En algún momento del año pasado, cuando salía de cine, tuve alrededor de medio segundo de orgullo que fue inmediatamente remplazado por varios minutos de incertidumbre, hasta que decidí que no podía dar con una respuesta satisfactoria (a mi criterio) y decidí simplemente documentar fotográficamente la escena. ¿De qué carajos estos hablando? No es muy complicado, simplemente fue una vez que vi los dos espacios que una sala de cine tenía reservados para discapacitados.
Por supuesto me sentí orgulloso de que en nuestra ciudad ya se encontraran este tipo de cosas, que son mucho más que “detalles de fina coquetería” y en realidad es la inclusión de un grupo de personas que son marginadas por los obstáculos que les suele ofrecer la vida. Desafortunadamente ese orgullo se transformó en incertidumbre puesto que en realidad la escena era la siguiente:
Donde se detallan tooodos los escalones que hay que subir, desde la pantalla hasta la ubicación que tiene las mencionadas señales. Incluso uno podría llegar a pensar que uno de cada dos escalones tiene un ancho especial para que sea “fácil” subir la silla de ruedas, pero al llegar a la pantalla y voltear para dirigirme a la salida, es la siguiente imagen con la que nos encontramos:
Unas paradas y angostas escaleras, que sirven de entrada y de salida de la sala.
Ahora, ¿por qué traigo todo esto a un jueves del Aleph?, es sencillo, simplemente quiero que develemos que es lo que hay detrás de esto, que posibilidades podrían haber.
La primera posibilidad que se me ocurre, es que en realidad el cine tiene un complejo y sofisticado sistema mecánico - neumático que cuando una persona con discapacidad llega logra que todas las escaleras se aplanen en correspondientes rampas, al mismo tiempo que el suelo donde están esas dos sillas gira ocultándolas y dejándoles el espacio apropiado. Desafortunadamente la pendiente con la que quedarían las escaleras de entrada sería demasiado alto, mucho más que lo regulado por la ley, espero la multa no sea demasiado grande.
La segunda posibilidad que se me ocurre, es que en realidad la empresa de cine tiene contratado a dos paramédicos que tengan el conocimiento apropiado del manejo del cuerpo, como para tomar estar personas y trasladarlas cómodamente cargadas hasta las sillas que si tienen una construcción especial (aunque su aspecto sea el más normal para evitar resentimientos) y estos mismos estarán prestos al final de la película para ayudarlos a salir, o incluso en cualquier momento de esta por si se quieren ir antes, o simplemente tienen alguna de esas necesidades fisiológicas que a nadie le gusta tener en cine.
La tercera posibilidad podría ser que han importado un acupunturista directamente desde el lejano oriente, el cual cuenta con la técnica de reactivar tus extremidades, independientemente de la falencia que tengas (incluso independientemente de que las tengas). Pero cuidado, el proceso es netamente temporal, así que si te demoras mucho en salir, o si entras a una película de más de dos horas, puede que te encuentras “atrapado” en el cine.
Una cuarta posibilidad es que alguien le jugó una broma de mal gusto al administrador, diciéndole que TODOS los discapacitados del mundo habían sido curados, y el administrador con esta información haya tomado la decisión de modificar sus instalaciones teniendo en cuenta esto.
¿Qué otras opciones se te ocurren a ti?



