
Velocidad en Perspectiva fue un Aleph de hace algún tiempo que mostró 3 puntos de vista de un suceso. Este aunque no es el mismo suceso, podría convertirse en la cuarta perspectiva, o en una alternativa de la primera, así que simplemente se los dejo como una alternativa a un Aleph, ya que además, es lo único que podría escribir esta semana.
Velocidad en Perspectiva 2.0
Tras un reconfortante sueño se despierta al lado de la mujer que ama. Es una mañana hermosa que le alimenta para hacer algunas cuantas payasadas mientras la va despertando. A través de la ventana se pueden observar aquella cadena montañosa que siempre le ha gustado y que ahora acompaña el inicio de cada día. El sol le da los buenos días a través de su ventana, dispersándose en colores.
Es un día especial ya que se celebrará un cumpleaños en su casa, y siempre le ha gustado tener invitados, más ahora que tiene una nueva casa construida a su completo gusto. Aunque siempre madruga, esta vez se justifica en la consecución de las últimas cosas, en finalizar los detalles logísticos, y sabe que le toca ir hasta la ciudad a realizar las compras finales.
Decide irse en su moto, una BMW R1200 que sabía entregarle toda la velocidad a la que estaba acostumbrado a vivir su vida. Toma la vía a la ciudad sintiendo como el aire golpea contra su pecho y disfrutando el rugido del motor mientras sigue acelerando.
En la ciudad hace un par de paradas, no necesita salir del sur de la ciudad y hace la parada que constituía su objetivo principal, comprar los complementos del almuerzo de celebración, un poco de lechona, unos chorizos, unas arepas, comida que disfruta desde su infancia, que lo han vuelto cliente fiel de ese informal puesto que está a menos de media cuadra de la vía principal.
Acomoda todo en su maletín, saboreando de antemano en su mente lo que será un agradable almuerzo, y con una sonrisa enciende su moto mientras acomoda su casco y sus guantes. En el momento de arrancar el semáforo está cambiando, pero está seguro que al contar con una máquina que pasa de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos podrá pasar sin inconvenientes. Desafortunadamente estaba a menos de media cuadra del semáforo, con lo que solo alcanzó a pasar un par de segundos hasta que aquella camioneta lo impactara de lleno en su costado derecho. Una inercia conjunta le hizo seguir en un recorrido diagonal directamente hasta aquel poste que pondría fin a su trayecto, y a su vida. Un golpe tan mortal que partió aquella formidable moto en dos, pero que no logró acabarlo de inmediato, ya que su increíble fortaleza le permitió esperar unos minutos, pudo maldecir a aquellas aves de rapiña que se acercaron no para ayudarlo, sino para tomar su reloj, revisar sus bolsillos, tomar papeles, y hasta la comida, e incluso a ese taxista que se detuvo únicamente para coger su canguro y marcharse. Pero esto fue irrelevante ya que esa misma fortaleza fue la que le permitió ver a su madre cuando llegó a su ayuda, y unos minutos más tarde tomar la mano de su esposa y hablar con ella, justo antes de seguir su camino, y seguir disfrutando la velocidad a otra escala, en otros lugares, mientras hace reír a todo aquel que pasa a su lado.
Este es el fin de la historia, ya que no tiene sentido seguir narrando como sus hermanos, sobrinos, amigos lo lloramos en el hospital y lo seguimos llorando en el transcurso de los días.
Adios Tio Tato, tu peculiar forma de vivir la vida nos demostró lo sabio que eras cuando decías que no hay cadáver con trasteo, no nos llevamos nada, por lo que la vida se debe vivir al día, disfrutando de cada momento, y por eso me alegro de saber que viviste y moriste disfrutando de cada cosa que te gustaba.
PD: A manera de información, este accidente sucedió el pasado domingo, antes de las diez de la mañana, en la Av. Pasoancho con 70. Y aunque la moraleja podría ser que tengan cuidado cuando anden en moto, en realidad es que disfruten su vida como les de la gana de hacerlo hasta el último momento.
jueves, 10 de junio de 2010
Velocidad en Perspectiva 2.0
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Mauro Z
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miércoles, 3 de diciembre de 2008
Death Race
Death Race es un remake de un clásico del cine de acción, "Death Race 2000", excepto que en la original actuaban David Carradine y Sylvester Stallone, y en esta actúa Jason Statham y el rapero/actor Tyrese Gibson.
Pero aunque no me he visto la original de 1975, puedo decir que las comparaciones paran ahí. (Las fotos que verás despues del salto lo confirmarán)
Primero déjenme contarles como llego a "mis manos". Estaba yo paseando por algún almacén de cadena (cualquiera que haya tenido un éxito considerable) y me detuve en la zona de artículos electrónicos (mi zona preferida), en uno de los TV LCD que me hacen chorrear la baba me detuve a ver una carnicería motorizada que me atrajo, como ya iba por la mitad, le pregunté al dependiente por la calidad del video, las salidas de audio, si tenía entradas para video de computador y finalmente que si podía volver a poner la película. Lo cual, muy amablemente hizo. Hora y media después, aún no había comprado nada pero tenía material para esta columna.
La historia es muy básica, como la mayoría de las películas de acción no te pone mucho a pensar sino a destilar adrenalina, los choques son continuos y cada vez mas espectaculares, los efectos son específicamente para ampliar el efecto de chatarra volando hacia tu cara o de las balas rozando tus oidos (era un buen TV, no lo puedo negar).
Como Statham hace casi todas sus escenas de riesgo (o al menos lo hizo en Transporter), incluyendo conducción y pelea (hay más?) poco a poco se va encasillando en este tipo de cintas, que aunque no es algo malo, le falta a uno ver algo más. Obviamente lo hace por ser medallista olimpico en clavado y experto en artes marciales, conducción riesgosa y otras tantas cosas, lo cual eleva la calidad de la acción de la cinta.
En general, van a pasar un buen rato, muy entretenido, sin necesidad de encender su cerebro para nada.
Desde la página web oficial, llegarás a un juego que resume todo lo que es la película.
P.D. Adivinen cuales fotos son de la película reciente y cuales de la original del 75.



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Macaco
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jueves, 9 de octubre de 2008
Velocidad en Perspectiva
Hoy jueves, en el Aleph, una historia se mostró, como siempre, desde muchos puntos diferentes.
Perspectiva 1
La historia inicia con una toma a mitad de la mañana por una calle del centro de la ciudad, la luz del sol se ve opacada por lo que sería un lente oscurecido y se escucha el típico sonido de los carros, los pitos, la urbe. Aunque la toma inicia a una cuadra de un semáforo en rojo, este se acerca vertiginosamente mientras vehículos encendidos pero aparcados pasan hacia atrás cuando la toma los va rebasando. Rápidamente se llega hasta el semáforo, aún en rojo, que sale de la visión, pero justo por la esquina derecha alcanza a aparecer una mancha blanca por una fracción de segundo, y a continuación la toma deja de avanzar hacia adelante y empieza a avanzar hacia la izquierda en un movimiento parabólico hasta que queda una toma del horizonte, pero en vertical, con un primer plano del pavimento, que lentamente se empieza a pintar de rojo. De ahí en adelante las demás tomas son incoherentes, inconexas, irreales. Se ve una corbata de rayas, un joven barbado y peludo, un mono mostrando su mano y su dedo, voces de gritos, una mujer pidiendo a los gritos que rece, preguntas idiotas de donde viene y para donde va, una cara conocida, oscuridad, mas gente con guantes, el techo interior de un vehículo… inconciencia.
Perspectiva 2
La historia inicia con un primer plano de un gran timón, y más allá una trompa blanca de un vehículo bastante grande y luego la calle mucho más abajo, todo esto enmarcado en el sonido estridente de un fuerte motor. El vehículo está en movimiento y observa como el semáforo al que ya está llegando cambia de verde a amarillo, por lo cual acelera para no tener que frenar en el inevitable rojo. En el momento en que el semáforo es rebasado se observa una mancha, posiblemente de una moto a alta velocidad, que aparece por el lado izquierdo de la imagen, y se pierde por un segundo frente a la parte delantera del vehículo. Este detiene su marcha, pero no lo suficientemente rápido como para observar como el cuerpo y la moto aparecen nuevamente alejándose por los aires y terminando cuatro metros más adelante.
Se observa como la imagen pasa a la puerta, luego al exterior del vehículo, y se queda clavado en el tumulto de gente que empieza a aparecer, y se queda ahí, observando por muchos minutos, las personas no permiten ver que es lo que realmente está sucediendo, pero la cámara no se mueve hasta que una ambulancia llega y después de un rato se vuelve a ir de nuevo. Termina observando como un par de policías se empiezan a acercar con una libreta en la mano.
Perspectiva 3
La historia inicia sonando salsa dentro de un carro que tiene los vidrios arriba y el aire acondicionado prendido. Está en primera fila en un semáforo en rojo y llega una conversación de una mujer con acento paisa. Por la izquierda entra una moto que a una gran velocidad rebasa el vehículo e ignora el semáforo en rojo, en el mismo momento que un camión de basura avanza rápidamente por la vía perpendicular a dicho semáforo, y con toda la masa que semejante monstruo puede ejercer impacta al motociclista haciéndolo volar por los aires, con partes de su moto. La mujer paisa que aparece en escena pone cara de terror, se ve una mano al final de una manga de una camisa, la cual suelta un cinturón de seguridad, levantando el seguro de la puerta, se escucha un “Martha, ya vengo”, y la imagen recorre los pocos metros que separa el vehículo hasta donde está el cuerpo tendido de lado del motociclista, mientras un charco de sangre empieza a formarse alrededor de su cabeza.
Las mismas manos desnudas que soltaron el cinturón y el seguro del vehículo, tratan de sostener al hombre en lugares que identifica sin sangre, mientras llega un hombre de cabello mono, de unos 32 años, que se va poniendo unos guantes mientras pregona “YO SOY PARAMÉDICO”. De detrás de la cámara sale un “excelente, yo también”, y con cara de satisfacción se ponen manos a la obra, a sostener al hombre, hablarle, pedirle que se quede quieto porque está tratando de moverse mientras gesticula inteligiblemente.
Tras un forcejeo el hombre accidentado se voltea boca arriba a la fuerza, mientras el rostro del mono y los gestos de las manos desnudas muestran resignación por no lograr mantenerlo en su posición inicial. El hombre no está dilatando pupila y esto le preocupa al hombre de cabello mono mientras lo empieza a revisar. Se le encuentra un carné que en primer plano muestra el nombre de Alejandro, nombre que las dos voces reinantes empiezan a usar para tranquilizar y mantener alerta al sujeto acostado en el pavimento, que ya empieza a responder a las preguntas que le realizan.
Un plano general muestra como ya se ha arremolinado muchas personas, cerrando un círculo muy cercano al accidente, incluso con policías curioseando, y vehículos pasando muy lento a ver como pueden satisfacer su morbo. Por primera vez se ve que el hombre de las manos desnudas está de camisa morada y corbata a rayas, es peludo y barbado y a un gesto y una voz hace que las personas se alejen unos metros para dar aire… pero por solo unos segundos porque el morbo puede mas y las personas vuelven a acercarse para ver que pedazo de ceso pueden registrar con sus ojos. Una mujer está gritando “Alejandro, di El Señor es mi pastor y nada me pasará” una y otra vez. Un celular suena desde el bolsillo de la camisa del accidentado, el hombre de las manos desnudas lo toma y contesta, es del trabajo donde ya están enterados, piden la dirección del accidente, y reportan un nombre que le dan al accidentado para que sepa que alguien conocido viene en camino.
Después de muchos minutos, el hombre de corbata está sentado en el suelo ayudando a sostener la cabeza del motociclista, hasta que por fin llega una ambulancia (la segunda que llega, la primera es una que anuncia no tener paramédicos). De esta desciende un conductor con rostro de no querer tocar sangre, y una paramédica que a una señal del hombre de corbata trae un cuello ortopédico y una camilla rígida. Mientras el encorbatado se pone unos guantes que sacan de la ambulancia, la paramédica y el hombre mono colocan el cuello ortopédico. Posteriormente, y con una coordinación digna de un equipo que lleva años trabajando juntos, entre los 4 desconocidos suben al hombre a la camilla rígida, la cual levantan a una voz y es introducida en la ambulancia.
Todos se quitan los guantes, los botan en la caneca de la ambulancia. Los dos paramédicos se estrechan la mano, el encorbatado habla con la policía mientras el mono lo hace con el hombre de la empresa del accidentado y un momento después, la ambulancia y cada uno de los paramédicos toman un camino diferente.
FIN
Por supuesto, hay muchas más perspectivas, pero este artículo hubiera quedado mucho más largo.
Para los que se lo pregunten, esto sucedió ayer miércoles 8 de octubre a las 9:30 a.m. (aproximadamente) en alguna calle de la ciudad de Cali, y la tercera perspectiva corresponde justamente a la de este narrador.
Foto: Mauro Z
Mauro Z.
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Mauro Z
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sábado, 24 de mayo de 2008
Sobreestimulación virtual y urbana
Hoy de nuevo tendré que mover mi artículo sobre los buses a causa de la necesidad de expulsar todo lo que me genera esta sobre estimulación de la semana.
El jueves en la tarde mollyparker me mostró lo que es el amor en Caspiroleta. Me llegó. Me hizo recordar. Después Marina, en es evidente me puso a pensar en muchas cosas, aunque algunas de las cosas que decía no las entendiera por completo. Tuve un remolino de emociones en mi bandeja de entrada a causa de unas conversaciones que adelanté con un par de grandes amigos.
Al finalizar el día en una lluviosa noche, por la ventanilla del bus en el que me dirigía hacia la casa de mi novia, vi un taxi patas arriba cual cucarrón. También vi a unos policías que agarraban a unos tipos cubiertos por capas para la lluvia y en bicicleta. Los agarraban y manoteaban mientras en la mano suelta llevaban armas. Los carros paraban a ver. Creí que era algo muy grave por las armas de los policías desenfundadas, pero sólo veía que los tipos cargaban DVDs piratas en sus manos. Creo que sólo era un reclamo airado por la mala calidad de la mercancía que los policías compraron.
Al llegar llovía tanto que era difícil escapar de los charcos, y pensé en mi artículo en construcción sobre los buses. A la gente le debe gustar andar en carro porque le tiene miedo al agua. Y también porque le encanta echarle el agua a los peatones. Yo generalmente como en esa noche uso mi paraguas para protegerme de los carros y no del agua (que creo) cae no tan sucia del cielo. Jugando fútbol con frío y lluvia corroboré que los caleños le tienen miedo al agua.
En la mañana del viernes, aún con lluvia el carro (o lo que quedaba de él) más compacto que he visto en mi vida, alertó mi mañana con su “estoy bien aquí acomodado contra un poste, los demás pueden transitar por el otro carril”. Creo, que ni las gafas más gruesas que he visto, que se asomaron en la cara de una niña en el bus de la mañana, ni cualquier otra imagen podrán sacar de mi cabeza la imagen de ese carro con un poste metálico doblado por encima de él. Los huecos, los carros, las venas de la ciudad, una ciudad donde o el agua o la luz se va cuando llueve mucho. Una ciudad que retrocede y con velocidad va a ser de nuevo un pueblo. Y en todas esas preocupaciones mi padre me pregunta intrigado si es cierto que puede navegar por sólo 3000 pesos ilimitadamente desde su celular. Le dije que, con algunas restricciones, si y recordé lo que había leído el día anterior en la tejedora (muy buen blog).
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kxi
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