De antemano es conveniente ponerlos al tanto (algunos lo sabrán ya; otros lo habrán intuido) del hecho de que tres de quienes somos administradores de este manual, somos también malpensantes oficiales (ya sea porque estemos suscritos actualmente a la revista, o porque alguna vez lo estuvimos y aún le sigamos el rastro). Desde luego, no por eso Macaco y Omaroti dejan de pensar mal para escribir bien; es todo un arte y casi en todos los casos, un placer.
Bueno, el cuento es que hoy quiero compartirles una especie de 'Aleph instructivo' en el cual ustedes determinarán, desde su propio punto de vista, cuál es el procedimiento que utilizarían para sacar a un hipopótamo de un pantano. Esta idea se remite a Halterohippopotamidae, una de las aristas que conforman el Iceberg de la edición de febrero de El Malpensante, en la cual se hace referencia a otro texto anterior en el que se relata como el gran ajedrecista ruso Mijaíl Tal, embebido en sus cavilaciones durante uno de sus prolongados encuentros, se abstraía por un instante del escenario de juego y se cuestionaba acerca de la dificultad de sacar a un hipopótamo de un pantano.
Según recuerdo, al final de cuentas Tal, aburrido de no encontrarle solución a ambos acertijos, decide dejar hundido al pobre bicho en el fango y arriesgar el todo por el todo en su partida. Eso tal vez haya estado bien para ese tipo de situación, pero como en este blog queremos mucho a los hipopótamos (y aún más a los acertijos), los invitamos a que se tomen su tiempo y nos digan de qué manera salvar a nuestro robusto personaje desde varias perspectivas posibles. He aquí algunas ideas:
El método logístico
1. Consiga un auto de gran potencia y tracción u otro hipopótamo de igual o mayor tamaño que obedezca fielmente sus órdenes.
2. Consiga un cable de acero resistente y una grúa, o si no, una gruesa cuerda, una polea y un árbol que esté lo suficientemente cerca para que le sirva de pivote.
3. Amarre fuertemente a ambos hipos a la cuerda o cable, cada uno en su respectivo extremo. Como podrá notar, no están de más unas clases de buceo que le permitan rodear al hipo que está en el pantano, mientras lo amarra.
4. Ya que es posible que el peso y la adherencia del barro le impida el éxito del rescate, consiga una motobomba que le permita drenar el pantano, mientras con una manguera retira el barro del cuerpo del hipo. Asegúrese de que el hipo ya esté amarrado porque si el pozo es muy profundo, tal vez después no lo pueda sacar de ahí ni con abogado.
5. Cabalgue a su hipo entrenado y hágalo tirar hacia el lado opuesto de donde se encuentra el hipo empantanado. Vaya usted a saber cómo ha hecho para entrenar al animal que ahora cabalga; por lo cual no descarte la opción de invertir en un entrenador de hipos. Seguramente debe haber alguno que viva cerca a su casa.
6. Una vez el hipo rescatado esté en el aire y haya dejado de balancearse, haga regresar a su hipo con lentitud, de manera que el otro hipo baje perpendicularmente y no caiga de nuevo en el pantano. Sería bueno que tuviese presente la ayuda de uno de sus temerarios amigos que persuada o atalaye al hipo, para que no regrese al pantano y no necesite ejecutar nuevamente la operación.
El método financiero
1. Consiga un hipo hábil, enredador y apuesto (preferiblemente, con cola) que se encuentre atrapado en un pantano de deudas.
2. Consiga un grupo de hipos que sean bondadosos, trabajadores, algo lentos, y que atesoren muchas hojas y ramas deliciosas, de esas de las que se alimentan los hipos durante las épocas difíciles. Convénzalos de prestarles sus hojas y ramas a usted y a su hipo, con la promesa de devolverles multiplicada su vegetal inversión.
3. Con el barro del pantano en el que el hipo esté atrapado, diseñe y elabore unas símpaticas hipo-tarjetas, que le permitan a los otros hipos reclamar sus pacas de hojas prometidas más adelante. Recuerde: entre más hipos convenza, más barro podrá sacar y más hojas podrá meter en los espacios del pozo.
4. Sea creativo, y con las hojas y ramas, elabore una estructura geométrica lo suficientemente resistente en su base, de manera que su hipo pueda salir airoso de su cautiverio. Una vez afuera, retire todas las hojas y ramas que alcance, antes de que regresen los demás hipos.
5. Ahora que su hipo ha sido rescatado del pozo, cabalgue con él hasta un poco más allá de donde el agua llega con sed, porque ahora su pantano estará poblado de nuevos hipos, con el barro hasta el cuello, buscando una manera de salir tan creativa como la suya.
El método legislativo I
1. Saque al hipopótamo del charco.
2. Abra la nevera.
3. Saque al elefante.
4. Meta al hipopótamo.
5. Cierre la nevera.
6. Meta al elefante al charco.
7. Promulgue una ley en la que todo elefante deberá ser enviado hasta el otro lado del charco y todo hipopótamo deberá ser resguardado en la nevera.
8. Si se le antoja, siéntase orgulloso de ello.
El método legislativo II
1. Verifique el pasado turbio de quien le alquiló el pantano a los hipos.
2. Amparado por la extinción de dominio, consiga una orden de desalojo para expropiarle el pantano a los hipos. En tal caso de que haya terquedad por parte de ellos, negocie y permítales quedarse en su pantano, mientras no pongan sus enlodadas patas en los alrededores del terreno que habitan.
3. Una vez hecho suyo, abandone dicho terreno a su suerte, con todo e hipos. De esta manera, los hipos se aburrirán de sentirse solos y por sí mismos se desplazarán de su pantano nativo, nadando en búsqueda de su propio norte, así como de otros hipos que tampoco estuvieron preparados para correr la misma suerte.
Ahora es el turno de ustedes, lectores. Por cierto, de acuerdo con la creatividad con la que le den respuesta a este problema, es posible que algunas de las respuestas aparezcan publicadas en una próxima edición de la revista El Malpensante.
Esperemos que así sea. Mientras tanto, ¡al agua, pótamos!
sábado, 7 de marzo de 2009
¿Cómo sacar a un hipopótamo de un pantano?
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Sama
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jueves, 12 de febrero de 2009
¿Sin Dios?
En la edición número 92 de El Malpensante, una de mis lecturas recurrentes, me encontré un artículo, que aquellos que me conocen entenderán por qué me llamó muchísimo la atención. Su título: Sin Dios 1, su autor Steven Weinberg, premio Nobel de física en 1979. El artículo en general me gustó mucho, pero más me gustó su último párrafo, que sintetiza todo el artículo y lo concluye contundentemente. Mucho cuidado, pues lo que encontrarán a continuación es un spoiler, así que si a ustedes les importa esto, tal vez debería leer primero el artículo antes de continuar.
"Vivir sin Dios no es fácil. Pero la propia dificultad le ofrece a uno otro consuelo: que hay un cierto honor, o quizá solo una enferma satisfacción, en enfrentarnos a nuestra condición sin desesperarnos y sin falsas ilusiones, con buen humor, pero sin Dios."Mi intención no es poner en debate este párrafo, y con esto causar escozor entre alguno de los lectores (eso lo dejaré para otro día) sino regalarles un análisis desde diversos ángulos.
La primera es que en efecto vivir sin Dios no es fácil, y esa es la razón por la cual la vida es tan dura. Como Dios no existe, la gente sufre. Cree que existe, pero sufre, y pasa dificultades. Así tenga consuelos, los consuelos nunca han sido suficientes para resolver los problemas, de hecho nunca han servido para nada. De pronto las Consuelos, pero eso es harina de otro costal.
También podríamos pensar aquel que se enfrenta a la vida sin Dios puede encontrar en el buen humor a su religión. La cual suele ser más divertida. Eso podría explicar la carencia de buen humor, de la cual sufren la mayoría de religiosos. Al ellos sí tener un Dios, no necesitan buen humor, y por eso eso se constipan, preocupan y distribuyen su mal humor entre sus feligreses.
También podría pensarse que aquellos que no creen en Dios son unos enfermos mentales, y por eso viven felices y satisfechos. Claro, como ellos no sólo ignoran, sino que niegan la verdad de la vida, en la cual existe un Dios, pues viven como dopados, en un estado de perversa satisfacción de ignorancia, validando la teoría que un día la famosa Lisa Simpson, expuso, donde la curva del conocimiento es inversa a la curva de la felicidad. Es probable que también exista una curva del buen humor que sea inversa a una curva de la aceptación de Dios. Bueno, eso si asumiendo que existiera Dios, y poniéndonos de acuerdo en cuál Dios. Porque como pregunta el artículo, "¿Qué pasaría si se admitiera unánimemente la inexistencia de Dios?" yo preguntaría, ¿Qué pasaría si se admitiera unánimemente la existencia de un único Dios para todos? ¿Tendríamos no tan buen humor? ¿Y si Dios fuera burletero con un muy buen humor? ¿Qué pasaría entonces?
Bueno, ¿ustedes qué piensan?
1. En ocasiones previas quise hacer reseñas a la revista y su página web no me brindó muchas posibilidades, al punto que tuve que escanear sus páginas. Hoy me encuentro algo muy diferente y grato.
PS: La ilustración que acompaña al artículo, y a este post es de Diego Patiño. Continuar leyendo!
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kxi
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martes, 3 de junio de 2008
Risotto Patrio
Esta semana les quiero regalar un artículo que no es de mi autoría, pero que se ajusta muy bien a la sección de los martes de este blog. Todavía no tengo muy claro si me voy a meter en problemas por compartirlo de la forma como lo voy a hacer, pero dado que no lo encontré en Internet, que tampoco encontré el material de la universidad donde lo vi por primera vez, pues decidí transcribirlo. Después dije que era absurdo dedicar mi tiempo (el cual aprecio muchísimo) a dicha labor, que además no iba a aportarme nada y preferí hacer uso de la tecnología (lo cual puede meterme en más problemas) y escanear el artículo que tanto me gustó.
Por cierto, lo saqué de la revista El Malpensante, y me encantó no encontrarlo en Internet. El egoísmo, vestido de rojo que danza en eterna lucha contra el altruísmo vestido de blanco que también se alberga en mí, me dijo: "Eso hace la publicación más exclusiva, y a ti más privilegiado de tenerla. De igual forma, le hice caso al tipo de blanco y la publiqué:



¿Y bien? Yo no se a ustedes, pero a mí me dio un hambre!
PS: El tipo vestido de rojo me dijo que si se trabaja de ahorrar tiempo, pues no tenía por qué ponerme a editar las imágenes para que fueran fáciles de leer. Que los lectores me agradecerían enormemente por compartir tan deliciosa receta y por tal motivo olvidarían las incomodidades.
PS 2: Algún día le copiaré a Marina, escribiendo las instrucciones para ser kxi, y entonces me entenderán
PS 3: Lina, espero que esto sea lo suficiente "literario" para ti. Tal vez si sigo a este ritmo, cuando tenga cuarenta años, sea capaz de escribir algo lo suficientemente "literario" para ti. Por ahora, te remito a la descripción de este blog, y te agradezco la retroalimentación.
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kxi
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