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lunes, 13 de octubre de 2008

The Body (2001): No hay cuerpo que la resista

Hace algunos meses iba a escribir sobre esta película en esta columna, porque tal vez es la peor película que me he visto en la vida. En esa ocasión me convencieron de escribir sobre una película más actual, pero hoy no me aguanté más y decidí compartir esto con ustedes.

Si en algún momento tienen la desgracia de que algún cine-club le de por pasar esta película, a algún amigo se la hayan regalado, la estén pasando en un lunes festivo por la TV, o vayan caminando por el bosque y una viejita con cara de madrastra disfrazada la saque de su canasta se las obsequie, les recomiendo que salgan corriendo a lo que sus piernas les den; les aseguro que será mucho más entretenido lavar el baño de la casa después de que todos tus amigos se hayan reunido a tomar cerveza en ella y se les haya pasado la mano, que verse esta película.

¿Y de que trata?, para los desprevenidos, pues ahí va una sinopsis. Encuentras una tumba de un par de milenos de antigüedad donde hay un esqueleto de alguien que fue crucificado y enterrado en una tumba de ricos. Claro, solo crucificaban a los bandidos, así que nunca terminaban en este tipo de tumbas, pero Jesús fue enterrado en una de estas, y ésta podría ser la prueba de que nunca resucitó. Hasta ahí interesante, ¿no?, pues esto es lo que te das cuenta en el primer minuto de la película, y los otros 108 minutos es donde mandan a Antonio Banderas (que es un religioso del Vaticano) a demostrar a balas, patadas y besos que eso no puede ser cierto. Por supuesto falla miserablemente... en la actuación, no voy a hablar del cometido de la película.

En resumen, yo no se de detalles de cine, pero tal vez fue la primera vez en que pude distinguir la dirección, la producción, la edición, la fotografía, la música, la actuación, el guión... y sin lugar a dudas se puede decir que TODO es malo.

Espero no haber sufrido solo esta película y que alguna otra alma que después de los años siga torturada con ella deje algún comentario de apoyo mutuo por aquí.

Mauro Z

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jueves, 9 de octubre de 2008

Instrucciones para vencer a un caracol en su propio juego

Valga recordarlo: la tortuga venció a la liebre, y lo hizo limpiamente. La confiada liebre no esperaba algo de ella y al final, se vio sorprendida. Esto debería aplicar para todos aquellos seres que, pese a la lentitud de sus pasos, se compensan mediante el deseo arraigado de querer recorrer su camino con empeño, serenidad y honestidad. Sin embargo, no con mucha sorpresa hemos sido testigos de la transformación de uno de estos seres, casi imperceptible, pero poseedor progresivo de un inmenso poder, hipnótico como su espiral, mientras nos ha venido prometiendo a diario más compañía y lo mejor para nosotros.

Nuestro baboso amiguito ha aprendido numerosas mañas y empleado ciertas técnicas, desde aumentar el tamaño de sus antenas, hasta pintar de amarillo bilioso la fachada de su mansión a cuestas, lo cual lo ha hecho un hueso difícil de roer, sobre todo para quienes no se lo han tragado entero. Para pensar en derrotarlo se deben tener, además de la astucia y rapidez de una liebre, la convicción de ser capaces de dejar atrás ese pesado lastre que la ética y otros valores sociales colocan sobre nuestros hombros.

Ready, set, go. It's time to run:

1. Rete a su competidor a una carrera sin límites, sobre un camino sin fin, donde el gran premio sea nuestra atención, adornado de su decepción. Selle orgulloso este acuerdo con un brindis, mientras disfrutan juntos de un refajo bien preparado, frío y calculador.

2. Consiga la ropa indicada para emprender esta aventura, sin importar su color o género. Eso si, si quiere vencer a su adversario, recuerde llevar puesta una media oscura, gruesa e impenetrable, que no necesita ir en uno de sus pies, sino en su rostro, ocultando cualquier vestigio inoportuno de verdad.

3. Empiece a correr ya. No hay tiempo para entrenar. El punto de partida no tiene ubicuidad precisa en el tiempo y el espacio, pero no dude que en el instante en que lo encuentre, se dará cuenta de inmediato que su oponente estará pisándole los pasos.

4. Una vez en marcha, haga uso de sus irreprochables tretas: encuentre aquel oscuro objeto del deseo que lo guiará hacia el atajo: un atentado terrorista, un rescate militar, un infanticidio, un paro laboral, etcétera; podrá encontrar una gama tan amplia que le permitirá escoger.

Advertencia: si cree que alguna de estas opciones compromete en algún momento la imagen burbujeante y descompuesta de sus patrocinadores, piénselo mejor. Al final, encontrará la adecuada.

5. Mientras viaja por ese atajo que eligió, preste mucha atención en tomar aquellos atajos similares que se encuentre durante el trayecto, los cuales suelen estar ocultos a la vista de los ojos de su corazón. Desde luego, son sólo atajos, así que no se vaya a distraer con detalles innecesarios.

6. Siéntase tranquilo e ignore los millones de ojos posados sobre usted. Así mismo, no haga caso a quienes lo juzguen por estar haciendo trampa. Si el morbo ayuda, la publicidad negativa no desampara, de tal manera que no se dará cuenta del momento en que dichos artificios lo acercaron un poco más a su destino.

7. Si se está viendo alcanzado, no olvide que tiene gente que lo apoya, así que sume adeptos a sus espaldas para que lo escolten, como en una gran marcha o manifestación; de esta manera obtendrá un mayor distanciamiento de su contrincante, o al menos así se lo hará creer.

8. Si al cruzar la línea de meta, persisten dudas de su triunfo, opte por reunir firmas y someterlo a votación. No se preocupe: las reglas de la competencia son modificables y sus organizadores lo avalan. Una vez validado su veredicto, súbase a lo alto del podio y celebre. Tómese muchas fotos y bese muchos bebés, mientras ondea la bandera que lo acompañó envuelto durante el recorrido. Sus manchas de barro y rasgaduras no son más que las huellas que reflejan su tenacidad. Logrará al final captar la atención de todos, y muchos lo aplaudirán, con excepción de esos tantos molestos y escatológicos apátridas que nunca faltan.

Estas han sido algunas indicaciones para quienes, a pesar de todo, tengan como anhelo competir contra este recio invertebrado. Ahora, si estas instrucciones aparentan ser algo engorrosas para ser llevadas a cabo, tal vez baste con que ReCeN a los Santos de su devoción para que todo les salga a pedir de boca. Los demás, lo echaremos a suertes, por lo menos hasta que realmente nos incumba.

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lunes, 28 de julio de 2008

El Ángel del Acordeón

Hoy tengo pena de decir que voy a hablar de una película que no me he visto, y que no me voy a ver, pero de eso dejaré mis motivos más adelante. Por ahora, es importante decir que apoyo mucho al naciente cine Colombiano y que normalmente me voy a ver sus películas al estreno de las mismas, siendo El Ángel del Acordeón la última que debí haberme visto.

Una vez dicho esto, y dejando claro que me duele más lo que voy a hacer, precisamente por ser hecha en Colombia, pues ahí va.

NUNCA IRÉ A VER ESE PEDAZO DE CINTA!, pero bueno, los motivos:

  1. He de decir que odio el vallenato, solo un poco menos que el reggaeton, precisamente porque del vallenato hay 2 o 3 canciones que me gustan, pero del reggaeton no me gusta ninguna.
  2. Odio los argumentos romanticones con tintes de novela Mexicana o Venezolana (no les traigo guerra a ninguno de los dos países, pero sus novelones son horripilantes).
  3. Odio la publicidad que le hicieron a la película, odio que sea mas importante saber que los niños actores fueran campeones nacionales de acordeón (?) a otras cosas mas relevantes
  4. Odio el trailer, que dura mas de lo normal y es un sacrificio aguantárselo en la sala de cine (SI!, sé que esto es plenamente subjetivo porque seguro dura lo mismo, pero a mi me pareció que duraba media hora).
Por otro lado, claro es Colombiana (cuantas veces lo he dicho?), además, la directora ha hecho otras tantas que me han gustado (“Del Amor y otros Demonios”, “Esto Huele Mal”, “Soñar no Cuesta Nada” “Como el Gato y el Ratón” y “Bolívar Soy yo” entre otras), así que si no tienes un gusto tan estricto como yo, pues seguramente la disfrutaras.

Yo no tengo mas que hacer que seguir mi gusto, y decidir ponerla aquí, un lunes de mal cine, para que ustedes, mis muy respetados lectores, me destrocen por hacer esto. Pero que va, no me gusta y punto.

Les regalo el infinitamente largo trailer.


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