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sábado, 12 de febrero de 2011

Emma & The Barista (2005)

Siguiendo con la selección de "cortos que casi no encuentro", hoy les quiero compartir Emma & The Barista (2005), un corto australiano dirigido por Greg Gozdz, en el cual se muestra cómo a Emma la vida le ofrece detalles pequeños para permear la monotonía de sus días, pero también cómo sólo puede llegar a romperla a partir de su propia voluntad. Una taza caliente de doce minutos de duración en el que te mezclan ilusión y realidad, con un poco de café y creatividad, ambientado por algunas imágenes urbanas de Melbourne.

Aprovecho esta ocasión para saludar especialmente a una buena amiga que está estudiando en Auckland, a quien siempre tengo presente y le deseo los mejores éxitos. Un abrazo caluroso, y mucha luz y color para sus días.

Ahora puedes probar un sorbo, haciendo clic sobre la imagen. No lo dejes enfriar:

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jueves, 4 de junio de 2009

CAFÉ

Tras unas noche más corta de lo necesario, él intenta levantarse con el sueño aun doliéndole en sus ojos y el cuerpo gritándole la injusticia de dejar el lecho que estaba destinado únicamente para su reposo. Tomó su pasta para la gastritis sin haberse cepillado, cosa que nunca hacía por el asco que lo generaba, pero en ese momento su cerebro había decidido seguir durmiendo y su cuerpo se movía en espasmódicos y erráticos movimientos reflejos.

El inicio de la mañana continuó sin mayor novedad, simplemente entró al baño, su cepillo se esmeró de dejar limpio sus enormes dientes, el agua le dio un largo e higiénico abrazo, pulió su poco espesa barba, el gel hizo todo lo posible por doblegar su cabello, y al salir del baño ya estaba no solo presentable sino que además, y más importante, ya medianamente despierto.

En su habitación, y debido a la fotosesibilidad que el sueño suele traer de acompañante, aquel hombre decidió manejarse en su habitación por instinto, por las penumbras que la luz de su ventana intentaba infructuosamente de disipar, guiado por la certeza que da el vivir más de década y media en el mismo lugar. Así siguió su rutina, cubriendo su blanco y semi-obeso cuerpo con nuevas pieles producidas de hilo, capa tras capta, desde su más íntima prenda, hasta la larga y delgada corbata que oscilaba alegremente de su cuello, el único símbolo que no reflejaba la pesadumbre soñolienta de aquel ser.

Protegió sus pies con un negro cuero, que hacía perfecto juego con una negra correa que rodeando su cintura terminaba haciendo la noble labor de sostener en su lugar sus largos pantalones.

Y así, una vez vestido, consumiendo aquellos orgánicos materiales que le darían energía en la primera parte del día, y ahora a pocas instancias de estar completamente despierto, decidió que era el momento para enfrentarse al veloz y agresivo mundo. Así que salió de su refugio y emprendió su caminata que había cuadruplicado su distancia desde que el nuevo sistema de transporte masivo había alejado los ronroneantes vehículos que lo conducirían hacia el infinito… o hacia su trabajo, lo que llegara primero.

Y empezó a caminar, un paso, dos, diez, treinta y tres y medio.

[CAFÉ]

Esa palabra invadió su mente ¿quería café?, ¡No! No era eso, era algo más.

[CAFÉ]

Era algo en su campo de visión, así que miró su corbata que era azul con morado… no, no era eso.

[CAFÉ]

Volvió a chequear, tanto su camisa como su pantalón eran azules.

[CAFÉ]

Incluso revisó su correa que era de un perfecto y monótono negro.

[CAFÉ]

No era algo fijo, era intermitente como llegaba el estímulo. Así que miró hasta el suelo, en donde en ese momento avanzaba su pie derecho que tenía un zapato de un íntegro negro.

[CAFÉ]



[CAFÉ]



[CAFÉ]



[CAFÉ]

Algo tenía que ser. Se detuvo justo ante la segunda avenida principal que debía atravesar, una autopista. Ya se sentía completamente despierto, lo sabía porque al abandonar por completo el mundo de los sueños, dejaba de pensar en forma lírica y ahora si podía nombrar las cosas como “corbatas” y “zapatos”. Y ahí, parado, esperando a que cambiara el semáforo que le daría paso a continuar el último tramo de su camino, hizo el último chequeo:

Corbata azul y morada. Camisa azul clara. Pantalón Azul Oscuro. Correa Negra. Zapato derecho negro. Zapato izquierdo café.

[CAFÉ]

Ahora lo entendía. Lo meditó por un momento, pensando en el largo camino recorrido. Pero no, tenía reuniones importantes ese día, y era necesario devolverse a buscar una correa apropiada, alguna que tuviera tanto negro como café. En el camino de regreso recordó que no tenía correas de esas características, así que tendría que cambiarse uno de sus zapatos, el café para no tenerse que cambiar de correa. Pero ahora, despierto, con una sonrisa en sus labios, sabía que ese sería un interesante día, bastante ocupado, pero interesante.



Y ahora, teniendo en cuenta que este es un Aleph, quisiera que ustedes, nuestros lectores, nos contaran ¿de que forma particular ha empezado alguno de sus días?

Fotos: Mauro Z

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martes, 14 de abril de 2009

Instrucciones para viajar a Salento

Esta semana que acaba de pasar fue la ocasión para que algunos de nosotros, días más, días menos, pudiésemos disfrutar de unas merecidas vacaciones; en mi caso, algo inmerecidas por haber entrado a trabajar hace apenas mes y medio, pero qué le vamos a hacer: son cuestiones de la colectividad.

Esta vez, después de un exhaustivo proceso de selección de dos tintos de duración, el destino ganador fue Salento, un pueblo del departamento de Quindío, ubicado a poco menos de una hora de su capital, Armenia, reconocido por su naturaleza turística para quienes disfrutan del clima templado, las artesanías, la arquitectura colorida del Viejo Caldas, las zonas para acampar y las caminatas ecológicas. A continuación, algunos detalles para tener en cuenta para quienes decidan aventurarse a pasarla bueno por allá:

¿Dónde?

Si va a viajar a Salento y no tiene conocidos que le den posada, tiene las dos opciones convencionales: reservar una zona para acampar, la cual está ubicada en el Valle Del Cocora, a media hora de Salento; o alquilar, ya sea una cabaña completa o una habitación para dos o más personas, ya sea en el Parque o en Salento propiamente. En mi caso, se optó por alquilar una habitación, ya que sólo viajamos mi falena nocturna y yo, previa reservación telefónica tres días antes, consignando la mitad del valor total de las noches de estadía. Válgase la cuña, agradeciendo las atenciones que tuvieron con nosotros, les recomiendo el amañador hostal donde nos quedamos: Calle Real, atendidos por doña Ana Cristina, cuya hospitalidad nos dejó con muchas ganas de regresar.

¿Cuánto tiempo?

Salento es un destino que se escoge según varios criterios; uno de ellos, el tiempo del que se disponga para vacacionar. En mi caso, tenía los 3 ó 4 últimos días de la Semana Mayor (jueves a domingo). Ya sea que vaya en un auto particular o en un colectivo, la duración total del viaje desde Cali es de aproximadamente 4 horas, de manera que es preferible madrugar y arrancar tipo 6 a.m. para poder hacer el check-in temprano y aprovechar el resto del día, sin necesidad de haber pagado por una noche anterior.

Para regresar, se recomienda viajar la tarde o noche anterior al día límite de retorno, para evitar las congestiones vehiculares o los contratiempos. Desde luego, este es un consejo que se da cuando se va a viajar a cualquier destino, pero nunca está de sobra recordarlo.

¿Y qué tanto hace uno en Salento?

• Pasear por el pueblo: caminar por las mismas calles fijándose en distintos detalles, respirar aire puro, visitar la plaza principal (y única) y su iglesia, subir al mirador, ir a una de las procesiones y quedar oliendo a incienso, tomar muchas fotos y darse muchos besos en cada esquina a ver cuántos mini-puntos se pueden llegar a acumular. Las horas pasan despacio y cada célula del cuerpo te agradece por cada minuto de descanso y tranquilidad que le das. Claro, hasta que llega el espíritu de la noche y reclama las almas festivas y enamoradas.

• Comer trucha como loco: esta variedad de pez (aunque más bien es el mismo pez en distintas variedades) parece ser que es la base de la alimentación de quienes habitan este pueblo y, en consecuencia, de quienes lo visitan. Por supuesto, hay más opciones alimenticias, aunque inevitablemente terminarás comiendo trucha al menos un par de veces. Hay varios restaurantes en la plaza y en la calle principal, donde puedes encontrar otros platos (carnes, pastas, tapas, patacones, postres), un par de puestos de frutas para los más degenerados y, para no olvidar, el poderosísimo desayuno con 'calentao' de fríjoles para medírsele a la intensa jornada de descanso.

• Beber en buena compañía: este pueblo bien podría llamarse Salentown, porque es notable la cantidad de angloparlantes que lo visitan; no sé si es por esto o por el hecho de no poner música tropical por respeto a los días religiosos, que hasta en la cantina más autóctona del pueblo puede uno jugar billar y tomar cerveza al compás de la música andina, Carlos Gardel, Louis Amstrong o The Rolling Stones. Un sitio de visita obligatoria es el restaurante-bar Pasaje Real, con precios relativamente altos, pero de un ambiente agradable de contraste urbano-rural, que hace que valga la pena la inversión.

Bajar al Valle Del Cocora: estando tan cerca, las caminatas ecológicas son una excelente elección para ir a chupar frío en su estado más primigenio: cruzar ríos y neblinas. Se puede hacer el recorrido a pie o a caballo, cuya trayectoria es de unos 9 km aproximadamente hasta la Estrella De Agua. Eso sí, a pesar de haber un sendero delimitado, la altura y la inclinación hacen que sea una caminata de varias horas, así que es recomendable hacerla con relativo buen clima y desde temprano, ya que si no están acampando en el Parque o tienen carro, los jeeps que regresan al pueblo, sólo lo hacen hasta las 6 p.m. Obviamente, hay que ir bien abrigados, alimentados, hidratados y con la voluntad bien lustradita.

Antojarse y comprar chucherías: como ya mencioné, las artesanías son uno de los pilares económicos de Salento, ya sea para el hogar o para uso personal. Si usted es de los que suele acordarse de la mamá o de la suegra mientras la está pasando bien, pues este es el momento de comprarles algo bueno, bonito y a buen precio, incluso negociable.

¿Y con cuánto billete me defiendo?

Bueno, mi presupuesto individual para los 2 ½ días, levemente inflado, fue más o menos el siguiente:

$70K (estadía) + $10K (taxis) + $50K (buses y jeeps) + $70K (alimentación necesaria) + $30K (alimentación deliciosa e innecesaria) + $ 50K (licor) + $30K (chucherías) + 5% para imprevistos = $325,5K pesos colombianos.

Finalmente, aunque debo decir que la pasé de lujo, es posible que haya mejores épocas menos lluviosas y sacrosantas para ir; la verdad quedé antojado de volver en un parche más bien guerrero y de acampar. Así que ahí les dejo los datos y ojalá agenden este destino para una de sus próximas vacaciones breves.

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jueves, 31 de julio de 2008

El Rincón de Matute


Hola amigos mios. Hoy escribo para hablar de un nuevo lugar en Cali, tiene a lo sumo un mes de haberse inaugurado. Para los que me conocen, ya se deben haber dado cuenta que prefiero un Café donde pongan buena música suave, a un bar o una discoteca.

Y justamente de eso se trata el lugar, se llama El Rincón de Matute. El lugar está bastante interesante, ayer estuve y la música fue justo para el lugar (algo de blues, algo de lounge, algo de rock suave), la atención realmente buena, y lo poco que probé en realidad me gustó bastante. Probé una ... (en realidad no recuerdo como se llama, pero es una malteada de Oreo), y el Coctail Matute, los dos realmente excelentes. También comí algo de la carta (unos flequillos) y probé el antipasto... todo tiene un toque especial, y da gusto saber que todo ha sido preparado por ellos mismos, con el sabor casero y en las condiciones apropiadas para un lugar de ese estilo.

Y lo mejor es que los precios son más que apropiados, cinco mil pesos por un coctail o una malteada es justo para los que mantenemos contando lo del bus, y la comida está al mismo nivel.

Quiero aclarar que este artículo lo hago simplemente porque me da la gana, no es publicidad paga ni se está exigiendo retribución al respecto, simplemente estuve y me gustó (bueno, si hay un plus, conozco a los dueños, pero no hubiera publicado nada voluntariamente si no me hubiera gustado).

Adicionalmente, es punto de venta de los productos ZANA-ORIA, una propuesta muy interesante y novedosa para diseños en camisetas, bolsos, mochilas, blusas y accesorios en general.

En resumen, les recomiendo que se den una pasada por el lugar, charlen un poco, y disfruten del ambiente.

Dirección: Carrera 39 No. 4B - 19
Atención: de Martes a sábado de 4:00 p.m. a 10:00 p.m.

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