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jueves, 24 de marzo de 2011

Agradecimientos a Bartolomé


Hoy, en un jueves del Aleph, voy a combinar las dos cosas que suelo publicar en esta columna. La primera (y más abundante) son las múltiples interpretaciones de algo. La segunda (y menos frecuente) consiste en compartirles esas pequeñas joyas que me voy encontrando en el mundo literario.

Hoy lo que les quiero compartir es el primer párrafo del primer relato del libro "Historia Universal de la Infamia" del siempre bien ponderado Jorge Luis Borges (ya saben, el culpable del nombre de esta columna). Es solo un párrafo, no muy largo pero si muy diciente. Y lo que encontrarán posterior a este párrafo es una corta lista de algunas cosas que le debemos a Fray Bartolomé de las Casas (tenía que ser un Fraile).

A continuación, el relato:

En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas. A esa curiosa variación de un filántropo debemos infinitos hechos: los blues de Handy, el éxito logrado en París por el pintor doctor oriental D. Pedro Figari, la buena prosa cimarrona del también oriental D. Vicente Rossi, el tamaño mitológico de Abraham Lincoln, los quinientos mil muertos de la Guerra de Secesión, los tres mil trescientos millones gastados en pensiones militares, la estatua del imaginario Falucho, la admisión del verbo linchar en la décimotercera edición del Diccionario de la Academia, el impetuoso film Aleluya, la fornida carga a la bayoneta llevada por Soler al frente de sus Pardos y Morenos en el Cerrito, la gracia de la señorita de Tal, el moreno que asesinó Martín Fierro, la deplorable rumba El Manisero, el napoleonismo arrestado y encalabozado de Toussaint Louverture, la cruz y la serpiente en Haití, la sangre de las cabras degolladas por el machete del papaloi, la habanera madre del tango, el candombe.


Entre otros hechos (de esos infinitos que nombra) podríamos agradecer:

- El Currulao y sus variantes como el Bambuco Viejo o el Patacoré, también adaptaciones como el Bundé tomado de los indígenas y alimentado con el alma negra y brillante de los afrodescendientes.

- Por supuesto, y como corolario del anterior, podemos agradecer la deliciosa marimba de chonta, y las transportadas que esta nos pega en el Petronio Álvarez.

- La existencia de personalidades tan geniales como la de Edson Arantes do Nascimentocomo (mejor conocido como Pele), o tan amargas como la del Negro Acacio.

- La existencia del color "Negro hijueputa" que usó juanito en su chiste.

- La tristeza que nos deja La Negra Tomasa cuando se va de casa, o la camisa endiablada que quiere saltar del Negro José.

- El hecho de que ahora esté disfrutando de aprender armónica

- También tendría que agradecer algunas risas que me he llevado al escuchar frases como “blanca que no ha comido negro no conoce el paraíso”, o “el que come negra no le da gripa en 7 años”.

- La moda afro de los 70

- Igualmente agracederle por alguno de los mejores cuenteros que conozco.

En fin, podría seguir y seguir, pero dije que sería una lista corta, para que más bien cada uno aporte a la lista las cosas que tendríamos que agradecerle (o no) a Bartolomé. ¿Quién se anima?

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jueves, 8 de octubre de 2009

Mi historia sobre mi piel

El Aleph es la primera letra del alfabeto
El Aleph fue la palabra con que se dio principio al universo
El Aleph es el inicio, es el poder de crear, es el mago
El Aleph es la unidad y la infinidad representada en un solo símbolo

El Aleph es ese punto desde donde se pueden ver, al tiempo, todos los puntos del universo, eso fue lo que descubrió Borges

El Aleph es uno de los cuentos que más me gusta

El Aleph es la representación de todos los cuentos que he leido y que leeré
El Aleph, por añadidura, es el caracter con que se escriben todos los cuentos que he creado y que crearé
El Aleph, por silogismo, da inicio a cada historia que he contado y que contaré.

El Aleph, en conclusión, son todos los infinitos puntos de vista que se pueden crear de cada situación, de cada momento, de cada realidad.
El Alpeh, también, son todas las opciones, todos los caminos que se pueden tomar, todos los que se toman y se dejan.
El Aleph consiste en todas las decisiones, las cotidianas, y también, especialmente, las que se salen de los cánones y el yugo social que te quiere decir cual es la realidad única
El Aleph es el que te cuenta que la realidad es la que tu quieras construir para ti

Y con El Aleph, inicio a escribir mi historia sobre mi propia piel

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jueves, 26 de marzo de 2009

¿Todos los hombres son mortales?

Hoy el jueves del Aleph le robó en forma de pregunta, el título a un excelente texto de Literatura francesa, solo que este es en afirmación: "Todos los Hombres son Mortales" de Simone de Beauvoir. El libro trata de casi el mismo tema que trata la desconocida película "The Man from Earth". Básicamente es la historia de un hombre inmortal (en el libro mencionado tiene varios cientos de años, pero en la película tiene alrededor de 14 mil años). De una forma u otra las dos piezas de arte se formulan la misma pregunta: ¿Como sería un hombre en la actualidad, tras haber vivido tantos años?. Esta misma pregunta también ha sido analizada en los textos vampíricos, solo que estos tienen alteraciones adicionales por ser "malditos", vivir de noche... definitivamente ellos si cambian su forma de ser, no precisamente por la inmortalidad.

En el jueves del aleph les contaré un poco de lo que dicen en estos dos lugares, y luego expondré algunas opciones adicionales de lo que podría ser una persona con estas características, pero la idea es que ustedes, queridos lectores, me ayuden a completar de analizar esta interesante idea.

En la película se muestra que una persona con miles de años se sigue comportando como una persona normal, un profesor más que al parecer vive su vida igual que todos, solo que un poco más reservado que el promedio. Todavía es curioso a su entorno, todos los días aprende algo, y no sabe mucho mas que el resto, porque lo que ha aprendido la mayoría está desactualizado y sigue aprendiendo al a velocidad normal. Adicionalmente le sigue preocupando lastimar a una persona con sus palabras, sus amigos aun son importantes, aun se enamora y toma decisiones de acuerdo a eso.. en fin, es una persona más solo que con muuuchos recuerdos.

En el libro "Todos los Hombres son Mortales", solo ha vivido algunos cientos de años, pero en este si se sumerge un poco más en la psicología del asunto, y todo lo que se puede ir destruyendo en la forma de pensar de una persona que ve pasar el tiempo y las generaciones. Pasó por las ansias de poder, luego por lograr sus objetivos personales a través de títeres, incluso a llegar no importarle acabar con vidas, ya sea matándolas o desponjando de todo solo por tratar de entretenerse, hasta llegar al punto donde le da miedo que algo le importe, donde preferiría pasar años durmiendo. Esta persona tiene claro que una persona solo es una más y hace todo lo posible por mantener alejado del mundo para que nada lo "despierte" a la realidad, y si empieza a ser consciente de esta, trata de hacer las labores mas operarias para que el esfuerzo físico le permita no pensar.

Hay otros ejemplos, El Retrato de Dorian Gray muestra en el monstruo que se convirtió. Borges jugó con este concepto (por supuesto) en el cuento El Inmortal, donde un hombre que encontró el río de la vida, con lo que se volvió inmortal, y concluyó que si un río le dio la inmortalidad, otro río se la debiera de quitar, entonces su único objetivo era buscar y beber de cada río a ver si alguno le quita lo que se convirtió en una maldición, en este libro incluso un genio letrado como Homero, al pasar de los siglos se volvió un troglodita.

Y hasta aquí llega lo que se puede resumir, pero listemos algunas opciones de la estructura de personalidad que podría tener una persona que ha sido golpeado por los siglos.

- Indiferente al mundo, no le dolería el dolor ajeno
- Sin ambiciones, ya alcanzó y perdió cada cosa que ha deseado
- Sin pasión, cada pareja se empieza a convertir en una más de miles
- Reservado, ya se ha cansado de contar su historia inútilmente
- Amargado, cada vez el humor se va volviendo más obvio y menos interesante
- Polisexual, posiblemente ya haya probado con parejas del sexo opuesto, del mismo sexo, de otras razas, de otras especies...
- Ateo, debe ser muy difícil creer en un dios si no hay un después, ya que se vivirá eternamente.
- Egocéntrico, pues muy pocas personas podrán seguir su forma de pensar
- Frío, no es que no tenga sentimiento, solo que puede que no recuerde donde los dejó.

Bueno, esa es la visión pesimista (y parece que aceptada comúnmente entre los artistas de los diferentes medios). Pero muchos de los que dicen haber querido ser inmortales, lo hacen pensando que un inmortal sería de otras características:

- Poderoso, habrá adquirido influencias en muchísimas esferas
- Adinerado, no debería ser difícil amasar una fortuna para aquel que tiene todo el tiempo para conseguirla
- Feliz, ya que sabrá como conseguir cada cosa que desea
- Sabio, ya que aprenderá mucho de la vida, y de las experiencias
- Hábil, pudiendo haberle dedicado mucho tiempo a cada arte que ha deseado

Estas son algunas de las características. ¿Como crees que serías tras haber vivido varias decenas de cientos de años?

Foto: Mauro Z

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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Paprika: condimento que da sabor a nuestros sueños

Alguna vez Borges indicó en una de sus inmortales ficciones, haciendo referencia a un universo creado por los hombres: "Mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y que así cada hombre es dos hombres" o "El hombre que se desplaza modifica las formas que lo circundan". De acuerdo con esto, se podría tratar de entender la manera como es recorrido el camino que cada uno de nosotros toma hacia el 'mundo de los sueños', terreno conocido de sobra para quienes son inmunes al insomnio y propensos a la imaginación. Yendo más allá de las premoniciones, los "déjà vu" y cualquier otra cuestión parapsicológica, ¿qué implicaciones tendría el hecho de que la ciencia lograra finalmente descifrar el código de acceso para la lectura clara de los sueños de una persona? ¿Qué pasaría si, una vez descifrado ese código, se pudiese participar de ese sueño e interactuar en él? ¿En manos de quien dejaríamos recaer dicha responsabilidad?

La mente creativa del director Satoshi Kon, siempre inquieta por el comportamiento humano a través de lo que nuestros sentidos perciben, nos ofrece de nuevo su visión personal sobre estas incógnitas, en un viaje a través de la magia ilimitada de la animación, en su obra reciente: Paprika.

Bueno, para quienes hayan llegado hasta aquí buscando material sobre culinaria o cine erótico italiano, les recomiendo navegar en otras aguas. Esta película, ganadora de cuatro premios internacionales, y nominada en 2006 al León De Oro en el Venice Film Festival, es una excelente opción para quienes desean entretenerse con historias innovadoras, contadas mediante lenguajes poco convencionales.

El argumento se lleva a cabo en Japón, donde un equipo médico de investigación ha desarrollado una máquina psicoanalítica que permite, a través de un dispositivo llamado DC Mini, acceder a la mente de los pacientes durante sus sueños para leerlos e interpretarlos y, a partir de ellos, crear tratamientos que les ayuden a enfrentar y superar sus traumas y temores. Desde luego, al ser este un prototipo y no haberse establecido sus restricciones de acceso, tres de estos dispositivos son robados del centro médico y empiezan a ser utilizados para manipular a quienes han tenido contacto con esta máquina, siendo arrancados de su realidad y arrastrados hacia un sueño interminable. El problema se agrava cuando dicha manipulación se hace efectiva incluso en quienes están conscientes y despiertos. Es en ese momento cuando la esperanza de lograr rastrear al culpable de este 'terrorismo virtual' recae sobre la psiquiatra Atsuko Chiba, quien ha logrado hasta ahora manejar esta tecnología magistralmente y poder acceder a este terreno inhóspito, valiéndose de Paprika, su alter ego y precioso objeto de deseo de todo aquel quien la haya acogido en sus sueños.

Tal y como en otras obras anteriores de Kon (Perfect Blue, Tokyo Godfathers), la calidad de la animación de esta película es sobresaliente, haciendo plena justicia a la riqueza en su contenido. Es importante anotar, sin embargo, que cuando se trabaja con este tipo de guiones en donde los saltos entre la realidad y la ficción van acortando distancias hasta llegar al punto de entremezclarse, esto puede llegar a causar confusión e incluso irritar a más de uno que no esté acostumbrado a este tipo de expresiones cinematográficas. Quienes hayan visto The Cell (2000), película hermosísima visualmente pero tristemente arruinada por la pobreza en sus actuaciones, podrán encontrar semejanzas en varias de sus puestas en escena. Por otro lado, la banda sonora es encantadora y está a cargo del maestro Susumu Hirasawa, reconocido por ser el compositor de la música de la serie de televisión Berserk.

Finalmente, para quienes quieran verla pronto y tengan acceso al canal Cinemax Latinoamérica, les comparto la programación para que lo tengan en cuenta. Si no es así, busquen de todas formas la manera de acceder a ella y entreténganse durante noventa minutos mediante este dulce sueño consciente, que los hará reflexionar un rato acerca de los límites entre la realidad y la fantasía, así como de aquella sustancia etérea que custodia y da alimento a nuestros sueños más placenteros.



Para tener en cuenta: Comentar sobre este artículo, aunque se trate sobre buen cine, no los hace partícipes en la rifa de Royal Films de esta semana. En pocos instantes, el instructor de turno se encargará de publicar el artículo que sí corresponde al concurso.

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jueves, 10 de julio de 2008

El Aleph

Hoy para el Jueves del Aleph he traído el texto que le da el nombre a este espacio. Se trata del cuento El Aleph de Jorge Luis Borges. Por supuesto el cuento es bastante largo, así que aquí solo publicaré el fragmento en donde se habla del Aleph propiamente. En lo personal, me gustan muchos de los conceptos de Borges, el Libro de Arena (Un libro de infinitas páginas), el Disco de un Solo Lado, La Biblioteca de Babel (que tiene infinitos libros), etc., y El Aleph es uno de los más ricos. Un comentario al final.

El Aleph (Fragmento)
Jorge Luis Borges

Entonces vi el Aleph

[...]

En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

Sentí infinita veneración, infinita lástima.

[...]

En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido


Como todos los conceptos eternos e infinitos, resulta bastante perturbador. Imaginarse ver en un instante y en un mismo espacio, la mirada de todas las personas que existen, miradas de amor, de odio, de miedo, todas mirándote de frente (y las mismas de lado y demás), observar cada secreto, letra de cada palabra de cada texto que existe, observar todos los chistes gráficos y todas las imágenes espeluznantes, y todos los orgasmos reales y fingidos y los prontos, y todos los adolescentes que se estén masturbando, y las adolescentes, y los jóvenes y viejos, y todas las aberraciones que otros ojos estarán disfrutando. Básicamente sería tener toda la sabiduría del universo, pero quedaría albergada en una mente rota y dañada, ya que nada podría quedar intacto después de algo así.

¿Que te gustaría y que temerías ver en el Aleph?

En el sótano de mi casa hay un Aleph, ¿alguien se anima?

Mauro Z

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jueves, 13 de diciembre de 2007

El Espacio Eterno y el Tiempo Infinito, Algunos Cálculos

Hoy en el Jueves del Aleph les hablaré de un tema muy especial, porque hablaré de un texto de la persona por la cual este espacio se llama como se llama. Estamos hablando del (no siempre suficientemente bien ponderado) Jorge Luis Borges. Como se podrá suponer, es uno de mis autores favoritos (con Cortázar, Asimov y muchos otros), pero entre todo, hay cuatro cuentos que me parecen especialmente memorables, que nombraré en ningún orden en particular, puesto que todos me gustan a su manera. El primero es “El Aleph” (no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que me gustaba ese cuento), y su concepto de un punto desde donde se pueden ver todos los puntos desde todos los puntos de vista posibles... El segundo es “El Libro de Arena”, un libro de infinitas páginas que, como la arena, no tiene ni principio ni fin. El tercero es “El Disco”, donde aquel imposible disco solo posee un solo lado. Y el cuarto es “La Biblioteca de Babel”, texto en el cual nos adentraremos en el día de hoy. Los cuatro cuentos son especiales (como muchos otros textos de Borges) porque juegan con la realidad, el tiempo y el espacio, y manipula y manosea el concepto de “infinito” a sus anchas.

Una vez más tomé el ejemplo de Jack (el destripador), y extraje solo algunos fragmentos del libro original. Aun así les recomiendo para el que lo desee, que visiten los vínculos, puesto que todos los cuentos son muy cortos (La Biblioteca de Babel son aproximadamente cinco páginas). Sin más preámbulos dejo los textos prometidos:

Extractos de:
La Biblioteca de Babel

Jorge Luís Borges

Descuartizado por: Mauro Z.


El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto...

[...]


A cada uno de los muros de cada hexágono corresponden cinco anaqueles; cada anaquel encierra treinta y dos libros de formato uniforme; cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada página, de cuarenta renglones; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro.


[...]


Esos ejemplos permitieron que un bibliotecario de genio descubriera la ley fundamental de la Biblioteca. Este pensador observó que todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidós letras del alfabeto. También alegó un hecho que todos los viajeros han confirmado: No hay en
la vasta Biblioteca, dos libros idénticos. De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito.

Por supuesto el texto original tiene muchas más cosas interesantes, pero por ahora nos enfocaremos en estas. Básicamente estamos hablando de una biblioteca donde no se sabe si es finita o infinita. Si asumimos que no hay dos libros idénticos, entonces tendremos que asumir que es finita, pues el número de combinaciones sería finito (ridículo, pero finito). Vamos a hacer algo de cálculos; primero, el número de letras que tendría cada libro. Cada libro contiene 410 páginas, cada página 40 renglones y cada renglón 80 letras. Por tanto:

410 x 40 x 80 = 1.312.000

Cada libro contiene 1.312.000 letras. Pero resulta que solo existen 25 caracteres (22 letras, el punto (.), la coma (,) y el espacio ( )), por ende solo podría haber una cantidad específica de combinaciones posibles, lo que significa, una cantidad específica de libros posibles sin que se repitan. Por tanto:

P (1.312.000 , 25) = 8,88E+152

Después de hacer esa sencilla permutación a mano (no soy un farsante, introduje a mano los datos en Excel), he encontrado que el número de libros posibles es 8,88E+152. Bonito, ¿no?. No se si les pase lo mismo que a mí, pero los números en notación científica no me dan tanta información, no son claro para ver la magnitud del asunto, así que más bien pongo el numerillo completillo:

887.659.836.933.861.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000

Un poco mejor, ¿No es así?. O.k., en realidad no, cuando son número de tal magnitud dejan de entrar en la comprensión humana, pero en resumen esa es la cantidad de libros que se necesitan para contener todas las combinaciones posibles que 25 caracteres pueden tener agrupadas en libros de 1.312.000 letras cada uno.

Ahora, sabemos que había 32 libros por estante, 5 estantes por pared y 4 paredes (ocupadas) por galería. Con esos datos podríamos saber cuantas galerías se necesitarían:

8,88E+152 / (32 x 5 x 4) = 1,39E+150

Por lo cual el número de galerías sería:

1.386.968.495.209.160.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000

En otra parte del texto (que no copié) dice que en alguna época hubo mas o menos una persona por cada tres (3) galerías. Con ese dato podríamos calcular la población “universal”:

1,39E+150 / 3 = 4,62E+149

Así que la población universal sería un número como:

462.322.831.736.386.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000

Teniendo en cuenta que en este momento la población mundial (según Wikipedia) asciende a 6.635.593.014, seríamos solo una pequeña proporción a la población de bibliotecarios de dicha biblioteca. Calculé la proporción, pero es otro número tan ridículo que no vale la pena publicarlo.

Por supuesto lo interesante del texto va mucho más allá del volumen de libros al que se refiere, sino a un contexto mucho más profundo. Si contamos con todos los libros donde están todas las combinaciones posibles, entonces en algunos de esos libros se encontrará todo lo que se ha escrito y todo lo que algún día se escribirá. Por ejemplo, este artículo estará en varios de los libros, en algunos al principio, en otro al final, en otros estará escrito de atrás para adelante, en algunos con muy mala ortografía y en otros con mejor ortografía y puntuación que este original. También estará la versión de este artículo en todos los idiomas que utilizan estos caracteres, y en algunos idiomas más que no se han inventado. Estará este texto sin un solo espacio, y con un espacio por cada letra, incluso con doble espacio en los espacios para que sea más entendible. Estará este artículo con algunas vulgaridades de por medio, o firmado por kxi o Sama o Macaco… en fin, una infinidad más que ya se pueden imaginar (¿si se pueden imaginar alguna opción más?)

Claro, en esa biblioteca también ya estarán todos los comentarios que a ustedes se les ocurra escribir o pensar… lo malo es que no tenemos acceso a dicha biblioteca (Borges afortunadamente no dejó la ubicación), y si lo tuviéramos, dudo que alcanzáramos a encontrar dichos comentarios antes de la hora del almuerzo, así que les agradecemos de corazón que para evitarnos trabajo, los coloquen aquí directamente.

Para concluir, les dejo una interesante frase que se expresa en el mismo texto, y que muestra la filantropía (como la nuestra) a su máxima expresión:

“...que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno...”

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