jueves, 1 de mayo de 2008

Al que madruga "alguien" le ayuda

Buen día apreciados lectores, hoy el Jueves del Aleph les trae una historia que vulgarmente se podría denominar de “jocosa”, y que es la típica historia que trae una moraleja, a pesar de que (curiosamente) no la traía escrita en el lugar donde me la encontré. Por supuesto, y para honrar la característica del Aleph, vamos a tratar de encontrar los diferentes puntos de vista (y por ende las diferentes moralejas) que esta historia podría traer. Sin más preámbulos, la historia en cuestión:

Hoy me levanté temprano, me puse los pantalones, me vestí lentamente, hice café, agarre mis palos de golf, me fui silenciosamente al garaje, puse los palos en el coche, y procedí a sacar el coche del garaje bajo una lluvia torrencial. Estaba toda la calle inundada y el viento gélido soplaba a 100 kph. Volví a entrar el coche en el garaje, puse la radio y me enteré de que el mal tiempo iba a durar todo el día. ¡Qué decepción!

Entré de nuevo en mi casa, me desvestí silenciosamente y me deslicé dentro de la cama. Despacito me arrunché contra la espalda de mi mujer, le puse la mano en la nalga y le susurré al oído:

- “El tiempo afuera está horrible”.

Ella me contestó medio dormida:

- “Ya lo sé. ¿Puedes creer que el güevón de mi marido se fue a jugar golf?”

Nota: Esta anécdota también se puede contar con alguien que sale a correr temprano, a jugar microfutbol al CCC, a caminar, al gimnasio... etc.


Bueno, ante tan genial anécdota, está la primerísimo moraleja obvia:

Moraleja 1.
Al que madruga “alguien” le ayuda.

Y claro, si sales de tu casa temprano, dejando a tu mujer sola y desamparada, pues posiblemente Dios mande a “alguien” que lo ayude supliendo las necesidades que deja pendiente. Claro, se puede ver desde un segundo punto de vista:
Moraleja 2.
Si conoces alguien que madrugue, estás en la obligación moral de ayudarlo con sus tareas pendientes.

Y claro, si es casi una orden natural, entonces estaremos exentos de toda culpa con respecto a lo que esa ayuda signifique. Aun se puede ver desde un tercer punto de vista:

Moraleja 3.
Si tu pareja madruga, recibe y agradece toda la ayuda que el cielo le envía.

Como quien dice, nadie se debe sentir culpable en estas situaciones, solo es algo que está destinado a ser. Claro, si se quiere ser más fatalista, la moraleja podría ser:

Moraleja 4.
Si madrugas, Dios moverá cielo y tierra (en el ejemplo fue cielo) para ayudarte (a darte cuenta de cual es la triste realidad de tu vida).

Sencillamente porque es algo inevitable, sucederá aunque todos se nieguen a creerlo, y solo necesitamos una prueba contundente para darte cuenta de cómo son las cosas. Claro que hay unas cuantas moralejas mas:

Moraleja 5.
El deporte en la madrugada es como una enfermedad, cuyo síntoma son los cuernos.

Ese era para los que tienen afinidad con animales. Tal vez podría ser algo más asociativo:

Moraleja 6.
Todos madrugan a sus actividades, si las tuyas son salir de casa solo, las de tu pareja será quedarse acompañada.

Eso suponiendo que toda acción genera una reacción contraria. Pero hoy nos quedaremos con la moraleja número 7:

Moraleja 7.
Si vas a madrugar a hacer deporte, haz que tu pareja se levante contigo, te prepare el desayuno y vaya a verte jugar, ya que si no lo haces entonces otra persona se encargará que ella participe en algún “deporte” alternativo.

Así que ya saben camaradas, a dudar y aferrarse a su pareja como una garrapata, que en cualquier mínima oportunidad podrían tener una anécdota que será divertida para todos menos para ustedes. Claro, siempre está el iluso que cree que la vida es diferente, si se aparece por aquí pues lo convido a que deje algún comentario.

PD: Una vieja sabiduría dice que siempre debes esperar lo peor de los demás, y así nunca te podrán decepcionar, pero la verdad prefiero vivir mi vida confiando siempre en las personas, y decepcionarme una y otra vez, pero siempre creyendo en un mundo hermoso y mejor. ¿Tu que prefieres?

Mauro Z

3 comentarios:

kxi dijo...

Yo creo que MauroZ sabe (aunque no estoy del todo seguro) que yo soy más pesimista. Que de hecho siempre espero lo peor y me alegro mucho porque siempre me sale todo bien. O al menos mucho mejor de lo que me esperaba. No se, es mi estrategia, es mi coraza. Es lo que hace que no me decepcione una y otra vez de todo y de todos. Tal vez con las personas que más quiero me comporto diferente. De ellas si espero lo mejor y tengo altas expectativas. Igual, no me decepcionan (generalmente).

kxi dijo...

Ah, y el mensaje me había llegado por correo, pero las interpretaciones me las disfruté mucho.

Isaja dijo...

Jajajajajajaja

está muyyy bueno jajajajajajajaja

Me gustó la moraleja 5 jajajajaja