martes, 1 de enero de 2008

La feria de Cali

Manual para colores insatisfechos

Para leer este manual no hay que ser un color ni vestirse como tal, y mucho menos, pensar como uno de ellos. Pero para usarlo, estoy convencido que sí.

Para que los pasos que encontrará a continuación tengan sentido usted deberá estar, como el título lo indica, insatisfecho. Ya sea con su tono de piel, con su olor característico o con el contexto en el que le tocó vivir. Un rojo enamorado, un azul profundo, o tal vez un azul libertad, un verde esperanza, un negro dueño de la noche tal vez no le encuentren mucho sentido a este manual. ¿Por qué cambiar? Eso es cuestión de humanos. Son ellos los que se sienten en frente de sus computadores y dicen: “Hoy me siento como gris” y puff, sin ninguna compasión disfrazan el azul original con que habían nacido por defecto los pixeles de su monitor por otros de tonos diferentes.

Cali, un color triste por naturaleza, que nadie usa solo, porque tiende a ser opaco. Siempre necesitaba de la ayuda de sus primos, colores más vivos o más pasteles para sobresalir en la ternura de alguna niña o en casos de suerte en una adolescente. Repudiado por muchos hombres el codificado E500A8 en hexadecimal habló conmigo y me dejó los pasos que realizó en su feria para cualquiera de sus amigos insatisfechos.

  1. Inaugure una feria. Al igual que a las personas, a los colores les encantan las ferias. Allí pueden deslumbrar a otros colores con su belleza. También pueden conocer colores interesantes, charlar un rato y hasta si la suerte y la intención lo permiten, combinarse con otros colores. Este proceso, que sería equivalente a la reproducción en los humanos es algo diferente, según Cali y sería indescriptible, en el lenguaje humano, las sensaciones que llegan a tener los colores cuando se encuentran a su “media naranja” (esta descripción se la inventaron los colores, porque al naranja, tal vez por su ascendencia traviesa del rojo pasión y el amarillo belleza, le encanta combinarse con muchos colores) es una cosa que no se puede poner en palabras.

  2. No se preocupe si inicialmente no llega nadie a la feria. Los colores se han vuelto algo desconfiados, pues en las ferias humanas los usan sin discriminación para atraer a otros humanos y degradan sus usos cotidianos. Los combinan a la fuerza, con otros colores con los que ni siquiera congenian, e incluso los regalan como trofeos luminosos a los humanos, que en su borrachera los dejan morir de tristeza en el piso frío y mojado de cualquier avenida. La feria de Cali tuvo éxito porque el anfitrión invitó a dos (muy amigos suyos) colores con más fama y credibilidad (C44DFF y 7A33FF). En eso consiste el segundo paso. En invitar como anfitriones amigos a colores más famosos.

  3. Algo que rompe la monotonía, y que cumple con el objetivo de satisfacer a los colores no contentos con su esencia natural, es darle un buen tema la feria. Uno en especial, que le funcionó a Cali, fue uno interactivo. “En la feria de Cali, cada color puede ser el color que quiera. En la entrada, encontrará tonalidades para mezclar con su ser en la búsqueda del tono adecuado”. Muchos colores le tienen miedo a esto de graduar su tonalidad sin combinarse naturalmente con otro color. Lo consideran algo artificial, medio contra natura. Sin embargo, las demostraciones en vivo son lo mejor para perder el miedo y Cali lo hizo con decoro.

  4. Tome parte activa de la feria participando usted mismo de las actividades e invitando. Para esto Cali, tomó unos cuantos tonos y los guardó en sus bolsillos. Flotando entre la muchedumbre comenzó a sacar uno a uno y con el tiempo y la paciencia adecuados, los tonos que dejó chorrear en su cuerpo. Cuando Cali tomó el mismo matiz de sus amigos anfitriones (C44DFF y 7A33FF, que en realidad se llaman, Cilo y Axo) sin perder su esencia, los invitados se vieron con la confianza para probar los tonos temporales.

  5. Controle la euforia colectiva. Para los colores, la confianza es importante. Es por esto que se demoran en participar. Pero también es por esto que cuando toman confianza, se descontrolan un poco, porque se sienten a salvo. En una demostración tan hermosa como la que hizo Cali, cuando los demás colores comiencen a cambiar los tonos, la efervescencia del momento y la embriaguez de los más alegres (como el amarillo que suele dejar hijos regados y olvidados en las ferias y que además tiene la tendencia a brillar más de la cuenta, opacando a los demás), pueden sacar las cosas de control e incitar a orgías aparentemente placenteras, que sólo dejan un pálido blanco totalitario que odia la alegría del color (o más bien la envidia) y que sólo quiere absorberlos a todos en su frío manto. Hay varias formas de contener la euforia. Una de ellas es invitando al muchas veces no tan querido negro y pedirle que con su fortaleza calme los ánimos de vez en cuando. Además a la larga, el negro, que no se combina con los demás sí los hace ver en su esencia natural como seres bellos de la noche. La otra es restringir la cantidad de tonos que se suministren en la feria. También se puede ser más agresivo y tener algo de tiner a la mano, pero creo que para esto se necesita tener licencia. Con ayuda de algo de imaginación también se puede controlar a los colores. Aunque a veces la imaginación sea más difícil de conseguir que la licencia para el uso de tiner.

  6. Permita e incite al uso de nombres artísticos. Por ser pocas veces al día la frecuencia de las ferias de colores, a éstos no les gusta que se sepa plenamente quienes son. Por eso el uso de tonalidades cambiantes le resultó tan bien a Cali. Sin embargo, el hecho de que puedan cambiar sus nombres, será para los colores algo tan atractivo como el cambio de piel (por así llamarlo). Deje que el amarillo pollito sea cada vez que quiera dorado intenso; que el verde esmeralda pueda camuflar su linaje siendo un azul aguamarina; que el rojo pasión descanse un poco y pueda bailar un poco menos apasionado como si fuera un simple escarlata o un sofisticado ferrari; que el azul profundo cansado por la pesadez de su hondo ser pueda ser un cian alegre. Y en general así. Cali, en un solo segundo pasó por un serio azul, un calmado azul cielo, un verde coqueto, un verde mango viche con sal y limón, un amarillo naranja valenciana, un naranja instruccionesypasos, un rojo sangre y un rosa silvestre. Como las máscaras de Octavio Paz en el Laberinto de la soledad los colores también se disfrazan, pero los motivos para hacerlo son diferentes.

  7. Haga concursos y premie. Así matrimonios tan encopetados como los que habitan en la orquídea cattleya o en otras plantas de menos glamour seguro asistirán. Los colores que habitan en las flores, que generalmente son matrimonios de más de un color (los colores son polígamos o poliandrios, no es muy claro, ya que el sexo en los colores no es como en los humanos, y las reglas de sus matrimonios también diferente a la de los humanos) son muy felices. Nada inconformes. También son muy encopetados. Pero les gusta la rumba y sobre todo los premios. La asistencia de ellos a la feria, le dará un toque más de importancia y elevará la moral de aquellos colores inconformes con su existencia.





  8. Finalmente, a menos que la feria lo haya dejado con hijos regados, o que algún empresario lo haya contratado para iniciar una nueva vida entubado en algún dispositivo para pintar los blancos papeles o los tableros de acrílico que usan los humanos, o a menos que la histeria colectiva lo haya terminado convirtiendo en otro color ahora menos insatisfecho (como le pasó a Cali), gracias a la magia de combinarse con otro, pues es hora de regresar a sus labores. A pintar el mundo. Los seres vivos. En especial los que son capaces de diferenciar la belleza del ser de los colores necesitan camuflarse, verse advertidos ante el peligro, seducir al sexo opuesto y hasta sublimarse con el arte de algún dizque maestro (imagínense un mundo ausente de color). Después de una feria que eleva el espíritu, y le da grandeza a los colores, volver a sentirse insatisfecho será una cosa del pasado. Cali, famoso organizador de ferias de colores, garantiza que la satisfacción sólo pasará en unos cinco días, y para entonces ya habrán pasado montones de ferias.

1 comentario:

Mauro Z dijo...

Ahora entiendo mucho más claramente lo de la Media Naranja.

En realidad he disfrutado mucho tu artículo, una muestra más de lirismo y creatividad, gracias por compartirlo.