Muy pocas veces las segundas partes me gustan tanto o más que las primeras, y esta es una de las pocas que llega a la lista.
Uniendo a dos expertos en disciplinas disímiles pero espectaculares, como lo son las artes marciales y el parkour, hacen que la película no solo sea divertida, sino que emocione el hecho de que sus acrobacias son todas reales, dejando los efectos especiales solo para las explosiones.
A parte de eso, la historia se remonta al futuro 2016 (aunque algunos piensen que se acabará el 2012) en francia, donde los reductos de pobreza están rodeados por muros que les separan de "la gente de bien", que aunque ya había sido tratado en la primera parte, la separación en la segunda vá más allá y acrecienta el problema social. Solo Luc Besson haría de una trama tan compleja algo divertido de ver, con un final verdaderamente inesperado.
Lo único lamentable es que una película de esta calidad no haya llegado a nuestras salas de cine, que bien pudieron haberla proyectado con buenos ingresos, ya que es bastante comercial y fácil de digerir, pero como no viene de las mecas del cine, estamos condenados a verlas en la sala especializada o en la sala de la casa.
No se la pierdan, y si pueden, vean las dos juntas.
Les dejo un trailer:
miércoles, 24 de febrero de 2010
B13-U (Bloque 13 Ultimatum)
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miércoles, 2 de diciembre de 2009
Distrito 9
A mi rescate ha venido un asiduo del Manual, Ianck (con el cual hemos tenido grandes diferencias, aunque siempre amables), y ha comentado una película que además me he perdido de ver. Por supuesto, esto hace que salga corriendo a alquilarla en algún local legalmente constituido.
Con uds, un lector que escribe, Ianck:
¿Qué puedo decir?Como amante de la ciencia ficción y más bien un escéptico ante las películas con cierto contenido social, solo puedo decir me han atrapado.
Como diría una gran pensadora de nuestro tiempo "del mismo modo, en el sentido contrario", algunos amigos míos que son amantes del cine con contenido y que pocas veces gustan de la ciencia ficción también fueron atrapados, casi de la misma manera que yo.
Una impecable obra fílmica en la cual los temas de un contacto extraterrestre toman un camino totalmente distintos del peligrosísimo y agresivo invasor o del extraterrestre pacifico omnisapiente que viene a iluminar la humanidad, esta película se centra en el drama
de una comunidad de exiliados, una raza varada en nuestro planea que tiene que aprender a convivir con la cruda naturaleza humana, soportando todo lo que eso conlleva.Temas como la segregación, el abuso de poder, la opresión, la violencia social, son humanizados precisamente mediante su deshumanización, poniéndolos en la carne de los no humanos; nuevamente la humanidad se une, pero esta vez no para defenderse o iluminarse , sino para torturar, abusar, reprimir entre otros actos de violencia que son tan propios de la humanidad como amar, querer, acoger o ayudar (realidad innegable así nos duela).
Por supuesto la obra esta puesta desde el punto de vista humano y esto no solo incluye al científico experto o al elegido de entre todos los humanos ("héroe") para lidiar en su precaria existencia con temas más grandes que él, tiene la perspectiva de personas comunes con defectos reales personas que sufren, aman y odian.
Esto está muy bien combinado con un formato tipo documental, que si bien se está volviendo trillado aún logra una mirada distinta acerca de una película de cine.
Ahora bien, el tema de la ciencia ficción no es dejado de lado, por el contrario su puesta en escena en mucho mejor que el de películas de gran presupuesto en efectos especiales (como el fiasco que supuso 2012), efectos especiales relativamente sencillos pero bien puestos, que realmente logran su propósito de "hacer que lo irreal parezca real" y además contiene todos aquellos elementos que para Ianck son las delicias de la ciencia ficción: naves espaciales, razas extraterrestres, armas laser (y de muchos otros tipos ), robots de combate, científicos locos, experimentos biotecnológicos, combates intensos; todo esto puesto de manera perfecta para darle el toque necesario de irrealidad, pero manteniendo un crudo principio de realidad que retoma constantemente la temática central de la película.
Con un muy agradable sabor a Alien Nation (una serie de ciencia ficción que disfrute durante mi niñez y de la cual recuerdo realmente poco, pero que definitivamente fue una gran influencia para mí) pero mostrado la realidad humana de forma más cruda, mas visceral y por supuesto puesta en el otro para que por fin la podamos ver y dimensionar.
La película es apta para amantes o no de la ciencia ficción, puede verse sin esperar nada de ella y nos cuenta varias historias que ya nos han sido contadas antes en el cine, pero de una manera realmente nueva, tan nueva que parece un cuento totalmente distinto, con un mensaje social claro, puesta realmente en nuestro tiempo y momento histórico, mostrándonos elemento verosímiles de la ciencia ficción y muchos más aspectos a analizar desde el más real hasta el más fantasioso.
Les recomiendo que se la vean y me gustaría discutir bastante sobre ella preferiblemente en persona.
Ianck Continuar leyendo!
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Macaco
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viernes, 22 de agosto de 2008
Glam Gore: Reseña Literaria Sobre American Psycho
Esta expresión que se me ha ocurrido, ignorando si es o no un seudo – género de algo, pretende resumir lo que el lector puede encontrarse al leer American Psycho (Bret Easton Ellis, 1991), una novela que al parecer fue un best – seller en su momento y que causó estupor y rechazo en ciertos círculos sociales norteamericanos por su contenido explícito que, por lo visto, atentaba contra la moral y las buenas costumbres. Terrible, ¿no?
Tuve la oportunidad de verme su adaptación fílmica hace unos años y, aunque disfruté la actuación del actor principal hasta el inevitable punto de tener presente su imagen durante su personificación en el libro, queda la sensación de que su directora tuvo ese temor entendible hollywoodense de reflejar toda la violencia gráfica contenida en esta obra, tanto en el sadismo del personaje principal, como en el comportamiento sociópata de la mayor parte de sus co – protagonistas.Como sinopsis, tenemos a Patrick Bateman, un joven y promisorio millonario, ejecutivo de cuenta de la firma P & P (perteneciente a su padre) en Wall Street, quien lleva una vida social muy activa con su novia y sus amigos, algunos colegas; otros ex – compañeros de Harvard, encontrándoselos con frecuencia en los clubes, restaurantes, bares y discotecas de la ciudad de New York. Dicho estilo de vida, oculta las acciones del ser maniático que se haya en su interior, quien empieza a cometer de manera serial asesinatos cada vez más despiadados, llegando a atentar incluso contra quienes le rodean y, posiblemente, le tienen afecto. Todo esto, contextualizado a finales de la década de 1980, donde las luces de neón, los estilos retro y vintage, la música Bubblegum, el fin de la Guerra Fría, el síndrome del Sida y los altos niveles de mendicidad están a la orden del día.
A través de la lectura, nos es posible encontrar frecuentes alusiones directas al racismo, a la homofobia y a la misoginia. El personaje principal, a pesar de su buen gusto, su genealogía y su abierta metrosexualidad, siente que no logra alcanzar la clase social suficiente, más que para ser aceptado, sin lograr destacarse al nivel que desea. Es quizás esta hambre de éxito la que conlleva a tratar de alimentarse mediante la vejación de quienes resulten vulnerables ante sus manos, torturándolos hasta la muerte y regodeándose en su dolor. Sin embargo, y como puede esperarse, Bateman va perdiendo el control de sus acciones y junto con su creciente insatisfacción, descubre atónito como la sociedad que idolatra lo ignora hasta el punto de permitir la impunidad de sus actos.
Cabe anotar que el sencillo estilo narrativo de Easton Ellis se combina en ocasiones con la permanente mención de detalles superfluos, presentes en una notable cantidad de capítulos vacíos de intención y dirección, que adolecen de un desbalance argumental, tal vez con la intención de ilustrar la perspectiva sicológica del protagonista, deteriorada por el vértigo del devenir de una vida sin sentido.Teniendo en cuenta lo anterior, recomiendo esta novela a quienes crean ser capaces y les parezca atractivo poder soportar la presentación de una sociedad sórdida y de su lixiviado ejemplar: un yuppie que intenta encontrar a través de la inhumanidad de sus crímenes, una forma de escapar de esa realidad de la que hace parte funcional, para después tratar de llamar la atención de sus semejantes, adormecidos por el modo como han escogido vivir y alegremente inmunes a todo aquello que les pueda resultar perturbador.
Para terminar, les comparto uno de los pasajes más recordados de la novela; posiblemente, la escena mejor lograda en la película:"El maître se acerca para saludar a McDermott, luego se fija en que no tenemos los preceptivos Bellini y se aleja corriendo antes de que podamos impedírselo [...], pero decido que puedo marcarles un gol enseñándoles mi nueva tarjeta de visita. La saco de mi cartera de piel de gacela (Barney’s, 850 dólares) y la dejo encima de la mesa, esperando su reacción.
– ¿Qué es eso? ¿Un dibujo? – pregunta Price, sin demasiada apatía.
– Mi nueva tarjeta de visita. – Trato de comportarme desenfadadamente, pero me sorprendo muy orgulloso –. ¿Qué os parece?
– Vaya – dice McDermott, recogiéndola auténticamente impresionado –. Muy bonita. Échale un ojo. – Se la tiende a Van Patten.
– Las recogí del impresor ayer – apunto yo.
– Está bien de color – dice Van Patten, estudiando atentamente la tarjeta.
– Es color hueso – señalo –. Y los caracteres se llaman algo así como Silian Rail. [...]
– [...] Está bastante bien, Bateman – dice Van Patten cautamente, el jodido envidioso –, pero eso no es nada… – Saca su cartera y deja una tarjeta de visita junto al cenicero –. Mirad ésta.
Todos nos inclinamos y estudiamos la tarjeta de visita de David, y Price dice tranquilamente.
– Es bonita de verdad.
– Me recorre un breve espasmo de envidia cuando me fijo en la elegancia del color y la evidente clase de los tipos. Aprieto el puño cuando Van Patten dice, afectadamente:
– Cáscara de huevo con tipos Romalian... –. ¿Qué opinas tú?
– Muy bonita – grazno, pero consigo asentir con la cabeza, cuando el mozo trae cuatro nuevos Bellini.
– Dios santo – dice Price, alzando la tarjeta de visita hacia la luz e ignorando las nuevas copas –. Es súper de verdad. ¿Cómo es posible que un idiota como tú tenga algo de tan buen gusto?
Miro la tarjeta de visita de Van Patten y luego la mía, y no puedo creer que a Price le guste de verdad más la de Van Patten. Aturdido, doy un trago a mi copa y respiro a fondo.
– Pero esperad – dice Price –. Todavía no habéis visto nada... – Saca la suya de un bolsillo interior de la chaqueta y lenta, dramáticamente, le da la vuelta para que la admiremos, y anuncia –: la mía.
Hasta yo tengo que admitir que es espléndida".
American Psycho. Easton Ellis, Bret. 1991. Pp. 61 – 63.
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Sama
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miércoles, 9 de julio de 2008
Una vez mas en este blog: ayer me robaron el celular
Hola queridos lectores. Hoy, como artículo metido, voy a descargar mis penas, exorcizar mis demonios, y les contaré como fue que ayer me robaron el celular. Es triste que por segunda vez aparezca esto en este blog, y que ya seamos 3 de los 4 miembros de este colectivo los que hayamos padecido esto (y en repetidas ocasiones).
Estaba en Comfandi, después de un día de mucha felicidad tuve un final de tarde un poco preocupado tendiendo a la tristeza. No me quise quedar en la oficina y salí poco después de las 5, a pesar de que la lluvia no había disminuido, pasé la autopista mojándome un poco, atravesé un sardinel con pasto y barro, terminé de pasar la autopista entre enormes charcos y me refugié bajo el techo del paradero de bus que queda frente a mi oficina. Por supuesto no estaba solo, éramos al rededor de 9 personas las que relativamente juntos nos protegíamos de las inclemencias del clima y nos tratábamos de dar algo de calor humano, a pesar de querer conservar nuestra burbuja personal.
Todos pendientes del bus que cada uno tomaría, de pronto escuchamos que uno de los que estaba ahí, justo en una esquina, dice en voz alta:
- Negro, hacete en esa esquina, y vos atrás. Ahora si, todos pásennos los celulares, y no se vayan a hacer matar.
Al observar el panorama, observo al diminuto ser que está diciendo eso, un hombrecito de unos 1.60 de estatura, con un sobre de manila donde metería su botín, y la mano en la chaqueta donde perfectamente podría haber un pequeño revolver, un chuzo mal afilado, o sus propios dedos extendidos. Volteo a mirar, y al otro lado del paradero hay un negro de mi estatura (1.80 mts) y detrás de todos, había otro personaje al cual no le puse mucha atención. Cada uno estaba con una mano escondida, y con la otra recogiendo el botín. Yo, con un gesto de incredulidad y casi una sonrisa en mi rostro, meto la mano en mi bolsillo, saco el celular y lo meto en el sobre de manila.
- Que llevas en el maletín (me pregunta el diminuto ser)
- Papeles de la oficina (digo en una calmada respuesta)
Ni sopesó a ver que tan pesado estaba (algunas veces llevo portátil, esta no era una de esas ocasiones). Recogió todo, dos salen alejándose bajo la lluvia, veo como el negro se queda verificando que es lo que tiene otra de las "víctimas" en su canguro, y se aleja también, caminando por supuesto, y dejándose mojar.
Quedamos 6 personas con cara de indignación, uno pasa la autopista, otro empieza a hablar de lo peligroso que es este sector (como si alguno no lo fuera), otro toma el primer bus que pasa. Al momento pasa mi bus, y me voy del lugar.
Para los que me conocen en persona, a estas alturas ya se deben estar retorciendo del dolor al saber que MI celular fue robado, aquel que todas las noches lo pongo en un altar de energía, le rezo un par de oraciones y todos los días lo uso y abuso no solo como teléfono, sino como centro de entretenimiento y demás. El mismo que apenas estoy terminando de pagar. Para ellos, hay una parte de la historia que no he contado:
Ayer en la mañana, salí de mi casa con el celular sin nada de energía, cuando llegué a la oficina me percaté que no llevé el cargador, y pos cargador para ese cel nadie tiene por acá. Entonces dejé que se apagará y a mitad de la mañana saqué un Nokia 1100 (si, el de la linternita) que tenía en el maletín y le puse mi chip, para poder seguir comunicándome desde él. MI celular, lo metí en el maletín, descargado y aburrido. Por tal motivo, el celular que al llegar al paredero tenía en mi bolsillo, era este 1100, un celular excelente, pero bastante viejo, resignado al olvido y con mas valor sentimental que monetario. Por eso fue que al entregarlo, tenía aquella risa de incredulidad, en 7 meses no había cambiado de celular, había hecho todo lo posible por tenerlo cargado (mantengo el cargador, tengo un cargador portátil), y justo ayer no pude tenerlo cargado, y no solo lo dejé apagado sino que decidí cambiarlo... hay alguna estrella que ilumina mi camino. Como le diría a mis amigos: "Dios es Grande... y me quiere".
En fin, con esto termina la historia "esta" historia de amor y dolor. Sigue dando mucha piedra que a uno lo roben así tan descaradamente, pero realmente no podía enojarme con el golpe de suerte que tuve. Ahora solo me queda reafirmar la frase que he tenido por muchos días en mi cabeza "todo va a salir bien".
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Mauro Z
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martes, 8 de julio de 2008
¿Cómo mendigar en 5 pasos?
Esta semana me volvieron a llegar al correo las fotos del mendigo en silla de ruedas que se va a su casa en su vehículo. Me acordé de la vez en que vi como se relevaban dos niños sobre una silla de ruedas para pedir dinero y de la vez que vi como una niña simulaba que se le caían las cocadas y lloraba para que la gente le diera dinero para luego recogerlas y repetir la misma operación.
Con esta motivación me dirigí a mi archivo y busqué aquel otro correo donde comparaban el salario de un mendigo contra el de un practicante y si, aunque yo no serviría para ser mendigo (soy muy orgulloso), pues a varios les podría interesar el negocio. Según este artículo, puede llegar a ser mucho más lucrativo que muchos empleos, incluso de profesionales.
Paso 1: Haga los cálculos. Como cualquier negocio o empleo que se emprenda, debe haber una base de comparación para tomar la decisión. Si usted gana más estudiando, manejando una buseta, cantando, o archivando documentos en una oficina, pues para qué pedir. Es igual que cuando va a cambiar de empleo (si tiene). Debe calcular cuánto se va a ganar versus lo que se gana actualmente. O cuando va a invertir en un negocio. Finalmente todo se resumen en el elemental análisis costo-beneficio. ¿Cuánto me va a costar? versus ¿cuánto beneficio voy a obtener? Todos los costos, y los beneficios, a diferencia de lo que pueda pensar alguien con un enfoque fuertemente financiero no se pueden cuantificar monetariamente. Así pues, la libertad que le puede generar a un mendigo el pedir cuando se le antoje, el no tener que lavarse las manos, o el poder dormir en el trabajo, no son aspectos que se puedan poner en términos monetarios, pero que sí deben ser tenidos en la cuenta a la hora de hacer la comparación.
A continuación le presento un ejemplo que si no le ha llegado al correo, ha visto en algún blog ya y decidió no leer el artículo que le recomendaba al comienzo, lo encontrará novedoso y sorprendente:
Bueno, a diferencia de quien sea autor de ejemplo anterior, yo no me encuentro decepcionado de haber elegido lo que elegí para vivir. Pero continúo con los pasos que les prometí para quien quiera una vida como esta.
El siguiente, es el levantamiento de datos realizado por un Estudiante en Práctica de Ingeniería:
Un semáforo cambia de estado, en promedio, cada 30 segundos (treinta segundos en rojo, treinta segundos en verde). Por lo tanto, por cada 1 minuto, un mendigo tiene 30 segundos de tiempo útil para lograr "facturar"
un mínimo de $ 100,00. Con este esquema, en 1 hora de "trabajo" el mendigo habrá recaudado: (60 minutos x $ 100,00/minuto) = $ 6.000,00/hora.
Si el mendigo trabaja 8 horas por día, descansando los domingos, da un promedio de 25 días por mes, lo que deja una facturación de: (25 días/mes x
8 horas/día x $ 6.000,00/hora) = $ 1.200.000,00/mes
¿Será que esta es una cuenta absurda...?
Ahora bien, $ 6.000,00/hora es una suma razonable para quien trabaja en el semáforo, porque las personas que colaboran no siempre dan sólo $ 100,00...
a veces dan $ 200,00, $ 500,00 y a los más generosos los he visto dar hasta una devaluada monedita de $ 1.000,00.
Sin embargo, vamos a ser "conservadores" y asumir que en realidad el mendigo sólo recauda la mitad de la cuenta inicial, o sea: $ 3.000,/hora. Haciendo nuevamente las cuentas tendremos un valor final de $ 600.000,00/mes. Esto, equivale al salario promedio de un Estudiante en Práctica de Ingeniería, que se desempeña en una empresa colombiana de mediano porte; trabajando 48 horas nominales por semana, y aun teniendo que ir los domingos a resolver los líos de mantenimiento.
De esta forma, cuando el mendigo recibe una monedita de $ 1.000,00 (que no es raro), puede descansar tranquilo debajo de un árbol por los próximos 9 cambios de luz del semáforo, y sin ningún jefe que se la monte por causa de este descanso en medio de la jornada de trabajo.
Pero hasta aquí todo es teoría... ahora vamos al mundo real:
Con estos datos en mano, fui a entrevistar a una mujer que pide limosnas en Bogotá, y que siempre va a cambiar las monedas en una tienda del barrio (a los tenderos les encanta el menudo). Le pregunté cuanto ella facturaba por día; ¿saben lo que me respondió...?. Pues la cuenta inicial estuvo bastante
aproximada: un promedio de $ 35.000,00 a $ 40.000,00 diarios.. !!!. Con esto nos queda un ingreso mensual de:
(25 días/mes x $35.000,00/día) = $ 875.000,00/mes
o de:
(25 días/mes x $40.000,00/día) = $ 1.000.000,00/mes
Lo que en promedio da: $ 937.500,00/mes !!!
Y pero aun: ella me dijo que jamás llega a "trabajar" ni siquiera 8 horas diarias...
MORALEJA: Es mejor ser mendigo que trabajar como estudiante de ingeniería...
esfuércese siendo un buen mendigo, y gane más que un estudiante de ingeniería... pedir limosna es más lucrativo que conseguir un empleo.
Firma:
Estudiante en Práctica decepcionado
PD: ¿Tiene $100 que me regale...?
Paso 2: Hechos los cálculos asegúrese de producir lástima. Para ello se recomienda:
Paso 3: Llegue temprano al sitio de trabajo. Las mejores horas del día son las mañanas cuando la gente lleva los bolsillos llenos y el día no los ha hecho enojarse todavía contra la sociedad por tener un trabajo miserable. No como el suyo, que es una maravilla. Procure ocultar la forma en que llega a su sitio de trabajo. Ojalá después de llegar de varias vueltas evitando que el primer transeúnte que va a darle dinero sepa algo de usted además de lo que diga su letrero.
Paso 4: Desarrolle un sistema para administrar los activos. La calle es peligrosa y seguramente alguien querrá "compartir" con usted el sueldo que con el sudor de la frente y el mugre de la piel pidió. Así que sea ágil en la evacuación de dinero, o tenga una buena "caja fuerte". En el mejor de los casos recurra al outsoursing de seguridad. Hay mucha oferta de estos servicios en la calle.
Paso 5: Finalmente, el más importante. Así como llegó con sigilo, salga sin mucho aspaviento. No se deje seguir y mucho menos fotografiar (esto aplica para los cambios de turno de silla de ruedas, o para cuando decida cojear con la otra pierna). Fotografías como las que muestro a continuación, a manera de ejemplo, le pueden hacer perder el empleo. Tendrá que buscar un nuevo semáforo (o esquina) y con el aumento de la oferta de mendigos, cada vez es más difícil acceder a los mejores lugares.
PS: Estas imágenes me trasnportó al semáforo de la avenida Roosevelt con carrera 39 de la ciudad de Cali. Donde se encontraba McDonalds (antes de su cierre). Allí fui donde vi el relevo de silla de ruedas. Y el parqueadero pensé que era el del edificio que se incendió, donde quedaba el Mundo de los niños, cuando yo era niño. Pero las placas me sacaron del error. Sin embargo, no dudo, que guardadas las proporciones, acá es igual.
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kxi
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sábado, 3 de mayo de 2008
Anoche nos robaron los celulares
Buenos días.
Se supone, que iba a escribir sobre otra cosa hoy. Un tema parecido (igual tocaba criticar hoy), pero pues, lo que nos pasó anoche (a mi novia y a mí) me hizo cambiar de parecer.
Eran las ocho de la noche, caminábamos por la calle quinta rumbo a Unicentro, en Cali. Justo donde la calle quinta se convierte en carrera cien (para los de afuera, no se preocupen que eso es normal en esta ciudad), se nos acercan dos jóvenes y una muchacha. No me gustó mucho su aspecto. La ropa se veía trajinada, sucia, pero eso no era lo que no me gustaba. Se veían muy flacos, como desgastados por la droga (conozco de primera mano, gente así, desgastada por la droga) y con muchas cicatrices en el cuerpo y la cara.
La pelada se nos acercó y nos preguntó algo, yo no le entendí y sin detenerme le contesté que no con la cara. Ella habló más fuerte y yo reduje un poco el paso, mientras que mi novia lo apuró. Yo seguía sin entender bien lo que preguntaba, pues estaba más preocupado por los dos sujetos que nos cerraban el paso. En ese entonces medio entendí, fundación Libertadores (o algo así). Le grité: "¿Que dónde queda?" y ella me dijo: "si". Le contesté de nuevo: "No se" y seguí. En ese momento ya me había dado cuenta que uno de los tipos nos cerraba el paso para adelante y el otro para atrás. Ella se puso muy violenta, lo cual asustó a mi novia y gritando como una loca nos decía: "Tranquilo papito, nosotros estamos armados. No se vaya a hacer disparar. ¿Estamos?". Los ojos verdes en su piel morena (detalle curioso) y su cara filuda, la hacían parecer más peligrosa. Yo estaba calmado. Pensaba muchas cosas mientras miraba qué grietas habían dejado en su círculo (no encontraba ninguna): "Qué pereza, y ahora qué? ¿Qué clase de robo será? Se ven muy organizados, cuánta plata será para ellos suficiente? ¿Nos harán daño?".
Después se acercó, el que al parecer era el líder. Un muchacho flaco, joven, como de mi estatura (1.74). Él era el que más cicatrices tenía. Lucía una camiseta blanca de cuello en v, como rasgada y dejaba ver más cicatrices en su cuerpo. Algunas parecían recientes por el tono rojizo de la piel. Nos dijo con mucha calma: "Nosotros somos una banda de sicarios de Agua Blanca" (lo cual no me asustó, me hubiera dado lo mismo si fueran de Siloé, Santa Anita, La Merced o Ciudad Jardín. Además los sicarios matan, no roban, para qué exponerse a trabajos que dan poco dinero y pueden llegar a tener el mismo riesgo?). "Estamos armados y si usted se comporta calmado, le vamos a respetar la vida a usted y a su novia". Eso me tranquilizó un poco. No confiaba plenamente en sus palabras, pero al menos sentía que ellos no nos querían a nosotros sino a nuestro dinero. Sin embargo, me intranquilizaba mucho un taxi que estaba parqueado a cinco pasos de nosotros. Había olvidado sacar mi tarjeta de crédito de la billetera y veía venir un paseo millonario con escopolamina, violación y muerte muy muy cerca de mí. Ya a personas muy cercanas a mí les han pasado cosas parecidas, y creía que iba a ser mi hora. Trataba de estar lo más calmado posible, pero no tenía ni idea de cómo iba a sacar a mi novia ilesa de una situación como esa. De todos modos le dije, que sí, que entendía y que iba a seguir sus instrucciones, con varios movimientos de cabeza afirmativos.
El tipo siguió con sus instrucciones mientras la mujer parecía cada vez más tensa (parecía querer salir de eso lo antes posible. Ella ponía muy nerviosa a mi novia). El otro sujeto, un poco más bajo, con la cabeza rapada, mantenía con las manos metidas dentro de la chaqueta mirando toda la situación. Se fijaba en quien pasaba, en quien nos miraba. Parecía un guardaespaldas sin gafas negras. El tipo siguió: "Salúdenos como si fuéramos sus amigos" y nos dio la mano. Yo se la miré, pensando en cómo me iba a dar la escopolamina, pero no vi nada. Se la di. Mi novia también le dio la mano. Nos dijo: "Caminemos todos hacia allá" (en dirección opuesta a la que veníamos). "Háganlo tranquilos que si todo sale bien no les va a pasar nada. Piénselo bien, cualquier decisión mala que tome, nos complicamos y recuerde que usted viene con ella. Cualquier cosa que haga alguien más también nos podemos complicar". Caminamos como diez pasos mientras nos preguntaba: "Cuánto dinero en efectivo llevan?" El otro tipo y la vieja, que parecían más ansiosos y nerviosos, bueno también violentos (aunque realmente no me asustaban tanto, como si el que hacía las preguntas) se apuraban a decirnos, "no nos mientan, que ahora los vamos a requisar y si llevan algo más los pelamos". Mi novia y yo no mentimos. Ellos tenían controlada la situación y no queríamos que se saliera de ese control. "Veinte mil pesos" respondió ella, "como cuarenta mil" dije yo. "De acuerdo, sigan caminando y me dicen qué equipo de comunicación móvil manejan". Me pareció que para el aspecto del individuo su lenguaje era muy claro y cortés (nunca usó la palabra "parce" ni otras degeneraciones del lenguaje. Creo que hasta para robar la decencia en este país ha alcanzado niveles insospechados. Nada más miren la rama ejecutiva y la legislativa de mi país y se darán cuenta). "Un nokia no se qué" le respondimos mi novia y yo. Teníamos el mismo equipo. Uno barato, que en chiste decíamos nos pudieran robar y no nos doliera. Pero sí nos dolió.
Tras diez pasos de camino, nos hicieron parar, entregarles el dinero y los celulares (hasta unos bonos sodexo que tenía mi novia se llevaron). La vieja tuvo tiempo de burlarse de una estampita de la virgen que tenía mi novia en la billetera, mientras el líder le decía "no le quites la billetera, ella no nos está mintiendo, déjala." El otro tipo, decía, "que te muestre el cuello, saca las manos de los bolsillos" (yo estaba apretando las llaves de la casa, presto a cualquier movimiento violento y rogando porque se fueran ya). El líder le dijo "ya lo vi, no tiene nada más, déjalo. Ellos no nos mentirían". Después, nos dieron más instrucciones: "Caminen hacia la siguiente cuadra mirando hacia el piso. Luego volteen a mano derecha y caminan media cuadra más hacia adentro. No hacia la portería de esa unidad. Después de eso, pueden ir a donde quieran. No les vamos a hacer nada. Eso si, ni se les ocurra mirar las placas de la camioneta, porque se acaba todo." Eso hicimos. Bueno, más o menos. Yo no miré al piso. Esperé todo carro que pasara, y como me lo imaginaba, nunca vi una camioneta. Yo creo que se fueron en el taxi que tanto temor me causaba. Después de eso, quedamos muy aburridos.
De todos modos, y sabiendo que se acababan de tirar mi sábado, pues decidí que no iban a dañar mi viernes (o lo que quedaba de él). Nos devolvimos a la casa. Nos encontramos a una amiga que también tenía Movistar e intentamos bloquear los teléfonos. No pudimos, parece ser que el servicio al cliente sólo existe para los prepagos (lo cual no me extraña de tan mal operador a la hora de prestar servicio al cliente). Cuando llegamos a la casa, nos comunicamos con mi suegra y ella nos hizo el favor de bloquear los teléfonos. Después descubrimos que no sólo habíamos perdido un par de equipos de veinte mil pesos, los cuales mantenemos dejando caer de la cama, sino que además habíamos perdido relojes, agendas, despertadores, y la forma de comunicarnos con toda la gente que teníamos que hacer este fin de semana. "Malditos!" exclamamos.
Después de eso no quisimos caminar de nuevo. Tomamos un taxi y seguimos con nuestro plan. El éxito ya estaba cerrado y no pudimos comprar una bomba de baño que necesitábamos para destapar el lavaplatos, pero si comimos y fuimos a cine. Disfrutamos de Iron man (el hombre plancha, como le dije a la vendedora de boletos). Nos gustó mucho. Nos pareció bien hecha, a pesar o gracias a lo larga. Volvimos. Y ahora, ando buscando una notaría abierta en Cali para poner un denuncio de tal vez 10.000 pesos. Después hacer una fila interminable en la agencia de Movistar. Para maldecirlos todo el día y ver cuánta planta me van a sacar por un teléfono (todavía no se me cumple el año para la reposición).
Así pues si quieren contactarme, por ahora busque mi antiguo número, pues le he pedido prestado por este fin de semana el celular Tigo a mi hermanito.
PS: Mi novia me dijo que era la primera vez en su vida que la atracaban. Pero que le alegraba que hubiera sido conmigo porque estaba muerta del susto. Yo le dije que también era la primera vez en la vida que me atracaban, pero que no me gustó que hubiera sido con ella, porque me sentí muy vulnerable. Con mucho que perder. Débil. Que tal vez sin ella no me hubiera dejado robar. Pero luego pensé bien y le dije. Tal vez fue mejor así, posiblemente solo en este momento estaría en el piso sangrando y sin un teléfono para pedir ayuda. Después con mucha resignación le dije: "Yo creo que entre ellos y los que se roban nuestros impuestos no hay gran diferencia. Nada justifica quitarle a otro lo que es suyo por la fuerza".
PS2: Estoy seguro que la gente que pasó por nuestro lado se dio cuenta de que era un robo. Pero como en Juanito Alimaña, "nadie ha visto nada". Y no se si yo hubiera visto algo si hubiera sido yo el que hubiera pasado. Yo creo que sí.
PS3: Lo que más me duele, es perder este día, que iba a dedicar a mí por estar haciendo vueltas.
PS4: Mauroz y Sama ya han pasado por esto, así que espero sus comentarios.
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