El anterior es el título con el que se puede renombrar, una vez vista (por no decir aguantada) la película a reseñar hoy: Indiana Jones Y El Reino De La Calavera De Cristal. Esta vez la culpa de Spielbergo y Lucas no fue de pensamiento, palabra u obra, sino más bien de omisión, por permitir que este sujeto, David Koepp, se encargara de arruinar la posibilidad de hacer la mejor película de la saga, contando con tantos recursos visuales y técnicos al alcance. Tal vez en su intención de hacernos regresar a nuestra infancia o adolescencia, para recordar las aventuras del viejo Indy, este tipo primero nos hace creer que tenemos una edad mental de cuatro años, con escenas bastante estúpidas e insultantes incluso para un niño; para luego devolvernos de una patada a una edad mental de ochenta y pico, con un final cursi y novelesco que, ambientado con el tema musical que todos conocemos, nos hace reír incansablemente hasta rabiar.
Como supondrán, esta reseña muestra claros detalles del argumento, lo cual podría "arruinarles" la trama a quienes aún no la han visto. Créanme: tal y como Macaco lo ha venido haciendo, es un gran favor el que estoy por hacerles.Antes de proseguir con la crítica, revisemos el prontuario fílmico del señor Koepp: después de Jurassic Park, Carlito’s Way o Ecos Mortales, este tipo no volvió a tener aciertos en cuanto a su labor como guionista, realizando mediocres adaptaciones de excelentes novelas y cómics, así como secuelas olvidables de sagas memorables, como es el caso de Indiana. Como quien dice, de alguna manera podríamos haber estado avisados con tiempo, pero no se puede negar que la campaña publicitaria fue exitosa por su trailer, su título y sobre todo, por incluir de nuevo a Drew Struzan para el concepto gráfico del póster promocional.
Aceptémoslo: el cinéfilo promedio, e incluso quienes nos salimos de la media proporcional, no nos fijamos en esos detalles más que en el momento en que tratamos de encontrar una causa que nos indique porqué no obtuvimos lo que anhelábamos. Pero bueno, si esto no fuese así, muchos más serían los críticos de cine sin algo que hacer.Bueno, vamos a darle más velocidad a esto: la película tiene un excelente inicio, que nos contextualiza de inmediato en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en donde nos dejó La Última Cruzada. La puesta en escena del prota y sus contrarios de turno, junto al hangar del Área 51 donde alguna vez fue guardada El Arca Perdida, es simplemente hermosa, y la escena de escape es tal vez de las mejores en su género. Más tarde, ya de nuevo en la ciudad, aparece el "patiño" principal de Indy en esta aventura, quien es su hijo en este caso, haciendo una breve introducción a lo que se viene y acompañado de otra escena de persecución urbana de increíble calidad. Una vez determinado el preciado objeto a buscar y el sitio de búsqueda, padre e hijo, sin saber quienes son el uno para el otro todavía, emprenden su expedición.
Listo, terminados los treinta o cuarenta minutos de fantasía. Prendan luces y nos vamos.
Después de esto, llegamos a un país suramericano que, supuestamente, es Perú. Lo que sorprende, o más bien no, es escuchar de fondo una ranchera interpretada con trompetas y quenas, ser atendidos por una monja con marcado acento cubano y enfrentarse con una banda de pequeños ladrones entrenados en el arte de la Capoeira. Como siempre, Hollywood cree que desde México hacia abajo, no somos más que una gran península unificada, adherida como una plumita al trasero del pajarraco calvo ese que tienen como insignia. Más adelante siguen entonces reencuentros forzados, persecuciones absurdas, peleas sin sentido, escapes imposibles (incluso para Indiana) y desenlaces argumentales tan tontos que, a pesar de ser ficción y aventura, dan vergüenza ajena.
Con respecto a los personajes, el único que sale invicto es Indiana Jones; Harrison Ford supo conservar lo más que pudo el espíritu altanero e indomable que le supo inyectar antes. Shia LaBeouf, como el hijo de Indiana, se sobreactúa más de lo debido con su soberbia y su peinadera a cada rato, que no se la cree ni Johnny Bravo. Ver de nuevo al personaje de Marion, interpretado por Karen Allen, da más pesar que simpatía. Por último, Irina Spalko, la antagonista que tanta expectativa generó, es un personaje agradable los primeros minutos, pero es desgastado rápidamente por Cate Blanchett con tanto ademán y pose tragi-cómica, insoportables hasta el punto de disfrutar enormemente ver cómo se hace añicos y finalmente se calla. Como dato curioso, ¿por qué será que el hecho de descubrir los grandes enigmas del universo implica siempre la auto-combustión del antagonista?
Bueno, agradezco otra vez a Macaco por permitirme desahogarme de esta nueva decepción. Atesoren bien sus recuerdos de las tres versiones anteriores de Indiana Jones, porque han demostrado ser buenos ejemplos de cómo se hace una buena película de acción / aventura, sin menospreciar la inteligencia y las emociones del espectador.(Antes de que se me olvide, si su nación tiene actualmente conflictos políticos o bélicos con países vecinos; en caso de guerra nuclear, métase a la nevera que tenga más cerca, no importa si tiene o no pintura de plomo. Me lo agradecerá más tarde, si aún estamos con vida).
lunes, 26 de mayo de 2008
Indiana Jones IV: El guionista David Koepp y la calavera de su madre
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domingo, 27 de enero de 2008
¿Internacionalización de la Amazonia?
Este tema ya es conocido desde hace un buen tiempo, pero esta respuesta de CRISTOVÃO BUARQUE (¿será familiar de Chico Buarque?) me ha parecido realmente excelente. Le agradezco a mi compañera de clase, Francia Elena Castro, por hacerme llegar tan interesante información.¿Internacionalización de la Amazonia?
Durante un debate en una Universidad en los Estados Unidos, el ex-gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación, CRISTOVÃO BUARQUE, fue interrogado sobre qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. Un joven estadounidense introdujo la pregunta diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no la de un brasileño.
Esta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:
"De hecho, como brasileño yo simplemente hablaría contra la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no tengan el debido cuidado con este patrimonio, el mismo es nuestro. Como humanista, sabiendo del riesgo de degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás que tiene importancia para la Humanidad.
Si la Amazonia, desde el punto de vista de una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la Humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas se sienten en el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.
De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, ella no puede ser quemada por la voluntad de un propietario, o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos dejar que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en medio de la especulación.Antes que la Amazonia me gustaría ver la internacionalización de todos los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer apenas a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las más bellas piezas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el gusto de un propietario o de un país. No hace mucho, un millonario japonés, decidió enterrar su cuerpo con un cuadro de un gran maestro. Antes que eso, aquel cuadro debería haber sido internacionalizado.
Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Forum del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para asistir por restricciones en la frontera de los EE.UU. Por eso yo pienso que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhattan debería pertenecer a toda la Humanidad. También París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia, Recife... Cada ciudad del mundo, con su belleza específica, su historia, debería pertenecer al mundo entero.
Si los EE.UU. quieren internacionalizar la Amazonia, por el riesgo de dejarla en las manos de brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares de los EE.UU. Ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción millares de veces mayor que las lamentables quemazones hechas en las florestas del Brasil.En los debates los actuales candidatos a la presidencia de los EE.UU. han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo como canje de la deuda.
Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del Mundo tenga posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos, -no importando el país donde nacen- como patrimonio que merece cuidarse en el mundo entero.
Aún más de lo que merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como un patrimonio de la Humanidad, ellos no dejarán que trabajen cuando deberían estudiar, que mueran cuando deberían vivir.
Como humanista, acepto defender la internacionalizació n del mundo. Pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra... ¡Sólo nuestra!".
Cristóvão Buarque, 58, doctor en economía y profesor del Departamento de Economía de la U.B. (Universidad de Brasilia), fue gobernador del Distrito Federal por el PT (1995-98). Autor entre otras obras de "A Segunda Abolição" (Editorial Paz e Terra).
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