

Recuerdo haber tenido la siguiente conversación: “Yo? Ir a cine a ver una película muda y en blanco y negro hoy en día?, noooo, qué aburrición!” - “Pero Negro, la película es muy buena, está nominada a diez Óscares, debe ser muy buena. Hay que verla” – “Qué va! El Oscar es comercial, eso a mí no me dice nada” – “Yo igual si la voy a ver” Me retiré pensativo hacia mi puesto y examiné la cartelera de cine de las tres empresas que atienden a mi ciudad. Tenía en mi lista una película de Brad Pitt, que aunque no es el mejor actor, suele, salvo algunas excepciones actuar en muy buenas películas, un drama recomendado de George Clooney, que la reseña no me atrapaba, comprar alguna rareza de Martin Scorsese con Hugo, The Help no estaba, que era la que quería ver, había una película de terror que era la que mejor pintaba por el horario (un viernes ya no quiero ver Cine a las diez de la noche) y seguía el Gato con Botas, que ya había visto.
Llamé a un par de amigos a invitarlos al cine y a proponerles la película de Pitt o la de Terror y uno de ellos me dijo, veamos El Artista. “Pero por qué? En serio, no es que no haya disfrutado a Chaplin la vez pasada, pero un viernes en la noche? No creo poder soportarlo” – “Es sólo hora y veinte minutos, además es una comedia. Bueno, tiene drama, suspenso, tiene de todo. La crítica la recomienda. Debe ser muy bacana. Además para estar nominada contras las otras que tienen efectos, algo bueno debe tener” Me desconocí un poco por mi cerrada actitud, después de haber sido un gran defensor del cine Independiente, aunque éste no lo fuera, estaba nominada a mejor película en los Óscares. Cambié de opinión y asistí con mis amigos y esposa a la sala.
Para variar, el que siempre llega tarde, llegó tarde y entramos a la sala sin él y sin cortos (mala señal porque me predispongo). Pero El Artista estaba ahí, como dice un amigo payanés: “Mucho Artista, Soocio”. La película te atrapa desde el primer minuto. La música te mantiene amarrado fuertemente a ella como siguiendo el hilo, y la gesticulación y actos circenses del actor te contagian esa sonrisa que impactó durante toda la película. Más adelanta tu sonrisa se borra lentamente, conforme llegan las desventuras de este no héroe, y cuando el drama te comienza a bajar arranca un desenlace inesperado que te lleva por una corta y no tan inclinada montaña rusa para frenar con un acolchado fin que te hace suspirar, como diciendo “tarea concluida”. Gran película. Recomendadísima.
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