lunes, 29 de junio de 2009

Instrucciones para cagar en baño público

maggie's swirly pooAntes comenzar, si tiene problemas con los textos que puedan ser algo escatológicos, por favor vuelva mañana o el próximo martes y ahórrese el texto de hoy.

Siempre me ha parecido que para cagar se necesita cierta privacidad. Es que no es lo mismo que mear. Uno (de hombre) siempre ha podido sacarse la pinga y mear detrás de cualquier arbolito. A algunos hasta les gusta de frente para que se las vean (ya saben, cada uno tiene sus "perversiones" y el exhibicionismo puede ser una de ellas). Uno puede mear en un orinal con otros al lado sin problema. Hasta de niño puede jugar con algún primo a ver quién mata más hormigas con su chorrito. Pero la cagada, es algo diferente. La posición mismo de estar sentado en un inodoro (o en cualquier parte), con los pantalones abajo, dispuesto a dilatar tu esfínter para dejar salir algo, que podría ser del tamaño (lo siento, estoy siendo muy Freudiano?) de otra cosa que quisiera entrar, es humillante. Es por eso, que la expresión: "lo cogieron con los calzones abajo!" no es gratuita. El estado en que uno se encuentra al momento de cagar, puede ser el momento de mayor indefensión para un hombre. Digamos que para las damas es algo diferente, puesto que ellas además sufren al momento de mear. Pero para un hombre, pasar del estado "viril" de la meada, al estado "pueril" de la cagada es algo fuerte. Algunos, hasta se aguantan en los paseos, para evitarse ese penoso momento del baño.

Yo, por ejemplo, nunca he podido entrar anunciando a una fiesta o reunión: "Ya usaron el baño? Si no lo han usado, úsenlo ya, porque me voy a pegar una que lo va a dejar vacunado por un buen rato. O consigan fósforos!". No, a mí, no me gusta que la gente sepa cuando estoy cagando. Ni que se imagine cómo lo hago, ni que huela, ni nada. A mí no me llena de orgullo, el tamaño del bollo que dejo en la taza, ni salgo corriendo a mostrárselo a mis amigos: "Ey, ey! miren semejante, cómo cabía ese animal en mi intestino!". No, yo no soy así. De hecho, me parece un poco molesta esta actitud. Jamás, salí corriendo detrás de aquel amigo, a ver su efímero trofeo flotante. Para aquellas personas que son como yo, tal vez les parezcan divertidas estas situaciones.

Encontrando el momento justo
Dado que la acción de cagar debe ser tan privada, y ante la imposibilidad de hallar un momento privado y a solas para sentarse en el trono (que además sea propio), por lo menos debe garantizarse soledad en los instantes justos. Esto es, hay que conocer los horarios adecuados para ingresar al baño público, en los que haya menor tráfico de personas y ojalá se encuentren solos para evitar toparse con alguien. Es si uno se va a poner en posición indefensa, por lo menos que nadie lo sepa. Claro, que como se entenderá que si uno debe acudir a un baño público, es porque no hay el tiempo para poder esperar llegar a casa, entonces también es probable, que no haya mucho tiempo para esperar la soledad de este lugar. Así que puede intentar practicar la técnica de pasar desapersibido entre las multitudes para entrar a un cubículo "no habitado" sin que mucha gente lo note y estar tranquilo (como primera medida no mire la cara de la gente con la que se tope en el baño). Igual no se preocupe, que mientras usted esté adentro todo entenderán que no debe ser molestado (esto no aplica para los estudiantes de colegio y de algunas facultades de universidad, los cuales pueden sufrir de algunas molestias si se dejan pillar en este momento íntimo por sus compañeros de clase). Eso sí, le aseguro que esa técnica no le permitirá inspeccionar todos los cubículos para garantizar sentarse en el más limpio (o el menos sucio, dependiendo de los usuarios. No es lo mismo el baño público de una terminal de buses, de un restaurante, de un bar, de un centro comercial o el de una oficina). También puede usar la táctica del vanidoso, que consiste en pasar mucho tiempo en el espejo acomodándose el peinado mientras la gente sale del baño y así usted puede inspeccionar los cubículos e ingresar al que más le convenga sin que nadie lo note. Finalmente, también está la táctica de nunca son los mismos, que consiste en asumir que alguien sabrá lo que usted va a hacer, y esos serán los que se encuentren en el baño cuando usted entre a revisar los cubículos, pero esos no serán los que sigan en el baño cuando usted salga, sino que se habrán ido muy lejos, por lo cual: "What the hell!".

Asumiendo...
Es imperdonable sentarse en un baño público y comenzar la "faena" sin papel. Voy a asumir que usted no entrará en esa penosa situación, la cual creo seriamente que sólo le pasa a los babosos personajes que interpretan en la películas cómicas gringas, y al más despistado del mundo. A mí no me ha pasado y no quiero entrar a solucionarle el problema al torpe que se deje envolver en esa situación tan, pero tan incómoda. Así que me la voy a saltar. Se supone, que así no haya mucho tiempo para revisar los cubículos, la acción mínima y OBLIGATORIA, que se debe hacer es que si USTED NO LLEVA PAPEL, DEBE REVISAR QUE HAYA, POR FAVOR!. Y si no hay entre a otro cubículo, y si no hay en ninguno devuélvase a donde pueda conseguirlo: servilletas, papel periódico, hojas secas, lo que sea, pero por favor no se vaya sin la herramienta, o pasará un muy mal momento, peor que al hecho en sí de sentarse en un baño público. Bueno, asumiendo que si hay papel, ahora lo que en realidad debe asumir, es que el baño elegido es. Y si usted no pudo elegir otro en mejores condiciones, pues lo siento mucho, o se sale y asume erradicar todos sus complejos de necesidad de privacidad y arranca como un macho salvaje a inspeccionar todos los cubículos, hasta encontrar el que mejor le parezca, arrancando gritos de insatisfacción a su paso, cuando se encuentre algo que no le parezca cómodo y anunciando que va a cagar, así que debería todo el mundo desalojar el lugar. O simplemente asuma que como esté, ese lugar secreto y privado será en donde usted rápidamente (ojalá) llevará a cabo su incómodo "negocio". Así que si la taza está sucia, ponga papel sobre ella o intente aquella penosa posición que las mujeres llevan practicando desde su infancia, y en la cual usted lamentablemente no podría imitar con facilidad. Si el baño está lleno, suelte primero (así además se dará cuenta si no está tapado antes de tenga problemas), pero SIN BAJARSE LOS PANTALONES. En fin, asuma lo que escogió.

El arte del silencio
Para que una cagada sea de verdad privada, no llame la atención (recuerde poner su celular en silencio y no contestar - pero qué clase de persona contesta mientras caga?). No importa si en su casa usted grita al asomo del mojón o necesita darle un impulso con una contracción parecida a la de las mujeres en parto, hágalo callado. Si no quiso que lo vieran entrar, para qué va a querer que lo vean salir. Y la verdad es que el morbo, es una cosa muy jodida. Acaso no ha visto los trancones que se forman en las vías a causa de los conductores que quieren ver la sangre derramada de un accidentado? Pues es lo mismo, aquellos que entran a lavarse las manos querrán ver la cara de aquel desgraciado que tanto sufre gritando por la salida de cada bollo atravesado. Por favor, muérdase la lengua, pero no llame la atención. Y lo mismo, si en el proceso, puede evitar las flatulencias sonoras, o disimular su sonido, hágalo también. Son igual de llamativas que el dolor. Es comprensible que no lo pueda hacer (algunas cagadas son realmente villanas y disfrutan dejando mal a quien las lleva acabo), pero haga un esfuerzo.

La paciencia y la huída
Como le comentaba, es preciso que si se empeñó tanto en no dejarse ver al momento de entrar, ahora sea todavía más precavido al momento de salir. Así que tome su tiempo. Usted ya está en el peor de sus estados, así que puede esperar hasta que la situación cambie a su favor y el lugar se desocupe para salir discretamente. Ante la horrible situación de la espera, en la cual el paso del tiempo puede hacerlo enloquecer, la recomendación es siempre tener algo que hacer. Por ejemplo, puede leer todo el periódico que llevó para ser usado, antes de usarlo. O puede intentar batir los records de todos los juegos de su celular (no usarlo para hablar) mientras pasa el tiempo. Cuente las líneas de la baldosa. Haga cálculos mentales. Desarrolle aquella idea que tenía de negocio (muchas veces las ideas más brillantes vienen de los momentos de mayor indefensión, es decir cuando se está en el baño). Intente trovar en la mente. En fin mate el tiempo, hasta que escuche el silencio que le permitirá escabullirse de su estrecha prisión. Eso sí, aproveche para limpiarse y estar listo para la huída. No sea que usted espere el silencio para limpiarse y soltar y que justo cuando acabe el lugar vuelva a estar lleno de gente. Trate de no soltar hasta que no esté listo para salir, puesto que recuerde: EL MORBO, EL MORBO. Si usted suelta y hay gente en el lavamanos, pueden demorarse todo lo posible con tal de verle la cara y de decirle sin hablarle: "Ah, eras vos el del olorcito, puaj!".

Lávese las manos y piérdase
Creo que no tengo que decir nada más sobre esto. Sólo quería resaltar la importancia de este paso que no debe ser olvidado. Es decir, por más privacidad que queramos no podemos andar por ahí después de una cagada (clandestina o no) con las manos sucias saludando a la gente. Así que por favor, después de hacerlo, lávate las manos.

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Foto de sysop

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sábado, 27 de junio de 2009

Y terminé mi relación con El País

Periódico¿Se acuerdan que muy dignamente cerré mi cuenta en el BBVA? Bueno, en esa ocasión les contaba que me había inspirado en las batallas que libra Patton, el cual parece tener más tiempo y gracia que yo para dar estas batallas, pero no más amargura que Carolina, La peleadora, la cual escribió sobre nosotros esta semana (no es cierto, pero le voy a recomendar nuestro manual). En fin, también por ahí me "agarré con Café del Sol" y la cosa quedó en que después de como cinco correos que nos cruzamos y un par de llamadas que me hicieron yo iba a ir a una cita para que se disculparan conmigo y me ofrecieran una cena para dos (otro día) como excusa y yo los pudiera retroalimentar de lo que había pasado (como si ya todo no hubiera quedado dicho en el post, y como si ya la excusa no hubiera sido presentada por correo, en un comentario del mismo post, y por teléfono). De todos modos acepté a ir, pero en ese momento mi vida laboral estaba en su clímax. Nunca tuve tiempo de salir del trabajo para ir, y cuando lo tuve tenía que llegar a la clase a preparar clases o calificar. Así que dejé pasar el tiempo y ahí quedó todo. Pero Buuuurrro, por qué no cobraste la cena? Como si Café del Sol no fuera rico? (rico y caro, si, pero muy rico). Pues porque como les dije, no tuve el tiempo de hacerlo, y porque detrás de esa cena estaba todo el combo que se la ganó (es decir como 10 personas), más todo el combo del Manual (otros 5). Y como que una cosa es negociar y otra mendigar. El dueño me había ofrecido una cena para dos a mí no más. Pues no, qué pereza, prefería dejar mi queja en Manual y seguir mi vida de consumidor feliz.

Pero de eso no les quería hablar, sino que una cosa llevó a la otra, y criticando uno se queda divagando. Resulta que el viernes 5 de diciembre fui a escuchar a Juanes al concierto que hizo El País en el Pascual Guerrero. En esa ocasión, recuerdo que compré las boletas en preventa, asegurando un precio bajo y al ver que el concierto lo organizaba el periódico regional del cual yo era suscriptor, pregunté si había algún descuento por tener la Tarjeta Selecta (gancho de venta del periódico), la cual hasta el momento no he había servido de mucho (y hasta el momento sólo me ha servido para que el descuento de un evento cultural me permitiera hacer como si no pagara la alta cuota que cobra tuboleta.com por operar). En ese momento me dijeron que La Selecta no tenía descuento, pero que si pagaba con Master Card o Débito Maestro podría acceder al 10% de descuento en las boletas. Excelente, me dije, preventa y además con descuento. Muy bueno, y salí contento. Faltando 15 días para el concierto (ahora creo que fueron sólo 8, ya no me acuerdo) salieron dos descuentos, uno no me acuerdo con quien, y otro con La Selecta, pero los dos mejores que haber comprado la boleta en preventa y con el descuento. Y cómo así, yo pongo mi capital de trabajo con mes y medio de anticipación al concierto y obtengo menos beneficios? Eso es como si comprara una casa en planos y me saliera más cara. Pude hasta dejar mi dinero en la cuenta y ganarme menos el 1% anual, que rinde el capital en una cuenta de ¿ahorro? y aún, así, a pesar de lo absurdo, hubiera sido más provechoso.

Con alta indignación, pero sin perder la paciencia, decidí darle la oportunidad el periódico, el cual sólo había comprado para regalárselo a mi papá y tener La Selecta (dizque porque era muy buena), dado que el periódico no es que sea muy imparcial (ya saben mi problema con la media), ni que tenga notas tan interesantes, ni que tenga encuestas inteligentes, más bien como estúpidas, ni que nada. Servía para limpiar cosas. Pero bueno, volviendo al tema que nos atañe, volví al lugar donde había comprado las boletas y les conté que el descuento actual era mejor que al cual yo había accedido y que eso era injusto con los compradores que habíamos madrugado, apostándole a la realización del evento. Y que además, fuera de esa discusión, yo también tenía la Tarjeta Selecta, así que quería acceder al nuevo descuento, olvidando que fueran tan petardos (eso no se los dije, de hecho fui bastante elegante en la petición). Pero nada, me dijeron que no había nada que hacer. Así que muy dignamente les dije que bueno, que no había problema, pero que cuando se venciera mi suscripción, quería que me llamaran para decirles que no les iba a renovar nada por burros. Y además ni que fuera un buen periódico. El Occidente me parece mejor y además es gratis. Recuerdo que la vendedora sonrío (y hasta me imagino que pensó: "como si me importara") y dijo que lo sentía mucho, pero que no podía hacer nada.

Pues bien, ya me llamaron, hace dos semanas me llamaron. Ahh que felicidad, pero que emoción. Lo que tanto había esperado. Pobre vendedora de call center. Ella sin saber nada, sin ningún poder de decisión, sin nada. Sólo esperando una renovación. Llegó con una retahíla que contaba todos los beneficios de la promoción. La dejé hablar con paciencia, y cuando estaba tomando impulso para seguir contando el resto la corté con un "no estoy interesado" escueto y sin sentimiento alguno. En seco frenó como si hubiera puesto un tocacintas a girar en sentido opuesto, y desencajada alcanzó a decir (pobre) "puedo preguntar por qué?". Je je, ja ja. Era como alimento para mi alma vengativa y rencorosa. "Usted recuerda el concierto de Juanes el año pasado?" - comencé a decirle. Bueno, ahí me regué a contarle la historia que ahora les narro a ustedes, y terminé con un "y es por eso que no quiero saber nada más de ustedes. Ojalá me borraran de su base de datos, porque si me llaman de nuevo no voy a ser nada gentil, además que sus correos llegarán directamente a mi carpeta de SPAM". Y cuando estaba a punto de colgar, como un arrebato se apoderó de mí y le dije - "No, también hay otra razón". Creo que la vendedora no me colgó por amable. Pobrecita, quién sabe cuánto loco como yo le dice sus verdades, pero además tratándola mal. Y ella trabajando. "Bueno," - le dije - "Recuerda que el periódico sacó unos fascículos de un libro (ni recuerdo de qué) los domingos. Que para comodidad del suscriptor, iban a entregar el libro completo y empastado al final. Pues dado, que yo sabía que no iba a terminar mi suscripción, pedí que me entregaran los fasículos los domingos para después terminar el libro comprando los que me faltaran con el periódico de los domingos. Y adivinen: No se podía. No se le pueden brindar comodidades al suscriptor porque se mal acostumbra" - ven? - "Por esa razón," - terminé mi sermón - "también es mejor El Occidente, y además es gratis."

Aaaahhh, cómo se siente de bien. Ahora tengo menos papel inservible en mi casa, y no tengo que aguantar las encuestas idiotas. Puedo ver el valor del dólar en el trabajo, la programación de cine en Internet y saber que Murió Michael Jackson también en la red. No me hacen falta.


Foto de: Sergis Blog

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miércoles, 24 de junio de 2009

Up (2009)


Debido a mi repulsión natural y cultivada por las películas de Disney y/o Pixar, es todo un desafío reseñar hoy esta película. Como las razones de mi repulsión no hacen parte explícita del tema que pienso tratar, pongamos de inmediato manos a la obra y salgamos de esto antes de que me arrepienta.

Empecemos por decir que me gustó. Desde el momento en que un amigo me hizo caer en la cuenta de las características del prota, se me hizo casi que indispensable verme esta película, aunque no necesariamente en cine, pero pues preferí sacrificar calidad de voces originales a cambio de vérmela con excelente calidad visual y auditiva (¡y claro, para no apoyar la piratería […]!). Consciente de mis chocheras y resabios, descubrí el potencial de diversión que me podría reflejar un personaje de este estilo, además de la enorme ventaja que tiene todo aquel que es capaz de burlarse de sí mismo (¡ja!). Por otra parte, mientras observaba los avances técnicos en animación que se habían aplicado, así como la enorme dedicación que se le tuvo durante años al guión antes de que se viera realizada, fueron puntos a favor que se fueron reflejando mientras la veía.

Al iniciar Up, me deslumbró el lenguaje visual tan adulto que se empezó a manejar, tanto para el humor como para tocar temas de cierto cuidado con los menores de edad, como la infertilidad, la muerte y hasta las obligaciones de un ciudadano. Siguiendo con las buenas impresiones, de un momento a otro la casa del prota se eleva por los aires con la ayuda de cientos de globos, donde cada uno de ellos es único e independiente en su movimiento, siendo la escena mejor animada que haya visto recientemente. Más tarde, ya emprendido el viaje, son puestos en escena el resto de personajes, cuya comicidad e inocencia vuelve y deja la película en manos de los niños, lo cual hace que hacia el final uno sienta que hay una distribución fuerte de cargas argumentales en cada esquina de la historia contada pero que, como resultado esperado, la balancea.

En conclusión, el doblaje no es malo, la música es apropiada (afortunadamente es sólo incidental y no cantan); tiene una que otra incongruencia que no afecta más que a quienes nos fijamos en ciertos detalles, además que su final, aunque tenía potencial para haber sido más constructivo, es algo que podrían esperarse la mayoría de los espectadores. Por todo esto, esta sí que se puede denominar como una película recomendada para todo público, ya que su mensaje es positivo y nos hace pensar sobre tener presente el momento indicado para soltar el lastre y dejar huella en este breve paso nuestro por la vida.

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Quienes estuvimos en el preestreno de Transformers 2

Aún la cabeza me da vueltas, pero estoy seguro que todos los que estuvieron ahí tienen mucho que comentar.

¿Y qué tal si a eso le adicionamos el que regale una boleta entre quienes lo hagan?

Bueno, aquí está: ¿Cómo te pareció Transformers 2?

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martes, 23 de junio de 2009

Instrucciones para destapar una botella de vino

Inspirado en una foto que me compartió Sama hace poco, de la cual pude burlarme larga y silenciosamente y en un recuerdo de una experiencia similar vivida hace casi dos años, hoy les presento estas posiblemente útiles instrucciones:

Posiblemente se hayan topado con el aumento del tamaño de las góndolas para exposición de vino de los autoservicios, o con invitaciones a catas de vino. Pues bien, con la inminente globalización, que a los dospuntoceristas ya no les parece novedad, la llegada y consolidación de las cadenas de autoservicios europeas, el fuerte mercadeo emprendido por los productores de vino chilenos y argentinos y la reducción en los precios de este bien de consumo (de delicioso consumo), ha hecho que muchos de nosotros pensemos en una botella de vino como una excelente elección a la hora de hacer un regalo, de llegar a una reunión con algo bajo del brazo (ya no sólo un pan) o de simplemente comprar para disfrutar en la casa, acompañado o en solitario. Pues bien tenga presente que para poder disfrutar de este delicioso bien de consumo, es decir, para consumirlo, debe poder destaparlo primero. Y esto, no es algo obvio.

La selección
En la góndola (o en el lugar que haya elegido para comprar) se encontrará una gran variedad. Si usted no es un gran conocedor ni un gran paladar, hay dos opciones fáciles con las que usted quedará bien: Merlot o Malbec. La Cabernet Sauvignon también será una buena opción, pero las dos cepas anteriores le garantizarán una suavidad que todos los comensales apreciarán. Ahora no se preocupe mucho por la marca, sólo busque algo al alcance de su bolsillo y a la altura de la ocasión. Las cepas combinadas también son buena opción. Y claro, hay varias otras cepas buenas. Yo sólo les presento una opción con la que irán a la fija.

Las herramientas
Es sabido por la mayoría, pero no por todos, que las botellas de vino con tapadas con un corcho. Algunas (contenedoras de vinos jóvenes) con corchos sintéticos. Éstos cada vez más difundidos. Esto quiere decir que usted debe garantizar que habrá un sacacorchos al lugar donde vaya. Ya sea porque sepa que allá existe uno (es una casa donde acostumbran a beber vino) o porque usted mismo lo lleva. Claro que usted puede omitir este paso; no considerarlo importante, o simplemente pensar que es una norma de cortesía no llegar con un sacacorchos en el bolsillo. Así mismo como no tener un destapador de botellas de cerveza en el bolsillo también puede hablar bien de usted. No es lo mismo, claro, si usted carga una navaja de esas que tiene múltiples opciones. Teniendo en cuenta eso, y en que usted quiere sorprender (no revelar sus intenciones de beber vino), tampoco llame al anfitrión a contarle que va a llevar una botella de vino.

La improvisación
Siguiendo los pasos anteriores, y teniendo en cuenta que Murphy nunca falla, usted llegará, entregará su botella y con una gran alegría será recibida para luego confesarle que no hay sacacorchos en la casa. Así que aproveche, cualquier momento en el que se pida azúcar, hielo, la licuadora, etc. a los vecinos para también pedirles un sacacorchos. Una vez comprenda que unos adictos a los juegos de video no tendrán los utensilios adecuados para beberse una botella de vino; en cambio sí una caja, pues todos saben que con unas llaves se puede abrir la caja de vino para ser disfrutada con cuidado, puesto que el aserrado sistema puede facilitar que las camisas blancas sufran manchas (sobre todo si son nuevas, remitiéndonos de nuevo al genio Murphy). En fin, volviendo al tema que nos compete, le recomendamos ensayar varios métodos.

  • El de la piedra sobre el corcho no es recomendable, puesto que puede facilitar la ingesta de vidrio y dejar la cocina y/o sala vuelta un solo tono carmesí.
  • El del cuchillo que reemplaza al destapacorchos. Éste puede ser un muy buen sistema, sólo que facilita la ingesta de corcho. Así que tenga en cuenta que después de despedazar el corcho y terminar de meterlo dentro de la botella (en muchos pedacitos) sería recomendable servir el vino con un colador (aún asumiendo el riesgo de cambiarle el sabor).
  • El del tapón-molinillo-mango-de-la-cuchara-de-palo, que permite empujar el corcho en su totalidad hasta meterlo dentro de la botella. Este método tiene las ventajas de que no se sentirán trozos de nada en el vino al momento de beber. Pero una vez que lo haga puede molestar un poco al momento de servirlo, puesto que corcho muchas veces intentará regresar a su posición habitual cerrando el paso del vino. Aunque no todas, puesto que sus ganas de flotar harán que al cambiar de ángulo la botella el corcho se incline por visitar su lado posterior.
El momento de gloria
Una vez logrado su cometido, por cualquier método, le aseguro que mínimo una gota de sudor habrá derramado y que más de una gota de saliva habrá dejado su boca y garganta con ansias locas. Así que simplemente, siéntese, disfrute, relájese y saboree ese delicioso vino que tantas carcajadas le habrá causado a esta altura de la noche. Y para la siguiente vez, también deje el sacacorchos, pues es más divertido así. Bueno, a menos que ya sepa qué regalarle a su amigo en el siguiente cumpleaños.

Foto: Verofly

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lunes, 22 de junio de 2009

Ganadores para el estreno de Transformers

Estos son los ganadores de entradas al preestreno de Transformers II:



Marcela
Eltharion
AlexPiarp
El comiquero
Pablo Prieto
Mona
K-chu
Shakadesu
C1n1c4
Jacinto

Recuerden que el estreno es mañana martes 23 de Junio a las 18:00 (6 pm) en Royal Films de Jardin Plaza.

Si por alguna razón no pueden ir, por favor avisen con tiempo, que hay muchas personas pendientes de ir.

Por cierto, es posible que yo no alcance a llegar, pues mi nuevo horario de oficina, más el hecho de estar hace poco trabajando, asegura que tengo que salir justo a esa hora. Si me extrañan mucho, refieranse a kxi, Z, Sama y/o Omaroti; igual, yo intentaré estar ahí, así sea tarde (como odio entrar tarde a cine!!)

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Gomorra (2008)

Varias veces se ha discernido, incluso aquí en el Manual, sobre el criterio que han tenido los jurados de la Academia para otorgar los controvertidos premios Oscar en sus contadas categorías. Por ejemplo, está la observación sobre cómo hay películas o directores muy buenos que han sido nominados para varios galardones o en numerosas ocasiones, respectivamente, para que al final no ganen nada; o lo hagan por méritos que no les corresponden. En ese sentido, esto nos ha impulsado en su momento a romper la marquesina que recubre lo comercial y elevarnos un poco para buscar las producciones ofertadas por festivales de cine alternativos, como son Cannes, Sundance o la Berlinale.

Paradójicamente, al confiar en el criterio de un jurado que se fija más en lo argumental, lo anecdótico o lo documental, hay ocasiones en donde se topa uno con películas que, por su carga de realismo social y detalle, se pasan de crudas o sencillamente son monótonas. Cabe indicar que tal vez la costumbre de ver o escuchar las atrocidades que se cometen en nuestro entorno a través de la dichosa media, en parte nos insensibiliza y hace que no nos impresione tanto la historia de una pareja de drogadictos que intercambia a su bebé por droga (L’Enfant [2005]), o la historia de un soldado que, atrincherado, ve caer a sus compañeros por el absurdo de demostrar la posición bélica de su país ante los demás (Beaufort [2007]). En el caso de Gomorra [2008], entiendo algunas razones por las cuales fue premiada, mas no las comparto, y es por ello que se reseña con la etiqueta del día lunes.

Según Martin Scorsese, es la película sobre mafia más franca e iluminadora que alguna vez haya visto. A mi parecer, el éxito de este género en el cine no ha estado en el concepto propio de la mafia, sino en la actitud y carácter de los mafiosos alrededor del mundo y las décadas (The Godfather, Scarface, Sonatine, Romanzo Criminale). Precisamente, por ser tan franca y representar hasta cierto punto cómo funciona hoy la maquinaria criminal napolitana; a través de historias paralelas sobre extorsión, narcotráfico, contrabando, e incluso violación de leyes ambientales; es que no se enfoca en desarrollar conflictos personales y se convierte en un cuarto con cuatro ventanas hacia la misma calle, mostrándonos realidades sociales tal y como son, aportando muy poco valor agregado, tanto técnico como artístico.

En adición, Gomorra tiene otro problema: es muy larga para lo que nos pretende contar. Dura casi dos horas y media, lo cual hace que en ciertos momentos a uno se le caiga la atención en la película por el letargo. Con un mejor trabajo de edición, se le hubiese podido quitar casi una hora de duración y haberla hecho más dinámica, por el estilo de Alejandro González I. Por otra parte, hay escenas en donde pareciera que no hubiese coordinación entre la intención del director de enfocar lo que es relevante para sí, y la atención del camarógrafo en ponerle interés a lo sucedido delante suyo.

Lastimosamente, muy pesar de la Palma que el público le otorgó en Cannes, al final uno siente que fueron más los minutos y minutos de atención derrochados que los momentos disfrutados. Hasta la paciencia de un buen cinéfilo tiene un límite, y si usted es de las personas que, por más que se le advirtió y se atrevió a intentarlo, no sobrevivió siquiera con el mensaje visual de Los Viajes Del Viento, es mejor que reserve su tiempo de cine para películas menos extensas, que contengan elementos que capten y mantengan su atención.

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