, esta fábula le serviría a muchísimos hombres que tristemente se rehusan a entender la mentalidad femenina, y terminan consolándose solos en sus habitaciones, por falta de paciencia y tacto, como se podría concluir en la moraleja:

Moraleja 8: Ninguna chica aceptará una propuesta caliente sin una previa preparación. Debes trabajarla despacio y paso a paso, hasta que realmente esté caliente y se "muera" por ti.

Es una realidad imbatible y ampliamente comprobada (esteeee, no por mi, que soy puro y casto, claro).

Por supuesto, hay una infinidad más de Moralejas, pero no tendría gracia si yo las dijera todas, así que mas bien abro el espacio para que todos los que pasen por aquí se sientan en la libertad de comentar, apoyar o debatir las moralejas expuestas, y a proponer todas las nuevas moralejas que se les ocurra.

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domingo, 16 de diciembre de 2007

Salud: Ataques al corazón

Este correo me llegó hace muchísimo tiempo, a través de mi hermana, con la frase “Esta Buenísimo... Para mis amigos Trilingues...”. Y bueno, solamente que esto le explicará a muchas personas por que soy como soy:

a) En Japón se consumen muy pocas grasas y el índice de ataques al corazón en ese país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

b) Por otro lado, en Francia se consumen bastantes grasas y aún así, el índice de ataques al corazón en ese país es menor al de Inglaterra y Estados Unidos.

c) En la india a penas se bebe vino tinto y el índice de ataques al corazón en ese país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

d) En España se bebe demasiado vino tinto y el índice de ataques al corazón en este país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

f) En Argelia a penas se hace el amor y el índice de ataques al corazón en ese país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

g) En Brasil se hace mucho el amor y el índice de ataques al corazón en este país es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

Conclusión:
Tome, coma y tire lo que te dé la gana, porque hablar inglés... ¡es lo que te mata!

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martes, 27 de noviembre de 2007

Instrucciones para llegar en punto

Hay dos cosas que debo decir antes de presentar este instructivo:

1. Como siempre hago tantas cosas al mismo tiempo, me es difícil cumplir con mi propósito de ser puntual.

2. Omití un manual sobre el deleite que generó en mí el concierto porque aún no lo he podido terminar de digerir.

Ahora sí el instructivo:

1er paso: Compre las boletas a tiempo. Yo sugiero la semana después de la salida a la venta. Tiempo suficiente para no chocarse con los más fanáticos, para ahorrar un poco y para que pueda chicanear por un buen tiempo y motivar a más gente a acompañarlo en su aventura.

2do paso: Consiga la discografía completa de su grupo y escúchela. Le garantizará corear la mayor cantidad de canciones de forma casi inconsciente.

3er paso: Promueva el evento compartiendo con sus amigos una noche previa de calentamiento.

4to paso: Compre sus tiquetes con anticipación también. Ahorrará costos, colas y le dará seguridad. Depende de la popularidad del concierto serán los días de anticipación que requiera. A mí me bastó con uno para disfrutar de un cómodo viaje acompañado de cinco amigos que no pensaba encontrar (bueno una de ellos si) y del inigualable Bruce en la versión mexicana de Die Hard 4.0 (le diré a Macaco que la vea para que la comente aquí. ¡Qué buena comedia!).

5to paso: Ya en Bogotá (o en su lugar de destino), báñese, arregle sus asuntos previos y visite a sus amigos o familiares (si tienen banda ancha puede darle algunos retoques a la publicación de ese día). Ahora listo, tiene dos opciones: Ir a competir con los temibles fanáticos que pernoctaron en el Parque Simón Bolivar (o en donde sea el concierto) haciendo fila. O puede dar una vuelta por ahí. Es decir, que puede ir al museo Nacional y buscarlo por un buen tiempo siguiendo las indicaciones de los amables capitalinos. También puede buscar un hotel decente para la noche cuando de su vuelta, si aún no tiene un lugar donde dormir. Yo le recomiendo que mejor elija la segunda. Necesitará fuerzas para la noche y si no acampó, mejor no pierda el tiempo haciendo filas.

6to paso: Ya que no hizo la fila vaya al aeropuerto a recoger a su novia. Todo el mundo antes de un concierto de tanta magnitud espera por alguien que ha viajado más de nueve horas para llegar hasta allí. En este punto usted puede experimentar niveles de ansiedad muy grandes, así que mejor lleve algo que lo entretenga o sentirá deseos de golpear furiosamente a quien con igual ansiedad a la suya espera a su lado calmándose con un cigarrillo.

7to paso: Si su hotel presta servicio de transporte, garantice que se encuentre listo en el momento que ella salga de la sala. Esto puede ser complicado cuando el transporte se comparte y el vuelo se retrasa cuarenta minutos y la salida de inmigración y la zona de maletas una hora más. Es posible que igual tenga que pagar un taxi para llevar las maletas al hotel.

8 paso: Cuando se suba al taxi para ir camino al concierto, asegúrese de que lleva las boletas. Puede tener que devolverse, la ansiedad juega bromas curiosas en estos momentos. No se preocupe por el tiempo, los taxistas saben llegar rápido a los conciertos. Cuando esté allí sólo camine a toda prisa y guarde las pilas recargables en algún lugar donde piense que no lo esculcarán. Conteste las llamadas de sus amigos que esperan que usted no se pierda el inicio del concierto y apure el paso. Si ha hecho todo como se le ha indicado, cuando pise la primera grada del lugar comenzará Soda a tocar.

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martes, 6 de noviembre de 2007

Instrucciones para ser jurado de votación

Después de mi segundo acercamiento con la democracia (que con tanto ímpetu defendí en la época escolar y que ahora critico profundamente) quedó este manual de instrucciones. Es más largo que los manuales que acostumbro a publicar y tal vez más largo que lo que los usuarios quieran leer, pero me urgía decir todas estas cosas después de la rara y lluviosa jornada de elecciones de mi país.

1. La citación: Para ser jurado de votación usted primero debe recibir una citación por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Usted no es jurado por sus condiciones éticas o porque pueda garantizar la transparencia del proceso o porque tenga las facultades para hacerlo o porque tenga el deseo y se inscriba. Usted es jurado por suerte. ¿Por mala suerte? Bueno eso fue lo que pensé cuando me llamaron de la universidad. Nadie quiere ser jurado y sacrificar su domingo de descanso (El Dios del que hablan mis amigos dijo que el domingo era para eso) para contar los votos de unos en los que ya pocos confían.

Otros que se unían a mí, como queriendo compartir la pena, a diferencia mía, que pensaba -“bueno, dado que me rehusé a prestar el servicio militar, prestemos el servicio social de poner mi ética al servicio de la democracia”- lo único que hacían era quejarse por el lugar a donde los habían enviado. Se preocupan por lo feo que podría ser, por la gente a la que iban a ver. Gente ignorante que ha elegido los últimos alcaldes de mi ciudad y a la que desprecian. Incluso formaron un grupo en el facebook llamado “A mí también me tocó ser jurado de votación” al cual me negué a unirme.

El caso es que en esta ocasión tanto trabajadores como estudiantes acudieron a la cita con las urnas. Con el cuidado de ellas. Creo que la propuesta fue buena. Creo que las personas que estudian tienen mayor capacidad para entender el complejo sistema y creo que es una forma de matar un poco la apatía política que gobierna a las generaciones venideras. Apatía que me gobierna también.

2. La capacitación: Asista a la capacitación. Se lo recomiendo. En el peor de los casos (si no aprende nada) podrá burlarse un rato de la dinámica. La cordial Registraduría, de forma masiva nos citó a conocer la nueva forma de votación. Bueno de hecho no es nueva, porque en mi primer acercamiento a la democracia (cuando voté por presidente y congreso) ya existía el voto preferente. La capacitación fue graciosa. Los representantes de la Registraduría debatían con las personas que por muchos años habían sido jurados sobre los cambios. Los nuevos aprendíamos con rapidez el sistema y cometíamos nuestros primeros errores. Y los representantes de la Registraduría se confundían constantemente y nos amenazaban con los testigos electorales (después entendí el porqué). La jornada murió con el desespero del lento transcurrir del tiempo (al parecer nadie de ahí había leído las instrucciones para ver la hora).

3. Publicidad política pagada: Entérese. Es absurdo ejercer su derecho al voto si no tiene claro las propuestas de su candidato. Escuche las propagandas y lea con concienzudo detenimiento las pancartas. Todas ellas son muy lindas y es un absurdo la gente que dice que contaminan visualmente el paisaje urbano. Es que debería haber más. Es más cuando le llegue publicidad por debajo de la puerta, no sea tan torpe como yo que la devolvió dos veces, hasta que el encargado de repartirla (que sólo hace un aburrido trabajo) entendió que no la quería.

Las pancartas son muy importantes. Entre más tenga un candidato de forma no autorizada más recordación genera. No debería bajo ningún motivo existir un sistema equitativo en el que todos accedieran a los mismos medios para hacer llegar las propuestas al pueblo inteligente. Lo mejor es que esté toda la ciudad inundada con las fotos de candidatos maquillados que quieren generar confianza con una sonrisa fingida o un ceño fruncido que inspire seriedad. Al fin al cabo, entre más dinero se gaste en la campaña más dinero habrá que recuperar después cuando se ganen las elecciones.

¿Por qué será que ya a casi nadie le interesa saber las propuestas de los candidatos? ¿Es que acaso no las cumplen? ¿Entonces es mejor votar por el más bonito o el amigo del primo de la novia del tío del hermano de mi mejor amiga? Bueno, si entonces las propuestas son absurdas. Que se eliminen los debates y nos quedemos con el que sepa más de mercadeo y proponga las pancartas más atractivas y en los sitios más estratégicos.

4. La dirección: Es importante que sepa donde es el sitio. Generalmente usted no está acostumbrado a madrugar los domingos y aunque vea mucho transporte en la calle ese día por la mañana, generalmente es el que los políticos han dispuesto para garantizar que la gente vaya a votar (por ellos claro), así que no lo van a llevar.

Usted no quiere perderse en un barrio que no frecuenta y al que podría tenerle miedo por el sólo hecho que entre más tiene uno, más miedo tiene. Ahora usted tiene miedo a perder más cosas que antes ni soñaba tener. Tal vez por eso la sociedad norteamericana le tiene miedo a todo (tienen mucho, más de lo que necesitan). Le recomiendo una visita previa. Y no se preocupe tanto, no va a perder nada. Bueno, tal vez las elecciones.

5. La democracia: Entienda que las elecciones se tratan de democracia representativa. O sea. No es que todos nos pongamos de acuerdo en algo y votemos. No se puede porque somos muchos. Se trata de elegir a alguien que represente nuestros intereses. Eso debe quedar claro. Si no lo tiene claro, no hará un buen papel de jurado.

Me explico. La democracia representativa no es el sistema ideal que representa el famoso bien general sobre el particular. La democracia representativa representa el bien de aquellos que representan los representantes. Bajo ningún motivo el bien general. Así que si usted es un jurado que pretende hacer el bien general, pues tenga cuidado. Puede terminar metiendo la mano donde no debe y haciendo enojar a alguien que tenga suficiente poder como para hacer que sus intereses sean más importantes que los de los demás. Tal vez sean más importantes porque esa persona tenga más plata (y por ende más miedo. El miedo hace a los animales atacar a los otros animales).

6. La contienda electoral: Esté al tanto de la contienda electoral. Es importante que no llegue a la mesa fuera de contexto. Puede ser un problema con los otros jurados o con los detestables testigos.

Si usted se fija bien, podrá llegar con varios correos de desprestigio de unos candidatos a otros. También podrá leer artículos en prestigiosas revistas (al parecer información más seria que los correos si no fuera porque los candidatos o sus familias también tienen participación económica en estas publicaciones) donde también se hable mal de los candidatos. También podrá llegar con la información de las encuestas (generalmente muy confiables. En este país nada se compra). Las conversaciones de almuerzo, son otro lugar para darse cuenta por quién debe votar. La gente puede discutir con apasionamiento por qué un candidato está descartado y hasta enojarse si usted no piensa igual. También llegará con la información de los numerosos escándalos que publiquen los noticieros (para dar un ejemplo, la compra de votos. Pero tranquilos, eso es sólo escándalo. Aquí nada se compra).

En fin, es muy probable que usted llegue con toda cantidad de información, menos la más importante: Las propuestas de gobierno. Terminará eligiendo al menos malo, o a aquel al que sí pueda perdonarle algún escándalo. En mi punto de partida en esta contienda tenía claro que aquel que hasta ahora no había hecho nada malo y era digno de mi voto se llamaba Voto en Blanco.

7. Garantizar la transparencia: El día de las elecciones a usted le tocará hacer esta parte. No es tan complicado. El tarjetón electoral es fácil. Usted asistió a la capacitación. ¿Qué problema puede ser que a su mesa llegue gente analfabeta? O gente que no ve. O gente que no discierne entre los nombres que aparecen, pero que quiere votar. ¿Qué problema puede ser garantizar la transparencia en esas condiciones? Yo creo que ninguno. Al menos usted no está en una población donde lo obliguen a votar por un candidato. Aquí lo “convencen”.

Si usted habla en voz muy alta y garantiza que los testigos lo vean y lo oigan, puede ayudarle a votar a la gente. Eso si, ayudar sólo significa explicarle cómo funciona el tarjetón y mostrarle las listas con los candidatos para que pueda elegir (incluso decirle el número que él quiera cuando no sepa leer). En sus manos está no comenzar a entorpecer el proceso desde abajo. Al fin y al cabo usted fue de los que juzgó fuertemente a todo aquel que creyó que compraba votos. No los “compre usted”. Que para efectos prácticos, es lo mismo.

8. A votar: Haga la fila. Entregue su cédula. Cuando lo encuentren (y eso pasa cuando usted tiene clara su mesa o cuando usted es el jurado) permita que llenen sus datos. Firme. Pida los tarjetones. Elija sus representantes. Recuerde que si el voto es preferencial debe marcar partido y número del candidato (que exista en la lista). Si tiene dudas, pida la lista. Entíntese el dedo. No se preocupe, la tinta sale fácil (a mí se me borró después de lavarme las manos al terminar de almorzar). Introduzca su voto en la urna. Pida su cédula y su certificado electoral. Diga –“aaaahhhhh! ¡Qué satisfacción se siente hacer uso de los derechos!”- Y finalmente, prepárese para reclamar su medio día de jornada laboral por el hecho de haber hecho uso de su derecho. Eso suena como chistoso, pero es hermosamente conveniente.

9. El conteo: Esta me pareció la parte más difícil. Yo después de haber cometido varios errores, recomiendo desarrollar un sistema, comunicarlo a los testigos y ejecutarlo enérgicamente. Demuestre autoridad. De eso depende que usted salga más o menos tarde. Es preferible si muestra los votos en alto mientras los va contando. Esto garantizará que los testigos no lo fastidien más. Cuando acabo diga los resultados. Muchas veces la mitad de los testigos se irán cuando haya leído lo que ellos consideran lo más importante. Si tiene que anular un voto hágalo. Usted se comprometió con el proceso. Así no crea en él. Una vez acabe y se haya enfrentado a unos cuantos testigos (ellos no son tan fuertes), entregue todo, despídase de sus compañeros de aventura y ahora sí con gusto prepárese para reclamar su más coherente pero igual de conveniente día de compensación laboral por esa exigente y estresante jornada.

10. Los resultados: Agotado con todo lo sucedido, por favor no se vaya la cama sin saciar la curiosidad. “¿Para qué sirvió toda su ética cuando veo estos resultados?” Probablemente esa sea su pregunta si no ganó el candidato de su preferencia. Pero no haga tanto berrinche. No es culpa suya. Usted tiene la conciencia tranquila. Hizo su labor. Su voto sí contó. ¡Miéntase! No le queda otra. No bajo un sistema que no representa el bien general por encima del particular. Aquí el hombre no es un ser social sino individual. Por eso se va a extinguir, por elegir mal la estrategia de supervivencia. Como si a diferencia de los demás animales careciera de instinto. Bajo esa perspectiva, aquello que llamamos inteligencia, y que no somos los suficientemente inteligentes para definir, comienza a ser un poco inútil.

Un último adjunto les regalo esto que leí hace muchos años y me marcó. Refiriéndose a la democracia:

“Este sistema no garantiza más aciertos que los habituales cuando manda uno sólo o unos pocos; ni tampoco mejores leyes, ni mayor honradez pública, ni siquiera más prosperidad. Lo único garantizado es que habrá más conflictos y menos tranquilidad (suele decirse que «tranquilidad» viene de tranca: los despotismos y las tiranías no dejan moverse ni a una mosca).”

Política para Amador, Fernando Savater. 3ra ed. 1993.

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martes, 16 de octubre de 2007

Instrucciones para comerse un burrito


El sábado pasado estuve en la casa de un amigo reunido con un grupo de amigos de la U a los que es más difícil de reunir que a la guerrilla con el gobierno de mi país. Hago una comparación de corte político precisamente porque en la conversación que tuvimos el sábado, uno de ellos ha cambiado bastante su discurso desde que vive en Bogotá. Y me agrada hacer alusión a los personajes que me acompañaron.

El grupo es bastante peculiar. La mayoría de ellos, o de nosotros, somos personas muy ocupadas. Amantes del trabajo, el estudio y el conocimiento. Somos personas sensatas, claras, amables y en general buenas. Pero no nos perdonamos ningún error, y es un pasatiempo ver cuando uno de nosotros se equivoca para caerle en manada como rapaces cuervos. Debo confesar que tal vez adquirieron ese comportamiento de mí. Y debo confesar también, que tal vez sólo en un par de círculos sociales me siento en libertad de comportarme de esa forma. En esta ocasión, yo caí con todo el peso que podría caer, al no saber como comerme un burrito. Cosa que para muchos debería ser algo de sentido común. Así que en honor al aprendizaje adquirido y a la cantidad de inclementes burlas que recibí, desplacé las instrucciones que tenía previstas para esta semana por las siguientes:

  1. Encuentre un espacio en su agenda donde además tenga un espacio físico disponible para ofrecer. Puede ser su casa sin padres (a menos que piense invitarlos), su apartamento o casa de soltero, o la de otro amigo que se ofrezca. En fin en un lugar donde haya comodidad y se pueda ensuciar con tranquilidad.

  1. Invite a un grupo de amigos a asistir y proponga un tema para la tarde, o la noche (depende del horario en que crea que haya menos probabilidad de deserción).

  1. Si usted es una persona amplia y pudiente, y el conjunto de amigos que invitó no es muy grande, compre los ingredientes de su bolsillo. Sino, cobre una cuota moderada. Ojo, esto puede reducir notablemente la convocatoria si sus amigos son como usted, que se atrevió a cobrar. El conjunto de ingredientes puede variar, pero usted no es un experto, apéguese a lo básico. Claro, también puede improvisar con ingredientes insospechados, que le darán un toque de popularidad, pero que como toda improvisación pueden tener efectos negativos. Trate de leer la aceptación al cambio que tengan sus amigos.

Los ingredientes son, tortillas de pan. Las Bimbo son muy buenas y traen unas instrucciones muy completas en el empaque, que sería bueno que dejara a la vista para que no les pase a sus amigos cosas tan divertidas, como la que me pasó a mí. Aunque creo que es más divertido burlarse de ellos cuando les pase. Fríjoles con chile. Puede prepararlos, pero para qué complicarse si ya el mercado ofrece una gama amplia de enlatados que traen la carne molida incluida, picante y no picante. Tomate picado, o si usted es más avanzado y no es extraño para sus amigos que corte un tomate, pico de gallo (ese picadillo mejicano tan delicioso). Maizitos tiernos. Le puedo explicar cómo escogerlos, cocinarlos, desgranarlos, etc. en otras instrucciones, pero mejor cómprelos enlatados como los fríjoles (así ya son muy ricos). Queso rayado, ojalá mozarella. Para esto puede conseguir un amigo que trabaje en una empresa como Alpina y decirle que los traiga directamente desde Bogotá para esa noche. Lechuga batavia cortada en finamente. Cerveza o gaseosa para pasar.



  1. Genere el ambiente de charla propicio y ofrezca muchos pasabocas previos para que la gente no se coma los burritos con mucha desesperación.


  1. Sirva los ingredientes en la mesa en pequeños moldes e invite a pasar.








  1. Siempre la gente, siguiendo absurdas normas de conducta, aunque se muera por servirse, dará muchos rodeos. Se parará lentamente, irá al baño, mirará por la ventana, esperará que el primer incauto se sirva. El anfitrión, es usted debe esperar hasta el final, si es que quiere seguir las normas de sus invitados. Finalmente alguien como yo, irá de primero. No porque tenga más hambre, sino porque no le gustan los rodeos, por lo menos no cuando no está escribiendo.

  1. Ahora observe como el primer incauto se sirve. No lo corrija, déjelo equivocarse. Eso le dará pie para hacer un fino chiste y para que los demás no sean tan torpes como lo fui yo. Cuando esa persona (que encarné el sábado) acabe de rebosar su tortilla con fríjol, maíz, tomate, lechuga y mucho queso (arruinando cada uno de los ingredientes para otra preparación con gusto diferente a la de él mismo), pregúntele: “Ve, cómo diablos vas a cerrar tu burrito?”. Al parecer esa noche me transporté a la escena de una preparación de tacos previa y no tomé en la cuenta que la blanda tortilla del burrito no se sostendría mientras la levantaba para llevarla a mi boca.




  1. Mientras la dignidad del invitado le impida aceptar un tenedor para sacar el contenido de su tortilla y armar el burrito (no le permita desperdiciar tan “bella” preparación y por favor, no le permita desperdiciar tan deliciosa comida), tómele fotos. Mientras el pobre objeto de burla del público intenta llevar semejante armatoste endeble a su boca, tómele más fotos. Sevirán para luego escribir unas correctas instrucciones.





  1. Cuando el orgullo de su invitado esté lo suficientemente golpeado enséñele cómo se prepara un burrito dándole la oportunidad de hacerlo de nuevo:

Tome la tortilla. Sirva una línea relativamente gruesa de fríjoles partiendo desde la cuarta parte de la tortilla hasta el borde, pero dejando suficiente espacio a los costados para cerrarlo. Sobre la misma línea sirva el tomate. Estos dos ingredientes primero porque son más húmedos. Esto dará la oportunidad a la tortilla de absorber la humedad y de disminuir la probabilidad de chorrearse al comer con el contenido del burrito. Luego sirva los demás ingredientes sobre la misma línea a su gusto, teniendo en cuenta siempre que el burrito debe poder cerrarse. Ahora doble la parte inferior de la tortilla primero (para que quede más seguro) sobre el contenido y después los costados sobre el primer doblez. Su burrito quedará como un paquete seguro que podrá sostener con su dedo mientras lo muerde. Si usted le preparó el burrito a otra persona puede sostenerlo con un palillo adornado con dos cubos de queso mientras se lo entrega.

  1. Relájese y disfrute de un gran plato. Y, si no comió tantos pasabocas, ni abarrotó su tortilla con gran cantidad de relleno, como su invitado, puede darse el gusto de repetir discretamente.

kxi


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