Esta semana me llegó un correo de un gran amigo, con está historia, la cual tiene el perfil perfecto para entrar al Jueves del Aleph. Ya saben la dinámica, les pego la historia, y le encontramos todas las "moralejas", naturales o alternativas, que creamos encontrar en ella. Gracias Pacho.
El saco de carbón
Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto.
Su padre, lo llamó. Jaimito, lo siguió, diciendo en forma irritada:
- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!
Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:
- Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela.
El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:
- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.
El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.
Cuando, el padre regresó y le preguntó:
- Hijo ¿Qué tal te sientes?
- Cansado pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.
El padre tomó al niño de la mano y le dijo:
- Ven conmigo quiero mostrarte algo.
Lo colocó frente a un espejo que le permite ver todo su cuerpo. ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:
- Hijo, cómo pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros mismos.
Por supuesto, hay una moraleja "objetivo" o natural en esta historia:
Moraleja 1
El desearle el mal a los demás hará que nosotros seamos aun afectado por esos malos pensamientos.
Pero bueeeno. No es que me sienta particularmente reflexivo hoy, así que se me ocurren otro tipo de moralejas
Moraleja 2
Los padres siempre tendrán los métodos más alternativos para hacernos sentir idiotas
Moraleja 3
Si lo que quieres es ensuciar una camisa que está lejos, no le tires carbones, consíguete una pistola de paintball. En resumen, se estratégico para lograr tus objetivos.
Moraleja 4
El padre es un desconsiderado, nunca piensa en los demás. O ¿que creen que pensará la madre al ver la camisa (recien lavada) llena de carbón? ¿y no se infartará al ver la ropa que tenía puesto el niño? y ¿a quien creen que castigará? no será al padre, el cual seguro estará viendo el noticiero.
Moraleja 5
Cuando le cuentas tus problemas a tus padres, de una forma u otra terminaras sintiéndote sucio
Moraleja 6
Jaimito debe ser un debilucho con mala puntería. Siendo así, es normal que se la monten en el colegio.
Moraleja 7
Los carbones son poco denso y aerodinámicamente inapropiados. En resumen, un pésimo proyectil.
Moraleja 8
Si quieres molestar realmente a alguien, jódele un poco la vida, pero antes asegúrate de haberle regalado a su padre un saco de carbones. Con certeza el padre acabará el trabajo que tu empezaste.
Moraleja 9
Si tomamos a Jaimito como un emisor potenciado promedio de mala energía, los carbones como la materialización de estas energías, y a Pedrito como la representación física de nosotros mismos, podremos hacer lo que se nos de la gana, porque siempre que traten de vengarse de nosotros, el vengador llevará la peor parte.
Moraleja 10
Nadie piensa en los sentimientos de la pobre camisa, que estaba orgullosa y "radiante" de estar blanca y recién lavada.
Moraleja 11
No importa que hayas sido concebido para mantener calor y luz en el mundo, y para transformar alimentos en suculentos platos, siempre habrá algún idiota que te utilice para jugar contigo.
Se me ocurrieron algunas otras moralejas, donde el papá de Jaimito representa un plato de espaguetis con albóndigas y los carbones la entropía del universo, pero esta y todas las demás que se les ocurra las dejaré para que ustedes, lectores de este blog, las imaginen y nos las regalen a través de sus comentarios.
¿Que otra moraleja se te ocurre?
Continuar leyendo!