jueves, 22 de mayo de 2008

Como un Metrónomo


Buen día a los fieles lectores del Aleph. He estado un poco descuidado con mis tareas literarias, y esta semana no es la excepción, no se donde tengo la cabeza (bueno, si se, pero no viene al tema).

Como ya saben el Aleph no solo trae moralejas para despedazar, sino que también trae textos que deseo compartir con ustedes. Esta vez le tocó el turno a un texto propio, que escribí hace varios años, y hoy los traigo para que lo disfruten. Por supuesto al estar en el Aleph está disponible para ser completamente despedazado y reconstruido, así como reinterpretado, y todo esto plasmado en un comentario. Ahora que lo leo confirmo eso de que uno nunca acaba un texto, en realidad podría modificarle muchas cosas, pero preferí dejarlo tal cual como estaba en esa época, ya que también tiene muchos matices y otras cosas que es mejor respetar. Sin más preámbulos, espero que lo disfruten.


Como un Metrónomo

- “… lo que en resumen y para terminar significa que este fin de semana me voy de paseo a una finquita en Valledupar con aquel hermosísimo ejemplar del género femenino"

- "Veo, interesante, eso quiere decir que tu apartamento queda completamente solo... ¿no necesitas alguien que te lo cuide?"

Tal vez Miguel hubiera preferido que le respondiera algo aludiendo a la maestría que esta vez había usado para conquistar a aquella fulana, en vez de alegrarme la posibilidad de salarle su apartamento, pero la verdad es que él me conocía tanto a mi como yo a él, con lo que solo atinó a contestar:

- "Claro, toma las llaves que yo ya voy de salida, tengo mi equipo en el carro, ¿pero ojo no?”

Así fue como conseguí un apartamento solo para mí, ahora solo faltaba la parte más importante, era viernes, esa noche me arreglé lo mejor que pude y fui a aquel bar en el que siempre lograba cumplir mis fantasías (y que conste que nunca he pagado por una mujer). Entré, después de una corta búsqueda localicé mi presa, ahí estaba, era una mujer delgada, cabello ni muy corto ni muy largo, mirada profunda, labios carnosos, respiración rítmica (lo cual podría ser muy interesante); en fin, cada una de sus partes armonizaba con el resto del cuerpo mejor que las notas de una melodía. Antes de lanzarme al ataque me revisé para asegurarme que todo estuviera en orden, que el cierre de mi pantalón esté arriba, los botones de la camisa perfectamente alineados con la correa y el tiro del pantalón, buen aliento, ajusté una mirada fría y calculadora, asumiendo que tenía controlado hasta el movimiento de los astros y por fin, decidí acercarme.

- "Disculpa, es que perdí mi número de teléfono, ¿me prestas el tuyo?"

Excelente, le arranqué una sonrisa en la primera frase, y después de eso ya fue pan comido, una excelente y elaborada charla, acompañada por la invitación a una copa, y otra, y otra.

Después de algunas horas ya era bastante tarde y ya era bastante licor, y como estaban a punto de cerrar el bar, decidí dar el golpe de gracia:

- "Hace mucho rato que no la pasaba tan bien como para que se me fuera el tiempo tan rápido, es una lástima que nos tengamos que ir ya, aunque si quieres podríamos seguir en mi departamento"

Por un momento veo como su ojo escudriña en mi mano derecha, pero no encuentra ni anillo, ni su correspondiente y delatador círculo blanco, por lo que accede a acompañarme.

Pocos momentos después estábamos en “mi departamento”, las palabras esta vez fueron mucho más escasas, pero la imaginación mucho mayor, a cada prenda que le quisiera quitar debía de usar una táctica diferente, y a su vez ella solo quitaba una mía cuando se le apetecía. Una hora después le estaba quitando su última prenda, pero la verdad es que nuestros cuerpos ya habían empezado a transpirar hace un buen rato. Por un largo momento mis labios dibujaron su cuerpo y mis ojos escucharon las vibraciones de su alma, poco después nuestros cuerpos se estaban moviendo a un solo ritmo, y su respiración se fue volviendo más precisa que un metrónomo. Tras varias decenas de minutos lo que mis ojos lograban observar era su silueta debajo de mi cuerpo iluminada por los rayos que se lograban filtrar del exterior, su cuerpo brillaba por la humedad que habíamos generado, el lento movimiento inicial se había convertido en un fuerte, rítmico, pero veloz movimiento, el cual la forzaba a abrir sus labios para que de su boca pudiera brotar la palabra Mauro, pero no era una simple palabra, era la abreviación de mi nombre repetido una tras otra, tras otra vez, pasando de un tono sólo medianamente grave a uno muy agudo, fuerte, el cual iba acompañado de su exacta respiración y de un sexy, único y espectacular ceño fruncido que me volvía loco y me daba ánimos para mantener ese ritmo.

Por supuesto, al amanecer de la mañana siguiente, cuando me desperté, aun estábamos abrazados; contemplé el perfil de su rostro, que a diferencia de la noche anterior, esta mañana se veía con una ternura angelical inigualable; de la cama sobresalía nuestra silueta, que con la sábana, cual piel, semejaba un solo cuerpo. Me pareció algo gracioso el pensar en la idea de que apenas anoche nos hubiéramos conocido, borre este pensamiento de mi cabeza y ahí, recostado, descansado y completamente relajado, empecé a divagar, aquella divagación se convirtió en otro pensamiento concreto: "Realmente somos muy afortunados, ya que como anoche, cada vez hemos podido celebrar muy creativamente nuestro aniversario"

Mauro Z

6 comentarios:

kxi dijo...

Mauro, qué escrito. Me tomaré mi tiempo antes de hacer mis interpretaciones. Sólo quería hacerte saber que me gustó mucho.

Anónimo dijo...

Excelente!

Anónimo dijo...

bastante inesperado el final de la historia, pero claro, los juegos de rol pueden ponerle un sabor diferente a las situaciones más comunes. Que buena idea me has dado tio!!!

Mauro Z dijo...

Me alegra que les guste, se reciben todo tipo de comentarios, buenos y malos.

Y javier, pues espero que disfrutes de la idea que te haya dado, o mejor aun, espero que nos cuentes que tan bien te fue ^_^

kayomi dijo...

Oh... Mauro, Mauro, Mauro... lo he leído tantas veces... me gusta mucho, de verdad... ufff... Mejor paro aquí, temo ponerme en evidencia! :S

Mauro Z dijo...

No diana, no te detengas, que si te pones en evidencia yo me encargo de protegerte.

Muchas gracias por el comentario