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miércoles, 24 de junio de 2009

Up (2009)


Debido a mi repulsión natural y cultivada por las películas de Disney y/o Pixar, es todo un desafío reseñar hoy esta película. Como las razones de mi repulsión no hacen parte explícita del tema que pienso tratar, pongamos de inmediato manos a la obra y salgamos de esto antes de que me arrepienta.

Empecemos por decir que me gustó. Desde el momento en que un amigo me hizo caer en la cuenta de las características del prota, se me hizo casi que indispensable verme esta película, aunque no necesariamente en cine, pero pues preferí sacrificar calidad de voces originales a cambio de vérmela con excelente calidad visual y auditiva (¡y claro, para no apoyar la piratería […]!). Consciente de mis chocheras y resabios, descubrí el potencial de diversión que me podría reflejar un personaje de este estilo, además de la enorme ventaja que tiene todo aquel que es capaz de burlarse de sí mismo (¡ja!). Por otra parte, mientras observaba los avances técnicos en animación que se habían aplicado, así como la enorme dedicación que se le tuvo durante años al guión antes de que se viera realizada, fueron puntos a favor que se fueron reflejando mientras la veía.

Al iniciar Up, me deslumbró el lenguaje visual tan adulto que se empezó a manejar, tanto para el humor como para tocar temas de cierto cuidado con los menores de edad, como la infertilidad, la muerte y hasta las obligaciones de un ciudadano. Siguiendo con las buenas impresiones, de un momento a otro la casa del prota se eleva por los aires con la ayuda de cientos de globos, donde cada uno de ellos es único e independiente en su movimiento, siendo la escena mejor animada que haya visto recientemente. Más tarde, ya emprendido el viaje, son puestos en escena el resto de personajes, cuya comicidad e inocencia vuelve y deja la película en manos de los niños, lo cual hace que hacia el final uno sienta que hay una distribución fuerte de cargas argumentales en cada esquina de la historia contada pero que, como resultado esperado, la balancea.

En conclusión, el doblaje no es malo, la música es apropiada (afortunadamente es sólo incidental y no cantan); tiene una que otra incongruencia que no afecta más que a quienes nos fijamos en ciertos detalles, además que su final, aunque tenía potencial para haber sido más constructivo, es algo que podrían esperarse la mayoría de los espectadores. Por todo esto, esta sí que se puede denominar como una película recomendada para todo público, ya que su mensaje es positivo y nos hace pensar sobre tener presente el momento indicado para soltar el lastre y dejar huella en este breve paso nuestro por la vida.

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Los Viajes Del Viento (2008)

Esta obra contemporánea de arte es algo complicada de reseñar como película; quizás también esté en ello la dificultad de recomendarla para cualquier público, ya que para algunos puede resultar lenta, aburridora o por momentos incomprensible. Sus elementos narrativos y de composición son poco frecuentes en el cine colombiano y su historia se podría decir que, tal y como me indicó la persona con quien me la vi, es una visión personal del director de la vida de un artista. Esta particularidad, sumada al desborde visual y auditivo tan hiperrealista que llega a marear, hacen que sea difícil pasar por alto esta película de reciente estreno en nuestra cartelera nacional.

El argumento es bastante sencillo: Ignacio, un juglar de la costa atlántica colombiana decide un buen día dar por terminada su profesión, que tantas alegrías y penas le ha dado, emprendiendo entonces un largo viaje en burro en búsqueda de su maestro Guerra, para entregarle de regreso su acordeón, sobre el cual se dice que pesa una maldición hecha por El Diablo. Fermín, un impetuoso adolescente hijo de un juglar que nunca conoció, decide dejar a su madre para acompañarlo en su viaje, con el fin de convertirse también en un narrador oral, sin saber que al final aprenderá también a convertirse en un verdadero hombre.

De principio a fin, la dirección general y la de fotografía son increíbles, la riqueza cultural y lingüística está presente en cada tramo de este recorrido aparentemente interminable, y los diálogos son tan sucintos que se podría decir que vienen a ser el complemento de la música, el soplar del viento y los silencios, los cuales son los que verdaderamente transmiten la carga emocional del filme.

Qué buen director es Ciro Guerra. Qué agradable y sorprendente es saber que las dos únicas obras que componen su filmografía sean tan humanas y completas para que puedan ser mostradas en el exterior y den una noción de lo que somos en realidad. Sólo nos queda esperar por ahora que este 24 de mayo, durante el Sexagésimo Segundo Festival Internacional de Cine de Cannes, Los Viajes Del Viento logre consolidarse como una de las mejores producciones cinematográficas latinoamericanas de estos últimos años.


Esperamos sus comentarios, tanto en esta reseña como en la del lunes. No olviden que participan por una de las dos entradas a cine que obsequia Royal Films.

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martes, 27 de enero de 2009

¿Y cómo se va a San Cipriano?

Bueno, no puedo decir que esto me pasa desde que comencé a trabajar de nuevo, porque la verdad no he parado de trabajar desde, umm..., julio de 2007 que salí a vacaciones por última vez? Pero sí es cierto que por momentos se aumentan los picos de trabajo y ahí es cuando falta un poco mi presencia en este blog. El artículo de hoy, es precisamente para los que quieren descansar de sus trabajos.

San Cipriano es una comunidad a dos horas y media de Cali, en el municipio de Buenaventura (bueno tengo mis dudas de si pertenece a Buenaventura o a Dagua, pero por la proximidad me aventuro aseverar que se encuentra en la primera). En él hay un río precioso, cristalino, y delicioso y para llegar a él hay que montarse en una bruja. Ok, hasta ahí. Lo demás que viene es sólo mi muy humilde punto de vista de un lugar al cual no entiendo por qué no había ido antes. Es un poco el paraíso en la tierra. Y lo de humilde lo digo porque otras personas ya han registrado la preciosidad del lugar. Sólo miren:

Según Santiago (y la versión que más me gusta); según Vera Carvajal; según Orion137; según ewakulak; según cali.vive.in; según Galería Colombia; según Gustavo Guerrero; y según yo:

A San Cipriano se puede ir y volver, o ir quedarse y volver. O claro, ir y no volver, pero esto ya es otra cosa. En mi caso hablaré de la primera forma. Ir y volver. A veces incluso mi tiempo de ocio es programado. Lo cual suele ser una burla para algunos de mis amigos, pues por definición, el ocio no debería ser programado. Pero esa discusión será para un sábado.

Para ir y volver a San Cipriano usted puede conseguir un vehículo y llenarlo de gente para que pueda distribuir los costos de gasolina y peajes o puede pagar un pasaje de bus. La recomendación es la primera, por comodidad, intimidad y costo. Igual, en cualquier caso, hasta aquí usted no habrá excedido los 10 mil pesos de su presupuesto.

Procure salir temprano de su casa (tipo 7 am) para que pueda disfrutar la mayor cantidad de horas en el río, pero sobre todo para que al llegar al río no le toquen los peores neumáticos. O algún estafador como Yordy que le alquile un neumático que se desinfle en los primeros cien metros de río por el precio de uno que tiene el doble de tamaño.

Usted puede llegar a San Cipriano por Córdoba, después de pasar el quinto y último túnel que hay en la carretera Cali-Buenaventura en cuyo caso se encontrará con un grupo de jóvenes de la zona que lo esperarán con un efusivo saludo: "busca parqueo", "yo lo llevo", "yo le indico", "venga conmigo", en fin, la guerra del centavo. Cual gallinazos lo atacarán. Usted siga derecho, que igual en el pueblo hay más. Eso sí, tranquilidad, puesto que ellos correrán a su lado en incluso se colgarán del carro. Simplemente tranquilidad. Hágale caso al que mejor le caiga, o al que quede vivo, después de la rapiña y parquee donde le digan. Igual, también puede llegar por una entrada que se encuentra después de pasar el segundo túnel en donde no será perseguido por los jóvenes para parquear el carro, pues tendrá que dejarlo a la orilla de la carretera. En el primer caso usted tomará una brujita para devolverse a San Cipriano que pasará por unos puentes y en el segundo caso usted tomará una brujita que irá hasta San Cipriano que pasará por unos túneles.

¿Y qué es la famosa brujita? Pues bien, como se veía en los artículos referenciados, no se trata de una señora ni vieja (ni joven como la describen ahora las nuevas historias infantiles londinenses) con poderes mágicos, sino de un medio de transporte usado por los lugareños. Un tablón con unas ruedas metálicas acuñadas para deslizarse por la vías férreas en las que otrora iría la mercancía hacia el puerto de Buenaventura. El tablón era impulsado hace algunos años por la fuerza de los lugareños usando un palo y así mismo era frenado por la fricción de este, y en algunas ocasiones no era frenado. Conozco casos de personas que perdieron a seres queridos por la colisión de estas brujitas. Hoy en día las brujitas tienen además una moto que las impulsa y las frena, además de alumbrar el camino con su bombilla. Una maravilla. Claro, pierde un poco la magia, pero se ahorra tiempo, se gana seguridad y se pierde un poco la dominación implícita que se ejercía entre el turista y el pobre joven-esclavo que impulsaba la bruja. Debo decir que la experiencia fue muy agradable. Se paga adelantado el viaje ida y vuelta (creo, si mi memoria no me falla que son 8 mil pesos). Si quiere también puede comprar una botella de arrechón en el camino o al llegar al pueblo.

Al llegar a San Cipriano, el ambiente se vuelve mágico. Hay una cancha de fútbol de tierra en el pueblo que de día recibe a los turistas del río y de noche los recibe con fuertes descargas salseras. El lugar se encuentra en una reserva natural cuidada por la CVC, llena de tarros de basura, pulcritud y calor. La recomendación es voltear a la derecha después de la cancha de fútbol y buscar a doña Sinfo. Qué mujer tan amable. Con ella podrán dejar las cosas, cambiarse y dejar cuadrado el almuerzo. Que además cocina delicioso. Posteriormente podrán ir a negociar el neumático. Que claro no es obligatorio, pero si se quiere bajar por todos los charcos, es altamente recomendable. Lo que no es recomendable es alquilarle el neumático a Yordy (como consumidor, mi venganza es hablar mal de quien me presta un mal servicio). El almuerzo podrá costarles entre 7 mil y 10 mil pesos mientras que el flotador alcanzará su valor máximo en 10 mil pesos, pero lo normal es que uno decente les cueste 4 mil pesos (también aumenta su valor con la demanda).

Una vez tenga su neumático flotador (el cual recomiendo compartir con alguien, claro esto depende de su ego-ísmo) la recomendación es caminar hasta el último charco para que pueda disfrutar el recorrido completo. Esto le tomará aproximadamente media hora. Pero si la flojera le puede, tírese donde le venga en gana (todos los charcos son buenos). Como estará todo el tiempo en el río sólo lleve una maleta que pueda mojar en la que pueda llevar agua, para el cansancio y tal vez algo de comer como maní o galletas. El resto una pantaloneta una camiseta y zapatos para caminar en las piedras. Para las mujeres se pueden ir desnudas. Es broma, igual que los hombres, pues es para protegerse del sol y de las posibles alergias que puedan tener a los componentes de los neumáticos. Claro pueden llevar su vestido de baño abajo como es lo normal que se haga.

Después de esto sólo basta dejarse llevar por la corriente y disfrutar de los rápidos. En cada charco aproveche para hacer inmersiones que en ocasiones pueden llegar a los doce metros de profundidad. Lo cual también le permitirá clavar desde los bordes del río. Disfrutar, es la consigna. También puede cerrar los ojos y dejarse llevar en los tramos lentos en una paz única que los cantos de los pájaros y la viveza de la selva le otorgarán. Con los ojos abiertos también podrá observar el firmamento, las hojas bailarinas de los árboles, incluso el juguetear del agua. Todos sus sentidos serán testigos de esta mezcla de placeres que por aproximadamente cuatro horas (si quiere más) usted gozará. Sólo déjese llevar y permita que la lluvia que visita con frecuencia el río, sea con usted y él uno solo. Nade, ríase, cáigase, goce. Al llegar, con hambre, doña Sinfo lo esperará con un suculento pescado frito. Que lo dejará listo para volver en paz a la selva de concreto. Eso si, si quiere se queda a la rumba y en una casa o en una carpa prepárese para un día siguiente libre en el que pueda registrar (si quiere) fotográficamente todos esos momentos que la primera vez no pudo. Igual siempre se quedará corto para lo que realmente disfrutó. Y claro, al pagar el parqueadero, que son 3 mil peso, la bolsita de cinco chontaduro a mil pesos, que en Cali valdría 5 mil pesos, y cualquier otra pendejada usted sólo habrá gastado máximo 40 mil pesos por estar un día en el paraíso.

A propósito: ¡Hoy cumplo años! lo cual siempre me hace muy feliz. Debe ser porque los vivo plenamente. Feliz cumpleaños a mí :)

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