Mostrando entradas con la etiqueta Festival de música del Pacífico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Festival de música del Pacífico. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de marzo de 2010

El vuelco del cangrejo

Bueno, ayer finalmente me la vi, estaba lleno el teatro (incluso algunas personas se sentaron en el piso), la presentación de la producción fue corta (y esto es importante, porque algunos directores/productores le dan más importante a la cháchara que a la obra) y empezó el viaje.

Y digo viaje porque esto no es una película per se, es una un diario de viaje a uno de los lugares más recónditos y exóticos que existen en Colombia, y es el pacífico colombiano.

Si ya se ha estado allá, se comprenderá enseguida que el ritmo lento, el sonido ambiental que lo envuelve todo, y la tranquilidad y facilidad con que ocurre todo son tan típicos de esta zona, que uno no hace más que evocar constantemente los recuerdos y añorar volver.

Si no se ha ido, este primer viaje virtual al pacífico les dará una muy buena introducción a la calma reinante de este bello paraje.

Lo curioso, es que como es un viaje, la historia no pasa. Es decir, el espectador en la película es como un turista más, cuando uno llega, ya la historia había comenzado hace rato, cuando uno se vá, la historia seguirá por mucho más tiempo, sin embargo, el tiempo que uno estuvo ahí, le muestra con suficiente claridad los problemas sociales, humanos y económicos que se tienen, sin necesidad de ser un panfleto reaccionario, sino una historia que acontece. Si uno decide actuar, pues vaya y actúe.

El sonido es bellísimo, la fotografía es genial, los tiros de cámara muy especiales.

Si no se la han ido a ver, no esperen.

Continuar leyendo!

domingo, 7 de marzo de 2010

El vuelco del cangrejo

No es mi costumbre escribir sobre películas que no me he visto, y este no es el caso.

Tampoco suelo escribir mal sobre películas colombianas, y mucho menos de esta, con la cual tengo tanta relación y la cual espero con tanto ahínco.

La verdadera razón por la cual estoy escribiendo sobre una película que me gusta tanto, y sobre la cual espero estar en primera fila es porque la función selecta en Cali es este sábado y tengo dos entradas personales con las cuales estoy encartado. Se me ocurrió que seguramente alguno de nuestros asiduos lectores quisiera ir, pues, a manera de regalo. Pero para eso, tendrán que leer todo lo que tengo sobre el vuelco del cangrejo.

Primero, el tipo de dirección que se usó me recuerda a aquel director con una idea fija en la cabeza, que sabe perfectamente lo que quiere, y precisamente por eso no lo comparte con nadie más, los actores naturales solo viven su vida normal, sin verse molestados mas que por la visita de la cámara, y los actores de escuela son fichas de ajedrez que mueve a su amaño, para que sea el espectador el que se vea envuelto en un jaque mate de campeonato.

La fotografía está tan bien lograda, que no hace falta ningún efecto de 3D para que te sientas en medio de la selva. La historia es tan real, que incluso ha pasado varias veces, en esta tierra del sagrado corazón.

Que más les puedo decir? Que el director por amor y respeto a los habitantes del sector primero se las mostró a ellos? Que ha ganado tantos premios por fuera del país que bien podría ser un tema obligado en los cursos de dirección de cine? Que nos muestra sin pornomiseria nuestro país, con un aire nuevo y lleno?

Ah si, que el estreno nacional se hace en Buenaventura el 10 de Marzo y a Cali solo llega el 12, que solo hay 10 copias a nivel nacional, y por lo tanto no es seguro que dure en cartelera comercial (habrá que ir a verla, invitar a todos los amigos, volver a ir, volver a invitar a los amigos, recomendársela a todo el mundo, y volver a ir), que es nuestro, no solo colombiano, sino pacífico, caleño y bien hecho, y solo por una de esas razones yo la apoyaría, pero no contento con eso, nos dá todas las razones.



Ya para finalizar, y para poder cumplir con mi promesa de regalar dos entradas a ver "El vuelco del cangrejo", pues lo único que tienen que hacer es escribir un comentario en este artículo, esperar hasta el jueves en la noche que haga el sorteo (porque el estreno es el viernes, así si no ganan, van a verla pagando). La única condición, es que en el comentario deben decir porqué quieren ir a ver la película.

Continuar leyendo!

miércoles, 28 de octubre de 2009

Tony Manero

Ya que Macaco hizo la debida introducción del Festival Internacional de Cine de Cali, al referenciar el preestreno de “La Sangre y la Lluvia”, me permito traerles la reseña de esta película que también proyectaron el día de ayer. Tuve la oportunidad de verme dos películas, una fue la extraordinaria “La Mansión de Araucaima” de 1986, donde me sentí profundamente orgulloso de ver estas bizarras producciones de nuestra tierra desde hace más de 20 años. Luego me encontré en el camino a Sama y coincidimos en entrar a vernos la película chilena Tony Manero.

¿De qué trata? Pues un personaje muy pobre que está viviendo en Chile en la época de la represión de Pinochet, y que está obsesionado por parecerse lo mayor posible al personaje interpretado por John Travolta en “Fiebre de Sábado en la Noche”, ya que es todo un hombre del espectáculo.

Simple, ¿no?. Pues si, sencillo, de no ser porque la película logra, de las formas más sutiles (algunas veces no tanto) contextualizarte, caracterizar los momentos y los personajes, y poco a poco se va apoderando de esa fibra que será la que te duela cuando sea halada un par de segundos después del final. La película incluye, como componente especial, el cinismo ante los actos más atroces al que pueden llegar algunas personas por circunstancias como la pobreza, los deseos, los miedos y las frustraciones, una visión muy maquiavélica de la vida.

Y lo peor es que a pesar de que el personaje demuestra, desde el principio de la película, lo desgraciado que es, al final te hace sufrir ante el suspenso de si ganará o no el pinche concurso de imitadores al que se presenta. Si, un poco manipulado me siento después de eso.

En fin, una película realmente bien elaborada y con la dosis exacta de cada ingrediente incluido.

Como dato curioso, estábamos observando los créditos, cuando Sama se percató de que al final decía “Agredecimientos” y un listado de patrocinadores. Tras media hora de risas al respecto llegué a una conclusión, no hay una mejor palabra para describirlo, después de esta película, me siento realmente agredecido.

Continuar leyendo!

martes, 16 de septiembre de 2008

Cómo se elige una buena cena

Y terminó el Ajazzgo. Y lo disfruté. Como se disfruta un banquete. Porque creo que esa es la forma como se debe disfrutar un festival como estos. Tiene unas entradas, un plato fuerte, unos acompañantes, una sobremesa y un postre. Cada plato se puede disfrutar suavemente, o por pequeñas probadas con la intención de no llenarse. Cada uno dispone de un tiempo y un dinero para comer, y puede decidir llenarse a punta de entradas y sobremesa o comer sólo el plato fuerte, o tener el estómago (oído) y el dinero para comer de todo, y sin dejar arroces en el plato.


Este año, yo pedí una pequeña y deliciosa entrada (cortesía de la casa) y pasé directamente al plato fuerte (cortesía de una buena amiga a la que le dije: "cómo se te ocurre, yo pago la mitad"). El año pasado me alcanzó el tiempo para un par de entradas y hace dos años comí como en esta ocasión. Sólo que el plato fuerte fue diferente: Un Eddie Palmieri que nos hizo poner los pelos de punta a Sama con su despliegue de notas en ese piano endemoniado.

En esta ocasión, viviendo el Ajazzgo como un espejo de hace dos años, me di cuenta que hasta ahora sólo he sabido disfrutarlo de una manera:

Se selecciona la entrada: Ojalá gratuita, y no porque no quiera pagar porque se sigan haciendo estos eventos, sino porque es una pequeña muestra de cómo los costos de la organización pueden ser cubiertos por patrocinadores para que todo el pueblo que quiera tener acceso, pueda hacerlo. Para esto, aunque la Tertulia es un escenario de disfruto mucho, siempre prefiero los Cristales. Un espacio, abierto, circundado por un pequeño y poco tupido bosque, en la ladera de las montañas que rodean la ciudad. Un espacio donde se congrega el pueblo, sin distinciones de ningún tipo y donde el espacio entre escalones es suficiente para que la gente disfrute, entre el pueblo de su espacio vital. Ancestros y Nueva Manteca, fue la delicia que este año elegí. Más por conveniencia de tiempo, que por decisión concienzuda (aunque a Nueva Manteca ya lo había escuchado).

Se abre paso al plato fuerte preparando el paladar: Ancestros, fue más picante que Nueva Manteca y a mí me encanta el picante. Pero me gusta un picante que me deje deleitar el resto de sabores, no uno absorbente que duerma la lengua (o la prenda). El picante de Ancestros, fue apenas apropiado. Hay quienes, tal vez mayores conocedores del Jazz, que dirán que tener a un grupo ganador del Petronio del año pasado, no es garantía de tener buen Jazz, es más, que eso no es Jazz. Y puede tener razón, pero yo creo que dentro de los elementos básicos que debe tener el Jazz, y que me corrija un músico, la interpretación de este grupo cumplía (incluso sin tener en cuenta que el Ajazzgo cobija a los creadores de Jazz experimental).

Con el piquecito en la boca de Ancestros, se suaviza y se neutraliza con Manteca para pasar al plato fuerte. Este grupo holandés, en el papel, porque tiene integrantes de más partes del planeta. Los intentos por enviar un mensaje en español que salían del balbuceo del holandés que dirige la banda, son chispas de sabor, que se mezclan con el son del baterista cubano y el baile de las notas del saxo. Definitivamente, un placer.

El plato fuerte: Este año, también fui invitado a verlo. Y ya creo que cada vez que decida comer en el Ajazzgo, querré pedir el plato de la noche. Lo pediré sin saber de él. Como lo hice en las dos ocasiones que lo disfruté. Iré sin prevenciones; ignorante en el tema; con los sentidos dispuestos y perceptivo. Toquinho, fue el plato fuerte de esta versión. Con una música que me costaría identificar en un género y que seguramente en mi carpeta archivaría como (brasilera o bossa). No se qué fue lo que escuché. Sólo que me hizo vibrar todo el cuerpo; que me adormeció; luego me estremeció; que me deslumbró. Acompañado, de una gente impresionante (como la pianista, la cual Toquinho denominó, concordando con mi opinión, como la mejor del mundo).

El plato fuerte, se degusta en compañía. Porque es tan bueno, que es necesario compartirlo. Ese egoísmo que nos dice que aprovechemos cada momento en soledad se rompe por la imperiosa necesidad de brindarle a alguien el placer tan grande que produce escuchar a este genio de la música. De verlo, de saber de su vida y conocer en ese español entremezclado con portugués, italiano y quién sabe qué otro idioma más, que "tocar guitarra, aunque sea muy duro, no es más duro que trabajar" o que "el whisky es el mejor amigo del hombre: el perro embotellado". Verlo tocar esa guitarra con tal maestría, es formidable. Pues el plato fuerte, es la razón de la cena, y por eso nunca se olvidará el sabor de ver como con una velocidad increíble se punteaban las cuerdas de una guitarra electroacústica inalámbrica mientras que con la otra mano se apretaban los trastes uno por uno como provocando una ola de notas. Si, claro que sí! El plato fuerte, se come acompañado.

Gracias Salamandra por este exquisito banquete que me permitiste compartir.

Continuar leyendo!

martes, 19 de agosto de 2008

¿Sabe cómo recargar la energía de su cuerpo? XII Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez

Por alguna u otra razón desde que se la existencia del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez no me lo he podido gozar a cabalidad. Es más, desde que nos conocemos, tres de los miembros del colectivo, entre si, en la versión de este año, es la primera vez que coincidimos en el lugar y momento (un cuarto miembro se encontraba a unos metros de distancia pero también coincidió en momento) para esta magna celebración. La noche en que coincidimos, sin embargo, no fue la excepción; por motivos que no vienen al caso, no me quedé hasta el final; y por motivos diferentes, que tampoco son de la incumbencia de este artículo, no fui a la final. Todo esto, claro, no me impide instruirlos sobre cómo se carga el cuerpo de energía; son sólo tres pasos.


Paso 1: Rompa con los miedos y prejuicios


La noche anterior a mi asistencia al festival un compañero de la oficina me llevó hasta la casa. En el camino le pregunté - "¿Qué vas a hacer esta noche?"- No pensaba invitarlo, pero si contarle para que fuera por su propia cuenta. "Yo si tengo amigos muy raros. No puede ser" - Respondió con una sonora carcajada - "O estoy en el lugar equivocado" - agregó. "¿Cómo así?" - le dije. "Pues es que vos vas a eso, y este man que tengo en el asiento de atrás va al (ponga aquí un nombre) en Bogotá" - El otro compañero le corrigió y me preguntó que si conocía. Le dije que no, entonces me nombró otras bandas y me explicó que se trabaja de una especie de subgénero del metal, cercano a lo gótico. El nombre de la segunda banda sí se me hizo conocido, pero sin la certeza de que lo fuera le dije que sí para apoyarlo (además porque si realmente la conociera tal vez no me acordaría del nombre, sin eso decir que no pudiera disfrutarlo). Acompañado en su batalla (tal vez de todo el día) le dijo - "Si ves? el raro sos vos!" - y un - "¿Por qué sos tan radical? tan cerrado" - mío lo remató. Viendo la superioridad numérica, cambió el tema y preguntó - "Y cuando vos vas a una de esas cosas tomás? ¿qué tomás? viche?" - Notando la socarrona burla del hombre, le dije, - "nooo, también se consiguen las cosas normales que vos tomás: Aguardiente, Ron, Cerveza. Hasta un amigo un día llevó una botella de Vodka." - "Uy, pero debe chillar el vodka acompañado de esa música" - dijo. Entonces lo miré con lástima, pensando que la ignorancia era muy atrevida, y que no valía la pena contarle más. Él no quería romper su paradigma reggeatonero. Así que le dije - "Sí, un poco." - y miré por la ventanilla.


Como él, mucha gente no probará nada hasta que todo el mundo, o una mayoría convincente lo haga. Hasta entonces será raro, y por lo tanto inaceptado. Rompa con eso, y luego hablamos. O mejor, y luego bailamos en el Petronio.



Paso 2: Actitud y disposición



Cuando decida ir, tenga en cuenta que el lugar va a estar lleno de comunidades que llevan un año esperando este momento. La mayor parte de ellas, comunidades negras; que se ríen, bailan, gozan, huelen, se visten, se ven, caminan, comen, beben, y son, diferentes a usted. Y entre ellas son diferentes. Pero igual, van a sentir, a vibrar y vivir el regalo de notas, y ondas musicales que las agrupaciones musicales, en busca de su premio, les regalan. Si usted decide asistir, fusiónese con la masa, pues la energía que va a compartir y recibir entra por todos los poros de su cuerpo. No le cierre las puertas.


Paso 3: La fusión


Con el cambio de escenario del Teatro al aire libre los Cristales a La Plaza de Toros de Cañaveralejo quedó demostrado que en el futuro el Teatro se quedó corto para la cantidad de audiencia, y también que la Plaza de toros podría evolucionar a ser un espacio para conciertos y actividades de concurrida audiencia en vez de un circo destinado a la masacre animal.


La plaza permite que una vez que se entre y vea la dimensión del espectáculo dada por el retumbar del tambores, el repique de la marimba, el compás llevado por las caderas de la multitud enardecida y el danzar de los pañuelos; uno reciba un choque. Un choque que de entrada, te hace doblar por segundos las rodillas. Después la sangre que corre por las venas de la gente que danza, grita y salta se desprende molecularmente de las venas en pequeñas dosis y atraviesa músculos, huesos y dermis para escalar la vellosidad de brazos, piernas y cabeza y empezar a flotar en el ambiente. Danzan también con la música, entre las demás moléculas de sangre y de vez en cuando, exhaustas con la exaltación se dejan caer en los brazos de alguien más, recorren el mismo camino que tomaron para salir del otro cuerpo y cuando llegan al torrente sanguíneo le dan clases de baile a las demás moléculas del cuerpo.


Medio alborotado, medio mareado y un tanto embrujado, puedes dejar salir todas las emociones de tu cuerpo mientras sudas y te unes a los gritos acompasados de "ay, ..., ay", a los aplausos, a los saltos. Tu pañuelo o tus manos pueden bailar con los demás, creando un espectáculo visual hermoso. Desde la altura puedes observar otros espectáculos similares, coreografías improvisadas y las notas que salen de los coros monumentales de la audiencia y entran en los oídos de la misma haciéndola retumbar y danzar alborotadamente. Ya sea a punta de ron, aguardiente, cerveza, viche, arrechón, chicha, gaseosa, agua, o lo que sea, puedes condimentar el momento y retomar un impulso adicional para saltar y recibir poro a poro como un átomo más de una masa llena de energía pasión y color esa energía misma que contrario a las leyes físicas parece multiplicarse, reproducirse y distribuirse.


Marimba, Chirimía, Violines Caucanos y las notas de una categoría Libre danzarán en tus oídos por muchos meses. Y tu cuerpo renovado, estará preparado para cuando vengan a compartir de nuevo su energía.

Continuar leyendo!